<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617</id><updated>2012-03-09T06:23:45.286-03:00</updated><category term='Año VI'/><category term='Año II'/><category term='Año V'/><category term='Año I'/><category term='Hablan de nosotros'/><category term='Año III'/><category term='Año IV'/><title type='text'>Gaceta Virtual</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Norma Segades - Manias</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_YJrCc7ftHpk/Sv9iUhb0nSI/AAAAAAAADCg/dHOn8yJgsXI/S220/zznormaenmex723.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>73</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617.post-5568001504101242971</id><published>2012-02-29T11:36:00.008-03:00</published><updated>2012-03-02T17:39:00.087-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año VI'/><title type='text'></title><content type='html'>GACETA LITERARIA Nº 64– Marzo de 2012– Año VI – Nº 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-f37lKYtga28/T0eVgItN_wI/AAAAAAAAFYA/0lR-7oCmkM8/s1600/A%C3%B1o+VI+-+N%C2%BA+3.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-f37lKYtga28/T0eVgItN_wI/AAAAAAAAFYA/0lR-7oCmkM8/s1600/A%C3%B1o+VI+-+N%C2%BA+3.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: BEAUTIFUL WORLD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 1 – REFLEXIONES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO GALEANO&lt;br /&gt;(Montevideo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DEFENSA DE LA PALABRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo en mi oficio; creo en mi instrumento. Nunca pude entender por qué escriben los escritores que mientras tanto declaran, tan campantes, que escribir no tiene sentido en un mundo donde la gente muere de hambre. Tampoco pude nunca entender a los que convierten a la palabra en blanco de furias o en objeto de fetichismo. La palabra es un arma, y puede ser usada para bien o para mal: la culpa del crimen nunca es del cuchillo.&lt;br /&gt;Creo que una función primordial de la literatura latinoamericana actual consiste en rescatar la palabra, usada y abusada con impunidad y frecuencia para impedir o traicionar la comunicación. "Libertad" es, en mi país, el nombre de una cárcel para presos políticos y "Democracia" se llaman varios regímenes de terror; la palabra "amor" define la relación del hombre con su automóvil y por "revolución" se entiende lo que un nuevo detergente puede hacer en su cocina; la "gloria" es algo que produce un jabón suave de determinada marca y la "felicidad" una sensación que da comer salchichas. "País en paz" significa, en muchos lugares de América Latina, "cementerio en orden", y donde dice "hombre sano" habría que leer a veces "hombre impotente".&lt;br /&gt;Escribiendo es posible ofrecer, a pesar de la persecución y la censura, el testimonio de nuestro tiempo y nuestra gente - para ahora y después -. Se puede escribir como diciendo, en cierto modo: "Estamos aquí, aquí estuvimos; somos así, así fuimos".&lt;br /&gt;Lentamente va cobrando fuerza y forma, en América Latina, una literatura que no ayuda a los demás a dormir, sino que les quita el sueño; que no se propone enterrar a nuestros muertos, sino perpetuarlos; que se niega a barrer las cenizas y procura, en cambio, encender el fuego. Esa literatura continúa y enriquece una formidable tradición de palabras peleadoras. Si es mejor, como creemos, la esperanza que la nostalgia, quizás esa literatura naciente pueda llegar a merecer la belleza de las fuerzas sociales que tarde o temprano, por las buenas o por las malas, cambiarán radicalmente el curso de nuestra historia. Y quizás ayude a guardar para los jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2drmQTiNBXU/T0eGla2YveI/AAAAAAAAFTg/IaKCqHwRS2I/s1600/133.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-2drmQTiNBXU/T0eGla2YveI/AAAAAAAAFTg/IaKCqHwRS2I/s1600/133.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 2 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OLGA LILIANA REINOSO ©&lt;br /&gt;(General Pico-La Pampa-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIÁLOGO CON INTERFERENCIAS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aral Tamízquez está ciego. Sólo tiene ojos para quien no lo merece. Aunque diga lo contrario, lo único que hace es pensar en ella.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La odio. Es una mala, pésima mujer.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es la única, muñeco de organdí, oso gigante y ternuroso que se adentra en mis silencios, cada vez más irredento.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me duele su portazo en todo el cuerpo. Su maldito recuerdo es una daga sumamente afilada que esculpe adioses de todos los colores en la yugular y el desconcierto.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo te hizo bien, Aral cieguito. Estás más bello, menos tosco, mucho más comunicativo y sobre todo, nadísima soberbio. Antes, eras una montaña de Tilcara, lejana, inaccesible. Ahora, sos un arroyito del camino, sinuoso ante mis manos, con textura de aleteo. Tu giganticidad es una trampa para ineptos. A mí me causa miedo hasta mirarte por temor de que se resquebrajen tus cristales.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a matarla, tengo que matarla –decís meticulosamente la metáfora para engañar y resarcir tu herida narcisista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué pasó? ¿Qué es lo que más te duele? ¿Su no estar o la mentira que fraguó para no irse jamás de tu memoria? Y bueno, alguna vez hay que crecer, salir del útero definitivamente y echar a andar con la congoja en la garganta, menuda bufanda que escarcha hasta los huesos. A golpes se hacen los hombres, decía mi abuela. Y de eso se trata, finalmente. De que el dolor sirva para algo, sino es una basura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres siempre son, las que matan la ilusión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tango de mierda. ¿Cuándo se decidirán las mujeres a escribir el otro tango? O seguiremos con esa vocación de carmelitas descalzas asumiendo que nacimos para sufrir y para callar. Y encima, que nos endilguen que matamos la ilusión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que nunca vas a aceptar, Aral de mi vida, que la mina se debe haber hartado de tus olvidos, de tus desatenciones, de que no pronunciaras un tequiero porque está claro que te quiero y para qué lo voy a decir. Ustedes, muchachitos, dan muchas cosas por sentado. Y, para nosotras, la cosa nunca se termina. Queremos vino y rosas hasta el fin de los días. Queremos –guardá bien el secreto- reinventar el amor todos los días: regalos y sorpresas y arrumacos, aunque pasen los años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que la mina se aburrió y se fue. Y vos, con expresión boquiabierta en signo de pregunta oteás el horizonte sin intuir el por qué. Y además de olvidarte el cumpleaños, ¿te dabas vuelta en la cama y te quedabas dormido? Error grave, papacito. Eso, a una mujer, la hace sentir usada. No importa que la libreta matrimonial duerma la siesta en el cajón de la mesita de luz. El abrazo alargador vale más que el orgasmo. O empatan 10 a 10. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que no puedo con mi genio y en vez de contribuir a la diatriba para sumar porotos la estoy reivindicando. Es que no voy a engañarte, soy como soy y las cosas deben ser claras desde el principio. Acordate de Tagore: si de noche lloras por el sol no verás las estrellas. Ella habrá sido tu sol pero se te hizo la noche y acá en la tierra como en el cielo, hay estrellas. Miralas, mirame. Tengo ganas de estrellarte conmigo, bravucón de telenovelas, pirata de mares desaparecidos, tótem de mis rituales pensamenteros, amapola que me alucina, manos que me pulsan como una guitarra.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida es un infierno, un verdadero caos, he perdido la brújula. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida, gil de cuarta, son las pequeñas cosas que nos pasan mientras buscamos, distraídos, los grandes aconteceres. Yo estoy aquí, requetecerca y desiderativa, agua de manantial para tu boca que tiene sed y no lo sabe. Bastón blanco para tus inseguros pies de ciego que no ve lo que debe. No pierdas más el tiempo en añoranzas. No sea cosa que yo también pegue un portazo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-vNy7bgH4DGc/T0eGz6ya8rI/AAAAAAAAFTo/-cEYJ6euB5M/s1600/128.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-vNy7bgH4DGc/T0eGz6ya8rI/AAAAAAAAFTo/-cEYJ6euB5M/s1600/128.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 3 – NUESTRA POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ELSA HUFSCHMID&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CERTEZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un desafío a mis dudas,&lt;br /&gt;amarte...&lt;br /&gt;necesitarte...&lt;br /&gt;Un desafío a mi corazón.&lt;br /&gt;Reto a mis incertidumbres.&lt;br /&gt;El raro desasosiego de los anocheceres,&lt;br /&gt;mi espalda desnuda de tus abrazos,&lt;br /&gt;desprotegida...&lt;br /&gt;desangrada.&lt;br /&gt;Un desafío a mis convicciones.&lt;br /&gt;La soledad es buena compañía.&lt;br /&gt;Sin amor se vive igual.&lt;br /&gt;Palabras...&lt;br /&gt;Palabras.&lt;br /&gt;Falta la tibieza de una mirada,&lt;br /&gt;las manos trasmitiendo calor&lt;br /&gt;una palabra justa que llene un vacío&lt;br /&gt;tu presencia, allí, al alcance de mis ojos.&lt;br /&gt;El sutil, invisible, hilo que nos sujeta.&lt;br /&gt;La distancia que trasparenta emociones,&lt;br /&gt;sensaciones y pensamientos.&lt;br /&gt;Y esas dudas se desvanecen&lt;br /&gt;se van apagando una a una.&lt;br /&gt;Incitan...&lt;br /&gt;apuran...&lt;br /&gt;exigen el regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TRÍO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres mujeres habitan mi cuerpo.&lt;br /&gt;Una es bailarina.&lt;br /&gt;Eleva los brazos, despliega sus manos,&lt;br /&gt;quiebra su cintura, sigue el compás&lt;br /&gt;y sonríe.&lt;br /&gt;Otra es cocinera.&lt;br /&gt;Ama las ollas, saltea blancas cebollas,&lt;br /&gt;rojos tomates, verdes pimientos&lt;br /&gt;y sonríe.&lt;br /&gt;La tercera es abuela.&lt;br /&gt;Goza acariciando manitas,&lt;br /&gt;besa mofletes, engarza ojos con dulzura&lt;br /&gt;y sonríe.&lt;br /&gt;Las tres disputan un lugar.&lt;br /&gt;Y mi cuerpo las cobija, las mima&lt;br /&gt;y se sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ACoRCODbyNk/T0eHzRkINgI/AAAAAAAAFT4/Q93fVKNDpAI/s1600/49.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-ACoRCODbyNk/T0eHzRkINgI/AAAAAAAAFT4/Q93fVKNDpAI/s1600/49.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 4 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALFREDO DI BERNARDO&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL DESCUBRIMIENTO DE LA RELATIVIDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dale, Mónica, metete que el agua está hermosa”, dice Mandy desde la pileta. Los que, al igual que él, estamos compensando los ardores de la siesta santafesina con un chapuzón vivificante, apoyamos su moción con entusiasmo pero Mónica, friolenta vitalicia, nos mira con desconfianza. Se acerca al borde, extiende la pierna derecha y tantea el agua con el dedo gordo. No muy convencida, comienza a bajar los escalones con extrema lentitud y, a medida que se va sumergiendo, el rostro se le contrae en expresión de sufrimiento. “¡Vos estás loco; esto está helado!”, recrimina, y los demás, divertidos, nos burlamos sólo por sembrar cizaña.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mandy y Mónica no lo saben, ni siquiera lo sospechan, pero acaban de reproducir casi textualmente una escena incluida en uno de los libros más impactantes que tuve el placer de leer en mi infancia: “El mundo de la comunicación”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era -y debo confesar que el uso del pretérito responde aquí sólo a una intencionalidad evocativa, ya que el ejemplar en cuestión aún existe y ocupa un lugar en los estantes de mi biblioteca- uno de esos libros grandes de Editorial Sigmar, coloridos y con muchas ilustraciones, destinados a estimular las inquietudes de niños que -como yo- sentían una irresistible atracción hacia el mundo de los datos y los conocimientos. Títulos como “Preguntas y respuestas para niños curiosos”, “Los cómo y porqué del Tiempo” o “La fuente del saber” dan una idea acabada, me parece, del objetivo perseguido por aquellos libros entrañables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El mundo de la comunicación” proponía un repaso de las diferentes formas pergeñadas por el hombre a lo largo de la historia para intercambiar información y emociones, desde la escritura de los sumerios hasta el cine, brindaba pautas sencillas para comprender el fenómeno comunicacional e introducía a los lectores en nociones elementales de lingüística y publicidad. La ortodoxia zodiacal señala que los geminianos solemos experimentar un vivo interés por estos asuntos y se ve que yo no fui la excepción: tanto por su temática como por su diseño, “El mundo de la comunicación” me resultó sencillamente apasionante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de ese apasionamiento general, el punto culminante lo constituían las páginas 30 y 31. En ellas, al compás del latiguillo “El significado está en las personas, no en las palabras”, se ofrecía de manera clara y amena un muestrario de malentendidos a los que pueden dar lugar las percepciones individuales. Del texto sólo recuerdo el ejemplo de la ya referida discusión de pareja acerca de la temperatura del agua en la piscina. Las ilustraciones, en cambio, son inolvidables. “¿Qué quiere decir alto para el hombre de la derecha? ¿Y para el de la izquierda?”, se preguntaba el epígrafe de una foto en la que se veía a tres caballeros caminando: un enano, un gigante y otro que poseía una estatura que podría calificarse de normal. “50 personas, ¿son muchas o pocas?”, se interrogaba otro epígrafe en relación a sendos dibujos en los que se veía a 50 personas amontonadas en una habitación y a 50 personas cómodamente distribuidas en un estadio de fútbol (y sí, por supuesto que cedí a la tentación de contarlas para verificar si realmente eran 50). Otro dibujo mostraba a una señorita que decía “Mi hermano tiene una casa hermosa”. Al escucharla, un hombre imaginaba una mansión fastuosa, a otro se le representaba una apacible casa de campo… y el loro pensaba en una jaula reluciente. A todas las ilustraciones las acompañaba el leit-motiv de aquellas dos páginas maravillosas: “El significado está en las personas, no en las palabras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un deslumbramiento fulminante. Fue amor a primera lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que no soy amigo de las posturas absolutas. Que hay tantas maneras posibles de percibir el mundo como sujetos que lo perciben, que por lo tanto nuestras aproximaciones a la verdad son sólo parciales e  inconscientemente tendenciosas, y que esa multiplicidad de miradas sobre el mundo es el origen de todos nuestros desencuentros, son ideas centrales en mi filosofía de vida. La conveniencia y necesidad de hacer el esfuerzo de comprender y tolerar las percepciones ajenas, aún las que contradicen las nuestras, es uno de los lineamientos básicos de mi ética personal. He hablado centenares de veces de estas cuestiones con mis amigos, intento explicárselas a mis alumnos cada vez que puedo y, desde distintos ángulos, he llenado sobre el tema una buena cantidad de carillas. ¿Sería razonable, por ende, atribuirle a las páginas 30 y 31 el origen de esta manera mía de conducirme en la vida? Temo que arribar a tal conclusión sería exagerado. De hecho, a los conceptos de subjetividad y relatividad recién los comprendí cabalmente cursando el quinto año de la secundaria. A mis 11 años ni siquiera supe que el objeto de mi enamoramiento intelectual se llamaba así: relatividad. Fue aquella, sin embargo, la primera vez que un libro me brindó el andamiaje conceptual necesario para sustentar una idea previa borrosamente poseída. Las páginas 30 y 31 me suministraron una clave esencial para decodificar cómo funcionan los seres humanos. Y si bien más tarde, al correr de los años y las lecturas, llegaron muchos otros textos cuya lucidez descorrió velos, disolvió sombras y me sirvió de guía en el siempre intrincado bosque de las ideas, siento que de algún modo todas esas iluminaciones posteriores se asentaron, directa u oblicuamente, sobre los cimientos plantados por aquellas dos páginas precursoras en las que aprendí, de una vez y para siempre, la incómoda ambivalencia de los adjetivos. Aquellas dos páginas con las que empezó a germinar en mí la temible sospecha de que, muy a nuestro pesar, establecer verdades definitivas en el reino de lo humano es tarea inviable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Anoche en el Cine Club vi una película buenísima”, dice Mónica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo saber con exactitud a qué se refiere? El significado está en las personas, no en las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-jINpR7s2mJY/T0eI3LwOhzI/AAAAAAAAFUI/85_7agVH6hM/s1600/50.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-jINpR7s2mJY/T0eI3LwOhzI/AAAAAAAAFUI/85_7agVH6hM/s1600/50.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 5 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIGUEL ÁNGEL GAVILÁN&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LÓPEZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, que esos días están tan lejos, que hemos avanzado tanto hasta perdernos de vista, hasta el desencuentro tan buscado, vuelvo a desenredar la historia de López y su inquebrantable sueño de aprender a volar.  Si hasta parece mentira que ya desde chico se subía a esa bicicleta oxidada con el firme propósito de llegar al cielo, a puro pedaleo nomás, a fuerza de sangre, con la ambición única de remontar el espacio azul que lo atraía tanto.&lt;br /&gt;-Ese chico López no puede, no debe ser normal. Cada dos por tres anda subido a los techos mirando para arriba, haciendo el planeador y gritando que lo miren. –decía la maestra.&lt;br /&gt;-Es  para llamar la atención. Es chico.- consolaban otros profesores.&lt;br /&gt;Y todo era un simulacro pintoresco sobre la cornisa de la casa o en el galpón que tenía el padre en el fondo de  la ferretería.&lt;br /&gt;-Che López, ¿jugás a la pelota con nosotros?&lt;br /&gt;-Dale.-Y salía en la bicicleta, sin agarrarse al manubrio, los brazos extendidos como si fuera un avión, o algo que tenía impulso de vuelo, gesto de vengador del aire.&lt;br /&gt;Estudiaba las aves con minuciosidad, como si en ellas estuviera toda la sabiduría del mundo. Cuando llegó la época de ir a bailar, las chicas le huían.&lt;br /&gt;-Si no sabe hablar de otra cosa que de pájaros o aviones. Es lo más aburrido que hay, insoportable.-decía Daniela Venturini, una colorada pecosa que salía con cualquiera.&lt;br /&gt;Pero a López no le hacía nada no tener una chica con quien verse los fines de semana. Si lo buscaban, lo podían encontrar en la biblioteca, hojeando revistas viejas de aeromodelismo, o en el aeroclub del pueblo vecino, los domingos, donde iban muchos aficionados.&lt;br /&gt;López empezó a hablar solo cuando se le murieron los padres y la hermana se casó y se fue a vivir a Rosario. Él terminó la secundaria y contra todo pronóstico, se conformó con atender la ferretería que le quedó de los padres y no estudió nada, ni ingeniería que decía gustarle, ni aviación como era de suponer, nada; quedó para vender clavos y tornillos en un pueblo perdido entre la capital y Rosario.&lt;br /&gt;Fue pasando el tiempo, todos sus compañeros de la escuela y del barrio hicimos, o tratamos de hacer algo con nuestras vidas. Estudiamos una carrera que era como un boleto para salir del pueblo. Algunos se casaron y se fueron, sin mirar atrás, por irse para siempre. Otros volvemos de vez en cuando para recuperar olores, reflejos de la niñez, aires y tibiezas a fin de tomar fuerzas para volver a irnos.&lt;br /&gt;A mí me daba pudor pasar por la puerta de la ferretería y verlo hablando con cada cliente de su invento nuevo. Porque se le daba por inventar máquinas hermosas y fatales a las que infaltablemente les atribuía la lógica del vuelo.&lt;br /&gt;Una vez salió a la plaza con una suerte de tacho cuadrado con pedales, al que le había adicionado dos estructuras en forma de alas que aleteaban con el pedaleo. Era ridículo porque estaba loco y sabía que no iba a volar. Pero marchaba en línea recta  acelerando cuando se acercaba  a la ruta, sin despegar ni un centímetro del piso. Todos los vecinos, los pocos que quedaban y lo vieron, se reían desde las puertas de las casas, las bocas hundidas, sin dientes, casi compartiendo el intento de volar de López. Y él, jardinero  de mecánico, los pelos grises en el aire, la cara roja de pedalear descompasadamente, las ruedas tropezando en las cunetas, gritaba que lo miraran, que ya salía, que ya volaba lejos.&lt;br /&gt;Pero todavía nadie habló de locura hasta esa tarde en que se cosió a la espalda dos alas de plumas de gallina, pegadas sobre un cartón y quiso tirarse del borde del tejado, a los gritos, “miren, miren, ahora sí, ahora vuelo”. Una vecina que alcanzó a oírlo llamó a la policía y lo tuvieron que bajar entre cuatro porque el loco se resistía desde su escudo de plumas, cola vinílica y sudor.&lt;br /&gt;Después de eso, le hablaron a la hermana para que viniera a buscarlo y se lo llevara un tiempo. Explicaron entre muchos aspavientos que ese hombre no podía estar sólo, pensando en volar, sin nadie que lo desahuciara de esos excesos.&lt;br /&gt;López no regresó hasta varios meses después, cuando el verano reverdecía las calles chatas del pueblo. Lo trajo el cuñado en un auto plateado, que parecía un avión, comentaron las vecinas. Llegó saludando desde la ventanilla a todos los conocidos, pura risa como si el tiempo transcurrido desde su último intento de vuelo hasta ese momento le hubiera despertado solamente humor. Estaba mejor vestido, limpio ya que a fuerza de usar ese mameluco gastado, parecía un pordiosero cuando se fue.&lt;br /&gt;Pero ni bien bajó del coche se metió en el galpón y no habló más.&lt;br /&gt;-Es la emoción- decían las vecinas.&lt;br /&gt;Vinieron a verlo amigos del aeroclub, pero él nunca los atendió. Estaba parco, no se distraía con nadie ni con nada. Se pasaba el día mirando y revisando apuntes de aerodinámica, tomando notas en cuadernos de espiral todos comidos por la humedad, con una letra llena de sinuosidades y arrebatos, donde únicamente López podía leer algo.&lt;br /&gt;La hermana había contratado una señora que mantenía la casa en condiciones y puso un encargado al frente de la ferretería.&lt;br /&gt;No volví a saber de López hasta un día en que fui al pueblo por unos trámites y me encontré con la hermana. La vi distante, quizás triste, o acobardada por la definitiva locura de López.&lt;br /&gt;Ella misma sentía lástima de su hermano. Dijo que los médicos en la ciudad se habían ensañado con él, en su afán por hacerle olvidar que el vuelo era solo condición de los pájaros, que eso era una imprudencia, un sueño o las dos cosas que se mezclaban a cada rato.&lt;br /&gt;Entre congojas disimuladas desde hacía mucho, la mujer me confesó haberlo oído llorar  en el cuarto de su casa, hecho un ovillo entre las mantas, el vuelo que no podría inaugurar, mientras hacía con la boca ruido de motores o de viento en los ojos.&lt;br /&gt;De esa entrevista lo más doloroso y por eso desconcertante, fue lo que a mí también me dejó sin respuesta, como si me hubieran revelado un secreto que yo tampoco debía saber. No hay nada más ruin que perder una inocencia. Entre lágrimas me lo dijo, por eso le creí, por eso cuando veo a López desde lejos me imagino ese momento fatal en el que su hermana lo convenció de que estos bultos, estas suavidades que los humanos tenemos en la espalda, no son, nunca serán alas, sino sólo una marca, que nos diferencia de los pájaros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-o_fs29coxV8/T0eJGFYL1jI/AAAAAAAAFUQ/_asx6Bm3UXQ/s1600/51.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-o_fs29coxV8/T0eJGFYL1jI/AAAAAAAAFUQ/_asx6Bm3UXQ/s1600/51.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 6 – NUESTRA POESÍA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MONICA LAURENCENA BERRAZ&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VENTANA DEL AMANECER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un  aleteo, trinos, vuelos…&lt;br /&gt;El alba…en la persiana se atisba…&lt;br /&gt;Amanece, ya casi…&lt;br /&gt;Ellos son mi sueño inacabado.&lt;br /&gt;El ejemplo exacto que la vida fluye…&lt;br /&gt;La brisa mañanera, alguien pasa,&lt;br /&gt;cantan tan cerca en el alfeizar…&lt;br /&gt;saludan las gentes al pasar…&lt;br /&gt;una moto pasa rauda,&lt;br /&gt;la vida recomienza…&lt;br /&gt;la voz de la vecina tan temprano,&lt;br /&gt;ella barre (todas las mañanas de la misma forma)&lt;br /&gt;y yo amanecida.&lt;br /&gt;En el leve vuelo de la poesía sosteniéndome&lt;br /&gt;aún viva junto a mi ventana …&lt;br /&gt;Amo a estos pájaros de mi calle.&lt;br /&gt;inciertos aleteos que ahogan el misterio&lt;br /&gt;de mi partida…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJER                                                   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salpicada de estrellas, silbadora de canciones, sinuosa en las danzas…&lt;br /&gt;Desembarcaste  en este mar del olvido,  entre las  ruinas del dolor…&lt;br /&gt;Eras aquella imagen de casi-Mujer:&lt;br /&gt;cintura  pequeña,  cuerpo de niña, húmedos labios…&lt;br /&gt;inquietos  ojos, asombro de pájaro…&lt;br /&gt;flacura extrema, pose  de bailarina…&lt;br /&gt;Te convertiste en Mujer:&lt;br /&gt;La señalada. Nunca sumisa en el combate.&lt;br /&gt;La de los amores en la bruma, en parques y jardines,&lt;br /&gt;playas  en el estío…invierno de debates y dulces mates… &lt;br /&gt;Mujer venciendo el frío en la barriada, con las manos tendidas hacia las gentes.&lt;br /&gt;Mujer de albores  y relojes…juegos, cuentos y títeres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mujer de tizas y pizarrones…Mujer de madurez…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Piel  tamizada de heridas signadas por el recuerdo…&lt;br /&gt;Sacudida por los vientos húmedos de la mañana. &lt;br /&gt;Aún suena a timbales mi ancha cadera y sueña mi piel con caricias bienvenidas…&lt;br /&gt;¡ Que mis labios, ni mis manos y mis piernas no están fríos!...&lt;br /&gt;Enlazada en la noche sibilante de pájaros me espera un amante abrazo.&lt;br /&gt;Embarcaré en el remanso o en la pasión.&lt;br /&gt;La luna  vendrá  a deslizarse en las piedras del río…&lt;br /&gt;Seré  aún  lilas del agua, perfume ceibal  y andaré descalza como en la infancia&lt;br /&gt;jugando  en las arenas donde el horizonte es estrella, canción y danza…&lt;br /&gt;Ah…advierto a los bendecidos hombres de la crítica poética que, yo, he renunciado&lt;br /&gt;a ciertos destinos proféticos que abundan en los capítulos de las biografías féminas…&lt;br /&gt;Mujer, nunca pero nunca vaya yo a ser ni purificada ni jamás salvada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DONDE LA CALLE PIERDE EL NOMBRE…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un globo fue  fiesta de colores.&lt;br /&gt;Allá en la bajada, donde la calle pierde el nombre…&lt;br /&gt;En el espacio verde  del barrio, ensayos de tamboriles.&lt;br /&gt;El pibe sostuvo largo rato mi mano. La otra regalo de dulces.&lt;br /&gt;Urgencia de afectos. Mirada de infancia con asombro.&lt;br /&gt;Corrió  hacia los  jóvenes maquillados con trajes brillantes,&lt;br /&gt;piruetas, zancos, fuegos, risas ,tal vez,  pensó eran  payasos…&lt;br /&gt;Dibujaban airosas libertades  en el lastimado paisaje de la tarde.&lt;br /&gt;La murga cruzó el callejón al son del tambor, mi niño de dulces ojos,&lt;br /&gt;bailó pisando tierra con pies descalzos…confundido entre los chiquilines.&lt;br /&gt;Fue uno más en los pasos rítmicos de la marcha-camión.&lt;br /&gt;El pibe sonrisa de rato y caramelos. La vida era son de canción.&lt;br /&gt;Levantando estandartes, con la batería llevando  alegría,&lt;br /&gt;En estreno de  pasos y figuras, bellas niñas, danzan al sonar del tambor.&lt;br /&gt;Mi corazón- pájaro  una tierna bendición.&lt;br /&gt;La imagen es la memoria de las estrellas…&lt;br /&gt;Él tendió su manita en  mi madurez de dolores, su alma giró en&lt;br /&gt;roja boca de ilusión… hacia los girones de los locos atardeceres&lt;br /&gt;sin nombre.&lt;br /&gt;En la memoria festiva y humana para la murga “Las Estrellas de Guadalupe”- Barrio Coronel Dorrego.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BREVE REVELACIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo  revelar &lt;br /&gt;el misterio …&lt;br /&gt;la canción que salta en el vacío,&lt;br /&gt;la longitud del verso.&lt;br /&gt;Mi larga y  carnal inocencia&lt;br /&gt;frente a la blanca incauta hoja&lt;br /&gt;que se dilapida en cenizas de tiempo ido.&lt;br /&gt;No se me revela el por qué…&lt;br /&gt;Esta cruel desesperación  que corre&lt;br /&gt;con  lápiz en mano  a volcar poesía y más poesía…&lt;br /&gt;Encantamiento de magia singular&lt;br /&gt;en la creación de lo universal…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;---------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liquido mis raíces   como vuelo sobre los árboles&lt;br /&gt;y la cintura  del día&lt;br /&gt;se hace amanecer en los cantos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2POR3prA8nM/T0eJWZTdgJI/AAAAAAAAFUY/vYj3Z1JsjGY/s1600/54.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-2POR3prA8nM/T0eJWZTdgJI/AAAAAAAAFUY/vYj3Z1JsjGY/s1600/54.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 7 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NORMA SEGADES-MANIAS &lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA BELLEZA SALVÍFICA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la poesía/igual que en un capullo... /No olvidéis que la poesía, /si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva, /es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin, /cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin /y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor... &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Juan L. Ortiz (Poema publicado: En el aura del sauce)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo amanecieron Juan. Juan Laurentino. &lt;br /&gt;Abrevó su mirada en las riberas donde el Gualeguay se nombra Puerto Ruiz, (11 de junio de 1896) y en esa exuberancia lujuriosa que abarcaba la selva de Montiel.&lt;br /&gt;Allí forjó su identidad primaria. Y concibió, en las profundidades de su lírica, todo el protagonismo del paisaje entrerriano. &lt;br /&gt;Los vuelos, las colinas, y el río derivando misterios o presagios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1]&lt;i&gt;Fui al río, y lo sentía&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;cerca de mí, enfrente de mí.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá en su adolescencia estudió en Gualeguay, para maestro, y quedó aprisionado en un supremo anhelo de justicia que perduró en su sangre hasta el momento exacto de la muerte. &lt;br /&gt;Como todo el que nace lejos del centralismo metropólico, tuvo que someterse al desarraigo de marcharse a estudiar fuera de casa.                                                                                                                                                   &lt;br /&gt;La Gran Ciudad del Puerto (Buenos Aires) fue la encargada de albergar los sueños, la figura delgada, casi de sombra o niebla y enlazar su destino al ambiente de artistas entrañables que le dieron legítimo prestigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Las ramas tenían voces&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;que no llegaban hasta mí.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente dos años transcurrieron antes de regresar a su provincia, en donde lo aguardaban: el rencuentro con esa perspectiva desmesuradamente inagotable de celajes, matices, tornasoles, del aura entre las ramas de los sauces, una cifra en la nómina de empleos estatales, el amor de su eterna compañera… y el destino imperioso de fundar un lenguaje, de construir una voz inigualable que emergiera desde lo medular, desde la esencia, desde el útero mismo de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La corriente decía&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;cosas que no entendía.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Me angustiaba casi.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso su palabra tuvo la levedad de los suspiros y el humilde, resuelto, caminar de las briznas. Por eso se mantuvo tan veraz, tan auténtica, tan fiel a sus principios. Y por eso alcanzó la extraordinaria dimensión de un canto en donde ejercitó el escudriñamiento de las cosas sencillas como renovación, como escenario, como cuestionamiento, como forma de vida. Constantemente en busca de levedades, suaves transparencias, de lo desencarnado o incomunicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Quería comprenderlo,&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;sentir qué decía el cielo vago y pálido en él&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;con sus primeras sílabas alargadas,&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;pero no podía.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sostenido en las pieles del paisaje, desarrolló su faz contemplativa. Y es esa soledad la que lo arrastra lejos de las ciudades y su ritmo, presuroso, intranquilo, disonante. Quizás allí radica, en lo inasible, el profundo secreto que guarda su poesía. Y adentrarse en sus versos sea recuperarlo del olvido. Confirmarlo en la universalidad que lo reclama a partir de su soplo delicado, de su verbo desnudo, de ese despojo que se intensifica hasta alcanzar el núcleo del espíritu, la sensibilidad inevitable que lo aproxima a Dios y a la esperanza. Hasta hermanar, en sincretismo pleno, lo insuperable de su pensamiento con los ejes concretos, la perspectiva misma de la naturaleza cohabitando en la hondura de sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Regresaba&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Era yo el que regresaba?-&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;en la angustia vaga&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto le permitió parir una obra plena, dotada de absoluto esteticismo, de lirismo admirable, donde los ecos de su misericordia se posaban, con igual indulgencia, en cada criatura, en cada componente del entorno.&lt;br /&gt;Orfebre o alfarero o artesano, escogió las palabras, los matices, modeló la belleza con los tenaces músculos del alma buscando lo inicial, lo trascendente. &lt;br /&gt;Sin embargo alguno de sus críticos afirma que “(…) En la poesía de Juan L. Ortiz convergen siempre contrastes entre la celebración contemplativa y flotante de la naturaleza, y la conciencia del dolor de las injusticias sociales y de la fragilidad existencial (…)”. [2]&lt;br /&gt;Porque no se mantuvo distanciado de los oscuros tiempos de la historia. &lt;br /&gt;Los horrores de la Segunda Guerra, la muerte del poeta García Lorca, su propio cautiverio por pensar diferente, lo lleva a interrogarse acerca del dolor, del desconsuelo, de la esencia del mal. Y comienza la búsqueda compleja de cierta eticidad que parece negársele. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;De pronto sentí el río en mí,&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;corría en mí&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;con sus orillas trémulas de señas,&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;con sus hondos reflejos apenas estrellados.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de sus antólogas sostiene: “no fueron precisamente los premios, los honores, las posiciones privilegiadas los signos de la vida y la obra de Juanele, sino la ascesis austera de una consagración desnuda al magisterio de la poesía y una vocación desasida y absolutamente desinteresada al decir poético” [3]&lt;br /&gt;Porque Juanele logra amotinar en su obra una expresión proficua, temblorosa, variable, evanescente… Patrimonio de imágenes fugaces en vital compromiso con la naturaleza, evoluciona en su simbología, elude todo límite retórico y fluye manantial desde lo cotidiano. Hasta alcanzar la dimensión del mito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Corría el río en mí con sus ramajes.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Era yo un río en el anochecer,&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;y suspiraban en mí los árboles,&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;y el sendero y las hierbas se apagaban en mí.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre de provincia, en fusión con el cauce que transcurre al pie de la barranca ya sabe que el conjunto de su obra “no ha sido solamente un hecho artístico, sino también un estilo de vida, una preparación interna al trabajo poético, una moral” [3] &lt;br /&gt;Comprende que el poema que comenzó a escribir hace ocho décadas aguarda, en la serenidad de los hechizos, el desenlace de su letra mínima. Que la verde comarca donde la luz desnuda sucedió ante sus ojos espera su retorno para cerrar el círculo.&lt;br /&gt;En las postrimerías del crepúsculo, en presencia y ausencia, se despide de todos los amigos y traspone, seguro, el portal de la muerte. (2 de septiembre de 1978)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afuera, el parque estalla en floraciones y despiertan los grillos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] Fui al río. Poema de Juan L. Ortiz. “El ángel inclinado”, 1938&lt;br /&gt;[2] Roberto Forns-Broggi - Metropolitan State College of Denver - El eco-poema de Juan L. Ortiz&lt;br /&gt;[3] Edelweis Serra - Coquena Ediciones, Rosario, Santa Fe, 1982&lt;br /&gt;[4] Juan José Saer – Prólogo a Juan L. Ortiz. Obra completa. Incluye En el aura del sauce. Poesía y prosas inéditas de Juan L. Ortiz. Santa Fe, Argentina, Centro de Publicaciones, Universidad Nacional del Litoral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-pYlZA8YSYJc/T0eKBRGLsWI/AAAAAAAAFUo/tG2N67ZaR7k/s1600/57.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-pYlZA8YSYJc/T0eKBRGLsWI/AAAAAAAAFUo/tG2N67ZaR7k/s1600/57.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 8 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS ROBERTO MORAN&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL CÍRCULO DEL CIRCO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo inexplicable preside la vida.&lt;br /&gt;Dijo, y quiso que todos supieran que su determinación era irrevocable, que no iba a volver al circo.&lt;br /&gt;No terminaban de aceptar sus decisiones, en realidad nunca las tomaban en cuenta, así que mientras la mamá no le prestó atención la tía, sin dejar de decir sus habituales refranes, sostuvo que lo suyo era puro capricho, despreciaba las oportunidades que la vida le entregaba a raudales, si fueras otro chico estarías saltando de alegría. &lt;br /&gt;El circo, el circo. La magia del circo.&lt;br /&gt;Precisamente, hubiera argumentado si tuviese capacidad para hacerlo, si contara con años, experiencia, conocimientos, se trataba de la magia del circo y de los seres alados, allá arriba, redoble de tambores, salto por el aire y un ahogo intenso en el estómago, ausencia de oxígeno, la boca seca como seca el papel secante.&lt;br /&gt;Pero hay cosas que no se pueden expresar.&lt;br /&gt;Entiéndase, en un mundo de tranvías y carencias, el circo era eso luminoso, recargado de colores, que únicamente se podía ver con binoculares, es decir, que se podía ver sólo con la imaginación. El circo para él, para la gente de la casa, venía en las revistas, en los avisos en blanco y negro de los diarios, en las pocas apariciones –mágicas, qué otra cosa- de sus integrantes desfilando por las calles de la ciudad, los leones, las mujeres bellas y distantes sobre caballos briosos, los payasos que tenían la libertad suficiente para no estarse quietos, el cuello interminable de la jirafa y el domador de los tigres que comían trigo en sus platos.&lt;br /&gt;El circo era igual que el cine, esto es: estaba lejos, era caro, céntrico, y por lo tanto imposible. Imposible como imposible eran Mickey y el Pato Donald y Tribilín, entonces llamado Dippy en el cine del centro, ese sueño que formaba parte de los sueños de quien transmitió su decisión irrevocable de no volver al circo.&lt;br /&gt;Porque vio en la comisura de los labios el trocito mínimo del fideo verde recién masticado.&lt;br /&gt;Era cierto que no le pasó desapercibida la chica de pelo rubio y con rulitos que le hacía caras a su hermano mayor, ambos se ponían ligeramente colorados y ella corría un poco más para subirse a la hamaca que la elevaba por los aires. &lt;br /&gt;Era cierto, pero no era todo. Todo, si se lo podía decir así, terminaba siendo aquello que estallaba allá, bien arriba en la carpa, eso que se movía constantemente, como si le fuera imposible estarse quieto, como le resultaba imposible a él mismo quedarse quieto abajo y con la boca cerrada, porque allá arriba eso, que también era inexpresable, terminaba siendo lo que hacían los que volaban por el aire, que se volvían alados reuniéndose en el filo mismo de la muerte, agarrándose de los brazos en el último instante. Y la chica rubia dejaba de ser la chica rubia del excesivo maquillaje y la sonrisa truncada por el rojo del rouge que manchaba sus dientes y la envejecía y era, la chica, otra cosa allá, tan arriba, arrebatada, tomada y rechazada por los hombres, ella también, envuelta en el aire. Aislada y pájaro que batía las alas, en el aire.&lt;br /&gt;Había demasiada sopa en la casa, demasiada polenta, pocas salidas. Estaba la radio para escapar y estaban las primeras páginas de la novela de Sandokán por las que se podía escapar más, aún. Estaban también el colegio, las matemáticas, el aprendizaje cerrado y cerril del catecismo. Pero esas eran puras puertas clausuradas.&lt;br /&gt;El tío Jerónimo llegó, flaco, cansadísimo, era un mal vendedor y sin embargo persistía en sus visitas, casa por casa, tratando de vender unas enciclopedias gordas y al parecer muy caras que nadie quería comprar, pero él persistía porque era de la tribu de los optimistas compulsivos, de los que veían la botella repleta allí donde no había ni una gota de agua. Decía vamos a salir, ya van a ver, y por supuesto en vez de salir hacia algún lado se replegaba sobre sí mismo, sobre sus carencias, sin solución de continuidad.&lt;br /&gt;Pero ese día el tío llegó eufórico, arrojó su sombrero al sillón de la abuela mientras gritaba “¡esta vez sí, esta vez sí!”, y bailaba con sus sorprendidas hermanas y con los sobrinos como si fuera un anticipo de lo que iba a venir, la fiesta total. Los lanzaba al aire en el patio, al aire de una cierta alegría habitualmente tan difícil de percibir en la casa.&lt;br /&gt;Parecía haber conseguido trabajo efectivo en un banco, o una novia, o haberse sacado el Gordo de la Navidad, de tan contento que se le veía. Lo rodearon expectantes, aunque temiendo la frustración porque en general la euforia del tío Jerónimo no terminaba correspondiéndose con las migajas de la realidad que les solía entregar. &lt;br /&gt;Sí, como limosnas de un lindo sueño.&lt;br /&gt;“¡Vamos al circo!”, proclamó el tío al fin, como quien ha encontrado la piedra filosofal. Y ellos, incrédulos que veían por primera vez la Luz, estallaron como él de alegría, el mejor presente en las vísperas del Nacimiento de Jesús, habitualmente tan manco y parco a la hora de hacer caer los regalos en la casa.&lt;br /&gt;El mejor regalo… Hasta el momento en que se encontraron con una carpa venida a menos, con la gorda que recibía los boletos y que tenía la cara mal maquillada, como si partes de su rostro estuvieran a punto de desmoronarse, con el tipo al que le faltaba un diente y que hacía chistes que no alcanzaba a entender, chistes que quizás tuvieran doble sentido (seguro que había que quitarle el quizás) pero que no llegaban al ámbito de su comprensión. Un flaco y sin diente que terminó siendo el payaso, peor entrazado y casi desconocido de no ser porque persistía la ausencia dental cuando reía.&lt;br /&gt;Eso no era un regalo, eso era cargar otra cruz. Ni animales había en el circo más pobre del mundo cuya función terminaba con una representación teatral que casi no entendió, en el que trabajaban todos, en el que la gorda hacía de Tía, el sin diente hacía de Padre, la chica rubia hacía de Hija y todo era corridas y patadas y carcajadas falsas que no contagiaban a la escasa gente sentada en las incómodas tribunas de madera que reclamaban por almohadones inexistentes.&lt;br /&gt;Entradas de favor, hubiera dicho de conocer esas palabras un tanto ignominiosas. Por razones desconocidas, el tío era amigo de uno de ellos, un hombre viejo que se quejaba en voz baja al término de cada función luego de hacer las cuentas. &lt;br /&gt;Desilusión, como ponerse un pantalón con remiendos, como comer a la noche las sobras de la mañana. Salvo. Salvo el momento en que subían, en que subían allá, en que los hombres que limpiaban o hacían chistes o recibían las entradas o arreglaban la carpa siempre a punto de caer sobre los espectadores (escasos, escasísimos), tornaban a ser otra cosa, alados, allá arriba, envión de aquí para allá y ellos quedaban sustentados sobre la nada, como si de pronto el aire se detuviera, como si fuera imposible que estuvieran allá y sin embargo lo estaban, como suspendidos, como detenidos en el tiempo y el espacio, alados, allá. Y más alados cuando de la hamaca y no sabe cómo la rubia se proyectó a ese aire, a ese aire mágico, a ese aire que lo dejaba con la boca abierta y seca y un dolor acá, un intenso dolor y un ahogo imposible.&lt;br /&gt;Eso que ocurría allá arriba lo llevó a aceptar la vuelta al circo, porque la amistad del tío lo permitía, y era lo que le hacía olvidar, tratar de olvidarse, de los remiendos del circo, la carpa que se venía abajo, la ausencia de animales y de magos, las escasas luces, la gorda mal maquillada, la inexistencia del diente, las muescas en los viejos tablones, un ligero hedor, como si ese olor sostuviera al circo todo, obligándose, si cabe decirlo, a olvidarse de ello y de todo cuanto más faltaba con tal de ver aquello se producía allá, tan arriba.&lt;br /&gt;Pero esa noche se quedaron un poco más. Ay de él. Se quedaron y vieron lo que no debían haber visto, esto es el fuera de escena, cuando la gorda se puso el batón, cuando en un rincón estaba prendida una cocina a leña y se cocinaba algo oloroso y espeso en una olla gigante, cuando la rubia se había quitado el maquillaje y era apenas una piba chica de dientes irregulares y raíces de pelo oscuro entreveradas con su rubio desteñido. Cuando el alado, porque lo reconoció, habló con ellos de una manera barrial y con palabras groseras y se le veía en la comisura de los labios el resto de fideo verde que terminaba de engullir. &lt;br /&gt;Por eso no quería volver. Porque no había más. Era el que terminaba de descubrirle los secretos al mago y al hacerlo el encanto se derrumbaba de una manera tan total como irrefrenable. Él era aún un chico, pero un imperio terminaba de derrumbarse ante sus ojos. ¿Para qué volver? ¿Para agregar mentiras a las mentiras que descubría a diario, empezando por los Reyes Magos y siguiendo con el hecho de que el tío Manuel no era hijo de su abuelo?&lt;br /&gt;¿Y que por eso vivía en Buenos Aires? ¿Y que por eso había tanto sufrimiento en la abuela, que se iba temprano a misa para purgar sus pecados? ¿Y si la abuela era pecadora qué quedaba para los demás, qué, para él mismo?&lt;br /&gt;Sería que estaba pagando las culpas de haber pensado en cosas sucias, al menos así se lo decía el padre cuando confesaba, que él pensaba en cosas sucias y que en cambio tenía que querer a Dios, a Dios por encima del amor que podía profesar a la mamá y a la abuela, que debía cuidarse de los malos pensamientos, que imaginaba como víboras que se metían en su cama, como ratas que le comían los dedos de los pies, que no tenía que tocarse, que debía rezar y rezar y otra vez y otra vez para que ahuyentara al Demonio y en cambio fuera amigo de Jesús y así más tarde poder ser padre, cura como él mismo, que resultaría lo mejor del mundo, lo mejor que le podría pasar en la vida.&lt;br /&gt;Y el padre tenía el mal aliento de quien come mal y no se ha desayunado ni limpiado los dientes, y había manchas en la sotana y un poco de sudor entre la nariz y el labio superior, y caspa sobre los hombros, y una mirada bovina que lo llenaba de un interminable, inexcusable, impronunciable temor.&lt;br /&gt;Desechó ese y otros pensamientos nefastos, era un mundo nefasto que impedía acceder a la felicidad que contaba semana a semana el Billiken, e insistió en que él al circo no iba a volver. Pero esa vez fue su madre, lo que nunca, la que se enojó diciéndole que no le iba a tolerar un nuevo capricho, por lo que le ordenó vestirse y salir de inmediato porque esa vez sería sí el circo. &lt;br /&gt;Era la felicidad, la única posible, y debía aprovecharla, le gustara o no.&lt;br /&gt;De manera que tironeado, berreando como el nenito que ya no era, a disgusto total, volvió al circo de las marcas y de las manchas, donde la mujer gorda fumaba y se pintaba como payaso sin serlo, donde al payaso de verdad le continuaba faltando el diente, donde la chica rubia tenía raíces de pelo negro, donde se veía el lugar en el que la carpa estaba de verdad remendada. Donde no había animales y sobraban los fideos verdes.&lt;br /&gt;Tironeado, no quiso mirar y apenas si miró al pibe, un poco más grande que ellos, ligeramente entrado en carnes, quizás hijo de la gorda, quizás hermano de la chica que se ponía colorada –allí todos eran parientes- más que hábil en el manejo de los platos a los que hacía bailar sin solución de continuidad, sin que ninguno dejara de hacerlo, sin que ninguno se le rompiera. Distinto a él, destrozador de cuanto delicado (poco) hubiera en la casa.&lt;br /&gt;Tironeado, miró de soslayo lo que la niña, bastante cambiada a la que había visto de cerca, otra diferente era la que vestida de rosa se hamacaba en su hamaca rosa, algo profundo lo perturbó, ella era y no era la conocida, al viento, sus libres piernas al viento, mientras se hamacaba acompañada por una sonrisa plena que terminaba de incorporar al rostro, al mundo distinto al que ingresaba horadando el muro externo con sus pies, hacia allá, arriba.&lt;br /&gt;Y de pronto, tan de pronto que se quedó sin corazón, los hombres que conocía y que por supuesto desconocía en forma absoluta, quiero decir el hombre al que le faltaba un diente y el hombre del fideo verde, ambos vestidos con una ropa extraña, sacada de alguna película en colores, dorados y plateados, hombres del Planeta Saturno, llegaron corriendo, entraron corriendo a la pista, al centro del circo, al centro de ese círculo que pareció, le pareció, brillar, como si la tierra apisonada y revuelta con ladrillo molido se hubiera transformando en otra cosa no bien los hombres dorados/plateados terminaban de pisarlo, y corriendo tomaron en sus brazos a la chica de la hamaca y se la llevaron, rápidos como eran, a las alturas.&lt;br /&gt;Alguien, algo, hizo redoblar los tambores. Algo, alguien, algunos, prendieron otras luces, y allí, tan arriba, los hombres dorados y la chica rosada se lanzaron al aire, y él sintió el arrebato, él sintió que allá arriba estaba… ¿qué? Al menos no estaba la casa. Al menos no estaba el tío vendedor de enciclopedias pidiendo plata prestada. No estaba la abuela yendo a misa de seis para que le perdonaran sus pecados y tampoco se hallaba eso que siempre estaba en la casa y que él no podía definir. &lt;br /&gt;Arriba, arriba, tan arriba, tan en el aire, tan el aire.&lt;br /&gt;El hombre dorado arrojó a la chica rosada al hombre plateado y él la devolvió, y había odio y amor y ternura y deseo y algo más que él no sabría definir, allá, abajo, desde donde miraba y lloraba y gemía y todo el cuerpo le dolía y no podía dejar de dolerle y allá arriba, en tanto, el espacio y el tiempo estaban detenidos. &lt;br /&gt;Y la chica rosada de pronto lo vio, lo miró, bajó, cree que bajó, descendió desde esa inconmensurable altura, y lo tomó en sus brazos, y lo alzó y él comenzó a volar, comenzó a alejarse de la casa y de la abuela y del tío Manuel y de la plata que nunca estaba y de las discusiones omnipresentes. Del colegio y del catecismo y del pantalón del hermano mayor y de los largos que nunca se lo ponían y de los dolores de dientes que lo asaltaban en la noche y en la pregunta que no podía hacer sobre el padre ausente.&lt;br /&gt;Volaba. Volaba y no dejaba de volar, y el circo se abría. Ya no había lona remachada y recauchutada, diente ausente, fideo presente, raíces negras del pelo, Gorda mal maquillada. Sólo él, nimbado por la luz, en el aire del aire. En el perfecto y único círculo del circo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-3peCGo6-034/T0eKVEb49XI/AAAAAAAAFUw/QDkFkXVLLhM/s1600/58.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-3peCGo6-034/T0eKVEb49XI/AAAAAAAAFUw/QDkFkXVLLhM/s1600/58.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 9 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA BENICIA COSTA PAZ                                                    &lt;br /&gt;(Cipolletti-Río Negro-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MEMORIA DEL PAISAJE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Oscar Cerruto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entrevero de valles y montañas &lt;br /&gt;el tiempo, &lt;br /&gt;atrapado en la inercia  de los siglos, &lt;br /&gt;se hace luz de estrellas.   &lt;br /&gt;Yace en su prisión hendida &lt;br /&gt;el salar portentoso; &lt;br /&gt;en  tierras fértiles se encarama &lt;br /&gt;y encadena &lt;br /&gt;mansos,  fúnebres minerales&lt;br /&gt;que aguardan,&lt;br /&gt;en tensión, &lt;br /&gt;bajo la tierra. &lt;br /&gt;En superficie, &lt;br /&gt;planos iridiscentes  &lt;br /&gt;enceguecen, &lt;br /&gt;esparciendo  derroteros  ilusorios del páramo,&lt;br /&gt;odisea glacial, vértigo, marasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estallo, &lt;br /&gt;honda locura desatada.&lt;br /&gt;Lento rebrota un grito suspendido,&lt;br /&gt;aliento arrebatado entre las piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón enamorado &lt;br /&gt;cabalga&lt;br /&gt;en olas del deseo, &lt;br /&gt;desbordándose&lt;br /&gt;con fuerza de corceles;&lt;br /&gt;bríos y ansias  desatadas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a lo lejos, &lt;br /&gt;pueblitos moribundos, desahuciados, &lt;br /&gt;sometidos al paisaje fuerte, duro, &lt;br /&gt;¡implacable, siniestra esclavitud! &lt;br /&gt;La sangre corre &lt;br /&gt;silenciosa, vejada, &lt;br /&gt;hacia el mar del olvido &lt;br /&gt;y abraza   al pasar, &lt;br /&gt;minutos elusivos &lt;br /&gt;de una ciega pasión descontrolada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No registro el sonido de mi sangre &lt;br /&gt;cuando tan esbelta barca se desploma &lt;br /&gt;en aguas desbordadas.&lt;br /&gt;Mucho hombre, mi hombre apasionado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida se tizna &lt;br /&gt;de un silencio gris  en los fogones, &lt;br /&gt;donde el aymara &lt;br /&gt;labra hosco su paciencia. &lt;br /&gt;El paisaje reluce &lt;br /&gt;como acero desplegado, &lt;br /&gt;estallan los charangos,&lt;br /&gt;resaltando el color  de su infortunio.&lt;br /&gt;Lacerante soledad que acribilla &lt;br /&gt;la férrea resistencia de la estirpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VALCHETA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dedicado a John Evans&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Evans, cruzo el cauce del río&lt;br /&gt;horadado por los tiempos. Me invaden&lt;br /&gt;historias de crueldades y de muertes,&lt;br /&gt;trágico destino el de aquel pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Retumban cascos impetuosos, presagio&lt;br /&gt;Que atiza en la lumbre lo siniestro;&lt;br /&gt;En  Valcheta se amontona  el odio,&lt;br /&gt;contra mujeres y niños  aterrados…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…El desierto partícipe,  sordo y mudo,&lt;br /&gt;encubre a la indiada entre sus pliegues;&lt;br /&gt;cerca con alambres  el destierro.  El hambre&lt;br /&gt;mendiga “bara”, “bara”… ¡el recuerdo aflora!...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…Cabal, John Evans grita, gime iracundo,&lt;br /&gt;al ver a su “hermano” en ese estado&lt;br /&gt;“…habiendo sido ¡señor de aquellas tierras!”,&lt;br /&gt;…maestro, amigo de juegos y diabluras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las noches oscuras todavía pasan&lt;br /&gt;invisibles espectros que me acosan,&lt;br /&gt;trashumantes del desierto, almas en pena,&lt;br /&gt;empañando  los cristales de la estepa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún afloran huesos de la arena, blancos;&lt;br /&gt;lagrimean aún memorias quedamente;&lt;br /&gt;allí se entierran los trémulos coirones&lt;br /&gt;dentro del aluvión doliente del ultraje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CDiADcelhVM/T0eKqmWVnjI/AAAAAAAAFU4/iHJpRWklEdY/s1600/60.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-CDiADcelhVM/T0eKqmWVnjI/AAAAAAAAFU4/iHJpRWklEdY/s1600/60.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 10 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CRISTIAN VITALE&lt;br /&gt;(La Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA LITERATURA. EL ARTE DE LOS VENTRÍLOCUOS. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Aurora Venturini&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La metáfora es de Báñez. Es hermosa, morbosa casi, cruda, violenta, de cara lavada, lírica y fea. El escritor procede como proceden los ventrílocuos. Habla por medio de muñecos. Los ventrílocuos les llaman Pepe, Ramona, Serafín y hasta Chirolita. Los escritores les llaman narrador y personajes. La mecánica es la misma. Hacerse decir por otro, usarle la lengua al muñeco, desnudarle la tormenta, exhibirle la fragilidad, mostrarle el fracaso, los calzoncillos.&lt;br /&gt;Pero el dato no es menor. La ventriloquia de los escritores es muy saludable a la literatura. El hombre que está detrás de la pluma, detrás del muñeco, dice cosas que los discursos desprovistos de muñecos no dicen. Eso se llama, a mi modo de ver, especificidad del discurso literario. Es una toma de posición, claro. Eso se llama, para hablar con palabras de otros, literaturidad. La literatura, entre otras cosas, sigue justificando su estar ahí, porque sigue diferenciándose del resto de los discursos sociales gracias, insisto, entre otras cosas, a su capacidad de hablar con el vientre. De esa manera se saltan, se sortean, se burlan, las vallas morales, estéticas, jurídicas y sociales en general. ¿Por qué? Porque lo dijo él, el muñeco, no yo. &lt;br /&gt;Hablar con el vientre es muy saludable. Claro que la historia de la crítica ha sancionado con todo el peso de un rey la muerte del ventrílocuo. Pero toda persona que alguna vez haya gastado papel o pantalla en agrupar signos en una ficción sabe que él está en todos lados. Sabe, incluso, que es imposible desdecirse de él. Sabe, más aún, que cuando lo ha intentado ha fracasado, porque el muñeco, en algún momento de distracción, mira hacia atrás al hombre que lo empuña y manipula y le deja expuestos los hilos. Le echa en cara su mudez, digamos.&lt;br /&gt;Yo no sé qué falta de sensibilidad nos ha llevado al extremo de matar a los hombres que blanden muñecos, qué dimensión humana le hemos querido quitar al arte de la escritura, por qué hemos querido olvidarnos de la lengua que mece la lengua.&lt;br /&gt;Gabriel lo dijo con vos de muñeco, lo dijo en clave, pero quienes le conocemos las mañas lo encontramos siempre. Dijo que por favor no se olviden que detrás de la voz que narra hay una voz que siente, que detrás de los hombres que dicen que sufren hay un hombre que sufre. &lt;br /&gt;En la vereda opuesta están quienes leen al hombre más que a la obra. Ese no ceo, claro, que sea el camino. Pero es una pena, una mutilación dolorosísima, desatender la figura que dejó puesta Báñez, como todo él, para siempre. Es cierto, hay buenos y malos ventrílocuos. Y hay buenos y malos muñecos. Pero me parece que dejar al hombre afuera es una abstracción absurda. Es pensar el texto como una máquina autogenerada y autoabastecida. Por suerte lo nuestro es una tragedia. Quiero decir, una fatalidad que nos impide, aunque quisiéramos, acatar a los críticos. Digo, el hombre nunca dejará, porque de otra manera no puede concebirlo, nunca dejará, repito, porque otra cosa no puede ni quiere, la costumbre sana y milenaria de sacar las verdades más profundas, más íntimas, por el sitio entrañable y cálido por donde todo él una vez  ha salido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ow6sU-pkmT0/T05Wt_6cenI/AAAAAAAAFYI/t3ZMkfPewrY/s1600/64.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-ow6sU-pkmT0/T05Wt_6cenI/AAAAAAAAFYI/t3ZMkfPewrY/s1600/64.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 11 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OSVALDO BARBIERI&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL DEL MEDIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez mi nacimiento haya sido un error astrológico, al planeta que me rige quizás lo haya chocado un cometa cuando asomé entre berridos, y aquí estoy, desde hace veinte años, aún convivo con mis padres, con mi hermano mayor y mi hermano menor, de quienes me separan cinco años, hermanos como islotes del archipiélago Estrada, Simón Estrada, abogado de prestigio mi padre, isla mayor donde se dictaminan los roles y las conductas, junto a mi madre contadora pública, una islita unida a la mayor por un pequeño canal, aquí estoy, desde hace un mes ejerciendo mi profesión, ya sin miedos, ya sin inseguridad, cargando recuerdos de infancia, allí me veo, inventando juegos con imaginarios amiguitos, después de las tareas del colegio, después de saber que mis hermanos no jugarían jamás conmigo, después de seguir las directivas de papá y mamá, yo debía portarme bien, hacer todo correctamente, mi cuaderno impecable, mi cuarto impecable, ningún pecado a la vista, esperando siempre el premio de un beso o una caricia, premio que sólo estaba en mis fantasías, juegos solitarios, rodeado de alertas, no a tal amiguito, no es confiable aquel otro, así debía ser, ellos me protegían, trazaban el camino de mi futuro, para sus futuros, todo bien controlado, yo sería el héroe digitado por ellos, muñequito virtual en la pantalla de un jueguito electrónico, vencedor de los malvados que intentaban desviarlo de la meta, que no era sino la del éxito, sus éxitos, así llegué a la adolescencia, obediente, luchando contra mis fantasmas sexuales, acosado por ellos antes del sueño, en los sueños, manipulándolos como podía, la imagen de Cristo encima de mi camita, culpas como lunares en la cara, la elección de la carrera ya estaba decidida, sería abogado como papá, si no contador como mamá contadora, si no nada, como nadie, según ellos iba a desaparecer de la pantalla social si no aceptaba, iba a ser derrotado por los malos, y yo era el bueno, así que acepté ingresar en la Facultad de Derecho, que me facultaba para vencer, y estuve un año sumergido, surmenage de los sentidos, hasta que empezaron a surgir unos gnomos burlones, ocultos en los bordes de la pantalla, felices de ser ellos mismos, asomaban y desaparecían delante de mi ser, de mi no ser, y fueron multiplicándose hasta invadir mi espíritu, entonces decidí renunciar a la carrera, plantarme ante mis padres y hermanos, decirles que abandonaba, que no era para mí, y así lo hice, hubo escándalo, mayor que el supuesto, ¡está loco!, ¡es un tarado!, fueron algunas expresiones, ahora sé que fui héroe al saltar fuera de la pantalla, quizás haya sido el único acto heroico de mi vida, ¿y qué vas a estudiar?, ¡qué…!,  ¿qué carrera es esa?, ¡está chiflado!, y fue un festival de énfasis, sí, tal vez nací por error, por un accidente astronómico, astrológico, con un desatinado destino, pero aquí estoy, después de cinco años me gradué de Maestro Jardinero, aquí estoy con mis treinta pequeños del jardín de infantes, compongo canciones que canto con ellos, nos divertimos con los juegos que invento, les enseño a convivir, a ser tolerantes, a ser libres y creativos, ellos me dan su cariño, todas las mañanas cuando llego, todos los mediodías cuando me voy, llevo sus besitos y sus abrazos a casa, y entro en ella con una sonrisa en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Bx--6rFTQGY/T05XVWcHG6I/AAAAAAAAFYQ/Zy_1-Ym429U/s1600/65.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-Bx--6rFTQGY/T05XVWcHG6I/AAAAAAAAFYQ/Zy_1-Ym429U/s1600/65.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 12 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIGUEL CURCIO&lt;br /&gt;(Banfield-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CADA PALABRA QUE ESCRIBO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada palabra que escribo,&lt;br /&gt;me restituye de la ausencia  &lt;br /&gt;y de la opacidad de los gritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ausente no se nombra, &lt;br /&gt;mas la música acaricia&lt;br /&gt;la  sublime y atemporal encrucijada &lt;br /&gt;de la corporeidad y los abrazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El derrame sinuoso  del suicidio&lt;br /&gt;llama a la puerta &lt;br /&gt;de aquel amor que no fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio es tentación,&lt;br /&gt;la ausencia es dolorosa;&lt;br /&gt;la brisa del amanecer  revelan  &lt;br /&gt;reflejos de inquietud y pasión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tus pestañas  de rimel,&lt;br /&gt;tu boquita de rojo rouge ,&lt;br /&gt;acuñan la sombra de mi rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lejana y lejos de todo, &lt;br /&gt;ebria  de inercia&lt;br /&gt;en la otra orilla de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de partir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DAME EL MUNDO EN UN BESO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dame el mundo en un beso.&lt;br /&gt;Dame el horizonte en un abrazo.&lt;br /&gt;Dame el infinito en una caricia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sueño, el sueño del amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer te vi partir, tu pañuelo &lt;br /&gt;volaba en  sentido de mi mirada.&lt;br /&gt;El olor del adiós, secaba mi garganta&lt;br /&gt;y el temor del viento ahuecaba &lt;br /&gt;tu presencia, sonrojaba  mis actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te vi partir y las magnolias &lt;br /&gt;no se inmutaron., el vino estaba servido,                                            &lt;br /&gt;atroz  el cuerpo  ausente,&lt;br /&gt;beberé el sonido de tu voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahumare los pensamientos &lt;br /&gt;con sándalo mojado , caminare desnudo&lt;br /&gt;buscare  tu áurea en el sol que&lt;br /&gt;se come las cortinas y digiere el amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa disipo la niebla,&lt;br /&gt;el lenguaje enciende el fuego,&lt;br /&gt;crepitan gemidos en el cielo tatuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AMOR POR EL VERBO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los otros también conjugan&lt;br /&gt;el amor por el verbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El  andamiaje, se extiende &lt;br /&gt;más allá del  frío  y oscuro destino.&lt;br /&gt;Los pantanos que he de sortear&lt;br /&gt;los ríos que he de navegar&lt;br /&gt;para acariciar tu tez morena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amanecer me encontrara &lt;br /&gt;a medio camino, las luces &lt;br /&gt;del puerto guían cual lucero &lt;br /&gt;al   espíritu  que me contiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente apareces en sombras&lt;br /&gt;lo lineal se transforma en &lt;br /&gt;curvilínea figura en el espejo&lt;br /&gt;que admite la fisura del alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lloró al ser querido,&lt;br /&gt;brillantes  sutilezas&lt;br /&gt;del ocaso mundano &lt;br /&gt;arrinconan  los deseos,&lt;br /&gt;vierten  extasiado los dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La simpleza dormita&lt;br /&gt;en el peldaño primero&lt;br /&gt;de la entrada amordazada&lt;br /&gt;por deleites débiles y efímeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella también conjuga&lt;br /&gt;el amor por el verbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-us2DMnqm7Vw/T05Ynuww7cI/AAAAAAAAFYg/xzm4IPJKz74/s1600/72.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-us2DMnqm7Vw/T05Ynuww7cI/AAAAAAAAFYg/xzm4IPJKz74/s1600/72.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 13 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;WINSTON MORALES CHAVARRO&lt;br /&gt;(Neiva-Huila-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÉSAR VALLEJO: ESPERGESIA O LA HEREJÍA COMO ELEMENTO POÉTICO. &lt;br /&gt;A Luis Rafael Gálvez, poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos lo califican de patético, otros de trágico, no menos, de exageradamente dramático. Sin embargo, César Vallejo constituye, desde mi visión muy personal, una de las mejores voces que ha dado la lengua española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su ubicación puede plantearse de dos maneras. Por un lado desde la vanguardia, escuela, movimiento o rótulo en el que muchos quieren estacionarlo. De otro lado, desde o a raíz de su poesía visceral, incisiva, un tanto corrosiva, aguda y punzante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su locus primero obedece a que se instaura como uno de los poetas más distinguidos de las vanguardias americanas. Al lado de Octavio Paz, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, entre otros, César Vallejo consolida para el mundo lo que sería la poesía del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su locus segundo puede explicarse desde la percepción de un lector acostumbrado a una retórica simple, un poco barroca, almibarada o en demasía ligera. La poesía de Vallejo es ruptura ante todo, una búsqueda tan honda que por eso mismo se aleja del aplauso, la venia, la admiración de lo escueto: es una escritura que rompe paradigmas, quiebra sedimentos –sobre todo mentales y espirituales- de cruentos movimientos telúricos. Esa puede ser una explicación para que cientos de lectores lo encuentren aburrido, pesimista o traumático, ¿hay algo más traumático que la vida de un hombre? ¿Cómo cantarle al alba después de que su madre ha muerto y el hogar se desmorona como “piedra sobre piedra”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la poesía, como en todas las artes, queremos hallar, desde la contemporaneidad, escenas bucólicas que nos lleven a “los años mejores”, si es que alguna vez existieron –desde perspectivas de fuga- o pretendemos hacer existir. Una poesía de sabores, olores, contra la que no poseo ninguna afrenta, que nos regocije como lo hacen los libros de receta o esas narrativas de “ciencia ficción” escritas por las máquinas de hacer dinero, Paolo Coehlo o Carlos Cuauhtemoc Sánchez, narradores que hallaron la piedra filosofal desde lo mercantil y bursátil, y no desde el dolor y el fuego como lo hizo el poeta peruano:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un vacío en mi aire metafísico que nadie ha de palpar; el claustro de un silencio que habló a flor de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es lógico admitir que César Vallejo es un poeta supremamente mustio, ¿qué lo impulsa a no serlo? ¿Debemos juzgarlo por no ser divertido o radiante, por no causar esperanzas –debemos confiarnos a ellas?- por estar en permanente fuga con Dios o con lo que concebimos de él?:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía es la historia del espíritu, es el pálpito de un cuerpo interno –en contravía a la narrativa-, la voz de demonios y espectros que subyacen en el subsuelo de un hombre en combustión. ¿Cómo pretender que Vallejo sea ajeno a su cruz, a sus calvarios, a sus caminatas por el monte de sus olivos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Vallejo es, reitero, un intelectual de escrituras funestas, sombrías. En él hallo más verdad y más sabiduría que en todos los libros de superación personal que se siguen comercializando como si fueran la gran panacea o el terreno prometido por la tradición religiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESPERGESIA Y LO HEREJE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nací un día que Dios estuvo enfermo, grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La permanente reiteración de un Dios enfermo nos lleva a plantearnos muchas preguntas, ¿es César Vallejo un ateo? La respuesta puede abarcarse desde muchas direcciones. Sin embargo, pretendo imaginar que el poeta hace alusión o plantea la posibilidad de un Dios imperfecto; no lo niega, ni lo anula, lo cuestiona, lo refuta. Su arribo al mundo natal lo lleva a plantearse la posibilidad de un universo en permanente fricción, en donde los equilibrios o las armonías entre los opuestos nunca serán posibles.&lt;br /&gt;Su incursión en el marxismo –del que después se aleja-, la muerte de su madre, sus amigos, sus mayores, las guerras, lo llevan a asumir una interiorización escrita con sangre, interiorización que él entrega después en su escritura y que se constituye en una médula problemática para sus contemporáneos, al punto de recibir críticas tan injustas como estas: ¿Ud. cree señor Vallejo que colocar una imbecilidad encima de otra es hacer poesía?. (Clemente Palma)&lt;br /&gt;No obstante, Vallejo continúa su camino y cuestiona, en gran parte de su poética, “lo otro”, aquello que concebimos como la divina providencia o el halo paradisíaco de lo monacal:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos saben que vivo, que soy malo; y no saben del diciembre de ese enero.&lt;br /&gt;Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece ser que el error más grande del Cristo consistió en “hacer” –algo que no lo hace del todo apóstata- a un hombre con todas las deficiencias del mundo; Vallejo era enfermizo, vivía con el ceño fruncido, había soportado todos los dolores del cuerpo y la carne. De allí que evoque a la muerte, a la que poetiza, a la que le canta: esto significa una negación de manera directa.&lt;br /&gt;Su herejía se ve reducida a una queja permanente de lo que es el acontecer cotidiano. Si este Dios existe, ¿por qué el hombre está tan mal diseñado? -Parece preguntarse a diario el poeta- ¿por qué la iniquidad, las guerras, los holocaustos? De allí su permanente fricción con un padre superior hecho a imagen y semejanza de su hijo; el poeta nunca cuestiona al mundo ni a su naturaleza, critica las obras y los procederes de un hombre nacido “del barro y del polvo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL TEXTO EN EL POETA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un vacío en mi aire metafísico que nadie ha de palpar; el claustro de un silencio que habló a flor de fuego.&lt;br /&gt;Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vallejo no niega la metafísica, los submundos, los planos alternativos de punto y encuentro, simplemente reconoce un vacío en la fibra más íntima de su ser y en sus esencias primarias: casi un sino edénico, con el que se carga desde el origen, desde las épocas primarias del hombre, una especie de destierro permanente, en donde sus versos se ven atravesados por un constante “Obscuro sinsabor de féretro”.&lt;br /&gt;El poema Espergesia es una especie de espejo en donde Vallejo no sólo se mira sino que se refleja. La imagen es más un reflejo que una mirada. Allí está traducido el poeta, allí está narrado Vallejo. El poeta habla a través de la poesía y esa voz es la misma que colinda con lo pulsional destructivo, tanático, por el maremagno interior, por lo oscuro y sin rostro (S. Yurkievich):&lt;br /&gt;Todos saben que vivoque mastico… Y no sabenpor qué en mi verso chirrían,oscuro sinsabor de féretro,luyidos vientosdesenroscados de la Esfingepreguntona del Desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL AUTOR Y SU ÉPOCA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Vallejo, como la gran mayoría de los poetas, es un hombre de su época. En él están presentes todas las contradicciones del mundo moderno (contradicciones en el mundo, no en su escritura) y en ella subyacen los conflictos morales, las injusticias sociales, la siempre viva pregunta del poeta: ¿Es importante la escritura?&lt;br /&gt;No obstante, el aeda peruano pertenece también a un tiempo y a un espacio que no poseen delimitaciones lógicas. Su escritura es una escritura que puede ubicarse en presentes, pasados y futuros inmediatos, jamás pierde vigencia porque es una poética que está revestida de cosas universales: la caída, el viaje, el dolor, el sufrimiento, la soledad, las ruinas humanas, la condición de un hombre y su relación con Dios.&lt;br /&gt;Al igual que otros poetas de las vanguardias, Vallejo no sólo evoluciona en su escritura sino también en sus consideraciones de tipo espiritual, filosófico y metafísico. El poeta conoce la orfandad del hombre y es esa misma orfandad la que tiene su arraigo en la escritura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos saben que vivo, que soy malo; y no saben del diciembre de ese enero.&lt;br /&gt;Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De otro lado, en su estro literario se evidencia el divorcio con Dios –mejor con la iglesia- y su permanente querella con una realidad anterior en donde la moral, la ética, las leyes, las reglas y las conductas eran paradigmas para el ser humano. Vallejo reniega de la verdad absoluta y la relativiza, adoptando, por filosofía y no provocación, una mirada más subjetiva-objetiva, retirándose de convicciones eternas y dominantes; propone una ruptura en el maridaje que existe entre el hombre y su tradición judeocristiana, de allí el aislamiento que emprende con otros poetas, lo que lo lleva a rechazar un sinnúmero de homenajes o manutenciones ofrecidas por ciertos gobiernos como el ruso.&lt;br /&gt;Vallejo se considera un poeta integro y en esto tiene fricciones con Neruda: No comparte los honores, no persigue la famosa posteridad, los cargos diplomáticos le fastidian; no solo la gloria divina sino también la humana le resultan “tísicas”. Para el poeta nada es más contundente o pesado que aquella gran cadena que se lleva en los hombros. Esa es la sombra, la cruz, el gólgota personal al que se está condenado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos saben… Y no saben que la Luz es tísica, y la Sombra gorda…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PLANO TEMÁTICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vallejo significa rupturas en muchos de los sedimentos poéticos que se habían hecho hasta entonces. De un lado está la destrucción de ciertas lógicas estructurales. De otro lado, relativiza –como ya lo he dicho- los dualismos y sus fuerzas antagónicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermano, escucha, escucha…&lt;br /&gt;Bueno. Y que no me vaya sin llevar diciembres, sin dejar eneros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los silencios y lo dicho -o lo no dicho- son preponderantes para el gran escritor. La palabra como un instrumento social y político es fundamental en Vallejo. No es únicamente un recurso estilístico u ornamental; ella debe resignificarse en el sentido en que tenga no sólo una carga semántica. La poética debe ser también canal de información, de difusión filosófica, de lucha interna, de grito, de rasgadura de ropas.&lt;br /&gt;La autoconciencia del escritor lo lleva a convertirse en un hombre que se concatena con sus entornos, las realidades humanas son abordadas desde su escritura y desde ese plano intelectual y creativo recrea, transforma, propone una memoria nueva para el hombre y para las artes.&lt;br /&gt;Esa fue –y es- la lucha de Vallejo y es eso mismo lo que ha significado el que muchos lectores lo califiquen de escritor desolado, tanático, monstruosamente pesimista. Un mundo solitario que el poeta lleva en su escritura es el que se establece a lo largo de sus consideraciones poéticas-literarias. Los héroes ya no existen y Vallejo lo sabe. Para él, todos los dioses han muerto. Sólo el hombre va por el mundo arrastrando pesados grilletes y esforzándose por desprenderse de sus cadenas más atroces: lo anodino y pueril:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no saben que el Misterio sintetiza…que él es la joroba musical y triste que a distancia denuncia el paso meridiano de las lindes a las Lindes.&lt;br /&gt;Yo nací un día que Dios estuvo enfermo, grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BIBLIOGRAFÍA&lt;br /&gt;Jakobson, Roman. Lingüística y poética. Editorial Cátedra, Madrid 1988&lt;br /&gt;Le Guern, Michel. La metáfora y la metonimia, Editorial Cátedra, Madrid, 1990.&lt;br /&gt;Lezama Lima, José. Imagen y posibilidad. Editorial Letras cubanas, Instituto Cubano del Libro, la Habana, Cuba, 1992.&lt;br /&gt;Lienhard, Martín. “De mestizaje, heterogeneidades, hibridismos y otras quimeras” II Seminario de Crítica literaria latinoamericana. La literatura colonial: discursos alternativos y lecturas disidentes. (Lima, 13 de marzo de 1992. coord. Antonio Cornejo Polar).&lt;br /&gt;Paz, Octavio. La Otra Voz, Poesía y fin de siglo. Seix Barral&lt;br /&gt;Schwartz, Jorge. Las Vanguardias latinoamericanas, textos programáticos y críticos, Editorial Cátedra, Madrid, 1991.&lt;br /&gt;Vallejo, César. Trilce. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1985.&lt;br /&gt;Vallejo, César. Poemas en prosa; poemas humanos; España, aparta de mí este cáliz. Editorial Cátedra, Letras hispánicas, Madrid, 2000.&lt;br /&gt;Yurkievich, Saúl. La movediza modernidad. Taurus, Madrid, 1996.&lt;br /&gt;Yurkievich, Saúl. Fundadores de la nueva poesía latinoamericana, Vallejo, Huidobro, Borges, Neruda, Paz. Barral Editores, 1971.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-4COxs0coZtk/T05XzVot3BI/AAAAAAAAFYY/a23mZRjwxXI/s1600/67.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-4COxs0coZtk/T05XzVot3BI/AAAAAAAAFYY/a23mZRjwxXI/s1600/67.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 14 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS ENRIQUE CARTOLANO &lt;br /&gt;(Punta Alta-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÁNDIDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada querubín tenía cuatro caras:&lt;br /&gt;de querubín, de hombre, de león y de águila…&lt;br /&gt;Ezequiel 10, 14&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy difícilmente coexistan en una persona intimidad y vida pública adversas. La permanente contradicción consigo mismo conduce al delirio y la locura. Por eso ha de atribuirse alguna dosis de fantasía al relato de Avendaño, de quien hemos leído que ella –a quien llamamos Cándida- se mantuvo al margen de la realidad, la vista perdida, incógnito su nombre, recluida en belleza y silencio desesperantes, en el rancho que el mismo Baigorria había levantado para ella. También sostuvo Avendaño que ella conmovió el corazón del coronel, que al igual que las otras tres mujeres –de quienes rápidamente se distinguió como favorita del aindiado-, lloraba y clamaba cada vez que Baigorria se iba de invasión con la indiada y los trescientos renegados. ¿Cómo puede alguien concebir que ese amor no se inflame y crezca en la intimidad? Que Cándida –de quien no conocemos el verdadero nombre- no se comunique con su amado coronel mestizo, buen hombre y mejor indio. ¿Quién puede pensar que él no la llame por un nombre? Que ella no le permita a él ser llamada con el nombre íntimo de su pasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que la completa existencia de Manuel Baigorria fue ficción, aunque llevemos ya más de siglo y medio preocupándonos por documentar su historia. Y que como parte de su vida novelesca, nos esforcemos por saber quién era esta mujer, cómo era el rostro que nadie pintó, cuál era su nombre. Para que conozcamos de una buena vez quién podía turbar de tal forma el corazón del unitario refugiado en los toldos, quién ésta que ahora sacan del rancho cuatro mocetones de recio porte, los pies hacia el oriente, el rostro cubierto con un lienzo blanco atendiendo sus últimas voluntades. Y junto a la cual camina el coronel renegado, toqui, cacique, unitario antirosista, que por tanto peso sobre las espaldas camina agazapado, los brazos por delante como previendo una caída, chiquitos los ojos de auca, retinto el cabello que alguien ha chuzado como recortando la cola a un potro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cándida llegó a la toldería huinca de Crenel protegida de Baigorria, y a grupas de su caballo, cautivada en Esquina de Ballesteros, defendida por el coronel de los apetitos de la indiada y tropa restante. Seguramente convencida de que sería imposible retomar su vida entre los blancos, al poco tiempo Cándida aceptó casarse con su captor y defensor. Pero alejada de sus verdaderos afectos y de su profesión, se mantuvo distante, aislada, sin protestar lo que se le ofrecía, pero sin celebrar nunca. Sólo aquella agonía vivida en ausencia del coronel podía vincularse al amor que seguramente los unía. Pocos la veían en contadas ocasiones. Nadie conocía su nombre; era la blanca rubia. Posiblemente española, Cándida era en 1835 una afamada actriz de teatro del Plata, que al toparse con la invasión a Ballesteros en camino de Rosario a Córdoba, se dirigía a Chile donde se esperaba su actuación. Mujerona atractiva, al igual que Trinidad Guevara -la actriz amante de Oribe, el lugarteniente de Rosas- Cándida vestía el mejor paño de estrella que Baigorria requería de los pulperos, así como se adornaba con las artesanías de oro y plata traídas de las lagunas del Trapal y El cuero. Diez años de consuelo le regaló Cándida a Manuel Baigorria, porque privada de identidad, cartel y portarretratos, fue consumiéndose día a día y murió en 1845. Todo esto escribió Avendaño –cautivo él también de ranqueluches- y bastante más nos permitió imaginar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni la hermana del toqui Calvain, ni Lorenza Barbosa que fue su compañera largos años y después se denunció heredera, ni la joven hija de Ignacio Coliqueo –su mejor amigo-, dieron al coronel la dicha que Cándida le deparó durante esos años de pelea, cuando casi todos eran enemigos. Puede imaginársela, echada junto a Baigorria, dulce y piadosa, acariciándole la cicatriz –surco horroroso que atravesaba la cara del coronel desde la frente hasta el maxilar- inferida según dijo Avendaño en Acollaradas, pero aseguran otros en la batalla de Cuchi-corral, que fuera donde fuese, lo había dejado con la lengua al aire. Y puede imaginárselo a Baigorria, sometido como un animalito a las manos sedosas de la blanca rubia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso ahora sigue a la muerta, primero en el cortejo, como un pequeño cóndor, las piernas abiertas entre las que surcaron la pampa mil potros, la espalda curva, moviéndose tal cual se mueve el rey andino de la rapiña y haciendo gala al nombre araucano que nunca renunció: Lautra Maiñ (cóndor petiso). No habrá otra Cándida, piensa. Sólo caballos para alimentar la pasión; libros y diarios, para distraer tanta soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en el trecho que media entre la toldería y el arenal donde depositarán a Cándida con todos sus vestidos y todas sus joyas, el coronel Baigorria cree por fin comprender el sentido del lienzo con que ella ha pedido que cubrieran su cara. Una cara que no era de nadie concluye el hombre: ni el rostro para los padres que ya no están, ni el de su hombre que quedó del otro lado de la frontera, ni la cara que veían los hijos que habrá tenido Cándida, ni la que podía presentar a la chusma. Para mí –parece decir Baigorria- se reservaba una cara en tinieblas, la de la intimidad, rostro del eterno atardecer, la cara del ángel que sólo yo podía ver. Los indios amigos preparan ahora el sacrificio de tres reses, que agradarán al Gualichú y permitirán a Cándida viajar placenteramente en brazos del Seychú. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el coronel Baigorria, ignorante como todos del sitio exacto por el que corre la frontera, se persigna en voz alta mientras el fuego eleva sus lenguas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vera, la vera taray tay tu, tapiri, tapiri, amen tru.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CDiADcelhVM/T0eKqmWVnjI/AAAAAAAAFU4/iHJpRWklEdY/s1600/60.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-CDiADcelhVM/T0eKqmWVnjI/AAAAAAAAFU4/iHJpRWklEdY/s1600/60.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 15 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAÚL A. CHURRUARÍN &lt;br /&gt;(Paraná-Entre Ríos-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL HÉROE ABSURDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«Hay que imaginarse a Sísifo dichoso.»&lt;br /&gt;Albert Camus&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poseo esta roca.&lt;br /&gt;Por tiempo inmemorial&lt;br /&gt;la empujo y rueda,&lt;br /&gt;la levanto y se derrumba,&lt;br /&gt;rueda y corro a buscarla:&lt;br /&gt;desde el propio infierno&lt;br /&gt;la levanto otra vez hasta los cielos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo elegí la libertad y la piedra.&lt;br /&gt;¿Cómo será la mañana cuando no la empuje?&lt;br /&gt;¿Qué sería de la noche si no cayera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“PÁLIDA Y BELLA”&lt;br /&gt;Para Neli Butta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te busco en la memoria antigua,&lt;br /&gt;en el espejo oval y en la copa vacía,&lt;br /&gt;en los versos de un Neruda joven,&lt;br /&gt;en la telaraña de la madrugada,&lt;br /&gt;en el libro miniado por un benedictino&lt;br /&gt;que también te buscaba&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(me recuerdas un vals,&lt;br /&gt;una modelo de Soldi,&lt;br /&gt;un ideal de quince años,&lt;br /&gt;una lánguida Venus)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y en la calle,&lt;br /&gt;en el mostrador colmado&lt;br /&gt;de un negocio de armenios,&lt;br /&gt;en el coche que arranca,&lt;br /&gt;en un balcón sin malvones,&lt;br /&gt;en una oficina pública de barrio&lt;br /&gt;te descubro y callo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN GATO EN LA NATURALEZA MUERTA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando enciendo la luz&lt;br /&gt;me devuelve la mirada,&lt;br /&gt;extático, junto al florero.&lt;br /&gt;El diván, el tapiz,&lt;br /&gt;todo es silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La calma vuelve&lt;br /&gt;sobre el agua derramada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REIVINDICACIÓN DEL TIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;«¡Detente, eres tan hermoso!»&lt;br /&gt;J. W. Goethe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este trozo de eternidad&lt;br /&gt;Que devasto cada hora,&lt;br /&gt;que me define y me niega,&lt;br /&gt;¿qué queda por venir, cuándo y con quiénes?&lt;br /&gt;¿qué después?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo la niebla de esta tensa memoria&lt;br /&gt;sé que hice, que luché,&lt;br /&gt;que hubo sucesos y dolores&lt;br /&gt;que compartí, que tengo hijos,&lt;br /&gt;que a veces acerté y al fin&lt;br /&gt;valió la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras doblar páginas y etapas&lt;br /&gt;con los que no están y los que quedan,&lt;br /&gt;con los que vienen conmigo&lt;br /&gt;y aquellos que, tal vez, no me recuerdan,&lt;br /&gt;sigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si importa cuánto falta&lt;br /&gt;ni qué dejé de hacer&lt;br /&gt;ni cuánto tardará el recuerdo&lt;br /&gt;en disgregarse como ceniza al viento,&lt;br /&gt;pero fue hermoso el instante&lt;br /&gt;de sembrar la semilla recibida&lt;br /&gt;y de apostar a que la dura duración&lt;br /&gt;por fin&lt;br /&gt;la multiplique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VÍNCULO DESATADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi barco parte hacia el Otro.&lt;br /&gt;Va. Viene.&lt;br /&gt;No es una adversa brisa&lt;br /&gt;la tempestad que lo detiene.&lt;br /&gt;Puente inestable, trémulo abrazo,&lt;br /&gt;pasión de la otredad, de la fusión, del beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo desata el vínculo&lt;br /&gt;que el deseo no plasma.&lt;br /&gt;Ya queda menos. Pero cierro los ojos&lt;br /&gt;y el impulso no alcanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar me ciega en lejanía.&lt;br /&gt;Un ave borda el cielo.&lt;br /&gt;Intuyo tras el aire una presencia, un hálito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay tres tiros por un peso,&lt;br /&gt;sólo una pulsión a compartir&lt;br /&gt;y alguien que espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PARADO, CON PARAGUAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una pareja y un chico&lt;br /&gt;toman mate tras el pedregal. Se van. &lt;br /&gt;Dos vuelven de pescar y pasan sin mirarme.&lt;br /&gt;Por fin, me quedo solo. Es mía la bahía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigo el divagar de un ave &lt;br /&gt;en las ondas invisibles de la tarde.&lt;br /&gt;Es una silueta blanca y móvil&lt;br /&gt;contra el cielo plomizo.&lt;br /&gt;Voy a ganarle, moverá las alas.&lt;br /&gt;Cansada de tanta observación,&lt;br /&gt;aletea tres veces y se pierde en la lomada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El velero se aferra a una estructura vieja,&lt;br /&gt;tal vez, presiente una borrasca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pequeñas olas castigan un canto rodado.&lt;br /&gt;Al irse, le roban el suelo de arena.&lt;br /&gt;La piedra se afirma y otra vez la mueven.&lt;br /&gt;Al fin se la llevan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una joven gaviota se posa en la playa.&lt;br /&gt;Mira el mar. No me ha visto.&lt;br /&gt;No ha visto a la piedra.&lt;br /&gt;Las olas le bañan las patitas&lt;br /&gt;y hace dos pasitos atrás hacia lo seco.&lt;br /&gt;Mil veces la mojan, &lt;br /&gt;hasta que se aburre de la monótona danza&lt;br /&gt;y se va. No sé adónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar se oscurece y la llovizna&lt;br /&gt;pretende robarme la bahía.&lt;br /&gt;No podrá. Busco un paraguas en el hotel y vuelvo.&lt;br /&gt;Nadie pasa. &lt;br /&gt;No parezco un héroe. No lo soy.&lt;br /&gt;Soy un hombre parado con paraguas &lt;br /&gt;y llovizna en Bahía Chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No veo el horizonte,&lt;br /&gt;los relámpagos bajan verticales&lt;br /&gt;y se estrellan a la misma negra altura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana dejo esta ciudad.&lt;br /&gt;Llueve más fuerte y es hora de cenar.&lt;br /&gt;Tal vez, cuando regrese, &lt;br /&gt;me apropiaré otra vez de este rincón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un velero me mirará desde su amarra y&lt;br /&gt;una gran ave blanca planeará para mí,&lt;br /&gt;bajo el cielo grisado,&lt;br /&gt;antes de desaparecer tras la lomada. &lt;br /&gt;Una joven gaviota, de espaldas, &lt;br /&gt;me ofrendará un bailecito.&lt;br /&gt;Una piedra tratará de seguir bajo mi vista&lt;br /&gt;y se rendirá a la pequeña mar de Bahía Chica,&lt;br /&gt;cuando los rayos azoten una línea inexistente y negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de cenar,&lt;br /&gt;habrá un hombre parado y con paraguas,&lt;br /&gt;pero el mismo, no.&lt;br /&gt;(La Paloma, Enero 2010,&lt;br /&gt;Paraná, Agosto 2010)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-2srq8nbEKNI/T0eK8qU0GHI/AAAAAAAAFVA/UzXf6_DSFY4/s1600/63.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-2srq8nbEKNI/T0eK8qU0GHI/AAAAAAAAFVA/UzXf6_DSFY4/s1600/63.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 16 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OSVALDO SVANASCINI&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PLIEGUES DEL TIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fragancia de magnolias es el título del libro del académico, crítico de arte y ensayista  Jorge Taverna Irigoyen, cuyo contenido el autor destaca como Breves acrobacias del absurdo: serie de microrrelatos que prosiguen la propuesta iniciada con Historias verosímiles. Narraciones breves en que la imaginación crece como un enigma que ha  sorteado las implacables sorpresas de la realidad, desde los Soliloquios hasta los Estados de gracia, en un contexto de humor, absurdo e inteligencia.&lt;br /&gt;Es donde la invención se torna en un alinde la realidad. Pero a veces termina por trascender su misma propuesta.&lt;br /&gt;En instantes la dimensión metafísica aflora como una sentencia: Lo han dejado solo y no se da cuenta que el escenario es un carromato sin telón de fondo. O   una forma de alusión poética: Sé que las almas incineradas poseen sus códigos. El fuego (no el eterno) les ha calcinado la capacidad de volar. En otra versión asegura: Josefina vivirá hasta los 96 años, firme con sus pinceles. Se lo han marcado las cartas del tarot. ..Ella ha pintado frondas de árboles, el tiempo de las luces, ideogramas de la existencia. Pero tiene una deuda por cumplir: le falta pintar el cielo.&lt;br /&gt;Y hasta preguntas que tal vez determinan un inquirir que sustenta el interrogante de la ética: ¿En qué región se acumulan las culpas de los penitentes que no fueron absueltos?&lt;br /&gt;En la original narrativa de Taverna Irigoyen coexisten mitos y realidades, junto a las invenciones menos esperadas. Sin embargo, tanto cuando se enfrentan Churchill y Bonaparte, como cuando Luis Antonio de Borbón descubre sus debilidades o Pedro el Grande revela su furia, las palabras fluyen de la misma forma frente a actos de personajes funambulescos o quizá cotidianos, que tienen algo que decir, manifestar o callar. Lo mágico puede convivir con lo grotesco y el humor con lo dramático, ya que el autor –por sobre una galería de criaturas y de homúnculos, animales y seres feéricos- impone a todos su poder de persuación. Desde los códigos del absurdo, la fuerza del enigma o la conjugación de la gracia.&lt;br /&gt;Detrás toda ficción existen sutiles mecanismos que pretenden ser herederos irreductibles de la realidad. La controversia se plantea cuando esas realidades asumen compromisos con la virtualidad. Por eso este libro encara la ficción como un atributo de lo quimérico, tal vez para conseguir hacer algo posible en esa cosa imposible que llamamos vida, como quería el inefable Okakura Kakuzo.  Y es en ese sentido cuando cobre vida el personaje al que Taverna Irigoyen alude: Creador de fantasías, Anastasio asume la vida como un largo sueño en que todo es una realidad incendiada de luciérnagas.&lt;br /&gt;La percepción del autor se manifiesta en el relato ausente de grandilocuencia, anticonvencional, proclive a despertar la reflexión bajo un ropaje distendido, agudo, a veces mordaz, siempre creativo.&lt;br /&gt;A través de 119 apartados que incluyen temas  tan dispares como Tipicidades, Enajenaciones, Mundos inventados, Holocaustos, El arte de olvidar, Pliegues del tiempo, Cuadros de familia, Fabulario o Aires de ilusión, entre otros, se asiste a un fluir de microhistorias que huyen de toda solemnidad y tienden a estimular, recapacitar y persuadir: todo cabe en la memoria tan lúcida como sagaz.&lt;br /&gt;La pulcra edición, como el anterior Historias verosímiles, lleva el sello editorial de la Universidad Nacional del Litoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-gR3dnrY9Q24/T0eMuVjkR3I/AAAAAAAAFVo/79KsJBPUbTY/s1600/73.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-gR3dnrY9Q24/T0eMuVjkR3I/AAAAAAAAFVo/79KsJBPUbTY/s1600/73.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 17 – COMENTARIOS DE LIBROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LUIS BENITEZ&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TEXTOS ONÍRICOS   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Textos Oníricos” es el título de esta nueva entrega de la autora Silvia Loustau, una pieza quizá breve en cuanto a extensión, pero de una notable hondura lírica y dramática.&lt;br /&gt;Fuera de los movimientos caprichosos que dictan las modas literarias, la autora está atenta a las singularidades de su propio discurso y es de notar y subrayar que en el devenir de su obra, Loustau ha alcanzado ya un registro personal y reconocible, cuando lo habitual resulta ser que otros emprendimientos poéticos suelen quedarse en el intento de lo mismo. En vez de ello, Loustau alcanza la meta establecida por una búsqueda constante, que la ha llevado a experimentar con variados recursos en obras anteriores a ésta; sin embargo, debemos remarcar que nunca se ha interesado en la experimentación por la experimentación misma, sino marcadamente por los resultados. De ello da buena prueba este nuevo título, “Textos Oníricos”, donde los atrevimientos -los necesarios atrevimientos que encontramos en todo poeta que quiera ganar nuevos territorios para el género- están sopesados por la consistente economía de la expresión, que no se pierde en imágenes sin otro peso específico que su belleza o su llamativa expresión. En estos “Textos Oníricos” todo está supeditado al eje temático en torno al cual se arma el poema; metáforas, imágenes y alusiones actúan como reflejos precisos de los núcleos de sentido que dan fundamento a los trabajos incluidos en este volumen.&lt;br /&gt;Engañosamente supondríamos, a partir del título general, una condescendencia de la autora a los abusos vagamente surrealistas que abundaron en otro tiempo en el género local, y que en muchos casos no tenían otro valor que el perfume psiquiátrico que destilaban. Muy por lo contrario,  esta colección que nos presenta Loustau se caracteriza por la mesura y el bien templado tino de equilibrar elementos provenientes de uno y otro campo, el onírico propiamente dicho o el que se emparenta con las comarcas del sueño hasta casi pertenecerle, y el otro, cuyo eje es la idea expresa y razonada, el concepto liso y consistente. Es en este juego de contrapuntos donde encontramos uno de los méritos de estos trabajos. Es desde este equilibrio entre los campos que “Textos Oníricos” alcanza a potenciar su fuerza expresiva hasta lograr impactar firmemente en la sensibilidad y el intelecto del lector, de un modo tan efectivo y perceptible.&lt;br /&gt;Durante la modernidad, las vanguardias al uso siempre actuaron hipertrofiando alguno de los recursos o procedimientos factibles, en menoscabo de los demás, para afirmar la preeminencia de ese camino sobre los anteriores, justificando por esta vía los sucesivos parricidios.&lt;br /&gt;Este nuevo libro de Silvia Loustau parece repetirnos (con su demostración práctica de que todavía es posible) que la poesía debe ser escrita con todas las fuerzas y potencialidades del espíritu, no sólo con la selección y el desarrollo –a veces monstruoso- de una sección determinada. La razón y los derivados del inconsciente trasformados por el lenguaje; la idea y la sensación, el concepto y lo sensible se entrelazan aquí de modo tan íntimo, que ya no se pueden desglosar las partes sin destruir el texto. Es que Loustau ha comprendido hace tiempo y nos lo demuestra cuando leemos sus “Textos Oníricos”, que el camino de la poesía es tan ancho, que no se lo puede recorrer saltando sobre un solo pie. Es necesario, al comprenderlo, emplear todo lo disponible para llegar al destino que buscamos.&lt;br /&gt;Comprobará el lector cuánto camino ha recorrido la autora y cuánto alcanzó a ver y a mostrarnos luego, al acompañarla a través de estas páginas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Textos Oníricos  fue presentado, por invitación de la Embajada Argentina en España,  en el Colegio Mayor Argentino de Madrid, el 10 de Diciembre del 2011, con la presencia de la autora&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Lf2JUAOajeU/T0eNAHhw6EI/AAAAAAAAFVw/5Ghij4SrBOc/s1600/99.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-Lf2JUAOajeU/T0eNAHhw6EI/AAAAAAAAFVw/5Ghij4SrBOc/s1600/99.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 18 – POESIA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SILVIA LOUSTAU&lt;br /&gt;(Mar del Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SKEPTOMAI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luna tenía la cara blanca como una raíz.&lt;br /&gt;Empecé a subir.&lt;br /&gt;El camino formaba un viboreo entre matorrales quemados.&lt;br /&gt;Parecía un camino sin final.&lt;br /&gt;Por momentos veía a la Sombra, resguardada  &lt;br /&gt;entre oleandrinas.&lt;br /&gt;Ocasionalmente la Sombra se disolvía.&lt;br /&gt;El brillo del río levantaba el velamen de la oscuridad.&lt;br /&gt;Vi una torre. Un sitio como un establo.&lt;br /&gt;Dos o tres ventanas con luz.&lt;br /&gt;Sentí miedo.&lt;br /&gt;Me volví a toda prisa. La montaña cerraba el camino.&lt;br /&gt;La Sombra espiaba entre madroños letales.&lt;br /&gt;Me tiré al suelo.&lt;br /&gt;Un polvillo que olía extraño, se metió en mis ojos. En la boca.&lt;br /&gt;Gemía un viento impropio.&lt;br /&gt;Voces anónimas se enlazaban en él.&lt;br /&gt;De pronto la Sombra estuvo cerca.&lt;br /&gt;Rozó  mi frente.&lt;br /&gt;Canturreo: skeptomai/ skeptomai/ skeptomai. &lt;br /&gt;Su mano huesuda tomó la mía.&lt;br /&gt;Nos acercamos a un pozo de donde salía una bocanada dañina.&lt;br /&gt;Descubrí jóvenes cuyos ojos estaban tapados&lt;br /&gt;con mariposas negras.&lt;br /&gt;Sentí que no podría salir nunca más de allí adentro.&lt;br /&gt;Dime los nombres: ordenó la Sombra, empujándome.&lt;br /&gt;Sentándose a mi lado.&lt;br /&gt;-Dime los nombres-&lt;br /&gt;-Morirás asfixiada – murmuró- taparé la entrada.&lt;br /&gt;Tapó un trocito de cielo.&lt;br /&gt;Aire. Me ahogo. Aire. Me ahogo. Aire. Me aho. Aire. Ai. .A.&lt;br /&gt;Respiro  lento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo parecía el cielo&lt;br /&gt;cuando aún no habían nacido las mariposas negras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Skeptomai: palabra griega que significa observar, mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JÓVENES  ANTÍGONAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaba la Sombra por tembladerales voraces-&lt;br /&gt;Mariposas negras se elevaron  su paso.&lt;br /&gt;Se tiende en lechos &lt;br /&gt;donde jóvenes Antígonas  daban a luz.&lt;br /&gt;Iluminando  hijos de héroes ahorcados con anguilas;  colgados de anclas.&lt;br /&gt;Ella, la Oscura, les quitó el cinturón, tomó sus resplandecientes armas&lt;br /&gt;y pregonó su  victoria.&lt;br /&gt;Bebió azufre  y fuego en cálices de hueso.&lt;br /&gt;Soplaba -a su paso- un céfiro salado.&lt;br /&gt;Esparce alas de mariposas  negras en torno &lt;br /&gt;al cuello  tierno y los pechos henchidos&lt;br /&gt;de las  jóvenes Antígonas.&lt;br /&gt;El marfil del recuerdo  enciende en ellas nombres  tan guardados.&lt;br /&gt;La Sombra letaniza.&lt;br /&gt;Alrededor del altar, lame la llave de muerte.&lt;br /&gt;Las mariposas negras arden.&lt;br /&gt;Se trasmutan en polvo gris.&lt;br /&gt;El vigía de Orión libera las jóvenes Antígonas.&lt;br /&gt;Menhires palpitantes encendieron antorchas de Memoria.&lt;br /&gt;Cuchillo de viento sopla mariposas rojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorren  páramos y exilios&lt;br /&gt;Libro: Textos oníricos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/--GU9qzXkaUg/T0eNSJxiGpI/AAAAAAAAFV4/8qszAgEDT9k/s1600/78.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/--GU9qzXkaUg/T0eNSJxiGpI/AAAAAAAAFV4/8qszAgEDT9k/s1600/78.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 19 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IRMA VEROLÍN&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN SUCESO VERÍDICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos decían que mi abuela, al ponerse vieja, empezó a respetar más la siesta de lo que había respetado el mandato de custodiar su virginidad cuatro décadas antes, durante el brevísimo noviazgo en el que ya, empeñosa, fue amasando su prematura viudez. Me resultaba especialmente difícil imaginar joven a mi abuela, con el vientre chato, primorosa y alegre, quizás porque la conocí bien entrada en años, cuando tenía instalado en la cara ese gesto de estar chupando fruta agria y caminaba como si tuviera una vaca sujeta a la cintura. Por otra parte ahora sé que la viudez de mi abuela no sólo fue prematura sino que fue, también, sospechosa, ya que luego de pésames y lutos quedaron flotando serias dudas: ¿Era mi abuela damnificada o asesina? Fue, además, una viudez fundacional o –cómo decirlo- contagiosa, dado que  inició en nuestra familia la costumbre de morirse. No sólo enviudaron muy los esposos de sus esposas y viceversa sino que también los hijos perdieron a sus padres, los padres a sus hijos, los primos a sus primos, etcétera. Y así, con el contagio y el correr del tiempo, llegó un momento en el que la única pariente que le quedó a mi abuela fui yo. Claro que  estos hechos me eran desconocidos a los nueve años, cuando fui llevada por mi abuela a una casa a la que le sobraban piezas, ubicada en un barrio en el que la gente aseguraba no querer morirse. Sin embargo todos sin excepción se echaban sobre las camas tendidas con infinito cansancio y, cerrando los ojos de una a cinco de la tarde, desaparecían del barrio, de la ciudad, del mundo entero.&lt;br /&gt;Después del almuerzo, igual que los otros vecinos, mi abuela se preparaba para cortar el día por la mitad restregándose los ojos, estirando los brazos afectadamente y lanzando unos bostezos que a mí me parecían fingidos. Luego, cuando la veía cruzar el patio en dirección a su pieza, algo adentro se me desmoronaba,  Y ya el mundo no podía girar alrededor del sol o yo creía eso, que el mundo no giraba y que si, en todo caso, dada vueltas alrededor del sol, lo hacía con asco. Como yo no podía salir a la calle hasta las cinco de la tarde, me quedaba de pie, en silencio, frente a la ventana del comedor. Entonces el barrio, la ciudad, el mundo entero, eran para mí nada más que un rectángulo distorsionado por los pliegues estupefactos de la cortina de voile. Lo que podía verse a través de aquella cortina, de tan lento, resultaba casi fotográfico. El viento apenas hamacaba  los árboles, unos pocos, siempre los mismos, a los que ni siquiera el paso de las estaciones les cambiaba la fisonomía porque estaban secos o incendiados. Detrás de ellos, formando otro rectángulo, las casas de enfrente se dejaban despintar por las lluvias.&lt;br /&gt;De este lado, los muebles parecían adherirse a las paredes o echar raíces en el piso, mientras el silencio otorgaba a los objetos extrañas fuerzas.&lt;br /&gt;Nada, ni el menor ruido. Sólo un rectángulo y una cortina de voile. Caen a los costados de mi cuerpo mis brazos flojos que terminan justo en el ruedo de la pollera y ahora la calle de enfrente se distancia y allá, también no hay nada, nadie, ni un ruido y mi abuela duerme la siesta en la pieza que está en el fondo y ya no doy más, camino rápido, camino rápido, me h escapado del comedor, estoy cruzando el patio cubierto por el toldo que mi abuela ha corrido con el fin de simular una noche que, según ella, traerá la calma. Debido a que el toldo no es muy noble que digamos, algunos haces de luz clara se filtran; así es que sobre las mejillas de mi abuela encuentro líneas, puntos tramposos que terminan denunciando la verdadera hora del día. Contemplo su horizontalidad de caderas amplias y en el centro del esforzado silencio: una mujer vieja encerrada en una habitación en penumbras. Su cara distendida, plácida, demuestra que mi abuela confía demasiado en la sombra traicionera de un toldo. Nada en ella se mueve, ni las manos cruzadas sobre la panza ni esas dos líneas medio oblicuas debajo de dos cejas melancólicas. Cerca de su cabeza blanca y alborotada quiero gritar ¡Abuela! ¡Abuela! Creo que lo haré. Ya estoy muy cerca de su cabeza y grito ¡Abuela! ¡Abuela! Pero ella no se mueve, no. ¡Abuela!, vuelvo a gritar. Y el aire se pone negro, espeso, compacto y yo la toco y mi abuela es algo plano dentro de un rectángulo. Y he sentido que pasaban los años, todos los años, estoy segura de que juntos y velozmente fueron pasando los años hasta hoy, mientras una voz, que no sé de dónde se escapaba, iba diciendo: Había una vez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/--aYaknOV2H0/T0eNlPsfVII/AAAAAAAAFWA/96uS85Aoh7o/s1600/80.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/--aYaknOV2H0/T0eNlPsfVII/AAAAAAAAFWA/96uS85Aoh7o/s1600/80.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 20 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GUILLERMO JAIM ETCHEVERRY(*)&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESCRITO A MANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuánto hace que no experimentamos el placer de recibir una carta manuscrita en letra cursiva? La caligrafía es una habilidad humana en rápida extinción, porque ya casi no se enseña en las escuelas.&lt;br /&gt;En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan la grafía. En Francia también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros.&lt;br /&gt;Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.&lt;br /&gt;En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras.&lt;br /&gt;Por su parte, el escribir en letra de imprenta implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.&lt;br /&gt;Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros.&lt;br /&gt;Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo.&lt;br /&gt;Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta. Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere.&lt;br /&gt;En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva.&lt;br /&gt;Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en la revista Time, titulado: Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, "nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia.&lt;br /&gt;La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer". Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo...&lt;br /&gt;(*) El autor es educador y ensayista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-O2BsK9--Jek/T0eNz3jpq9I/AAAAAAAAFWI/xRylPttxGMc/s1600/100.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-O2BsK9--Jek/T0eNz3jpq9I/AAAAAAAAFWI/xRylPttxGMc/s1600/100.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 21 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANA MARÍA DONATO&lt;br /&gt;(Resistencia-Chaco-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RITUALES EN EL MONTE ARIDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última opción, le dijo Laurencio, era la vieja curandera que vivía en el monte. Ni  doña  Felipa, veterana sanadora del pueblo, había podido con el mal de Tristana.  Luján lo escuchó y pensó que era una posibilidad, pero al mismo tiempo se dio cuenta de que encontrarla iba a ser un verdadero trastorno porque se sabía que había por lo menos un día de viaje, en medio del áspero monte hasta llegar a su rancho. Iban  porque ya no les quedaba otra alternativa, ni los tratamientos médicos ni las curas  de  Felipa habían dado resultado. El caso de Tristana sacaba a Luján de su paz. Era su hermana menor y había llegado al pueblo cuando su madre rehizo su vida casándose  con un brasileño encantador e instalada definitivamente en Bahía, ¿definitivamente ? se preguntaba y se sigue preguntando Luján , conociendo como conoce a su madre ." Es mi última oportunidad de ser feliz ", le dijo antes de marcharse. Tristana era medio hermana pero para ella la cosa es más simple, es la hija de su madre y por lo tanto,  su hermana y se acabó. Tristana  admira a Luján por su manera de encarar la vida, por el trabajo que hace, por  amar al mismo hombre que es su único hombre. No anda con vueltas como su madre. Cuando Tristana volvió poco hablaron  de sus respectivos padres. El de Luján había muerto en un entrevero en una yerra y el de Tristana, sólo se sabía que era un cantautor itinerante cuyo origen les era desconocido. Luján  lo maldecía por el nombre que había exigido poner a su hermana."Es un poeta ", decía su juvenil madre por esos años, disculpándolo. Luján nunca lo quiso y cuando desapareció se puso contenta.  Luján vive en el pueblo donde nació y donde hay historias de tres generaciones detrás de ella. No siente los impulsos aventureros de su madre ni tampoco su  inconstancia amorosa. Ella desde los diecinueve años está junto a Laurencio y es feliz. No tienen hijos pero esto no los apremia. La llegada de Tristana, no modificó su modo de vida. Se quedó a vivir en su casa y  le dio otro sentido a los días de soledad que tenía cuando Laurencio  salía a trasladar ganado con su patrón. En las muchas horas que ella dedicaba a sus telares, su hermana la ayudaba a terminar de armar los ponchos tradicionales  y mantas que vende en la Feria Artesanal del pueblo. Pero ahora  Lujan sólo piensa en el problema de la tristeza de Tristana que se fue profundizado desde que se dio cuenta de que a veces se quedaba perdida,  concentrada en sí misma , sentada estática en la pequeña silla matera. Los días y sus noches agravaron la situación. Después de meditar mucho e invocar a la Virgen, Luján aceptó la propuesta de su marido. Salieron a la madrugada. Tal como pensó, el viaje fue largo y difícil. Cuando llegaron al claro donde estaba el solitario rancho, bajaron de los caballos y se acercaron cautelosamente porque muchos perros ladraron intimidantes. Al rato salió la mujer. No se sabría precisar la edad. Tenía el tiempo de los calores y de los algarrobos que la circundaban. ¿Qué quieren ?- preguntó con una voz ronca. Luján le explicó muy cautelosamente el tema de Tristana. La mujer no dijo nada. Hizo entrar a Tristana en el rancho y a ella y Laurencio los obligó a quedarse afuera. Se sentaron al pie del añejo algarrobo. El sol comenzó a hacerse sentir y el cansancio también aunque habían hecho un alto a la noche para descansar. Ahora están ahí, esperando. Pasado un  buen rato percibieron  un fuerte olor a hierbas quemadas y, de tanto en tanto, la voz de la curandera en invocaciones en lengua original. La cura fue larga, muy larga. Los perros merodeaban de un lado para el otro como perturbados, no ladraban, sólo se movían de acá para allá. Luján empezó a rezar en silencio. Laurencio caminó unos metros por los alrededores siguiendo el vuelo de algún pájaro que revoloteaba en la sequedad de ese espacio huérfano de agua. Pasaron las horas y sólo se sentía el olor del humo y la voz de la mujer diciendo lo que ellos no entendían. Luján empezó a inquietarse. De repente un perro negro, muy negro, emitió un aullido que sacudió el monte. Lujan tembló y se abrazó a Laurencio. Después de un tiempo, que a Luján le pareció infernal, salió la mujer y sin mirarlos a los ojos, anunció: "El que la malició ya no canta más."  Volvió a entrar en el rancho. Después de otra larga espera, salió Tristana. Los abrazó  y montó ágilmente. Mientras regresaban  Luján vio a una Tristana totalmente distinta cabalgando a trote firme por el monte. Ella se persignó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hJZIugSdZjo/T0eOmEZrq9I/AAAAAAAAFWY/0d04J1Xsx0s/s1600/101.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-hJZIugSdZjo/T0eOmEZrq9I/AAAAAAAAFWY/0d04J1Xsx0s/s1600/101.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 22 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ELKIN ROJAS MONTOYA&lt;br /&gt;(Bello-Antioquia-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SUEÑO LOS NIÑOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los niños tienen la palabra y el corazón lleno de sueños &lt;br /&gt;como cometas danzando iluminadas alturas. &lt;br /&gt;Sueño los niños felices sin que ninguna bala perdida les arrebate los sueños.&lt;br /&gt;Sueño a toda la humanidad lleno el corazón con el sueño de los niños &lt;br /&gt;echando a volar palabras cariñosas al aire como pájaros del mejor augurio.&lt;br /&gt;Sueño en cada niño la risa y la mirada confiada. &lt;br /&gt;Los niños asustados me asustan como sus corazones rotos o descontentos.&lt;br /&gt;Sueño a cada niño surcando nuevos horizontes &lt;br /&gt;más allá de los años grises que espantaron sus sueños&lt;br /&gt;con el graznido estridente de unas aves violentas de picos y garras rapaces.&lt;br /&gt;Sueño los niños sin juegos guerra,  creadores de un mundo donde trine la paz, &lt;br /&gt;sin estruendos que ahoguen sus sueños en embrión.&lt;br /&gt;Sueño los niños protegidos bajo las alas de su ángel tutelar.&lt;br /&gt;No muriendo víctimas de falaz monstruosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LLENARNOS DE NIÑO LA CABEZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ir y venir cargados con el fardo descolorido &lt;br /&gt;de los anales torcidos de la historia&lt;br /&gt;hurgando hasta el fondo los toneles de basura de los notidiarios&lt;br /&gt;es asumir inútilmente en carne propia &lt;br /&gt;la deprimida profesión recicladora,&lt;br /&gt;de cartones, de sucios papeles, &lt;br /&gt;de latas y de chécheres chatos;&lt;br /&gt;convendría asumir el propio roll &lt;br /&gt;descontaminado de la mala conciencia&lt;br /&gt;con que nos roe de miseria la noria de la historia,&lt;br /&gt;que drena gases venenosos desde los archivos &lt;br /&gt;y muladares donde se hacinan descompuestos &lt;br /&gt;cafres y cofres dolosos como momias.&lt;br /&gt;Recomendaría llenarnos de niño la cabeza, &lt;br /&gt;cansada de trasegar sin destino,&lt;br /&gt;el largo recorrido desde el vientre materno al lecho sepulcral,&lt;br /&gt;‘a ver si se te olvida, lo peligroso que resulta estar vivo',&lt;br /&gt;sumidos en la guerra desde que se nace,&lt;br /&gt;donde desde los muros cuarteados de disparos,&lt;br /&gt;amenaza sucia la consigna infame:&lt;br /&gt;"¡Mátenlos a todos, que Dios reconocerá a los suyos...!"&lt;br /&gt;Es bajo esta amenaza &lt;br /&gt;que cala hasta los huesos&lt;br /&gt;que cabe de nuevo llenarnos de niño la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TÁLAMO DEL IMPERATIVO FINAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En el crepúsculo de la memoria volveremos&lt;br /&gt;a reunirnos, volveremos a hablar juntos, y …&lt;br /&gt;si nuestras manos vuelven a encontrarse en&lt;br /&gt;otro sueño, construiremos otra torre en el cielo.”&lt;br /&gt;-Khalil Gibrán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viaje al vientre inmemorial de donde fuimos expandidos&lt;br /&gt;desde el útero en galáctica placenta,&lt;br /&gt;entre oleadas cálidas y coloridas profusiones&lt;br /&gt;de formas múltiples de ser conscientes&lt;br /&gt;que pueblan la atmósfera del planeta que nos sustenta&lt;br /&gt;mientras llega la hora suprema del alumbramiento final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viaje al feérico   albor de florescencia primordial&lt;br /&gt;de donde manan sincronías&lt;br /&gt;intercambiando soleados espacios sembrados de distensión,&lt;br /&gt;inmersos en concertados puntos de vista, pintas y matices.&lt;br /&gt;Viaje a las profundidades oceánicas del ser,&lt;br /&gt;atravesando el humus, el limen, el himen,&lt;br /&gt;la enrojecida flora fecunda de esencia inagotable,&lt;br /&gt;Fuente primordial, Madre primigenia.&lt;br /&gt;Desnuda, en celo, nos acoge en el tálamo sagrado de su regazo,&lt;br /&gt;colmado el pecho de regocijados vuelos en dimensiones siderales,&lt;br /&gt;donde la loba de las constelaciones al fin se lame las heridas&lt;br /&gt;soberana en los confines luminosos de la vía láctea&lt;br /&gt;preñada de efervescentes combustiones nebulosas.&lt;br /&gt;Asediados de crepitantes trastornos diurnos y nocturnos&lt;br /&gt;dimos al traste con el trasgo violento que describe la historia &lt;br /&gt;saturada con la gloria marchita de mezquinos heroísmos &lt;br /&gt;mientras  los despojos mortales de los mártires&lt;br /&gt;quedan anónimos a merced de hienas y aves de rapiña;&lt;br /&gt;nos dimos al disfrute armonioso en espacios naturales &lt;br /&gt;de multitudes vivientes cargadas de significados&lt;br /&gt;sin querellas ni atropellos contra la dignidad del planeta&lt;br /&gt;que sacia sin distinción con sus ubres&lt;br /&gt;toda tendencia generacional de las especies&lt;br /&gt;que proliferan y fructifican &lt;br /&gt;la mar profunda y extensa del espacio y del tiempo,&lt;br /&gt;de años luz imponderables, edades y civilizaciones&lt;br /&gt;sobreponiéndose en las órbitas confines&lt;br /&gt;de mundos palpables, latentes, colaterales…&lt;br /&gt;Viaje al principio final, superando normas y prescindiendo reglamentos,&lt;br /&gt;desplegando con libertad la voluntad de ser sin cargos de mala conciencia.&lt;br /&gt;La memoria inmemorial desde la A hasta la Z llena&lt;br /&gt;forjándose en la razón de ser sin deprimidas acometidas de no ser:&lt;br /&gt;Cumpliendo con el deber porque es el deber ser&lt;br /&gt;y no porque se lo imponen a uno .&lt;br /&gt;Volvámonos a dar un remanso en las praderas de los campos liberados, &lt;br /&gt;sin cercas, ni partidos amurallados, &lt;br /&gt;sin pendones contrincantes de conciencia, &lt;br /&gt;ni barricadas inundadas de berrinches y berridos sin visión.&lt;br /&gt;Al amparo pausado del aliento en plena hora, &lt;br /&gt;en el lecho mullido del silencio, &lt;br /&gt;acudamos a una cita íntima con la vida, &lt;br /&gt;a prueba de rachas y pandémicos derroches, &lt;br /&gt;a prueba de nosotros mismos, abiertos al sentido natural, &lt;br /&gt;tan extenso y profundo como el azul del éter fundido en el universo, &lt;br /&gt;tachonado de umbrelas nebulosas de los más remotos principios&lt;br /&gt;e inalcanzables  confines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“ENTIERRA EL HACHA” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando miro el sol abiertamente revelado&lt;br /&gt;veo una constelación de ángeles dorados”&lt;br /&gt;(Versión libre de William Blake)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la conciencia del mundo fue individualizada en el hombre&lt;br /&gt;éste genio de barro envuelto en un vértigo egoísta &lt;br /&gt;se volvió ciego contra la Naturaleza que lo engendró.&lt;br /&gt;Entonces, ebrio, a sí mismo se cantó:&lt;br /&gt;La “Tierra Labrantía” del Vieco Ortiz:&lt;br /&gt;“Abierta a golpes de la mano MIA”&lt;br /&gt;Derribando la altura bravía del Caracolí.&lt;br /&gt;El Espíritu Supremo de la montaña  &lt;br /&gt;hollado por la mano altiva divorciada del corazón &lt;br /&gt;que hiere con “El hacha que mis mayores&lt;br /&gt;me dejaron por herencia”, &lt;br /&gt;ahogando la “libertad” que ya no perfuma&lt;br /&gt;“las montañas de mi tierra”, &lt;br /&gt;como describe: “El Canto del Antioqueño” &lt;br /&gt;de don Epifanio Mejía.&lt;br /&gt;Yo no la quiero hoy cuando lúgubre resuena&lt;br /&gt;golpeando la eterna juventud de los cedros&lt;br /&gt;y el alborozo dorado de los guayacanes,&lt;br /&gt;derribando, cargado de fiera ciega,&lt;br /&gt;las especies hermanas de la naturaleza,&lt;br /&gt;animales, minerales,&lt;br /&gt;panacea secreta de lenguajes etéreos,&lt;br /&gt;fuente universal de lenguas aladas &lt;br /&gt;y matices acuáticos, oxigenados paisajes&lt;br /&gt;renovados de recursos.&lt;br /&gt;El hombre a sí mismo desterrándose del espacio sagrado del paraíso&lt;br /&gt;cargando el hierro entre las manos con la furia desatada de los tifones&lt;br /&gt;que azotan las costas taladas de sus defensas naturales de manglares.&lt;br /&gt;Ninguna especie &lt;br /&gt;había acosado tanto &lt;br /&gt;a las demás especies&lt;br /&gt;y humedales&lt;br /&gt;como el hombre ciego&lt;br /&gt;de conciencia explotadora&lt;br /&gt;que tala con saña, &lt;br /&gt;que tasa y tima, &lt;br /&gt;censura y derriba, &lt;br /&gt;explota, asola,&lt;br /&gt;espanta&lt;br /&gt;y&lt;br /&gt;desplaza.&lt;br /&gt;-¡Ni un solo golpe más.&lt;br /&gt;“Entierra el Hacha”!&lt;br /&gt;hasta que fluya altivo &lt;br /&gt;el coro idílico del Mejía,&lt;br /&gt;“Amo al Sol porque anda libre,&lt;br /&gt;sobre la azulada esfera,&lt;br /&gt;y al huracán porque silba&lt;br /&gt;con libertad en las selvas”,&lt;br /&gt;transformando el alma del hombre&lt;br /&gt;cuando piensa &lt;br /&gt;que nunca es tarde&lt;br /&gt;para reconocer del cielo &lt;br /&gt;“la azulada esfera”&lt;br /&gt;que irradia densa desde la entraña &lt;br /&gt;oxigenada de la selva,&lt;br /&gt;donde la lluvia &lt;br /&gt;ya no sea más de plomo.&lt;br /&gt;Así sea&lt;br /&gt;la paz en la flora,&lt;br /&gt;en la fauna,&lt;br /&gt;en el corazón&lt;br /&gt;labrantío&lt;br /&gt;de fraternidad&lt;br /&gt;sobre la tierra,&lt;br /&gt;dando fin al vuelo&lt;br /&gt;deschavetado de razones&lt;br /&gt;de armarse para la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-SvHqLIiCcSY/T0eO05BullI/AAAAAAAAFWg/0o7h7orYJ9Q/s1600/102.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-SvHqLIiCcSY/T0eO05BullI/AAAAAAAAFWg/0o7h7orYJ9Q/s1600/102.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 23 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E. ANTONIO TORRES GLEZ.&lt;br /&gt;(Duranguito-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HAY UN TIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mirar palomas&lt;br /&gt;en la sombra&lt;br /&gt;y tirar piedrecillas&lt;br /&gt;en el río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tiempo de amar&lt;br /&gt;la piel que sabe&lt;br /&gt;a lunada en la arena...&lt;br /&gt;a olas bañando&lt;br /&gt;voces de caracola&lt;br /&gt;perdida en un pétalo&lt;br /&gt;de luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un tiempo de lluvia&lt;br /&gt;de mirarse desnudo&lt;br /&gt;en el cuerpo de la mujer&lt;br /&gt;amada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De besarse los labios&lt;br /&gt;y tocar la manzana&lt;br /&gt;-en el huerto perdidos-&lt;br /&gt;con la piel entregada&lt;br /&gt;y cerrados los párpados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay un tiempo que habita&lt;br /&gt;en el fondo del alma...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENTRO A MI CASA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tu silueta se dibuja&lt;br /&gt;entre sombras de guitarra&lt;br /&gt;en el silencio de muros&lt;br /&gt;y el espejo...&lt;br /&gt;se dibuja el perfil de tu mirada&lt;br /&gt;cargada de años parecidos&lt;br /&gt;a una siesta de otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro y mis pasos&lt;br /&gt;me persiguen&lt;br /&gt;con el ritmo perezoso de un tic-tac&lt;br /&gt;en los zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me esperan las violetas&lt;br /&gt;una taza aromática en la sala&lt;br /&gt;-en la mesa de vidrio-&lt;br /&gt;contemplando las notas de una&lt;br /&gt;vieja canción&lt;br /&gt;en la penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro...&lt;br /&gt;es como salir por la ventana&lt;br /&gt;de la vida&lt;br /&gt;para buscar entre nubes&lt;br /&gt;esa humedad de labios que se esfuman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como salir en el recuerdo&lt;br /&gt;por el cerrojo&lt;br /&gt;de una triste profecía&lt;br /&gt;y buscar&lt;br /&gt;-pendientes del pretil-&lt;br /&gt;un manojo de versos&lt;br /&gt;escritos en hojas&lt;br /&gt;amarillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entro a mi casa y el silencio&lt;br /&gt;golpea mis costillares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HOY, TOMANDO CAFÉ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, tomando café&lt;br /&gt;he leído que ha muerto&lt;br /&gt;el poeta&lt;br /&gt;que juntos pronunciamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es raro que lea los diarios,&lt;br /&gt;que tome café en la sobremesa&lt;br /&gt;y que mire los ojos&lt;br /&gt;de amor entrecerrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es rara la lluvia&lt;br /&gt;en este mayo de tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraño es que muera la luz&lt;br /&gt;de algún relámpago,&lt;br /&gt;en la cubierta de un libro&lt;br /&gt;en el santuario azul&lt;br /&gt;que hicimos&lt;br /&gt;con su diálogo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-OVED3Tb0jJ0/T0ePCDHm0QI/AAAAAAAAFWo/GmZ3S3bqLZY/s1600/87.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-OVED3Tb0jJ0/T0ePCDHm0QI/AAAAAAAAFWo/GmZ3S3bqLZY/s1600/87.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 24 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FERNANDO SORRENTINO&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN DRAMA DE NUESTRO TIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este episodio ocurrió cuando la juventud y el optimismo eran atributos que me acompañaban.&lt;br /&gt;En el barrio de Las Cañitas, y por la calle Matienzo, corrían las tibiezas de octubre. Serían las once de la mañana y era jueves, el único día de la semana que el horario escolar me dejaba en plenitud para mí: yo era profesor de Lengua y Literatura en más de un colegio secundario, tenía veintisiete años y un ilimitado entusiasmo hacia la imaginación y hacia los libros.&lt;br /&gt;Me hallaba sentado en el balcón, tomando mate y releyendo, después de unos tres lustros, las encantadoras aventuras de Las minas del rey Salomón: noté con alguna tristeza que ya no me gustaban tanto como entonces.&lt;br /&gt;De pronto supe que alguien me estaba mirando.&lt;br /&gt;Alcé la vista. En uno de los balcones del edificio de enfrente, y a la misma altura del mío, sorprendí la presencia de una muchacha. Levanté la mano y le mandé un saludo. Ella me dijo chau con el brazo y abandonó el balcón.&lt;br /&gt;Interesado en las posibles derivaciones, traté de entrever el interior de su departamento, sin ningún resultado.&lt;br /&gt;«Ésta no sale más», me dije, y volví a la lectura. No habría leído diez líneas, cuando reapareció, ahora con anteojos ahumados, y se sentó en una reposera. &lt;br /&gt;Empecé a prodigarme en gestos y ademanes infructuosos. La muchacha leía —o fingía leer— una revista. «Es un ardid», pensé; «no puede ser que no me vea, y ahora se ha puesto en exposición, para que yo la contemple.» No podía distinguirle bien las facciones, pero sí el cuerpo: alto y delgado; el pelo, lacio y oscuro, le caía a plomo sobre los hombros. En conjunto, me pareció una hermosa muchacha, de unos veinticuatro o veinticinco años. &lt;br /&gt;Abandoné el balcón, fui al dormitorio, la espié a través de la persiana: ella miraba hacia mi casa. Entonces salí corriendo y la sorprendí en esa postura culpable.&lt;br /&gt;La saludé con un ampuloso ademán, que exigía la recíproca. En efecto, me retribuyó el saludo. Después de los saludos, lo normal es iniciar una conversación. Pero, desde luego, no íbamos a gritarnos de vereda a vereda. Entonces efectué con el índice derecho cerca de mi oreja ese movimiento giratorio que, como todo el mundo sabe, significa pedir permiso para llamar por teléfono. Metiendo la cabeza entre los hombros y abriendo manos y brazos, la muchacha me contestó, una y otra vez, que no entendía. ¡Canalla! ¿Cómo no iba a entender?&lt;br /&gt;Entré, desenchufé el teléfono y regresé con él al balcón. Lo exhibí, como un trofeo deportivo, alzándolo con ambas manos sobre la cabeza. «Y, taradita, ¿entendés o no entendés?» Sí, entendía: el rostro le relampagueó en una sonrisa blanca y me respondió con un gesto afirmativo.&lt;br /&gt;Muy bien: ya tenía autorización para telefonearle. Sólo que ignoraba su número. Era menester preguntárselo mediante mímica.&lt;br /&gt;Recurrí a gestos y ademanes muy complejos. Formular la pregunta resultaba difícil, pero ella sabía perfectamente qué necesitaba conocer yo. Por supuesto, y tal como suelen proceder las mujeres, quería divertirse un poco conmigo.&lt;br /&gt;Jugó hasta donde le fue posible. Y, por último, fingió comprender lo que ya, desde el principio, había entendido sin dudar.&lt;br /&gt;Dibujó con el índice unos jeroglíficos en el aire. Me di cuenta de que ella escribía para su propia lectura y de que me era necesario «decodificar» los rasgos que yo veía como ubicado tras un cristal. Con este método de leer en espejo obtuve las siete cifras que me pondrían en comunicación con la bella vecina de la casa de enfrente.&lt;br /&gt;Yo estaba contentísimo. Enchufé el teléfono y disqué. Al primer ring, levantaron el tubo:&lt;br /&gt;—¡Sííí...! —atronó en mi oído una gruesa voz de hombre.&lt;br /&gt;Sorprendido por esta bifurcación, vacilé un instante. &lt;br /&gt;—¿Quién habla? —agregó el vozarrón, ya con un matiz de cólera y de impaciencia.&lt;br /&gt;—Este... —musité, amedrentado—. ¿Hablo con el 771...?&lt;br /&gt;—¡Más fuerte, señor! —me interrumpió, de modo insoportable—. ¡No se escucha nada, señor! ¿Con quién quiere hablar, señor?&lt;br /&gt;Dijo más fuerte en lugar de más alto, dijo no se escucha en lugar de no se oye, dijo señor con el tono que suele emplearse para decir imbécil. Asustadísimo, balbuceé:&lt;br /&gt;—Este... Con la chica...&lt;br /&gt;—¿Qué chica, señor? ¿De qué chica me está hablando, señor? —en el vozarrón acechaba una amenaza.&lt;br /&gt;¿Cómo explicarle algo a alguien que no quiere entender?&lt;br /&gt;—Este... Con la chica del balcón —mi voz era un hilito de cristal.&lt;br /&gt;Pero no se apiadó. Al contrario, se enfureció más:&lt;br /&gt;—¡No moleste, señor, por favor! ¡Somos gente que trabaja, señor!&lt;br /&gt;Un iracundo clic cortó la comunicación. Azorado, quedé un instante sin fuerzas. Miré el teléfono y lo maldije entre dientes.&lt;br /&gt;Luego califiqué con duros adjetivos a aquella muchacha tonta que no había tenido la precaución de atender ella misma. En seguida pensé que la culpa era mía, por haber llamado tan pronto. De la rapidez con que atendió el hombre del vozarrón, deduje que el aparato estaría al alcance de su mano, acaso sobre su escritorio: por eso había dicho «Somos gente que trabaja.» ¿Y a mí qué? Todo el mundo trabajaba: no había mérito especial en ello. Traté de imaginar a ese individuo, atribuyéndole rasgos odiosos: lo pensé gordo, rojizo, sudoroso, panzón. &lt;br /&gt;Ese hombre estentóreo me había infligido una terminante derrota telefónica. Me sentí un poco deprimido y con deseos de venganza.&lt;br /&gt;Después volví al balcón, resuelto a preguntarle a la muchacha su nombre. No estaba. «Claro», inferí, optimista, «estará junto al teléfono, esperando con ansiedad mi llamada».&lt;br /&gt;Con renovados bríos, pero también con temor, marqué los siete números. Oí un ring; oí:&lt;br /&gt;—¡¡¡Sííí...!!!&lt;br /&gt;Aterrorizado, corté la comunicación.&lt;br /&gt;Pensé: «Ese troglodita se permite tiranizarme sólo porque a mí me falta un elemento: el nombre de la persona con quien quiero hablar. Es necesario conseguirlo.»&lt;br /&gt;Después razoné: «En la Guía Verde hay una sección donde es posible encontrar los apellidos de los clientes a partir de sus números de teléfono. Yo no tengo Guía Verde. Las grandes empresas tienen Guía Verde. Los bancos son grandes empresas. Los bancos tienen Guía Verde. Mi amigo Balbón trabaja en un banco. Los bancos abren a las doce.»&lt;br /&gt;Esperé hasta las doce y cinco, y llamé a Balbón:&lt;br /&gt;—Oh, querido amigo Fernando —contestó—, me hallo en extremo regocijado y confortado de oír tu voz...&lt;br /&gt;—Gracias, Balbón. Pero escuchame...&lt;br /&gt;—... tu voz de joven despreocupado y libre de obligaciones, deberes y responsabilidades. Feliz de ti, querido amigo Fernando, que tomas la vida como un devenir afortunado y no permites que ningún hecho exterior enturbie la paz de tu existencia. Feliz de ti...&lt;br /&gt;No tengo cómo probarlo pero ruego ser creído: juro que Balbón existe y que, en efecto, habla así y dice ese tipo de cosas.&lt;br /&gt;Después de adornarme con aquellas imaginarias venturas, se pintó a sí mismo —sin permitirme hablar— como una especie de víctima:&lt;br /&gt;—En cambio, yo, el humilde e ínfimo Balbón, continúo hoy, como lo hice ayer y lo haré mañana, y por todos los siglos de los siglos, arrastrando un gravoso carro de miserias y de tristezas, a través de este pérfido planeta…&lt;br /&gt;Yo había oído miles de veces esa historia.&lt;br /&gt;Me distraje un poco esperando que concluyese con sus quejas. De pronto, oí:&lt;br /&gt;—He tenido mucho gusto en hablar contigo. Será hasta cualquier momento.&lt;br /&gt;Y cortó la comunicación. &lt;br /&gt;Indignado, al instante volví a llamarlo:&lt;br /&gt;—¡Che, Balbón! —le reproché—. ¿Por qué cortaste?&lt;br /&gt;—Ah —dijo—. ¿Tú querías decirme algo?&lt;br /&gt;—Necesitaría que te fijaras en la Guía Verde a qué apellido corresponde el siguiente número de teléfono...&lt;br /&gt;—Aguarda un instante. Voy a buscar mi estilográfica, pues aborrezco escribir con lápices o biromes.&lt;br /&gt;Me devoraba la impaciencia.&lt;br /&gt;—Ese número —dijo, al cabo de algunos minutos— corresponde a una tal CASTELLUCCI, IRMA G. DE. Castellucci con doble ele y doble ce. Pero, ¿para qué lo quieres?&lt;br /&gt;—Muchas gracias, Balbón. Otro día te explico. Chau.&lt;br /&gt;Ahora sí: yo me hallaba en posesión de un arma poderosa. Marqué el número de la muchacha.&lt;br /&gt;—¡¡¡Sííí...!!! —tronó el cavernícola.&lt;br /&gt;Sin vacilar, con voz sonora y bien modulada, y con cierto tinte perentorio, articulé:&lt;br /&gt;—Por favor, me comunica con la señorita Castellucci.&lt;br /&gt;—¿De parte de quién, señor?&lt;br /&gt;Que pregunten de parte de quién es una costumbre que me irrita. Para desconcertarlo, le dije:&lt;br /&gt;—De parte de Tiberíades Heliogábalo Asoarfasayafi.&lt;br /&gt;—¡Pero, señor! —estalló—. ¡La familia Castellucci hace como cuatro años que no vive más aquí, señor! ¡Siempre están molestando con ese maldito Castellucci, señor!&lt;br /&gt;—Y si no vive más ahí, ¿para qué me preguntó de par...?&lt;br /&gt;En la mitad de la palabra me interrumpió su furioso clic: ni siquiera me había permitido expresar esa mínima protesta ante su despotismo. ¡Ah, pero eso no iba a quedar así! &lt;br /&gt;A toda velocidad, volví a discar:&lt;br /&gt;—¡¡¡Sííí...!!!&lt;br /&gt;Con pronunciación de retardado mental, pregunté:&lt;br /&gt;—¿Habdo co da famidia Castedusi?&lt;br /&gt;—¡Pero no, señor! ¡La familia Castellucci hace más de cinco años que no vive más aquí, señor!&lt;br /&gt;—Ah... Qué suedte: estoy habdando con ed señod Castedusi... ¿Cómo de va, señod Castedusi?&lt;br /&gt;—¡Pero no, señor! ¡Entiéndame, señor! —estaba hecho una dinamita—. ¡La familia Castellucci hace como siete años que no vive más aquí, señor!&lt;br /&gt;—¿Cómo está usté, señod Castedusi? —insistí, cordialmente—. ¿Y su señoda? ¿Y dos pibes? ¿No se acuedda de mí, señod Castedusi?&lt;br /&gt;—¿Pero quién habla, señor? —el monstruo, además de terrible, era curioso.&lt;br /&gt;—Habda Madio, señod Castedusi.&lt;br /&gt;—¿Mario? —repitió, con asco—. ¿Qué Mario?&lt;br /&gt;—Madio, señod Castedusi: Madio, ed que se escuendió en ed admadio.&lt;br /&gt;—¿¡Cómo...!? —no me había entendido bien: yo tenía la boca llena de risa.&lt;br /&gt;—Madio, señod Castedusi, Madio Adbedto.&lt;br /&gt;—¿Mario Alberto? ¿Qué Mario Alberto?&lt;br /&gt;—Madio Adbedto, ed que tiene un ojo bizco y ed otdo tuedto, señod Castedusi.&lt;br /&gt;Aquello fue una especie de bomba atómica:&lt;br /&gt;—¡¡¡Pero no molestés, idiota, haceme el favor!!! ¿¡Por qué no te pegás un tiro, infeliz!?&lt;br /&gt;—Podque no puedo, señod Castedusi. Tengo una puntedía de miedda, señod Castedusi. Da údtima vez que quise pegadme un tido en da cabeza, maté sin queded a un pingüino que estaba en da Antádtida, señod Castedusi. &lt;br /&gt;Hubo un instante de silencio, como si aquel individuo enloquecido de rabia, para no ser fulminado por un infarto, aspirase, en una sola bocanada, todo el oxígeno de la atmósfera terrestre.&lt;br /&gt;Yo, muy atento, esperaba.&lt;br /&gt;Entonces, con el máximo furor y ahogándose en su propia cólera, el vestiglo lanzó sobre mí, a los gritos, esta descarga de artillería pesada, donde cada palabra, impaciente por ser proferida, se tropezaba con las demás:&lt;br /&gt;—¡¡¡¡Pero morite, pedazo de idiota, tarado cerebral, grandísimo repelotudo, parásito, infradotado de mierda, cornudo, inútil, inservible, pajero, reverendo imbécil, sifilítico, blenorrágico, boludo alegre!!!!&lt;br /&gt;—Me siento muy hondado pod sus padabdas, señod Castedusi. Muchas gdacias, señod Castedusi. &lt;br /&gt;Cortó de un golpe violentísimo. Fue una lástima: me habría encantado que siguiera insultándome. Era delicioso imaginar a mi enemigo: rojo, transpirado, mesándose los cabellos y mordiéndose los nudillos, quizá con el aparato telefónico averiado a causa del golpe...&lt;br /&gt;Experimenté algo parecido a la felicidad y ya no me importó no haber podido hablar con la muchacha del balcón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-QZLwiZxdNlI/T0ePQosb0QI/AAAAAAAAFWw/2TEXsBxyOY4/s1600/89.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-QZLwiZxdNlI/T0ePQosb0QI/AAAAAAAAFWw/2TEXsBxyOY4/s1600/89.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 25 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO DELGADO&lt;br /&gt;(Morelia-Michoacán-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VÍNCULOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hay cosas que parecen gesto&lt;br /&gt;oscuras profundidades que iluminan&lt;br /&gt;que ciegan la loca línea del pensamiento&lt;br /&gt;cuando queremos terminar&lt;br /&gt;ser en un giro el otro&lt;br /&gt;el otro capricho de los otros&lt;br /&gt;los que siempre nos abruman de presencias&lt;br /&gt;haciendo constar la realidad de los abandonos&lt;br /&gt;hay cosas que como rostros&lt;br /&gt;que se desfiguran con el gesto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUESTROS PEDAZOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;somos el mismo mundo de fragmentos pedazos heridos de otros pedazos&lt;br /&gt;cada quien atado a la propiedad privada del dolor&lt;br /&gt;somos las decisiones marcadas&lt;br /&gt;con los tatuajes ajenos de otros abismos&lt;br /&gt;puentes que caen en la discreción del miedo&lt;br /&gt;miradas traicionando nuestras huellas&lt;br /&gt;sendas de nudos en las espinas&lt;br /&gt;murallas donde el pasado nos calza con piedras&lt;br /&gt;lo que sea que esconde la luz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;somos los fragmentos &lt;br /&gt;que despedazan la historia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESPEJOS DEL VIENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no existen los fantasmas sino sus realidades abruptas&lt;br /&gt;el fuego es la ilusión del humo como los ríos extremos espinas en tierra del mar&lt;br /&gt;la verdad es la matrona muda que observa las criaturas que paren la mentira&lt;br /&gt;y hay docenas de hombres lloriqueantes trepados como monos en las columnas&lt;br /&gt;mujeres iracundas con sus vientres abiertos al cielo le devoran las estrellas al deseo&lt;br /&gt;los espejos muerden nombres en las volutas del humo&lt;br /&gt;buscan la plegaria y el credo de la posesión&lt;br /&gt;los reflejos que se pierden por siempre en los ríos&lt;br /&gt;la sal calcinada del placer radicado en el espejismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y hay docenas de hombres retorciéndose como caracoles en la espiral de sus vientres&lt;br /&gt;mujeres otrora sirenas gimiendo el dardo del calamar&lt;br /&gt;en tanto el viejo espera la muerte recordando las preguntas de siempre&lt;br /&gt;la llave y los candados de un huerto de piedra&lt;br /&gt;y la lúbrica orquídea que creyó ser flor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hay espejos envolventes de muerte&lt;br /&gt;hombres que mueren en el reflejo&lt;br /&gt;vientres de mujer donde la luz vive la mentira del reloj&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NOCTURNO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hay algo que canta de ti en tu piel&lt;br /&gt;en ti el misterio púrpura delata su fina claridad&lt;br /&gt;de todo lo que puede ser posible en la paz&lt;br /&gt;cuando en mi alma la duda enciende su flor de vacío&lt;br /&gt;y no hay posible sed sabiendo que existe tu manantial&lt;br /&gt;algo en ti fluye siempre en silencio&lt;br /&gt;en las deliciosas líneas de tu forma&lt;br /&gt;que guarda tu mirada como cacto en el desierto&lt;br /&gt;o como el amanecer de la luna lujuriosa de ternura&lt;br /&gt;algo que se proyecta en ti como los duendes al castillo&lt;br /&gt;o casi cual semilla del deseo el de la brújula oscura&lt;br /&gt;sueño como esperanzado labrador&lt;br /&gt;en ti guardo mucho del fluir en mi río&lt;br /&gt;todas estas ganas de cuidar mi devoción por tu florecer&lt;br /&gt;las manos que vacías de tu caricia se empuñan entre sí&lt;br /&gt;y mi cerebro dando giros de latido sin tacto certero&lt;br /&gt;sin eso que puede ser la sorpresa de la verdad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hay mucho en ti que canta el acertijo de la espera&lt;br /&gt;algo que en mi me hace esclavo del tiempo&lt;br /&gt;cuando mejor sería vivir el sueño con rostro&lt;br /&gt;y ser amante de tu luz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nVzaTAxx0-I/T0ePkQP1IqI/AAAAAAAAFW4/itwL1sD68Ms/s1600/91.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-nVzaTAxx0-I/T0ePkQP1IqI/AAAAAAAAFW4/itwL1sD68Ms/s1600/91.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 26 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JULIO CORTAZAR&lt;br /&gt;(Ixelles-Bruselas-Bélgica)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en un ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquier otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso. &lt;br /&gt;Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie.)&lt;br /&gt;Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-YO0VpR_gLuo/T0eP2xwJ4LI/AAAAAAAAFXA/y_4Iz0gfaFo/s1600/104.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-YO0VpR_gLuo/T0eP2xwJ4LI/AAAAAAAAFXA/y_4Iz0gfaFo/s1600/104.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 27 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARTA ORTIZ&lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL VIAJE DE TERESA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez en años, Teresa admitió una intención en las palabras de Teo. “Teo”, porque Teodosio parecía un nombre inflado, de emperador de país muy lejano, enchapado en oro y recamado en piedras preciosas.&lt;br /&gt;Para decirlo con palabras de entrecasa, se dio cuenta de que Teo le facilitaba las cosas. “Andá, Teresa, qué te vas a quedar haciendo aquí, sepultada en toda esta mierda, para eso estoy yo, hundido hasta la coronilla”, le decía y trazaba una línea horizontal en la frente con el índice de la derecha. Estoy yo, que nunca alcanzo la costa porque el fango es pantanoso y traicionero como la mirada de Tolosa.&lt;br /&gt;-No Teo, ni lo sueñes. Cómo me voy a ir si vos estás desquiciado, si apenas te sostenés en pie –le dijo sin mirarlo a la cara. No puedo, estás loco. ¿Te picó algún bicho raro a vos? O me querés sacar del medio, una de las dos cosas debe ser.&lt;br /&gt;-No seas boba, mirá si te voy a querer sacar del medio. Quiero ayudarte; mi vieja era una que decía que cuando se presenta una oportunidad hay que darle para adelante, y la vieja tenía razón, si la perdés no hay una segunda vez. A vos te invitaron, andá y salvá tu pellejo. Qué te querés quedar haciendo acá, no te lo aconsejo, es un mal programa.&lt;br /&gt;-Está bien Teo, no insistas, o vos creés que no tengo ganas de ir... De veras creo me muero si no me voy con Aurelia al sur.&lt;br /&gt;Por una semana entera de libertad condicional no te voy a ver, se dijo Teresa con los ojos cerrados, imaginando cómo sería. Voy a dejar toda la escoria bien resguardada fuera del tablero de juego. Juana de Arco se toma vacaciones. Voy a desplazar tu manía depresiva, tu dependencia de Tolosa, de la parva de impuestos imposibles de creer y de pagar, mis sesiones de psicoanálisis, la imprecisión de tus gestos dubitativos y miedosos cuando te querés acercar a mí, el mal genio de Rebeca, mi gastritis. Todo eso como si fuera un gran paquete con moño, fuera de la cuadrícula blanca y negra. (Volaron los peones y el alfil y la reina se quedó sola sentada en su trono de jade con la corona de oro y perlas naturales cayendo con cierto descuido sobre su frente.)&lt;br /&gt;El tablero tiene puntillas de macramé blanco alrededor de todo su perímetro. &lt;br /&gt;Por una semana (mirame Teo, no te hagás el desentendido ni desviés la mirada), voy a poner “otras” cosas sobre la superficie brillante donde se desenvuelve el juego. Otras cosas adentro. ¿Entendés? Voy a poner el espejo cóncavo del lago al atardecer: todo un cielo prolongándose en el agua de seda. La ladera algodonosa del cerro moteada de abetos, los esquiadores descendiendo en zig-zag desde las pistas más altas. Voy a poner un trayecto jaspeado de saltos de agua en un bosque cualquiera, pequeños arroyos turbulentos, troncos y piedras que no me canso de mirar desde mi aerosilla de hierro color naranja donde estoy tratando de disimular el miedo y le rezo sin pausa a todo el elenco celestial para que mi ascenso sea placentero y que el viento no me balancee, pero no, no puedo, me voy enredando como una mosca en una telaraña de vértigo y de frío glacial. &lt;br /&gt;Apoyo también sobre el sector más despejado del tablero, el refugio humeante en la montaña y el chocolate caliente (que bebo con vos Manuel, no con Aurelia sino con vos, que tenés tanto frío como yo pero que estás asombrosamente vivo, que sos corajudo y no un timorato como Teo, y yo que me siento tan segura. Tan confiada, empapada del olor de tu cuerpo y al abrigo de tus manos anchas y un poco agrietadas y ásperas por el frío), el chocolate caliente que bebo para sentir otra vez que tengo pies y manos y nariz y que puedo decir palabras mansas y ligeramente temblorosas y más tarde sentir el sol en mi cara y asegurarme de que éste es un lujo que merezco después de todo, te decía, cuando hace ya tiempo que vengo jugando a ser la perdedora sobre un tablero donde todas, todas las piezas son tuyas y por eso son opacas, son oscuras, son como vos, Teo. &lt;br /&gt;Manuel, dentro de unos días tendré que pedirte que te vayas. Que me dejes sola. Te debo parecer una vieja histérica, seguro que lo pensaste. Pero ponete en mi lugar. Qué voy a hacer yo cuando regrese al viejo juego, a la antigua tabla pintada de grandes cuadros negros y blancos y sólo lo tenga a él delante de mí. No lo vas a entender. Me vas a pedir explicaciones que no tendré ganas de darte. Teo es alguien que se pasó la vida construyendo castillos de aire. Inmateriales, humo de colores. Los fue perdiendo uno a uno, como a cada año de su juventud. No sé por qué te cuento todas estas cosas. Se enterró en una oficinita de mala muerte trabajando en negocios inmobiliarios para un tal Tolosa, que es ni más ni menos que un basilisco. Repugnante. Me fueron devolviendo otro hombre, me lo chuparon, me lo desaparecieron. Se transformó en un desconocido. Un hombre imposible. Desarticulado. El reverso de la estrella. &lt;br /&gt;(Pero no hablemos de él. Demos otra vuelta de tuerca y hablemos de este chocolate caliente y de este strudel de manzana cubierto de azúcar impalpable que se deshace en tu boca y en la mía y en este hogar a leña que pone dos rosas en tus mejillas y dos en las mías, y de nuestras manos apretadas y de tus sueños que tanto se parecen a los míos.)&lt;br /&gt;Como te decía, querido Teo, y acorde con tus piezas ya desgastadas y amargas, me cansé de ser tu soporte. Al cabo de tres días de extenderme en el tiempo en este lugar tan acogedor y tan sin límite alguno, extraño sólo a Rebeca. Estudiando, durmiendo, contestando mal, haciendo zapping, no importa haciendo qué. La extraño.&lt;br /&gt;Tengo miedo Manuel, no me abraces ni me toques una sola vez más porque voy a perder pie y tal vez ruede el vértigo de un pozo de paredes almohadilladas sin llegar nunca a tocar el fondo. Respiran los poros de todo mi cuerpo alerta. La piel viva, los ojos clavados en tu color miel, la nariz husmeando sin pausa tu olor a lobo, a hueco hecho con las manos ateridas y sopladas con mi aliento de humo caliente.&lt;br /&gt;Que para qué vine. Que para qué vine si ahora me voy a ir dejando un tendal detrás de mí. Vine para esto, para lo que ves, para tener otro tablero donde sea posible aprender a jugar mi propio juego. Pero en todo esto intuyo una trampa escondida. Extraño mucho a Rebeca y creo que la piel se me llenó de surcos. &lt;br /&gt;Vos no podés entender, no tenés hijos, sos demasiado joven.&lt;br /&gt;No estoy segura de que me guste tanto tu olor a macho en celo.&lt;br /&gt;Esa noche Teresa soñó con una Buenos Aires inalcanzable. En la estación de colectivos los suelos eran móviles como en aquel juego del parque de diversiones que era como las tazas de té de Alicia Liddell en el país de las maravillas y que siempre la llevaban a otro lugar pero nunca al que debía llegar sin perder tiempo. Recordó con preocupación, que en su valija no llevaba carteras. ¿Dónde llevaría los documentos y los boletos?&lt;br /&gt;Volvió a la tardecita de un domingo, diez días después. El sobrepeso de un viaje casi eterno, las cervicales endurecidas y doloridas.&lt;br /&gt;Abrió la puerta del departamento. En la semipenumbra del cuarto de estar Rebeca repetía el zapping de siempre. Teresa detuvo maquinalmente la mirada en la pantalla: “...crimen del periodista, nuevas pistas se investigan alrededor de la horrorosa muerte, cinco rehenes muertos en la ocupación de la embajada de un país latinoamericano, bombardeo en el este europeo, rechazo de la OTAN, atentado en Israel, el dueño de una agencia de loterías intentó suicidarse, crimen pasional en Boedo, vamos a la pausa, ampliaremos la información, no te pierdas los nuevos superhéroes X X hombre lunar, con nuevas armas y nuevas aventuras intergalácticas.” &lt;br /&gt;Mientras Teresa abrazaba a Rebeca y le contaba lo linda que era la montaña, tuvo la impresión de que los gendarmes que se paseaban por la pantalla con máscaras y bastones largos se parecían a Terminator o mejor no, más bien se parecían a los que había visto cuando aquella fatídica explosión nuclear en Chernobyl. “Programa especial de nuestros enviados especiales a Bosnia. Viva con nosotros el más grande genocidio de nuestro tiempo. ¡No se lo pierda!”&lt;br /&gt;Por un segundo sintió que se le aflojaban las piernas, que había destruido un sueño blanco que le había pertenecido en secreto y que nada cambiaría porque ella hubiese cambiado; Rebeca mordisqueaba su interminable sandwich de jamón y queso sin atender a las cosas de la montaña, como si nadie acabara de volver después de diez días desde tan lejos.&lt;br /&gt;-Apagá un rato la tele, Rebeca, no ves que se te pudre la cabeza. Te estás envenando. Cada flash es un enano verde que se te meten en el cerebro y te lo come, date cuenta, acabala con el zapping. &lt;br /&gt;-A mí no se me está pudriendo nada, en todo caso la podrida debés ser vos y si no, por qué me subestimás tanto, por mí te podés volver de donde viniste, no te extrañé –vociferó Rebeca. &lt;br /&gt;Apagó, dejó el control en su lugar, la miró con ojos desafiantes y se encerró dando un portazo.&lt;br /&gt;La puerta quedó vibrando, los cuadros y algunos adornos se movieron. Casi se cae el espejo. Teresa pudo confirmar que al lado de la puerta del cuarto de Rebeca, el espejo no iba a durar. Ella se iba a encargar de cambiarlo de lugar.&lt;br /&gt;Sin fuerzas para encarar una discusión estéril, se sentó en el borde de un sillón con la cabeza entre las manos, se tragó la bronca y no lloró.&lt;br /&gt;Recién entonces pensó en Teo y le pareció asombroso no haberlo hecho antes. Sintió que pensaba en él con ternura, con curiosidad, con los restos de ese amor viejo y enraizado que nunca acababa de irse. Seguro que él la estaba esperando en algún lugar de la casa y que a pesar de todo le gustaría que ella volviera a recostar la cabeza en su pecho lanudo. A Teo le crecían hebras de una especie de vellón rojizo en el pecho. Juntas eran un almohadón de lana virgen para que Teresa pudiera recalar ahí cuando necesitaba cobijo. Todo volvió a parecerle seguro, posible, cotidiano.&lt;br /&gt;Se acercó al espejo que acababa de enderezar y advirtió que el sol le había dorado la piel. Se retocó el maquillaje, abrió sin hacer ruido la puerta del dormitorio, se metió vestida en la cama y se quedó quieta, acurrucada, como engarzada al hombre silencioso y raído que la había estado esperando durante todo el día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-EIvy-douRqA/T0eQa4ijKiI/AAAAAAAAFXI/nLMM6pHoHds/s1600/96.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-EIvy-douRqA/T0eQa4ijKiI/AAAAAAAAFXI/nLMM6pHoHds/s1600/96.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 28 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INMA DIEZ&lt;br /&gt;(Madrid-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PASAN LOS DÍAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan los días heridos;&lt;br /&gt;sin ti, sin mí,&lt;br /&gt;sin huellas de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha nacido el invierno&lt;br /&gt;y estas cuatro paredes,&lt;br /&gt;no guarecen del frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha adentrado la noche&lt;br /&gt;que extiende sus raíces,&lt;br /&gt;apagando los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y crecen las distancias&lt;br /&gt;de bordes afilados,&lt;br /&gt;cortando los deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se nos muere el amor&lt;br /&gt;que deja en nuestros brazos&lt;br /&gt;los restos del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo quedan las sombras&lt;br /&gt;escrutando el suspiro&lt;br /&gt;que se pierde en el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan los días heridos;&lt;br /&gt;sin ti, sin mí,&lt;br /&gt;sin huellas de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOS LEÑOS ENCENDIDOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún llevas en los ojos dos leños encendidos,&lt;br /&gt;y desandas caminos para tocar mis manos,&lt;br /&gt;hace ya algún invierno sembraste primaveras,&lt;br /&gt;encendiendo la noche, que prendió en nuestros brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has vuelto de la nada, caminando entre olvidos&lt;br /&gt;provocando un incendio tu mirada de fuego,&lt;br /&gt;has besado mis labios en esta hora nocturna,&lt;br /&gt;que aguardaban sedientos, en medio del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traes esta soledad soñando con la mía&lt;br /&gt;que es buena compañía cuando llegan ciclones,&lt;br /&gt;y el manto transparente de tus calladas lágrimas,&lt;br /&gt;envolverá los miedos y las desilusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Has llegado escapando de tus propios temores&lt;br /&gt;y te vas como el viento lanzando algún suspiro,&lt;br /&gt;rechazas el destino que te sale al encuentro,&lt;br /&gt;y aún llevas en los ojos, dos leños encendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HE GASTADO MIL NOCHES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He gastado mil noches&lt;br /&gt;quemándome los ojos,&lt;br /&gt;cegándome el reflejo&lt;br /&gt;que me arrastró al vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no palpita el aire&lt;br /&gt;ni tirita el instante,&lt;br /&gt;cuando el sordo oleaje,&lt;br /&gt;con su fuerza me llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero que me encuentre&lt;br /&gt;rendida y aplastada,&lt;br /&gt;sumisa y entregada,&lt;br /&gt;a ésta desolación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He gastado mil noches&lt;br /&gt;quemándome los ojos,&lt;br /&gt;lamiendo los escombros,&lt;br /&gt;que asolaron mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún lucero tiembla&lt;br /&gt;delimitando el cielo,&lt;br /&gt;avanzo lentamente&lt;br /&gt;y vuelvo a renacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kRCMehovH0g/T0eTDzQdhyI/AAAAAAAAFXQ/DuUh-TBcVRk/s1600/97.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-kRCMehovH0g/T0eTDzQdhyI/AAAAAAAAFXQ/DuUh-TBcVRk/s1600/97.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 29 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO CÓRDOVA GUTIÉRREZ&lt;br /&gt;(México)&lt;br /&gt;cordovagutierrezalejandro@gmail.com&lt;br /&gt;Analista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VACAS SAGRADAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se sabe Carlos Fuentes Macías es uno de los escritores más conocidos de finales del siglo XX, autor de novelas y ensayos, entre los que destacan Aura, La muerte de Artemio Cruz, La región más transparente y Terra Nostra. Ha recibido, entre otros, el Premio Rómulo Gallegos en 1977, el Cervantes en 1987 y el premio Príncipe de Asturias en 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Fuentes nació en Panamá, el 11 de noviembre de 1928. Su padre era diplomático, y Carlos pasó su infancia en diversas capitales de América: Montevideo, Río de Janeiro, Washington D.C, Santiago de Chile, Quito y Buenos Aires. Así Fuentes llegó a México a los 16 años y entró en la preparatoria en el Centro Universitario México. Se inició como periodista colaborador de la revista Hoy y obtuvo  el primer lugar del concurso literario del Colegio Francés Morelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1975 Carlos Fuentes aceptó el nombramiento de embajador de México en Francia como homenaje a la memoria de su padre. En 1977 renunció a su puesto de embajador en protesta contra el nombramiento del ex presidente Díaz Ordaz como primer embajador de México en España después de la muerte de Franco. Se dice que Fuentes  alaba la figura de Fidel Castro y que es amigo personal de hombres poderosos de la política mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuentes visita México un par de veces al año, principalmente en el verano, estancias que ahora le permiten emitir juicios sesgados, o equivocados en el mejor de los casos, sobre la política mexicana y sus políticos: en Colombia recién  concedió una entrevista al diario El Tiempo, de Bogotá, en la que afirmó categórico que la situación política de México va a complicarse, porque los problemas son muy grandes y los candidatos a la presidencia muy pequeños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hágame el favor; solo le faltó a Carlos Fuentes decir que el sí sabe cómo hacer las cosas (así lo piensa en el fondo de su corazón, seguramente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal parece que la inobjetable grandeza de Fuentes en su campo, que es la literatura, lo hace perder el piso y lo ciega al meterse en política, tal y como le ocurrió al célebre Mario Vargas Llosa(*), quién, al igual que otros autores latinoamericanos (haciendo caso omiso del viejo refrán: zapatero, a tus zapatos) fallidamente participó en política como candidato a la presidencia del Perú en 1990, por la coalición política de centroderecha Frente Democrático (Fredemo), perdiendo penosamente la elección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacen bien los aspirantes presidenciables en no prestarse al perverso juego de Carlos Fuentes; ignorarlo es la mejor respuesta a sus apetencias personales (ha de pretender un puesto en el próximo gobierno, ya sea para él o para alguno de sus múltiples personeros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frecuentemente eso nos pasa a los mexicanos, desde la conquista, por ser hospitalarios con eruditos que nos deslumbran, ya sea con la pluma o con el lenguaje, y que pretenden enseñarnos a caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias Don Carlos por sus palabras. México lo espera con los brazos abiertos y, en su próxima visita  no deje de traer espejitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-TZmaUTEmxFc/T0eTXkktJKI/AAAAAAAAFXY/PBy_WtA8-L0/s1600/98.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-TZmaUTEmxFc/T0eTXkktJKI/AAAAAAAAFXY/PBy_WtA8-L0/s1600/98.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 30 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SILVIA MARTÍNEZ CORONEL&lt;br /&gt;(Ciudad de Melo-Cerro Largo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IMPOTENCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;salió de su casa sin saber que iba a ninguna parte, cosa que supo mucho después, cuando se percató que habría caminado entre veinte y ochenta cuadras, miró instintivamente su muñeca, pero no llevaba reloj...miró al cielo, atardecía, recordó no sin esfuerzo que el sol aún estaba fuerte cuando había salido de su casa. creyó ver en su mente a Carmela llorando, pidiéndole que no volviera a dejarlos solos, tomándole de la pollera, que el niño pequeño tenía fiebre, y que no les había dejado de comer... quiso correr hacia su casa. recordó el momento en que traspasó la puerta, lo que ahora sentía vívidamente, lo percibió entonces como imágenes que no le fueran propias, como algo que hubiera visto en una película, a la que no le hubiera prestado mucha atención, hasta entonces, en este momento en que se percataba de que no hacía menos de cuatro horas que faltaba de casa, y de que era necesaria allí. miró su derredor, nada le sonó conocido, los autobuses estaban marcados por letras, no por números, como los que conocía. intentó preguntarle a alguien, pero nadie parecía percatarse de que estaba allí, comenzó a desesperarse, a detener la gente, o lo que fuera, tomándoles por los hombros, pero seguían su camino como si nada. la invadió la impotencia, se sentó en el cordón de la vereda, puso su cabeza entre sus manos y se echó a llorar, al principio parecía el llanto de una mujer adulta, luego el de una joven, hasta que se sintió llorar como niña, sentada en el último escalón de la escalera de sus padres, con su muñeca confidente, su Rayito de sol, antes claro que su padre la pusiera en una bolsa junto con su alucinante mamadera mágica y decidiera regalarla. recordaba la sensación de dolor que le provocó la cara de la muñeca contra el nylon, seguro se sentía asfixiada...y ella no poder hacer nada para salvarla, porque como siempre, cuando su madre estaba de elecciones su padre hacía esa razia, motivado por la extraña revelación de que había terminado una etapa de su infancia, también la obligaba a comer boñiato y coco, los que odiaba y terminaba vomitando, cosa que su padre sabía, pero que repetía cada vez que su madre las dejaba a su "cuidado".&lt;br /&gt;la calle parecía volverse cada vez más estrecha, empezó a faltarle el aire, imaginó que así debió sentirse su muñeca Rayito, apretada en la bolsa...las palabras unidas habían cesado, recordó que era escapando de ese atroz sonido que había salido impelida de su casa, de repente se sonrió, se acordó de una de las frases que su madre repetía siempre: "cuando el incendió va con uno, de nada vale correr", volvió a sonreírse al preguntarse cómo era que su madre ya no se había muerto producto de quemaduras de tercer grado...claro, su madre había puesto el fuego en la vereda de enfrente, y hace mucho que había decidido ni mirarlo, es más probablemente a nivel inconsciente, se despechaba haciendo ceniza a otros...le vino a la memoria su cumpleaños de quince donde ella le prohibió "festejarlo" con música, volvió a sentir las miradas azoradas de los invitados...lo fea que se sentía entonces, lo impotente...lo infeliz.&lt;br /&gt;comenzó a caminar en sentido contrario, la lógica le indicaba que si caminaba en sentido inverso se acercaría a su casa, aunque le inquietaba que nada de lo que viera le sonara conocido, las casas de estilo gótico, los autómatas vestidos de sport...algo la hizo mirar hacia atrás, y descubrir a unos seres más normales vestidos de blanco, mientras uno se empeñaba en que dijera su nombre y dirección, lo dijo...no tenía la más mínima idea de dónde había sacado la información, pero la misma parecía haber aliviado al médico, que mirando a sus colegas, dijo con naturalidad: -bueno...todo está bien, despertó lúcida de la micronarcosis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-x96k8rjyUlE/T0eTlXdChrI/AAAAAAAAFXg/NnZFLu0ScU8/s1600/107.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-x96k8rjyUlE/T0eTlXdChrI/AAAAAAAAFXg/NnZFLu0ScU8/s1600/107.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 31 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RODICA GRIGORE&lt;br /&gt;(Sibiu-Rumania)&lt;br /&gt;Breve antología de la poesía rumana contemporánea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ION VINEA (1895 – 1964)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escritor atípico en la literatura rumana y también entre los poetas de su generación, Vinea, contemporáneo y buen amigo de Tristan Tzara, el conocido fundador del dadaísmo y él mismo de origen rumano, prefirió no publicar sus versos hasta el año de su muerte; así que su único poemario, Ora fântânilor (La hora de las fuentes) aparece en 1964. Su lírica es  inconfundible. Trató de unir un vanguardismo moderado con el clasicismo: culto a una forma poética perfecta. Todo expresado en el espacio de la elegía filosófica. A veces, se ha comparado su expresión-visión poética con la plástica intelectual del cubismo practicado por Georges Braque, porque en su poesía las imágenes abstractas logran en su totalidad una expresión plástica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DESCENSO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tristeza demora dentro de mí&lt;br /&gt;como el otoño que se atrasa en los campos,&lt;br /&gt;ningún beso pasa sobre mi alma,&lt;br /&gt;ningún copo de nieve ha descendido a la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción triste, la más triste,&lt;br /&gt;llega con la campana del ocaso&lt;br /&gt;lo entiendes en la voz estéril de los gorriones&lt;br /&gt;y responde desde la humildad de los cencerros del ganado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la vida entera que duele así,&lt;br /&gt;diariamente sobre el campo de las estepas,&lt;br /&gt;entre los árboles que no alcanzan el cielo,&lt;br /&gt;entre las aguas que siguen su lecho,&lt;br /&gt;entre los rebaños que semejan su suerte en los campos&lt;br /&gt;entre las hojas que se agitan en el viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MADRIGAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón es antiguo: un minuete&lt;br /&gt;cautivo en el mecanismo de un juguete.&lt;br /&gt;Lo escuchas e intentas escribirlo en su propia suerte&lt;br /&gt;aunque de otra manera: apagando su suspiro vetusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fijado en un pensamiento único,&lt;br /&gt;la frágil canción da vueltas entre sus arcos&lt;br /&gt;y deja como seña,  un vuelo detenido,&lt;br /&gt;su propio orín en los dedos de arcilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un polen de tormenta en los cinco pétalos blancos,&lt;br /&gt;sea, mi Señora, dulce su nimbo – &lt;br /&gt;y perdona también al reloj desobediente&lt;br /&gt;cuando llora todavía en tus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OBSESIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leitmotiv de mi organillo – Diana…&lt;br /&gt;Suspiro enmohecido de la cañería amarilla,&lt;br /&gt;un sueño marchito por entre mis cañas, - &lt;br /&gt;tú flotas en el fondo de mis ojos cerrados,&lt;br /&gt;vuelves atada a la rueda del pensamiento,&lt;br /&gt;tormento dentro de otro tormento, ritmo dueño de la sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llamado venido desde las tinieblas muerde en secreto su mordaza,&lt;br /&gt;sobre mi frente el hacha interior se agota,&lt;br /&gt;en el alba toca el atardecer de la hoguera apenas consumida,&lt;br /&gt;toda la espera arroja nuevos sacrificios sobre las ascuas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a conquistar tu sueño, Diana, desde lejos,&lt;br /&gt;como el guardabosques que inunda la selva con su cuerno,&lt;br /&gt;como el reloj a la sombra multiplicándose en hojas de bronce,&lt;br /&gt;como la serpiente que silba en la hierba, azucena venenosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonámbula, tú resbalas sosegada sobre los altos tejados,&lt;br /&gt;pero heridos por ese grito, el paso y el pensamiento&lt;br /&gt;sobresaltan y te apartan en el desierto de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-_NIeMtVsQrw/T0eT1eSW1eI/AAAAAAAAFXo/NZZ9AJsoows/s1600/111.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-_NIeMtVsQrw/T0eT1eSW1eI/AAAAAAAAFXo/NZZ9AJsoows/s1600/111.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 32 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IVONNE BORDELOIS&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doctora en Lingüística en el MIT,&lt;br /&gt;Poeta, ensayista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS ÚLTIMOS SERÁN LOS PRIMEROS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aureolada por una tenaz trayectoria profesional Diana Bellessi acaba de conquistar el codiciado Primer Premio Nacional de Poesía. La siguen en jerarquía Arturo Carrera y Hugo Gola con el segundo y tercer premio. A Jorge Leónidas Escudero; un sanjuanino de 91 años que muy de tarde en tarde condesciende a Buenos Aires, le corresponde una muy modesta Mención, apenas mencionada en la prensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes que de las personas, correspondería hablar aquí de los derechos de la  poesía, cuando decimos poesía hablamos de esa fuente que mana y corre aunque es de  noche, y verdaderamente parece estar anocheciendo en el cielo estelar de la crítica literaria argentina. La historia no es nueva; recordemos el premio denegado a Borges y discernido a un oscuro escritor que ya nadie recuerda, pero que tenía la virtud de ser menos extranjerizante que el autor de “El jardín de los senderos que se bifurcan” allá por los años 40.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralelamente a la economía actual, nuestro país tiene un capital poético extraordinario, pero en algunos casos negados y en otros mal distribuidos. Nadie recuerda ya a un poeta excepcional como fue  Juan Rodolfo Wilcok; Manuel Castilla sería una eminencia poética en cualquier territorio literario menos descuidado y más atento y lúcido que el nuestro. El snobismo, la imitación, las vanas barreras ideológicas o demagógicas supuestamente conseguidas y encumbrantes, los contactos internacionales bien o mal logrados, las hábiles maniobras y acrobacias publicitarias han exaltado y laureado a evidentes mediocridades hoy rutilantes y mañana olvidables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de esto es nuevo, se me dirá, pero el tema es que la mala repartición del prestigio poético acerca y luego aleja definitivamente a un público que quisiera de buena fe entrar en el reino de la poesía y se ve expuesto solo a lo retórico, lo fingidamente trasgresor, lo trivial, lo desartículado, lo insípido o lo exangüe.. o simplemente a lo convencional descriptivo como “Los sudorosos en el porche” de  Bellessi: “Se ha bañado en la hora caliente / del mediodía y ahora posado entre las ramas de la hortensia / se despulga y se peina batiendo grácil las alas. A solo / un metro de distancia estoy quieta / mientras leo y no soy de presa, un árbol /más que no le da miedo. Qué regalo / esta secreta cercanía nuestra /, yo en la veranda y él en la rama / tan despiertos y tan en calma somos / vecinos el zorzalito y yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un problema de voz, de impostación central: hay esos textos que se llaman poesía y pueden ser amables y correctos, con cierto oficio, sí, pero lo fundamental es que no nos ocurre nada leyéndolos. Y hay otros de los que emergemos necesariamente transformados, como este poema de Escudero, “Ultima apuesta”; “Apártense, déjenme pasar/vengo de estar existiendo y ya lo sé / voy a las palideces. Merezco / descanso pero antes/ quiero mirar atrás del horizonte para / no verme siempre aquí como árbol seco / donde no hay más que hablar. / No atajen, no digan que hay medicina buena / dejen que me siente en el umbral / a ver pasar la última gente. Los pájaros/ están escondiendo la cabeza bajo el ala /Manden a alguien a comprar pan/ no digo de aquí sino de mañana / porque mi hambre última/es de lo que aún no he visto.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los dos poemas, alguien se siente como árbol, en las dos hay pájaros. Pero uno es una pintoresca estampa, tan predecible como olvidable, dibujada por una vecinal y apacible contempladora de la naturaleza que como el zorzalito “bate grácil las alas” (¿se puede escribir así en el 2011?) mientras el otro nos arroja un manotazo de verdad inclemente, una música negra, indómita, una humanidad irrenunciable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no se trata del Primer Premio Nacional de Poesía, sino del inmerecido agravio que recibe Jorge Leónidas Escudero, un anciano e insigne poeta sanjuanino. Que el Honorable Jurado, acompañado de su impresionante cortejo curricular de cátedras, premios, menciones, ediciones y demás equipajes, se haga cargo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-jEnrxCbnxuo/T0eUagoHRWI/AAAAAAAAFXw/5KdjepEgYQI/s1600/118.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-jEnrxCbnxuo/T0eUagoHRWI/AAAAAAAAFXw/5KdjepEgYQI/s1600/118.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PAGINA 33- CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NECHI DORADO&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡TENGO UNA BRONCA!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros vivíamos en el Chaco, todos éramos felices ahí. No había que tener cuidado para cruzar la calle, la mamá no te decía nunca no hables con desconocidos. Tampoco tenías que pagarle al tipo que viene todos los meses a cobrar porque te prestó un lugar para vivir que encima, se llueve todo.&lt;br /&gt;Allá estábamos en el rancho que había sido del abuelo, del abuelo, del abuelo, esos que ni conocí pero que nos dejaron vivir en ese lugar que levantaron con la ayuda de la abuela, de la abuela, de la abuela.&lt;br /&gt;Jugábamos entre los árboles, hacíamos unas escondidas donde nadie podía descubrirnos, mis hermanos y hermanas eran más hermanos y hermanas. Ahora las chicas andan con amigas suyas jugando con muñecos de trapo que parece que te miran pero que si les hacés ¡¡¡buuuuhhhh!!! Ni reaccionan.&lt;br /&gt;En cambio en el Chaco jugábamos a correr a los pollos, ni bien salían del huevo los hijitos, dormíamos abrazaditos con ellos, hasta una vez, sin querer, ahogué uno que se puso debajo de mí y apareció al otro día tan quietito como los muñecos que hoy usan las chicas.&lt;br /&gt;Mi madre ¡cuánto lloré ese día! yo quería cuidarlo al pollo, no se cómo se le ocurrió meterse ahí y ni fuerza que hizo el tarado para salir. La cuestión es que yo sigo llorando cada vez que me acuerdo, como ahora.&lt;br /&gt;El cielo allá era más brillante, las estrellas parecía que estaban ahí nomás, nos subíamos a las ramas más altas de los quebrachos y yatay, estirando los brazos para atraparlas. Claro, igual no podíamos llegar porque éramos muy bajitos.&lt;br /&gt;¡El barro! que bueno que estaba revolcarse y después escondernos hasta que se secara porque si nos veía la mami Dios mío la que se armaba. Ella nos llamaba y nosotros hacíamos shhh, que no nos vea y nos tirábamos cuerpo a tierra muertos de risa. Hasta mis hermanas se divertían embarradas, ahora andan todas perfumaditas, que asco.&lt;br /&gt;Además estaba lleno de sapos y ranas, charcos y lagunitas donde íbamos a sacar anguilas con el dedo gordo de la mano.&lt;br /&gt;¡Cómo se movían! Te chupaban el dedo y no las podías desprender, después íbamos a tirárselas a las chicas que corrían muertas de risa y cuando se quejaban con la mami ella nos decía “vengan p’adentro, manía de molestar a las hermanas”.&lt;br /&gt;Las bobas desde que estamos acá, se asustan hasta de las hormigas, se hacen las finas, son todas “ayyyy mamiiiiiii”.&lt;br /&gt;Un día, cuando llegaron esos tipos blancos como cuero e’chancho nos dijeron que habían comprado los terrenos y teníamos que irnos. ¡¿Qué compraron queeeee?! ¡¿A quién le compraron algo?! Si ya no está el abuelo, mentiroso, además no trajeron ninguna plata ni mi papá quería vender nada.&lt;br /&gt;Mi viejo se resistió enojado pero a la final como los tipos venían armados, le dijo a mamá que nos trajera para Buenos Aires, que nos llamaría de nuevo cuando se aclararan las cosas.&lt;br /&gt;Pero nunca aclararon nada, dicen que hasta tiraron abajo miles de árboles, no hay más sapos, se murieron un montón de bichos de carne que eran los amigos nuestros. Y a papá lo echaron nomás.&lt;br /&gt;A la mami la vemos llorando vuelta a vuelta, p’a mi que lo extraña mucho, entonces para que pare la abrazamos y le juntamos florcitas que no son tan lindas como las que crecían por allá, libres, bajo los árboles, no estaban detrás de rejas y nadie te sacaba a los gritos cuando las íbamos a buscar como hacen acá. Pero a mami igual le gustan las que les regalamos cuando la vemos tan triste, nos mira y sonríe y es tan linda cuando nos abraza y se seca los ojos.&lt;br /&gt;Yo sigo con bronca, no me gusta este lugar donde te miran de reojo y muchas madres les dicen a los hijos cuando nos ven “alejate de ese indio de mierda”. ¡Qué se creerán esas desteñidas! Lo peor es que mis hermanas se quieren parecer a ellas, se ponen bichitos de trapo en la punta de las trenzas. Pavotas.&lt;br /&gt;Que se dejen de joder, que me van a comparar esto con el Chaco; yo me volvería ahora mismo.&lt;br /&gt;Pero es que ni tren que me lleve hay ahora…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ESTACflXhNs/T0eUqDD_u2I/AAAAAAAAFX4/Y-9n5jzutqw/s1600/125.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-ESTACflXhNs/T0eUqDD_u2I/AAAAAAAAFX4/Y-9n5jzutqw/s1600/125.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CONTRATAPA: NOTAS DE PARIS&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;IRMA BIGNON&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SHAKESPEARE AND COMPANY: UNA LIBRERÍA SINGULAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los visitantes, sin duda de paso en Paris, esbozan una sonrisa cuando recorren el lugar con la debida nostalgia. En este rincón de la “rive gauche”, en el 37 rue de la Bûcherie, frente al Sena y al costado izquierdo de la Catedral Notre-Dame, se encuentra la librería Shakespeare and Company. Conservada al abrigo del tiempo, es interesante pasar por sus laberínticos espacios; detenerse, sin reloj, en el relumbre de los lomos que se alinean en las estanterías sin fin; salvar la temblorosa escalera que conduce a las estancias de su dueño George Whitman, y observar sus paredes imantadas de libros en desorden y de cortinados rojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dejé que mi imaginación actuara libremente - dice su dueño - para que el asiduo lector pudiera encontrar, junto al Sena, una librería a través de los recovecos que forman las alcobas subiendo hacia mi residencia privada. Recién entonces sentiría la comodidad y el placer de leer los libros de mi librería, sentándose en el suelo, en los escalones o en una silla de mi dormitorio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en el umbral inspira una peculiar satisfacción, una creciente admiración al ver tanto libro acumulado, desde el piso hasta el techo. Además, esta librería tiene su historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 19 de noviembre de 1.919, una de las hijas del reverendo Sylvester Woodbridge Beach, Sylvia, oriunda de Baltimore, abría, en el número 8 de la rue dupuytren de Paris, una pequeña librería cuyo nombre Shakespeare and Company, se le había ocurrido casi sin pensarlo, apenas unas noches antes de irse a dormir. Dibujos de Blake, fotografías y manuscritos de Whalt Whitman y Poe, cartas y retratos de Oscar Wilde y de T. S. Elliot en las paredes, denunciaban lo que ella se proponía: dar a conocer en Europa las nuevas o desconocidas plumas de lengua inglesa, y a éstas, las vanguardias parisinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus amigos y clientes más fieles se solidarizaron inmediatamente. Gide y Maurois serían los primeros “bunnies” (abonados a la sección de préstamo) de Shakespeare and Co., a quienes se irían sumando Larbaud, Duhamel, Valéry, Pound; y a éstos las “legiones” que, finalizada la guerra del ´14, cruzaban el Atlántico en busca de sus dioses europeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carácter de todo editor es minucioso y escéptico. Pero esta vez, Sylvia Beach se mostró concluyente. Fue entonces cuando se propuso editar “Ulises”. El histórico encuentro entre ella y James Joyce se produjo en el verano de 1.920. Siete años llevaba Joyce trabajando en el “Ulises” cuando, aconsejado por Ezra Pound se trasladó desde Trieste a Paris, dispuesto a terminar el manuscrito. “Él era de talla mediana - recordaría Sylvia -, delgado, la espalda ligeramente curva. De un azul profundo y el brillo del genio, sus ojos eran extremadamente bellos. Se expresaba sin énfasis y evitaba superlativos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como siempre, la situación económica de escritor era más que precaria. Así que al día siguiente de conocer a su nueva amiga americana, Joyce dirigiría sus pasos a Shakespeare and Co., con la inmediata intención de lograr alumnos de lenguas que le permitieran sobrevivir. La publicación de sus obras pasaba por un momento crucial. Las puertas británicas se habían cerrado para el escritor irlandés considerado como escandaloso. En ningún país de habla inglesa podría pues ver la luz “Ulises”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desolado, James Joyce llevó sus quejas a la librería de la rue Dupuytren. La menuda y emprendedora editora pensó que algo se debía hacer y preguntó: “¿Concedería usted a Shakespeare and Co. el honor de editar `Ulises´?” Joyce dijo sí, iniciándose una de las odiseas editoriales más interesantes del siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sylvia Beach no contaba con un remanente económico que le permitiera afrontar su ambicioso proyecto con holgura, pero dio muestras de una pasión indomable por la obra de Joyce. Llegó a un acuerdo con el “maître imprimeur Darantière de Dijon” - por cuyas manos habían pasado entre otras, las obras de Huysmans - quien se sintió especialmente atraído por las dificultades que la edición del “Ulises” había encontrado en los países anglosajones. Se organizó, entonces, un fondo de suscripciones para financiar los primeros trabajos de impresión. André Gide fue el primero en acudir a firmar y pagar su suscripción, comenzando así el gran movimiento de solidaridad que llevaron acabo los amigos de Joyce, recorriendo los cafés de la “rive gauche”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo muchos que se rehusaron, como por ejemplo George Bernard Shaw, que escribió una misiva sin desperdicio: “Soy un gentleman irlandés de una cierta edad, y si usted imagina que algún irlandés consentirá pagar ciento cincuenta francos por semejante libro, es que usted conoce bastante mal a mis compatriotas… Es imposible forzar a leer todas esas obscenidades tan penosas para la boca como para el espíritu”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, los trabajos de impresión de “Ulises”, multiplicados por la insaciable corrección de pruebas a que su autor los sometía, continuaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo después, la obra de Joyce se terminó de imprimir, exactamente el día 2 de febrero de 1.922, fecha del cuarenta aniversario del escritor. Con las tapas de un azul griego y el nombre del autor en letras blancas, el texto íntegro de “Ulises” constaba de setecientas treinta y dos páginas. Se habían impreso mil ejemplares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shakespeare and Co., pasó a ser -tras la publicación de la obra magna de Joyce - el punto de referencia, la esperanza para quienes pretendían publicar toda clase de obras presuntamente eróticas. Pero Sylvia Beach había decidido ser editora de un único libro - “Ulises” - , de un único autor - Joyce - , rechazando la edición de otras obras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La histórica librería no logró obviar la guerra del ´39. La ocupación alemana anunció a Sylvia la confiscación de todos sus bienes. Inmediatamente, la editora de “Ulises” desalojó la librería, toda huella de Shakespeare and Co., incluido el rótulo de la fachada. Corría el año 1.941.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En abril de 1.946, un muchacho llega a Paris. Se llama George Whitman. Cursa estudios en la Sorbonne. Cinco años más tarde reúne dinero suficiente y compra el local de una tienda árabe de comestibles, en el 37, rue de la Bûcherie, con la intención de convertirla en la “librería más bella del mundo”. Se llamará “Le Mistral”, y será el “lugar de encuentro de los escritores extranjeros en Paris”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año después, día del aniversario de Shakespeare el dramaturgo, Sylvia Beach cede a Whitman el nombre de su librería y muchos de sus libros. “Le Mistral” se convierte entonces en Shakespeare and Co.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;George Whitman es un curioso librero, que hace de su librería un mito. Es un fanático de la lectura. Para él, leer es el más grande de los placeres civilizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 37, rue de la Bûcherie descansa, luego de un día agotador, de un constante entrar y salir de gente que revuelve estantes y hojea libros. Conversando con Whitman, él recuerda una escena de “La Náusea” en la que Sartre dice del dueño de un café, que cuando su tienda se vacía, se vacía también su espíritu. Y luego agrega: “Cuando cierro la librería me convierto en el ciudadano de otro país; reencuentro en los libros algunas de las miles de vidas que habría podido vivir”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;i&gt;Todos los textos, fotografías o ilustraciones que integran el presente número son Copyright de sus respectivos propietarios, como así también, responsabilidad de los mismos las opiniones contenidas en los artículos firmados. Gaceta Literaria solamente procede a reproducirlos atento a su gestión como agente cultural interesado en valorar, difundir y promover las creaciones artísticas de sus contemporáneos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7101738239228546617-5568001504101242971?l=gacetaliterariavirtual.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/feeds/5568001504101242971/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7101738239228546617&amp;postID=5568001504101242971&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/5568001504101242971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/5568001504101242971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/2012/02/gaceta-literaria-n-64-marzo-de-2012-ano.html' title=''/><author><name>Norma Segades - Manias</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_YJrCc7ftHpk/Sv9iUhb0nSI/AAAAAAAADCg/dHOn8yJgsXI/S220/zznormaenmex723.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-f37lKYtga28/T0eVgItN_wI/AAAAAAAAFYA/0lR-7oCmkM8/s72-c/A%C3%B1o+VI+-+N%C2%BA+3.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617.post-5955042489758104553</id><published>2012-02-01T05:43:00.000-03:00</published><updated>2012-02-02T06:15:58.003-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año VI'/><title type='text'></title><content type='html'>GACETA LITERARIA Nº 63– Febrero de 2012– Año VI – Nº 2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mFvt3qnC12w/TynQyKyeM4I/AAAAAAAAFTM/sxdKj6Y0eMw/s1600/A%25C3%25B1o%2BVI%2B-%2BN%25C2%25BA%2B2.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-mFvt3qnC12w/TynQyKyeM4I/AAAAAAAAFTM/sxdKj6Y0eMw/s1600/A%25C3%25B1o%2BVI%2B-%2BN%25C2%25BA%2B2.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: BEAUTIFUL WORLD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 1 – REFLEXIONES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO GALEANO&lt;br /&gt;(Montevideo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DEFENSA DE LA PALABRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es solamente un problema de lenguaje. También de medios. La cultura de la resistencia emplea todos los medios a su alcance y no se concede el lujo de desperdiciar ningún vehículo ni oportunidad de expresión. El tiempo es breve, ardiente el desafío, enorme la tarea: para un escritor latinoamericano enrolado en la causa del cambio social, la producción de libros forma parte de un frente de trabajo múltiple. No compartimos la sacralización de la literatura como institución congelada de la cultura burguesa. La crónica y el reportaje de tirajes masivos, los guiones para radio, cine y televisión y la canción popular no siempre son géneros "menores", de categoría subalterna, como creen algunos marqueses del discurso literario especializado que los miran por encima del hombro. Las fisuras abiertas por el periodismo rebelde latinoamericano en el engranaje alienante de los medios masivos de comunicación, han sido a menudo el resultado de trabajos sacrificados y creadores que nada tienen que envidiar, por su nivel estético y su eficacia, a las buenas novelas y cuentos de ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-bAHP6IToAyg/TynOx-c8oAI/AAAAAAAAFTA/Gkkai1XgY0g/s1600/47.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-bAHP6IToAyg/TynOx-c8oAI/AAAAAAAAFTA/Gkkai1XgY0g/s1600/47.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 2 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIRTA GAZIANO&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IDEAL &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descalzarse, desatar uno a uno los moños de cada zapatilla.&lt;br /&gt;Desnudarse los pies, meterlos en la cama y estirarse.&lt;br /&gt;De ese  modo comienza nuevamente el copioso caudal de imágenes que preceden al sueño, preámbulo que hace posible los ideales, concreción de ilusiones, pasadizos mágicos que regalan en ficción cada uno de los capítulos esperanzados ya fijados y en lo posible ir agregando color y forma, ensoñaciones hasta quedarse dormida y al despertar apretar más aún los ojos con ganas de proseguir el hilo conductor dejado horas antes por el paréntesis de la noche y del sueño.&lt;br /&gt;Soñar, soñar despierta y dormida, concertar citas con las ilusiones, amigarse con las esperanzas, abonar las utopías. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-4VxK4nGU1zQ/TynOn1qM-dI/AAAAAAAAFS0/ExKM6zAebjg/s1600/46.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-4VxK4nGU1zQ/TynOn1qM-dI/AAAAAAAAFS0/ExKM6zAebjg/s1600/46.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 3 – NUESTRA POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FANNY TRAINER&lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AMOROTIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero quedarme desnuda&lt;br /&gt;con los trigos y con el sol.&lt;br /&gt;En el medio, tus ojos claros,&lt;br /&gt;tus venas y yo.&lt;br /&gt;Es posible el mediodía&lt;br /&gt;con tus brazos en mi espalda.&lt;br /&gt;También, quizás...,&lt;br /&gt;de nuevo&lt;br /&gt;la tierra brame&lt;br /&gt;frente al beso &lt;br /&gt;de labios anchos, muy anchos, &lt;br /&gt;y dientes prendidos&lt;br /&gt;entre tanto y tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amor:&lt;br /&gt;no había motivo entonces&lt;br /&gt;para ocultar los cuerpos&lt;br /&gt;envueltos en luz y luna&lt;br /&gt;(hoy perdura el barro&lt;br /&gt;que cubre todo &lt;br /&gt;“lo que vendría”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero quedarme desnuda&lt;br /&gt;en el trigal a la tarde&lt;br /&gt;envuelta en tierra y cielo,&lt;br /&gt;emergiendo luego esbelta&lt;br /&gt;de tu espuma y de tu grito&lt;br /&gt;con mis brazos rectos &lt;br /&gt;extendidos hacia arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo es tangible cada día&lt;br /&gt;cuando el sol y el trigo se unen;&lt;br /&gt;escucho tu deseo &lt;br /&gt;y presiento el mío.&lt;br /&gt;Posadas, 2004&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS BARES DE ROSARIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en domingos de mañana&lt;br /&gt;esperan la soledad&lt;br /&gt;compartida de dos&lt;br /&gt;entre La Capital&lt;br /&gt;y el café en jarra&lt;br /&gt;entre el sol y las persianas&lt;br /&gt;entre el truco&lt;br /&gt;y el guiño plegado&lt;br /&gt;de papeles&lt;br /&gt;de noticias&lt;br /&gt;empastados&lt;br /&gt;empantanados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño que vende&lt;br /&gt;figuritas y no rosas&lt;br /&gt;que mira tras del vidrio&lt;br /&gt;que se va que no vuelve&lt;br /&gt;que no besa que no toca&lt;br /&gt;que fue sueño soñado&lt;br /&gt;de repente&lt;br /&gt;y se rompe&lt;br /&gt;y se queda&lt;br /&gt;parado en sus pestañas&lt;br /&gt;que camina junto al perro&lt;br /&gt;de tres patas&lt;br /&gt;desde siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hablamos de género&lt;br /&gt;pensamos en el vestido de novia&lt;br /&gt;y en el andar sin zapatitos rotos:&lt;br /&gt;cuando hablamos de poder&lt;br /&gt;visualizamos a los hombres&lt;br /&gt;sus marchas con botas&lt;br /&gt;con bolas, con bombas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-4g0azJZLG_M/TynOWmcQ5RI/AAAAAAAAFSo/_amlHb5n2zQ/s1600/43.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-4g0azJZLG_M/TynOWmcQ5RI/AAAAAAAAFSo/_amlHb5n2zQ/s1600/43.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 4 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARMEN ROSA BARRERE.&lt;br /&gt;(Posadas-Misiones-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS CHICAS DEL ADIÓS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El culto a la belleza y los cuidados del cuerpo vienen de lejos y han sido compartidos por ambos sexos. Las mujeres de Egipto aparecen en los frisos que las representan con miembros alargados, rostros afilados y manos de largos dedos y uñas pulidas pintadas de color. Masculinos con perfil de águila y sus damas, usaban tintes oscuros para remarcar el delineado de las cejas, que otorgaba a los ojos un rasgado misterioso, atractivo  y tremendamente sensual. Mika Waltari nos contacta con la presencia de una  beldad llamada Nefertiti. Mujer codiciosa que utilizaba a la belleza como anzuelo para convencer a un médico real que recibiría sus favores previa entrega de la tierra donde él debía enterrar a sus padres. Gravísimo ataque a la moral de un hombre de ese tiempo, cuando el culto a los muertos era sagrado…y la tentación una orden del día. Al parecer, el mayor atractivo de la mujer que enloqueció a Sinhué, fue el misterio. Una distancia física utilizada con afinada perfección por la trastornadora de hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revisando pinacotecas afamadas, se advierte que la piel y el hueso pasan de moda. Las damas de Goya exponen sin miedo sus rollitos; los hombros que se descubren tientan con su redondez madura, propiciando el roce o el mordisco y los senos se descubren. Un caballero ligeramente cínico me dijo una vez: los metros de tela para vestir mujeres son siempre los mismos. O se pone a la vista lo de arriba, o se acortan las faldas. En ese pasado, damas y damiselas que podían ser reinas o cortesanas, usaban la esquelita y la hondura del escote para intercambiar citas escandalosas dentro de sábanas ajenas. Un músico contratado, o un bardo, alzaban la voz para entonar melodías dulzonas o leer  sin prisa poemas escabrosos que avivaban el jueguito sexual de la pareja sin escrúpulos pero con ganas. Socializando, usaban abanicos para resguardar la risa y las vestiduras pesadas y las pelucas les prestaban aires de damas austeras, distantes y misteriosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro tiempo — y acá me modernizo del todo — las  muchachas no solamente se entrenan en el comer poquito y vomitar como rutina y sin asco, sino que a eso le suman toda clase de gimnasias agotadoras, pesas y aparatos que estiran, ablandan o muchas veces endurecen a los castigados músculos. Ninguna está informada que no todo aparato o rutina le conviene a su esqueleto. Está de moda, lo usa una fulana que es un hembra súper increíble, exhibida en la tele, por la que se pelean con palabras soeces dos pseudo masculinos tatuados y cincelados a nuevo porque tienen un dinero llovido del cielo que les permite tales cambios y por los que ellas suspiran. Ésa es vida.  Hacia ahí dirigen sus esfuerzos. A eso se reducen sus grandes metas existenciales. Y allá van.&lt;br /&gt;Salir de noche un viernes es la justa. Pegar con la pelota en el arco. Los viernes los lugares de onda están repletos. De parejas y de singles tentadores. El sábado es maso y el domingo un verdadero quemo.&lt;br /&gt;Las jovencitas vienen con una amiga o dos. Todas delgaditas y lindas, aparecen en la media luz tapadas con pedacitos de tela, breteles  resbaladizos y pechitos que buscan con urgencia un par de manos hábiles acostumbradas a manejar  billetitos verdes. Se acomodan en la barra. Sonríen al barman, así el trago pedido llega bien cargado. Con la boca, beben. Los ojos se pierden donde acaba la vereda y los solos estacionan los automóviles. Si el vehículo es de marca y nuevecito deja de importar si el que desciende es bajito o alto, pelado o lleno de rulos, con cara de yo no fui o de truhán. La noche se escabulle, hay que pescar a alguien divertido, movedizo y sin anillo, mejor. El anzuelo está echado. Transformadas en sirenas de leyenda, no atraen al candidato con cantos. El conjuro aparece con la risa, el largo estupendo de las piernas y la redondez de un traserito logrado mediante el látigo del entrenador. Que no es látigo, pero el tipo las destruye mirándolas con lástima cuando  dicen estar cansadas y pretenden huir de la fatigosa rutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beben juntos varias copas riendo como chicos. Bailan apretaditos durante toda la noche. A él le gusta la piel de la jovencita. La desfachatez con la que habla. La entrega con vestido, zapatos de tacón y melena despeinada donde nada se oculta. La ligereza del parloteo comienza a aburrirlo. La estrecha con renovado entusiasmo, silabea una propuesta y se marchan hacia el departamentito de un ambiente que él tiene alquilado con un par de amigos de la facu. Llevan un siniestro almanaque, donde se establecen con rigor los días de ocupación correspondientes a cada uno. Él no sabe su nombre. Ella no conoce lo que él estudia y da por sentado que se enterará mañana. No existen mañanas, ni trajes de novia, ni velos nupciales para estas chicas del adiós. Son hojas al viento desprendidas de hogares disociados y padres corriendo a mil para veranear ese año en un lugar más o menos decente. Nadie las mira a los ojos cuando son depositadas  en sus puertas. Nadie las abraza o las olfatea para percibir qué estuvieron fumando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana a la tarde la madre asiste a su reunión con gente interesada en formar a adolescentes; hablan de valores, de colegios donde se aprenden los recaudos del sexo como madres modernas y se anotan para visitar barriadas donde las mujeres están desinformadas. Los refranes alcanzan la fama por algo: “La paja en el ojo ajeno y el leño en el propio”, es el corolario acertado para este minúsculo mensajito de lo que veo con tristeza si detengo mi atención en la calidad del lente que usa parte de esta sociedad globalizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-pGNbuZuoAcs/TynOFKJguiI/AAAAAAAAFSc/07ds0Y48bAE/s1600/42.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-pGNbuZuoAcs/TynOFKJguiI/AAAAAAAAFSc/07ds0Y48bAE/s1600/42.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 5 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANGEL BALZARINO&lt;br /&gt;(Rafaela-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BENJAMÍN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fin lo vio: sentado entre los arbustos, dejando caer en acompasados golpes la piedra que tenía en una mano sobre otra aferrada por las piernas, la mirada clavada en algún punto lejano, al parecer absorto o sin interés por cuanto pasaba a su alrededor. Oculta detrás de un árbol,  se dedicó a vigilarlo, más que asombrada,  con una especie de feliz descubrimiento. Es difícil creer que pueda cometer un daño. No. Rechazando disgustada los comentarios maledicientes que desde hacía algunos meses trataban de inculcarle la culpa de hechos reprochables ocurridos en el pueblo. El sobrino de doña Eulogia Burgos o más bien el idiota de Benjamín, como lo llamaban todos, se había ido convirtiendo poco a poco en la cabeza visible por los vidrios rotos de alguna ventana, la encarnizada paliza a perros y gatos o, peor aún, el asalto y sometimiento a varias muchachas. Ella no pudo admitirlo. Se sublevó contra el creciente estado de resquemor, de instintivo ánimo vengativo que manifestaban todos. Tal vez se trataba de compasión, de solidaridad por ese muchacho que se hallaba solo, desprotegido ante el acoso de los otros, o un atisbo de nostalgia al evocar el tiempo pasado en la escuela donde él era desplazado de los juegos o se transformaba en el centro de las pullas injuriosas o simplemente permanecía en un rincón. Temblando de miedo. Agobiado. No creo que haya cambiado tanto. Una fiera, como dicen. Nunca fue capaz de rechazar un ataque o evitar las burlas.&lt;br /&gt;Con lentitud abandonó él precario escondite. Cierto temor pareció agudizarse a cada paso. Por el encuentro. Difícil. Impredecible. No llegó a imaginar una palabra o gesto. Al pisar una rama seca él dio vuelta la cabeza. De un salto se levantó, hostil. Quedó  paralizada cuando lo vio avanzar amenazadoramente hacia ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hace mucho que se fue?&lt;br /&gt;-Casi dos horas.&lt;br /&gt;-¿No dijo qué pensaba hacer?&lt;br /&gt;-No. Siempre sale al atardecer. Le gusta caminar. Pero nunca demoró tanto en regresar.&lt;br /&gt;-Sí -una mueca de fastidio contrajo el rostro de Jorge-. Sin duda debe haberle pasado algo.&lt;br /&gt;-No quiero pensar que ese idiota la haya... -la mujer se calló de pronto, sin atreverse a completar la torturante idea que la obligaba a recorrer desorientada el cuarto-. Estoy cansada de repetirle que se cuide. Ya muchas chicas fueron...&lt;br /&gt;-Calmate, mamá.&lt;br /&gt;-Nada ganará con preocuparse, señora -Eduardo procuró brindar una solución-. Lo mejor será buscarla.&lt;br /&gt;-Sí. Háganlo, por favor.&lt;br /&gt;-Vamos.&lt;br /&gt;Jorge se apresuró por concluir la espera. Harto ya de presentar una máscara serena, de disimular el desasosiego. Tal vez mamá tenga razón. Ahora puede estar en manos de ese degenerado. Con el remordimiento de no haber puesto suficiente esmero en el cuidado, la vigilancia de Miriam, como se había hecho la firme promesa cuando los ataques a varias chicas fueron creando un clima de incertidumbre y pánico en el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salieron. Al llegar a la verja del jardín, Jorge se detuvo. Abstraído un momento; luego marchó con rapidez hasta el cuarto ubicado en el fondo del patio, donde se acumulaban herramientas y muebles viejos y múltiples objetos que habían dejado de utilizarse.&lt;br /&gt;-¿Será necesario llevarla?&lt;br /&gt;-Tal vez sí -extrajo del armario la escopeta que usaba cuando salía de caza con los amigos; después de cargarla, procuró ocultarla debajo del saco-.  Esto también puede ser una cacería. Y quiero estar preparado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esperá,  Benjamín! ¡Esperá!&lt;br /&gt;El grito y las manos levantadas pretendieron una defensa, aplacar la embestida del cuerpo súbitamente enardecido. Retrocedió, tropezando contra algunas piedras y ramas desperdigadas, hasta sentir en la espalda la rugosidad de un tronco.&lt;br /&gt;-¡Por favor, Benjamín! ¡Escuchame!&lt;br /&gt;Se detuvo a un metro. Tembloroso, extraviados los ojos, la boca entreabierta tratando de aliviar la respiración ronca, casi estentórea. Sí. Parece fácil provocar su violencia, las ganas de agredir. Bloqueada, sin alternativa para eludir el zarpazo del cuerpo gigantesco. No ocurrió. Tal vez por brusco arrepentimiento, por desvanecerse el estallido de cólera, o más bien debido al paquete de caramelos que con urgente dificultad logró extraer de un bolsillo y enarbolar como puente comunicador o estandarte para establecer una tregua.&lt;br /&gt;-Para vos. Un regalo. Tomá.&lt;br /&gt;El tardío entendimiento. La torpeza denotándose en la cara inexpresiva, en los gestos lentos y sin control. No. Jamás esperó algo así. Está acostumbrado a otra cosa. Rechazo, compasión, indiferencia. Y no supo cuánto tiempo pasó, rígida, con el ruego de obtener una feliz respuesta a su arriesgada decisión,  antes de comprobar cómo el cuerpo de él se aflojaba por efecto de un golpe o una extrema fatiga y por fin tendía la mano, ya sin aire hostil, hacia el paquete brillantemente tentador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por dónde comenzamos?&lt;br /&gt;-Por el pueblo. Daremos una vuelta. A lo mejor alguien la vio. &lt;br /&gt;Los presagios parecieron tornarse más sombríos durante la búsqueda incierta. Debí cuidarla mejor. Nunca lograré perdonarme si sufre algún daño. Y el sentimiento de culpa, corrosivo, fue creciendo no sólo a medida que recorrían las calles y entraban en los negocios y visitaban varias amigas de Mirian, con frustrante resultado, sino también por el interrogatorio, las dudas de Eduardo.&lt;br /&gt;-¿Será realmente Benjamín el culpable de lo que pasa?&lt;br /&gt;-Es el más sospechoso. &lt;br /&gt;-Las chicas atacadas no están seguras. Todo ocurre muy rápido.&lt;br /&gt;-En el pueblo nos conocemos todos. Desde chico, él se comporta de manera rara y agresiva. Debería estar internado en un asilo.&lt;br /&gt;-La tía nunca quiso separarse de él.&lt;br /&gt;-Cuando mate a alguien todos sabrán lo peligroso que es.&lt;br /&gt;Puede ser ella ahora. Golpeada. Tal vez ultrajada. Trató de relegar semejante conjetura, cerrados los puños, sin ánimo para hablar, abrumado por el peregrinaje que sólo lograba acentuar la inquietud y desorientación. Hasta que, al cruzarse con el Beto Lamberti, ocupado en repartir mercaderías en su triciclo, surgió una tímida esperanza.&lt;br /&gt;-Sí. La vi hace un rato. Iba hacia el arroyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de ayudarle a romper el papel y desenvolver cada caramelo, pues la impaciencia o el deslumbramiento agravaba la natural rudeza de las manos, quedó observando la cara donde resaltaba la luz alborozada de los ojos y la boca cubierta de saliva por el goloso paladeo. Como si nunca hubiera probado nada mejor. Unos simples caramelos que tal vez nadie se preocupó en darle. Y la sonrisa le produjo un íntimo regocijo, la grata recompensa por saldar la deuda que durante años había creído tener con él, cuando iban juntos a la escuela y en los recreos lo descubría aislado, tratando de rehuir las bromas y ataques despectivos. Nunca se atrevió a cruzar el patio inmenso y llegar hasta él, hablarle, invitarlo a participar en los juegos. Quebrar la rutina establecida hubiera sido cometer un acto insólito,  provocar la abierta reprobación de todos. Al dejar la escuela, no pudo desarraigar un estigma de pesar y remordimiento. Sin oportunidad de verlo a diario, siguió pendiente de él, tanto por cualquier referencia de la gente como por el vivaz y afectuoso recuerdo. No. No pueden continuar acusándolo de todo. Es injusto. Perverso. Y se propuso reparar en parte la falta repetida tantas veces en la infancia. Ahora. Solidaria. Sin temor.&lt;br /&gt;-El último. Despacito. Tiene que durarte mucho.&lt;br /&gt;Se lo arrebató de la mano. Tal vez sin oírla. Impaciente, absorbido por el único, desbordante placer otorgado por las golosinas. No creo que haya tocado a esas chicas. No. Nunca sería capaz de atacar sin motivo o por gusto. Y la decepción que ensombreció su rostro al notar el paquete vacío la hizo sentir de pronto con las manos atadas, molesta por no tener nada más para ofrecerle. Lamentó acabar así. Separarse. Dejarlo solo.&lt;br /&gt;-Te juego quién la tira más lejos.&lt;br /&gt;Recogió una piedra y con violencia la arrojó hacía el arroyo. Él la imitó en seguida. Y durante un rato se dedicaron a buscar entre los arbustos cascotes y piedritas que, transformados en raudos proyectiles, fueron dibujando círculos en el agua azulada, con la explosiva celebración de gritos y risas.&lt;br /&gt;-Está bien. Me ganaste. Sos el mejor.&lt;br /&gt;Se acostaron contra un tronco, jadeantes, embargados por la euforia del juego compartido. Pero no tardó en ser desplazada por un agobiador silencio. Quiere seguir jugando. Está esperando que le brinde otra cosa. Taladrada por los ojos desolados, sin poder soportar el rostro apesadumbrado, en muda súplica. Descubrir algo para no defraudarlo. Urgente. Que revitalizara la festividad del encuentro. Por fin, decidida, se levantó.&lt;br /&gt;-Una carrera. Tres vueltas alrededor del arroyo. Vamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mirá.&lt;br /&gt;Desvió la cabeza hacia el punto que indicaba la mano tendida. Casi sin sorpresa, abrumado por la indignación. No me equivoqué. Es él. Y lo tranquilizó palpar el arma.&lt;br /&gt;-Dale. Hay que apurarse.&lt;br /&gt;Continuaron la marcha por el escarpado sendero que apenas se insinuaba en el bosquecito, agazapados, tratando de evitar cualquier ruido. Sí. La distancia es buena. No podré fallar. Cerró fuertemente las manos en la escopeta.&lt;br /&gt;-Ahora.&lt;br /&gt;-Apuntá bien.&lt;br /&gt;-Sí. Nunca llegará a tocarla.&lt;br /&gt;Apoyó el arma sobre unas ramas. Apretando los dientes, clavó la mirada en las figuras que corrían junto al arroyo: Miriam, con evidentes signos de fatiga; Benjamín, anhelante, en febril persecución. Nunca. Nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se detuvo abruptamente. No supo si por el grito o el disparo estremecedor. Aturdida, sin comprender qué pasaba.&lt;br /&gt;-¡Benjamín!&lt;br /&gt;Se movilizó de golpe, por obra del dolor, la furia, el desconcierto. Mientras se arrojaba sobre el cuerpo caído, percibió las voces desaforadas. Después vio las siluetas, el arma transformada en emblema fulgurante.&lt;br /&gt;-¡Asesinos! -gritó, abrazando el cuerpo de él, protectora, casi maternal-.  ¿Por qué lo hicieron? ¿Por qué...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-u0JUzx7P8YM/TynN1jDlKgI/AAAAAAAAFSQ/XHS1Zhp4jcg/s1600/41.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-u0JUzx7P8YM/TynN1jDlKgI/AAAAAAAAFSQ/XHS1Zhp4jcg/s1600/41.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 6 – NUESTRA POESÍA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RUBÉN VEDOVALDI&lt;br /&gt;(Capitán Bermúdez-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PODEMOS ELEGIR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si hubiéramos vivido&lt;br /&gt;si hubiéramos sabido&lt;br /&gt;si supieras supieran&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la vida entera fueron&lt;br /&gt;contados pocos años&lt;br /&gt;los años fueron días&lt;br /&gt;los días fueron horas nada más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los rostros se escurrieron&lt;br /&gt;el nacer un instante &lt;br /&gt;el morir un instante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si hubiéramos querido&lt;br /&gt;si cada uno quisiera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;destruir o crear a cada instante &lt;br /&gt;dar o quitar&lt;br /&gt;convivir o matar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en cada gesto &lt;br /&gt;podemos elegir&lt;br /&gt;ser horizonte abierto &lt;br /&gt;o  pozo ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENTRE VACÍO Y PLENO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pacientes impacientes&lt;br /&gt;maduran los ovarios del signo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;nueva perla&lt;br /&gt;en la arena de los días&lt;br /&gt;y sus trabajos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el huevo semantema se con-vierte&lt;br /&gt;en larva de poema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NO HACEMOS EL AMOR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni con todos los polvos &lt;br /&gt;ni con todos los sexos que tuvimos&lt;br /&gt;y nos tuvieron&lt;br /&gt;hacemos el amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ni con todos los besos y abrazos&lt;br /&gt;ni con todos los cuerpos deseados&lt;br /&gt;y alcanzados&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ni con todos los deseos realizados&lt;br /&gt;ni con toda la carne en la otra carne &lt;br /&gt;la dulce furia o fuego o jugo que haremos&lt;br /&gt;y nos harán &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ni con todos los cuerpos&lt;br /&gt;ni con toda el alma &lt;br /&gt;ni con todas las almas&lt;br /&gt;hacemos el amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;porque la vida nos deshace &lt;br /&gt;porque la muerte que llevamos nos trabaja&lt;br /&gt;porque el miedo se espeja y multiplica&lt;br /&gt;más allá de los sueños mejores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ni con dios por testigo&lt;br /&gt;ni con todos los ángeles que flechan&lt;br /&gt;ni con todos los papeles de la ley&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ni acumulando el fuego &lt;br /&gt;de todos los orgasmos&lt;br /&gt;hacemos &lt;br /&gt;el amor que deshace la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALTO, ¿QUIÉN GANA? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando la fuerza bruta de un hombre&lt;br /&gt;logra violar sexualmente a una niña&lt;br /&gt;mujer o niño&lt;br /&gt;no gana el amor ni gana el placer&lt;br /&gt;gana el odio que engendra el miedo&lt;br /&gt;gana el miedo que engendra el odio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde un hombre aplasta con una piedra&lt;br /&gt;a otro hombre&lt;br /&gt;no gana el hombre&lt;br /&gt;gana el peso de muerte&lt;br /&gt;la dureza pétrea del  fratricidio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando entre gritos de madre e hijo&lt;br /&gt;un hombre destroza a garrotazos&lt;br /&gt;a otro&lt;br /&gt;no gana el hombre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde un hombre parte a otros con hacha&lt;br /&gt;no abre camino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando un hombre quema vivo a otro en la hoguera&lt;br /&gt;no alumbra a nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando acribilla&lt;br /&gt;cuando hace estallar con granadas lo que vivía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando un hombre mata a hierro a otro&lt;br /&gt;cuando parte a otro con espada&lt;br /&gt;retrocede la historia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando la horca mata a un hombre&lt;br /&gt;no gana la justicia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando la silla eléctrica&lt;br /&gt;la inyección letal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando un hombre calcina a miles con bomba atómica&lt;br /&gt;no gana nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando un hombre envenena el aire o el agua&lt;br /&gt;cuando mata a miles con armas químicas&lt;br /&gt;o bacteriológicas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando un hombre masacra a miles con su ciencia&lt;br /&gt;con su tecnología&lt;br /&gt;¿quién gana?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando hay que matar a alguien&lt;br /&gt;no gana nadie&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;donde no hay que amar&lt;br /&gt;amar, ama, amar toda la vida&lt;br /&gt;todas las vidas,&lt;br /&gt;gana la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-oLGovuJMDwo/TynNpzUaWUI/AAAAAAAAFSE/-Xwg2gdpiuU/s1600/40.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-oLGovuJMDwo/TynNpzUaWUI/AAAAAAAAFSE/-Xwg2gdpiuU/s1600/40.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 7 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS FUENTES&lt;br /&gt;Fuente Diario Reforma. México DF. 9 Ene. 12&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GABO: MEMORIAS DE LA MEMORIA (1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Género. La memoria es el género que se atreve a decir su propio nombre. La biografía nos dice: "Eres lo que fuiste". La novela nos dice: "Eres lo que imaginas". La confesión nos dice: "Eres lo que hiciste". Pero biografía, confesión o novela requieren memoria, pues la memoria, dice Shakespeare, es el guardián de la mente. Un guardián, diría yo, que se radica en el presente para mirar con una cara al pasado y la otra al porvenir. La búsqueda del tiempo perdido también es, fatalmente, la búsqueda del tiempo deseado. Hoy, en el presente de este año duodécimo del segundo milenio después de Jesús, Gabriel García Márquez rememora. A los que un día le dirán: "Esto fuiste", "Esto hiciste" o "Esto imaginaste", Gabo se les adelanta y dice simplemente: Soy, seré, imaginé. Esto recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primer García Márquez. A mediados de los años cincuenta, dirigía junto con Emmanuel Carballo una Revista Mexicana de Literatura, adversa al chovinismo estrecho de nuestra antañona vida cultural. Una de las maneras de romper "la cortina de nopal" (Cuevas dixit) consistió en asociarnos con revistas latinoamericanas de espíritu similar. Eran dos Orígenes, dirigida en La Habana por Cintio Vitier, que me permitió iniciar una paradisíaca correspondencia con el gran José Lezama Lima. Y Mito, publicada en Bogotá por Jorge Gaitán Durán, y que me puso en contacto con dos jóvenes y ya grandes escritores colombianos, Alvaro Mutis y Gabriel García Márquez. Digo que conocí a Gabo antes de conocerlo, publicando en México "Los funerales de la Mamá Grande" y "Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo". ¿Quién era, cómo era este escritor transparente y luminoso que de un golpe sacaba al trópico del tópico (La Vorágine, Canaima) y le daba esa tristeza levistrausiana que Claudio Magris ha descrito como un rasgo de la literatura latinoamericana? Contra la tentación de la lectura exótica, García Márquez nos pedía "hacer la tarea escolar de re-leer una prosa melancólica, difícil, dura". El premio a su propia exigencia creativa, a contra-corriente de la facilidad del momento, premió a García Márquez con una popularidad sólo comparable, en la lengua castellana, a otra novela diáfana porque es "melancólica, difícil, dura", el Quijote. No nombro, por pudor, a los grandes escritores extranjeros que no han podido con la dificultad de ese libro, el Quijote, que a nosotros nos parece transparente. Sólo cito al best-seller norteamericano del momento, Jonathan Franzen, que reconoce su imposibilidad de leer a Cervantes. Y secretamente, hay españoles e hispanoamericanos que se cierran ante García Márquez. Yo los celebro porque significa que hay en Gabo una zona "melancólica, difícil y dura" que ya era evidente en aquellos cuentos que publiqué en la Revista Mexicana de Literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer encuentro. Fue en las oficinas de ese Médicis yucateco exuberante, generoso, caprichoso y loco que fue Manuel Barbachano Ponce. Una mansión decrépita en la Calle de Córdoba -La Mansión de Drácula, dijo Gabo- donde Alvaro Mutis me presentó a García Márquez y nació la amistad a primera vista. Creo que desde ese momento fuimos amigos para siempre al grado de que yo puedo marcar las etapas de mi vida a partir de los treinta y dos años mediante los hitos de la amistad con Gabo y él mismo ha dicho que "si alguna vez escribiéramos nuestras memorias respectivas, los lectores se van a encontrar con páginas intercambiables".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Páginas intercambiables. En el México de los sesentas, la vida literaria giraba entre dos cafés de la Zona Rosa, el Kineret y el Tirol. Gabo y yo decidimos institucionalizar los encuentros todos los domingos de las seis de la tarde en adelante en mi desvencijado caserón en San Angel Inn. Por allí pasó la humanidad entera, todos éramos jóvenes, todos éramos promesas, todos fumábamos, todos bebíamos, unos se quedaron en promesas, otros se propusieron ganar la módica medida del genio con la desmesura del trabajo. Todos bailábamos al ritmo de los recién descubiertos Beatles y Rolling Stones. Prueba: Una extraordinaria foto de Gabo bailando el watusi con Elena Garro. Todas las muchachas eran bellas. ¿Quién más que la trágica, frágil orquídea de un invernadero ístmico, Arabella Arbenz? Arabella, hija del derrocado (por la CIA) presidente de Guatemala Jacobo Arbenz, vino a México a hacer cine y Gabo y yo éramos pareja de guionistas tan frágiles en nuestro métier como Arabella en su vida. Escribimos juntos el libreto de El gallo de oro, cuento de Juan Rulfo que dirigiría Roberto Gavaldón, realizador tan en demanda que durante el día escribía un guión para Libertad Lamarque y de noche, con nosotros, El gallo de oro, de suerte que, confundidos, a veces poníamos al Gallo a cantar tangos y a doña Liber a cacarear. Pasábamos horas Gabo y yo discutiendo sobre el adjetivo correcto para describir la puerta de entrada a la hacienda de don Esculapio Virgen (excéntrico ranchero de nuestra invención) o el lugar preciso para una coma extraviada. Un buen día, García Márquez me dijo: -¿Qué vamos a hacer? ¿Salvar al cine mexicano o escribir nuestras novelas? La suerte estaba echada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cien años de felicidad. Yo me fui a vivir una larga temporada a París y Gabo se encerró a escribir Cien años de soledad. Mercedes cerró las puertas de la casa, cortó las líneas de teléfono y abasteció el refrigerador. Un año más tarde, me llegaron las primeras cincuenta páginas de Cien años de soledad. Las leí con emoción, asombro y sobre todo gratitud por tener un amigo de tan inmenso talento y de tan inmensa generosidad. Porque esta era una novela generosa. En muchos sentidos. No sólo daba y se daba. No sólo poseía ese don de reconocimiento -la anagnórisis que da título a un hermoso libro de Tomás Segovia, gran poeta de nuestra generación-. No sólo reunía en un haz las grandes tradiciones de la literatura hispanoamericana -mito de fundación, épica de destrucción, historia de recreación- sino que, magistral, generosamente, demostraba la compatibilidad de los géneros en una época de sequía literaria determinada por la dictadura del nouveau roman francés, empeñado en convertir la literatura en desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frondoso por generoso, García Márquez nos volvía a ubicar a todos en el Territorio de la Mancha, la gran provincia trasatlántica de Cervantes, donde se dan cita la épica de caballería, la picaresca, la novela bucólica, la trama bizantina, la novela dentro de la novela, la cárcel de amor, la generosidad literaria que García Márquez recupera para la América Latina a partir de una tradición compartida y de una ubicación geográfica amorosa. El Caribe, la corriente de reconocimientos literarios que fluye del Mississippi de William Faulkner por las "islas de la corriente" de Ernest Hemingway, con escala en castellano en la Cuba de Alejo Carpentier y su concepto de lo real maravilloso, verdadero origen del realismo mágico, pero que se extiende a la lengua francesa de Jacques Roumain y los Thoby-Marcellin en Haití y Aimée Césaire y Edouard Glissant en el Caribe francófono y Jean Rhys la desolada niña del Mar de los Sargazos vestida toda de blanco en el Caribe angloparlante y como un faro del castellano, resistiendo todos los embates del imperio, Luis Rafael Sánchez en la roca madre de Puerto Rico. Y atrás, más atrás, los cronistas de Indias, los navegantes, los bestiarios, la imaginación casada con la memoria. De todo esto desciende, todo esto ha hecho visible y presente, Gabriel García Márquez el memorioso de hoy y de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-vpaJ6Lp5VU8/TynNfuwgnlI/AAAAAAAAFR4/4L0l2FGwIX8/s1600/39.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-vpaJ6Lp5VU8/TynNfuwgnlI/AAAAAAAAFR4/4L0l2FGwIX8/s1600/39.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 8 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BERNARDO SCHIFRIN&lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PAN DE DIOS Y LAS CERÁMICAS DE TALAVERA&lt;br /&gt;Un respiro entre plagas de saltimbanquis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante una de las gobernaciones del patilludo asfaltaron el camino que unía la antigua cabecera del departamento con la nueva, y olvidaron, o se deglutieron, los últimos siete kilómetros, por lo que había que desviarse por un camino de la época de la Colonia para concluir el trayecto.&lt;br /&gt;En el triángulo de tierra delimitado por el desvío, vivía Pan de Dios, fabricaba los mejores ladrillos y especialmente ladrillones de la zona, grandes como adobes, adaptados a la tradición del lugar, con los que se construye más fácilmente, se usan menos cal y cemento y colocados como cordón a lo ancho resultan muy aislantes, aún sin revoque exterior.&lt;br /&gt;El ladrillero había cavado grandes represas que le servían como reservorio de agua para sus animales, a la vez de proporcionarle gran cantidad de tierra gredosa, evitando usar el manto superficial de materia orgánica que sustenta la fertilidad. En el pisadero varias yeguas se encargaban de mezclarla con paja y guano de los animales. Para cortar los ladrillos requería la ayuda de algunos vecinos que se acercaban por el buen trato y la paga segura  &lt;br /&gt;Luego de armado el horno con los mismos ladrillos, llegaba la hora de quemarlos, usaba leña de poda, tanto suya como comprada, procurando no desvestir el monte. Los quemaba muy lentamente para preservar su calidad, aunque eso les demandara andar varios días desvelados durante la cocción, a él y a su hijo. &lt;br /&gt;Vuelta a vuelta en mis viajes al banco, o a las reparticiones públicas, me detenía a echar una parrafadas con el ladrillero, pues simpatizaba con su seriedad, cuando vendía ladrillos de primera, eran primera, los de segunda no pretendía cobrarlos por buenos. &lt;br /&gt;Casualmente se acercaban las fiestas patronales del viejo pueblo y el ladrillero  estaba preocupado porque su hijo había prometido recorrer los 17 kilómetros en parte a pié y en parte de rodillas.&lt;br /&gt;Aunque él no era religioso practicante ni acostumbraba asistir a los festejos de los santos, lo iba a acompañar para alentarlo en el recorrido. Pero el hijo tenía veintitantos años y él se acercaba a los sesenta.&lt;br /&gt;En otra oportunidad, con la confianza que nos iban dando nuestras conversaciones, me confió que guardaba valiosas piezas de cerámicas de Talavera, lo había traído de España en el siglo XIX alguno de sus antepasados españoles,  mixturados luego con hijos del país, hasta derivar a sus manos criollas. Como prueba de confianza me invitó para verlo a la humilde casa, donde vivían en varias habitaciones de ladrillos con cielorraso de cañas.&lt;br /&gt;No quise desilusionarlo, para él todo lo que se hacía con tierra era noble, y la cerámica de Talavera excelsa. Constituían el resto de un auténtico juego decorado, varias piezas sueltas, algo desportillada la tetera, un par de tazas y platitos. Reconocí la autenticidad, y le aconsejé que lo conservara en la familia  como símbolo de su historia.&lt;br /&gt;Al par de años falleció mi amigo, al hijo le ofrecieron empleo de peón en la municipalidad, de esos en los que se trabaja liviano algún día por semana. Abandonó el horno de ladrillos, se mudó al pueblo con la madre. Los ladrillos comenzaron a traerlos de otros lados en grandes camiones, o fueron reemplazados por bloques de cemento, que aíslan menos pero una vez revocados ¿quién lo advierte? &lt;br /&gt;No sé donde habrá ido a parar la cerámica de Talavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-VRtom1T7sW0/TynNVkTWqZI/AAAAAAAAFRs/_kJGsKkXINo/s1600/37.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-VRtom1T7sW0/TynNVkTWqZI/AAAAAAAAFRs/_kJGsKkXINo/s1600/37.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 9 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JORGE CASTAÑEDA &lt;br /&gt;(Valcheta-Rio Negro-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI ESPERANZA BARCO SUR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barco herido piedra soy&lt;br /&gt;escorial prisma de luz&lt;br /&gt;un color una sustancia&lt;br /&gt;por mis venas sangre azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caballero solo nácar&lt;br /&gt;corazón a contraluz&lt;br /&gt;y una lluvia monocorde&lt;br /&gt;de tristezas en azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy estrella de los cielos&lt;br /&gt;me lastima la inquietud&lt;br /&gt;pedregal picada abierta&lt;br /&gt;y esta pobre latitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viento torpe catedral&lt;br /&gt;la meseta una virtud&lt;br /&gt;caracolas y gaviotas&lt;br /&gt;mi perdida juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sílice soy basalto&lt;br /&gt;fogón de lumbre a la luz&lt;br /&gt;distancias faldeos del monte&lt;br /&gt;sordos galopes en cruz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Araucaria en la espesura&lt;br /&gt;sol amargo y lasitud&lt;br /&gt;riscal perdido vertiente&lt;br /&gt;busco mi escala de luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amigo soy del viento&lt;br /&gt;peregrino y al trasluz&lt;br /&gt;bitácora navegante&lt;br /&gt;mi esperanza barco sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PATAGONIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reino de plantas enanas&lt;br /&gt;y de piedras tutelares&lt;br /&gt;tiempo perdido en el tiempo&lt;br /&gt;sus últimos avatares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Misterios en la espesura&lt;br /&gt;donde alocan los imanes&lt;br /&gt;el paso de las centurias&lt;br /&gt;sus edades primordiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fundación en los ancestros&lt;br /&gt;sus luces crepusculares&lt;br /&gt;rosa vana de los vientos&lt;br /&gt;luna por los escoriales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imperio de las tacuaras&lt;br /&gt;oblicuas y desiguales&lt;br /&gt;el toquí ceremonial&lt;br /&gt;y de piedra los corrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estepa en el horizonte&lt;br /&gt;sus dioses arteriales&lt;br /&gt;panteón viejo Olimpo caído&lt;br /&gt;su estatura de gigantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdos de la memoria&lt;br /&gt;sus llamadas ancestrales&lt;br /&gt;tiempo que llama de lejos&lt;br /&gt;para descifrar sus claves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy. El Sur es mi Norte&lt;br /&gt;sus estrellas son mi sangre.&lt;br /&gt;La Patagonia es un sueño&lt;br /&gt;aguardando entre celajes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EGLOGA AL PIMPOLLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que nadie ose tronchar tu donosura&lt;br /&gt;pimpollo que mañana serás rosa.&lt;br /&gt;Pero recuerda que eres poca cosa&lt;br /&gt;para presumir de tanta hermosura:&lt;br /&gt;mañana el jardín será espesura&lt;br /&gt;y breña sin verdor. ¡Flor vanidosa!&lt;br /&gt;Pasará en carrusel la juventud&lt;br /&gt;y habrá espinas, fatiga y senectud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SONETO SIN MÁS AL CHANCHO FERRERO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre el hiato y la forma agricultor de amargos&lt;br /&gt;fundó con sus porfías las tiendas del aduar.&lt;br /&gt;Puso a un lado los bagres y en el otro los sargos&lt;br /&gt;y bebió en el ritón la angustia de esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escarbando lechugas desechó los embargos&lt;br /&gt;que ni sus congéneres pudieron derribar.&lt;br /&gt;Supo que muchos ojos vigilan en los argos&lt;br /&gt;y que al ser acosados debemos acosar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su trajín manifiesto masticó los asuntos&lt;br /&gt;y un rictus de amargura se apagó con el día.&lt;br /&gt;Si quiso conjugar un mundo de presuntos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie en verdad lo sabe. Solo su jerarquía&lt;br /&gt;quedará entre los setos a fuerza de trasuntos.&lt;br /&gt;Lo adivino casi cerval lejos de su Bahía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-0eoTr3psRH8/TynNByNuaRI/AAAAAAAAFRg/H9SUBTgC-DE/s1600/36.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-0eoTr3psRH8/TynNByNuaRI/AAAAAAAAFRg/H9SUBTgC-DE/s1600/36.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 10 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LIVIA DÍAZ&lt;br /&gt;(Poza Rica-Veracruz-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUJERES DE PALABRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2011 fue un año de intenso trabajo para muchas mujeres, las que escribimos poesía, especialmente, desarrollando un ala, no se sabe si por necesidad emocional o intelectual, pero queda claro que por la económica. &lt;br /&gt;Hace días le pregunté a la poetiza uruguaya Grace Leguizamón si acaso era una casualidad, el que haya emprendido una pequeña empresa de fabricación de muñecas, porque yo lo hice y Lis Durán también, y sé de al menos otras tres, que sin proponérselo, hicieron sus propias empresas de manualidades, así que a mi pregunta, la creadora de Encuentro de ratones, respondió que no.&lt;br /&gt;Así que no es casual que del verso con ratones (mouse de la PC), pasáramos a otra cosa.&lt;br /&gt;Pero hay más. Las que tenemos talleres de fomento a la lectura; las que hicieron grupos de iniciación artística para niños y niñas de la calle, como Lis Durán y Vanda Lúcia Da Costa Salles; las que abrieron grupos en las Favelas, las que promueven la paz y a prevención del SIDA como Silvia Aída Catalán; las que promueven la poesía de sus compañeros como Norma Segades; las que promueven el trabajos de escritores migrantes como Rosario Orozco, Zorica Zentic, Edith Goel y Edith Checa; las que editan, publican y promueven la cultura como Lina Zerón y Enzia Verduchi; las que hacen festivales y los patrocinan como Tatyh Hernández; las que además se van de voluntarias a una zona de riesgos, como Silvia Delgado. Entre otras miles. Ni hablar de los cientos de miles que son maestras y que como María Enriqueta, están haciendo crecer flores en Jardines de la Infancia, con las letras, como María Pugliese y Waldina Mejía. En el entorno de estas poetizas, crece, se desarrolla y se riega, la mente de algunas de las inteligencias del siglo 21. &lt;br /&gt;Recientemente conocí el trabajo que realizan las poetizas dominicanas en Nueva York; Jorge Piña, esposo de Karina Rieke, ha escrito sobre esto y no por apoyar a la mujer –que vale hacerlo- sino por la perplejidad que le causó el empuje de las hembras ante la actividad cultural, a lo que emprendieron al ser convocadas, los logros que han tenido, la fuerza y el crecimiento numérico y el personal; mientras los varones, la verdad, por años, no lograron ponerse de acuerdo.&lt;br /&gt;La sacudida que a los movimientos culturales le están dando las mujeres, por tanto, va más allá de lo que se ve a simple vista. &lt;br /&gt;Al ver la superficie, es un montón de autoras haciendo su trabajo, de la calidad y del éxito ya hablará la historia. Pero en lo profundo, ellas, han abogado por la humanidad sumergiéndose en las necesidades intelectuales y espirituales de cada uno. Así tenemos a Hope en la Patagonia Argentina;  que pasó del lienzo al movimiento creativo, en el que se involucró toda la comunidad; el puente que tendió Edith Checa con la promoción y la difusión de la poesía entre interesados, que se volvió de promoción del trabajo y el trabajo algo auténtico y cotidiano para las dueñas de los ratones.&lt;br /&gt;Hay miles de nombres más que se pueden añadir a este escrito, y de sus aventuras, andanzas y encuentros, hablan ellas mismas en cientos de miles de blogs, web y los impresos. Además de la posibilidad del encuentro virtual, por la red de internet y el de los encuentros que hacen posible los promotores y promotoras de cultura, a los países no parece interesarles demasiado nada de esto; en todas las áreas, para la realización de encuentros, para poder en una misma sala a conversar a 20 o más de estas poetizas a la vez, y a leer y a compartir experiencias y unos minutos de su vida, existen el del País de las Nubes, entre otros, que se patrocinan con los apoyos de mucha gente, pero que no son promovidos desde el interior de un ejercicio nacional por atender la voz, imparable, de las mujeres poetas.&lt;br /&gt;La labor que se está realizando en todos los confines de la tierra, involucra muchas actividades en torno a ellas, pero principalmente la promoción de la lectura, la escritura creativa y la educación en general.&lt;br /&gt;Las artes, ganan cada día que alguna da a conocer lo que en la soledad realiza. Porque la poesía es un arte personal y no se puede hacer en bola. Además de que en sus diferentes empleos, añaden con su visión y su perspectiva, mucho de lo que tienen y lo dan a la gente de este planeta.&lt;br /&gt;Para la comprensión, ahí tenemos a Yolanda Duque en Canadá, transformando su encuentro entre mundos, en libros; a Zorica Zentic y su montón de amigos que traducen la poesía a docenas de idiomas para hacerla llegar a todos los países en donde es posible editar las palabras, aún sin ser grandes editores ni tener grandes capitales; el trabajo que hacen mujeres como la rusa Helena Ramos en Nicaragua; Rosina Conde en la música, actuación y promoción de la lectura; Pina en Guaymas, Nina Salguero en Tuxpan; Silvia Ponce en el sureste, que sólo con su empuje logró poner la casa de Cultura en ciudad del Carmen y que a pesar de llevarlo todo en contra, a veces, dan el ejemplo a seguir.&lt;br /&gt;Seguramente este escrito es apenas el prefacio de un registro sobre la abundancia en la bondad de las mujeres poetas; y que sus actividades son tantas que faltan muchas planas para escribir, pero no plumas, ojalá que comiencen a dar testimonio de sus propias andanzas, lo que las enriquezca y que el pueblo sepa, que debajo de la falda hay un fondo, que hace hablar al silencio.&lt;br /&gt;En el futuro ya no se va a hablar de los poemas, sino de las poetas también, como promotoras del cambio global, ante un mundo en el que no se dan por vencidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-cAlQBsoiOP0/TynMzoaUo2I/AAAAAAAAFRU/ZtXBhnkjAmc/s1600/35.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-cAlQBsoiOP0/TynMzoaUo2I/AAAAAAAAFRU/ZtXBhnkjAmc/s1600/35.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 11 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PILAR ROMANO&lt;br /&gt;(Corrientes-Corrientes-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL OTRO REGRESO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la hora de los pájaros en busca de refugio,  de los colores yéndose despacio, tal vez  a descansar con el sol.   Debí buscar otro horario para regresar, no éste en el que todo parece irse. Y yo vuelvo, ni siquiera sé bien porqué vuelvo, pero quiero  llegar.  Y llegar prolija, íntegra, aunque sea para ver la vejez de los míos - o de los que alguna vez fueron los míos-  para conocer a los hijos de mis hermanas, que seguramente son ahora el motivo de vivir para mi madre y mi abuela.&lt;br /&gt;Voy acercándome después de más de diez años y me alcanza el olor de la vieja casa, que se mete en el hueco que se me ha formado en el estómago.  Y tengo la impresión de que me muevo  en reversa.  El hombre que pasea por la  vereda quizá me vio alguna vez, pero no me reconoce y  yo tampoco lo recuerdo. No tengo una hoja de papel con cosas escritas por mamá para comprar en el almacén de Don Tito, ¿para qué entrar? el lugar, siempre la misma esquina, tan sólo me sirve para que recuerde  que estoy próxima a llegar.  Quizá aquí no hayan pasado tantos años como los que yo viví;  pero a ningún calendario se le da por dormir.&lt;br /&gt;-¡Ay, muerte, ya es hora de que me lleves! solía decir la abuela;  a Dios, un dios que quizá sólo ella conocía, le hablaba bajito, pero a la muerte le alzaba la voz.  Sin embargo, sigue  aún viva, de seguro con las rodillas callosas de tanto hincarse a rezar. Poco a poco van saliendo de la desmemoria su figura encogida  y las palabras que parecían brotarle de cualquier parte. ¿Por qué reza tanto, abuela? le preguntaba a veces.  –Porque los rezos son como alimento para mí, contestaba.    Tal vez sea esa dieta de invocaciones y plegarias lo que la sustenta por tanto tiempo, me digo.&lt;br /&gt;Pero no es a ella a quien veo primero al llegar a la casa.  Veo a mamá, sentada en un sillón hamaca,  en la galería que bordea el frente. Llama a los otros; de los que nombra,  tan sólo sé quiénes son Ofelia y Ana María, así se llaman  mis hermanas ¿y Marta? pero no tengo idea de los dueños de los otros nombres que incluye el llamado.  La abrazo, le beso la cabeza y las mejillas y noto que huele distinto, como si ya no oliera a mamá.&lt;br /&gt;Me llega también el zumbar de los mosquitos.&lt;br /&gt;Entro.  Está la mesa tendida  para la cena y reconozco las flores bordadas en el mantel.  Han sacado  el mantel de las flores bordadas. Tengo la sensación de que toda la casa cruje como pan tostado.  Doy un beso breve al retrato  de papá que sigue en la cómoda, tal vez más descolorido, mirando hacia la cocina;  aún en la fotografía persiste su ansiedad por la hora de comer.  Llegan mis dos  hermanas, secándose las manos con el delantal.  Nos abrazamos, qué suerte que volviste, qué bien están ustedes dos, estarás muy cansada, no tanto, dame la valija, quiero conocer a mis sobrinos -¿porqué no pregunto por Marta?-  la abuela está bien,  en el patio de atrás.&lt;br /&gt;Me parece una nube vaporosa el pelo blanco que enmarca su cara huesuda; tiene el libro de rezos entre las manos, gastado, flecudo; mido la inutilidad de  los anteojos pegados con cinta adhesiva que están en su regazo, no creo que pueda ya leer. Me mira sonríe, mostrando sin coquetería su boca desdentada, siempre entre el silencio y la palabra. Es la que ha estado esperándome con más ansiedad, la que vive mi regreso con más alegría, pienso.  Y esto me hace sentir bien, porque su sabiduría siempre me provocó admiración, porque creo que es, en la casa, la que tiene la verdad ajada entre las manos.  Con el abrazo que nos damos siento que he sido al fin  aceptada en esa atmósfera cuyo dominio había perdido.  La abuela sabe lo que significa mi regreso, estoy segura. Habrá rogado para que ocurra y empezará ahora a rezar dando gracias porque estoy otra vez aquí.  No sé porqué la miro y me parece que el sillón y la abuela se desdibujan, como si retrocedieran.&lt;br /&gt;-No hables de Marta delante de mamá o la abuela, me dice Ana María en voz muy baja.&lt;br /&gt;Y en la cena me cuentan  chismes que no me importan y  les cuento verdades y mentiras de mi vida en la ciudad. Pero ahora estás aquí con tu familia, sin la familia pocas cosas importan, ojalá te quedes un buen tiempo, estás un poco más gordita y te queda bien,  ¿querés otra porción? Pero casi no escucho;   trato de oír –o de no oír- lo que dice la mirada de mamá.  Su dolor, su desolación, sus reproches fueron siempre mudos.  Tengo la sensación de que ha estado sufriendo  desde su nacimiento, pero  sus dolores son como el horizonte, que uno sabe que está, pero que solamente en días muy claros deja adivinar alguna forma remota. En este instante sé, sin embargo,  que nos habla a la Marta ausente y a mí.  ¡Cuánta ingratitud! creo que dice, ¡cuánta ingratitud!  Y me pregunto si quienes no saben decir su dolor en voz alta  saben perdonar. &lt;br /&gt;Para alejarme de los ojos de mamá me concentro en mis recién estrenados sobrinos, tres varoncitos y dos nenas.  Es el momento de las presentaciones, Kevin se llama el menor, hijo de Ofelia.  “Kevin Toledo”…me suena casi dramático pero efectivo, ya que me resbalan los nombres de los otros.&lt;br /&gt;Ana María y Ofelia están cada vez más parecidas a mamá, pienso. Y evito mirar mi imagen en el espejo del aparador porque  temo tener que incluirme en la comparación.  Pero no es la apariencia física la que motiva mi reflexión, es su manera de enfrentar la vida.  Sé que tienen cientos de reclamos que jamás dirán,  sé que nunca tuvieron otros novios que no fueran sus maridos, que han dejado tan atrás su soltería que ahora creen que nunca existió,   las veo como a seres siempre grises que se fueron aplastando contra el piso por la fuerza de la palabra que más sonaba en la casa: “no”.  &lt;br /&gt;Marta fue totalmente  distinta y yo estuve siempre en el medio.  Por eso soy la favorita de la abuela, sé que lo soy y esta sensación de preferencia me fortalece especialmente en este momento de mi regreso.  Del otro lado están el callado reproche de mamá y la mentira del modo en que les importo  a mis hermanas.  &lt;br /&gt;Marta, en cambio, maldecía la vida cuando le negaba algo, reía a carcajadas cuando estaba alegre, iba a los bailes sin pedir permiso y si tenía ganas bailaba sola en la galería, a la vista de los vecinos. Chico Novarro era su favorito.   Y hasta aprendió a nadar con una malla de dos piezas.  Sé que todo esto perturbaba a la abuela, estaba fuera de lo que ella hubiera hecho en su tiempo.  Era desaprobación y no ternura lo que le provocaba Marta.  Yo sí admiraba a mi hermana díscola y hasta pretendí ser audaz como ella.&lt;br /&gt;Todavía nos parecía escuchar el sonido de los terrones sobre el ataúd de papá cuando descubrimos que Marta planeaba dejar la casa.  No lo negó.  Se despidió con un breve abrazo de cada una de nosotras y se fue, sin comunicar su destino.  Creo que mamá se sintió castigada por dentro por un latigazo  más fuerte que su voluntad de aceptación. Cada una de nosotras imaginó una razón distinta para el abandono de Marta y no podemos saber si alguna acertó.  Pero la vida siempre insiste y el naranjo del patio de atrás volvió a florecer.&lt;br /&gt;Me parece que este  momento se transforma en  una sucesión de escenas que pasan sin sonido ni color y la imagen del retrato de papá se vuelve diminuta. &lt;br /&gt;El toque de realidad viene de la puerta de calle que se abre; me suena casi escandalosa.  Es el marido de una de mis hermanas, presumo;  sin razón aparente se  me ocurre que es el de Ana María. Y es el marido de Ana María, empleado de la oficina de correos,  empeñado en hacer horas extras, me dicen,  para intentar llegar con algunos pesos a fin de mes. Mi señora -¿mi señora?- me habla siempre de usted, imagino que bien, a veces bien a veces más o menos,  sus razones tendrá, me alegra que mi hermana tenga un marido trabajador,  paso al baño y enseguida vengo a la mesa…&lt;br /&gt;En este punto me alegra el haberme ido -¿por qué tanta ingratitud? vuelvo a leer en los ojos de mamá-  si bien mi intención no había sido dejar la casa y a sus cuatro mujeres, sino encontrarme en el pueblo vecino con el cantante que contrataron los Ojeda para animar la fiesta de sus bodas de plata, aunque  yo tuve la sensación de que había venido a cantar para que me enamorara de él. Me voy con la hija de los Ojeda a la casa de una prima en La Cañada y vuelvo el lunes…  El suegro del cantor también fue a La Cañada, no sé desde donde,  y yo no volví a mi pueblo aquel lunes porque tenía que olvidar el desorientado charco dibujado por la sangre  que brotó  del cuerpo tendido junto a la cama. Nunca supe si el cantor murió, pero huí. La distancia es un aliado del olvido, pensé entonces.    Nunca supe si las cuatro mujeres y el resto del pueblo supieron exactamente lo que ocurrió; en La Cañada  no me conocían y la hija de los Ojeda no estuvo allí.  Hubo  cartas,   parecía  que aceptaban mis excusas y jamás preguntaron nada.&lt;br /&gt;Sí,  en este momento y por primera vez me alegra el haberme ido porque no me imagino viviendo días peligrosamente marchitos junto a una especie de maniquí que pega sellos de correo y me llama falsamente “mi señora”.&lt;br /&gt;No tengo necesidad de adivinar, el que llega ahora es el marido de Ofelia,  más bien obeso y  tosco;   tiene una verdulería a pocas cuadras de la casa, dijeron; me estrecha la mano, la estábamos esperando, había sido joven usted y  más linda que sus hermanas, gracias,  ¿no se enojan ustedes dos? siempre la nombran por aquí,  espero se quede unos cuantos días… casi no lo escucho porque me he quedado mirando las uñas con los bordes verdinegros  y una semilla de zapallo atascada en el chaleco de lana.  Otra vez, menos mal que me fui.&lt;br /&gt;Necesito mirar a la abuela,  la veo con esa palidez casi luminosa que les llega a algunos ancianos. Parece  concentrada en sus voces interiores,  mientras sus manos temblorosas y nervudas tratan de cortar un trozo de carne.  Ella también me mira y creo que sus pupilas opacas me dicen  que ahora está tranquila.  &lt;br /&gt;Por la ventana vemos que comienzan a caer algunas gotas.  Es lluvia de bendición, dice una de mis hermanas, pero debemos irnos antes de que se venga un aguacero fuerte.  Hay un alboroto de sillas, platos, empujones de los chicos.  Apaguen el aparato de la música, mañana nos vemos mamá, chau abuela, pónganse los abrigos, chau tía, chau Kevin.&lt;br /&gt;Quedo sola frente a la sentencia de los ojos de mamá y mientras la ayudo a ordenar algunas cosas tengo  deseos de contarle porqué no volví aquel lunes.  Pero es de noche y llueve, todo parecerá más tremendo e incomprensible.&lt;br /&gt;…tu habitación está lista, es la de siempre, después de la pieza de la abuela, estarás cansada, mejor vamos a dormir. Y no hablemos de Marta, me parece que dice su silencio.&lt;br /&gt;El cuarto de mamá es el primero del pasillo;  sigo sola y para que el hueco en mi estómago se llene de paz,  me detengo junto a la puerta entreabierta a escuchar los rezos de la abuela. Pero enseguida decido seguir hacia la habitación en la que dormiré, sería una irrespetuosa invasión a la intimidad de la abuela, me miento.  Porque no soportaré comprobar que ella reza, seguramente, por otro regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6Ug9f2Hi5fQ/TynMi0HPAXI/AAAAAAAAFRI/b4vYPe2KUtY/s1600/33.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-6Ug9f2Hi5fQ/TynMi0HPAXI/AAAAAAAAFRI/b4vYPe2KUtY/s1600/33.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 12 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;® CHAVI MARTÍNEZ&lt;br /&gt;(Guaminí-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TU ENTRADA DE FARDO SE BUSCA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estarse en tu entrada riada de invierno&lt;br /&gt;con un sol que enternece las encías.&lt;br /&gt;Sobrarse en tu adicional: un cultivo holgado y franco &lt;br /&gt;que tiene la boca grande y vacía.&lt;br /&gt;Y te quedas sobre un lado de la corredera&lt;br /&gt;cual un tenue semillero que intimida para el abandono.&lt;br /&gt;Mirarse  la calle por donde pasan los perros,&lt;br /&gt;como otros saben mirar el mar,&lt;br /&gt;y conocer qué olores dejan tumbarse.&lt;br /&gt;Y es que otros,&lt;br /&gt;se levantan a erguir el cuerpo a razón de pasar&lt;br /&gt;las frentes sobre los paredones,&lt;br /&gt;aún pareciendo tener un orgasmo.&lt;br /&gt;Vos,&lt;br /&gt;que tenés miedo,&lt;br /&gt;sabés lo virtual de extender el tino de un vuelo,&lt;br /&gt;de la lluvia, como una faena que semeja&lt;br /&gt;a una casa asustada,&lt;br /&gt;y aún de tal modo tenés un día térreo&lt;br /&gt;que no hace distinción ni disgrega&lt;br /&gt;con tu entrada de fardo que busca&lt;br /&gt;y no te queda más que las altas horas&lt;br /&gt;engomadas al mediodía austro,&lt;br /&gt;al costero litoral de tu carnada&lt;br /&gt;beige y canto rodado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN PEQUEÑO PÁJARO POMELO ALATIRPO DE FRENTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el henil de tu teísmo quiero cuencos y taburetes,&lt;br /&gt;también regiones superiores que son variopintas&lt;br /&gt;como los ojos de la luz a través de las nubes.&lt;br /&gt;Mientras se evita los mentís de la experiencia,&lt;br /&gt;el sur es rojo porque la región del estío y del fuego &lt;br /&gt;es roja.&lt;br /&gt;Un pequeño pájaro pomelo alatirpo frecuenta&lt;br /&gt;cerca del lloro inmediato del difunto.&lt;br /&gt;Y el deseo pletórico de vida, deiforme,&lt;br /&gt;pone al horror variado con la locura.&lt;br /&gt;Es el caso que acaezca en las escarchas &lt;br /&gt;que maduran las simientes y pronuncian el oriente.&lt;br /&gt;Un pequeño pájaro pomelo alatirpo que apresta&lt;br /&gt;un enorme avío duradero y previene,&lt;br /&gt;como un neófilo que hiende una larga serie de ceremonias&lt;br /&gt;pudiendo extenderse durante varios años.&lt;br /&gt;En un estado de evidente sobreexcitación,&lt;br /&gt;en una escena de frenesí verdaderamente salvaje,&lt;br /&gt;yo no concebí el mundo pájaro a mi imagen más &lt;br /&gt;de lo que me concebí a mí misma a imagen del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MENTOR DESPUÉS DE LA DESPEDIDA DE DÍNAMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De baqueteo en baqueteo: un mentor,&lt;br /&gt;una gran frente enfrentada a un gran y nuevo sol.&lt;br /&gt;Expuesto a la clemencia pretende tanta victoria a modo de&lt;br /&gt;surtidas deidades que andan por ahí buscando cielos&lt;br /&gt;y hacen mudanzas sin enternecerse.&lt;br /&gt;Lo más prudente que admite, en mantener la osadía,&lt;br /&gt;sale en lo posible, lo más erguido&lt;br /&gt;con la perspicacia del primer bípedo que uno se imagina.&lt;br /&gt;En repugnante tortura, él prefirió siempre&lt;br /&gt;la mantención erecta como la de un buen árbol,&lt;br /&gt;pero en vez, juntó frutos caídos en la vereda&lt;br /&gt;que en lo prematuro, risueño y lastimero&lt;br /&gt;mostró dueña y cultivada acequia&lt;br /&gt;de zafra con sumos, sin barcos&lt;br /&gt;ni cascotes finales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESTANCIA CONTINENTAL DE UN ENNEGRECIDO SILENCIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por dónde reverencias cuando te estancias en la solícita&lt;br /&gt;implenitud de los acres,&lt;br /&gt;cómo aspiras a la renuncia de lo textil e incesto.&lt;br /&gt;Tú, pregón de religión, persecuta, paranoico,&lt;br /&gt;te pregunto porque tengo el hábito de la perorata,&lt;br /&gt;porque es menester inclinar mi agudeza con protuberancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que se vienen acabando los comienzos&lt;br /&gt;y solo por quebrantamiento, por amor,&lt;br /&gt;cruzas patios y patios saltando paredones&lt;br /&gt;sin conocer a nadie que quiebre ese continente de concreto.&lt;br /&gt;Los presidiarios somos nosotros que descomprimimos a lo torpe y a lo necio&lt;br /&gt;la tetera ocupación de una misma alegría.&lt;br /&gt;Ahora casi patológicamente determinas con obicidad que&lt;br /&gt;debemos averiguarnos e improvisar qué tan progenitores podemos ser.&lt;br /&gt;Entonces delinquir ha sido apenas una pequeña excusa,&lt;br /&gt;matar ha sido en vano, pero ha sido roble para un roble&lt;br /&gt;que con un melindre dulce y marfil ostenta bravucadas.&lt;br /&gt;Vista desnuda de los hambrinos tamariscos nocturnos &lt;br /&gt;que aroman el lugar donde yo me alío.&lt;br /&gt;Creo que por tu lado la noche sabe atropellar y permitir &lt;br /&gt;que te estalles sin preguntar nada y sin que ya nadie responda.&lt;br /&gt;Hace falta que conduzcan una máquina para que el asfalto te tape ennegrecido,&lt;br /&gt;hace falta que se adhiera la pena de los perros, de los niños y de los ángeles&lt;br /&gt;a los pies para que sepas que en fin no ha de ser pesado,&lt;br /&gt;que te deja enclenque, te extorsiona, te coagula&lt;br /&gt;disipado y herido, te embriona, te solidifica y te rompe.&lt;br /&gt;Pero existe tal certeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que bates tu carnal poderío comienzas a avergonzarte&lt;br /&gt;de la culpa por cuánto has de sobrevivirte.&lt;br /&gt;Concupiscente, lascivo y continental ya no reniegas de tu lote,&lt;br /&gt;atolondrado en elongación familiar, prevés que falta algo,&lt;br /&gt;y es mi mueca obstinada que se mueve por lugares aún no ventajosos,&lt;br /&gt;que se mueve para tu impermeable consumo,&lt;br /&gt;para un prototipo suspendido,&lt;br /&gt;oblongo tú e igual corazón sin árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SI ES POSIBLE EXPIACIÓN DE QUIEN NI SIQUIERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y a la hora del cortejo, entonces, desde hace mucho tiempo,&lt;br /&gt;se vuelve a lo que gustaba de los avolcanamientos,&lt;br /&gt;De momento, le atribuyo al pedestre amateur de seudónimo tunante:&lt;br /&gt;los amantes de los cumpleaños,&lt;br /&gt;los extranjeros del goce,&lt;br /&gt;el quieto trabajo del que ama.&lt;br /&gt;Y en la instancia apolítica, marginal y siniestra tal vez&lt;br /&gt;le doy el triunfo, aunque ya repetidamente, desde siempre&lt;br /&gt;le tomo en cada pregunta que comienza: “si es posible”&lt;br /&gt;y pienso sin cansarme en la más insondable de sus tribulaciones.&lt;br /&gt;Apopulo y cayo aún porque tiene un libro&lt;br /&gt;que es un roce notorio y se contiene,&lt;br /&gt;porque ofrece la comprensión del vacilante en entrega.&lt;br /&gt;Y rubrico que soy capaz de desandarme&lt;br /&gt;sacudiéndole en su expiación,&lt;br /&gt;tan  difícil de empeñar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UN MAR DE VIDRIO QUE SE QUEJA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desaprendido de sí mismo,&lt;br /&gt;solo está rumiando un angelito, se lo está comiendo.&lt;br /&gt;Quiere su cuerpo reposado&lt;br /&gt;presenciar un mar de vidrio que se queja en cada bote,&lt;br /&gt;en cada pez&lt;br /&gt;y el sol es blanco, tierno y no tiembla.&lt;br /&gt;Quiere y ve a una niña que saltica rubia,&lt;br /&gt;destapada.              &lt;br /&gt;Él ha pregonado cariño acostumbrado al amor&lt;br /&gt;y dentro de la apilada humanidad&lt;br /&gt;cual frágil disposición lleva a la arritmia&lt;br /&gt;en un cántico de los estabilizados,&lt;br /&gt;ya no quiere ser así.&lt;br /&gt;Él que se había subido a árboles tan altos,&lt;br /&gt;abre la mano y suelta el hilo de un barrilete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2-8r6oZb0HQ/TynMWESGaRI/AAAAAAAAFQ8/2U4-yZl09e4/s1600/32.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-2-8r6oZb0HQ/TynMWESGaRI/AAAAAAAAFQ8/2U4-yZl09e4/s1600/32.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 13 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SAID JEDIDI&lt;br /&gt;(Tetuán-Marruecos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CULTURA ISLÁMICA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde medios de comunicación y en voz de algunos líderes del planeta, se presenta a la relación entre el Islam y Occidente como un enfrentamiento. En su colección “Cultura Islámica”, el Centro Islámico de la República de Argentina” lo explica en estos términos: “Los argumentos que se exhiben se relacionan con el hecho de que poseer culturas, religiones y valores diferentes a los que profesamos día a día implica un conflicto”.&lt;br /&gt;Así la tesis del “choque de civilizaciones”, presenta un mundo dividido en regiones culturales, donde esta identidad está dada por diversas formas, étnicas, históricas, religiosas, etc.&lt;br /&gt;Permítanme invitarles a escuchar y sobre todo a juzgar el sentido profundo y la lógica perversa de la siguiente información: &lt;br /&gt;Un perro atacó a una niña americana de corta edad en pleno centro de Nueva York.&lt;br /&gt;Exponiendo su propia vida a un peligro de muerte un señor que pasaba por allí acudió a salvar a la pequeña. Y… la salvó a expensas de su propia vida.&lt;br /&gt;Un agente de policía que presenciaba la escena se acercó entonces al hombre y le felicitó por su valentía y su heroísmo.&lt;br /&gt;-Lo contaré a la prensa y mañana toda la prensa de Estados Unidos hablará de Usted como un héroe neoyorkino que se sacrifica para salvar a una pequeña.&lt;br /&gt;-Pero… señor, yo no soy de Nueva York&lt;br /&gt;-No importa. La prensa hablará de un héroe americano que se sacrifica salvando a una pequeña.&lt;br /&gt;-Lo siento señor pero tampoco soy americano.&lt;br /&gt;-¿Y de donde es Usted?&lt;br /&gt;-Yo… yo… yo…. Ya lo sabe Usted nadie es perfecto: yo soy árabe.&lt;br /&gt;Al día siguiente toda la prensa americana hablaba del suceso en estos términos: “EXTREMISTA MUSULMAN ASESINA A SANGRIA FRIA A UN INDEFENSO PERRO CALLEJERO”.&lt;br /&gt;Doble moral… triple evaluación confesional y una conciencia monolítica con un solo sentido sin posibilidad de ningún pluralismo&lt;br /&gt;Desde entonces los constantes esfuerzos de unos de mantener a otros en un estado vegetativo nos inducen a dudar legítimamente de que todo lo que nos proponen al respecto es un debate después de la emoción, un gusto a la utopía y una percepción aproximativa que en vez de impulsar a los responsables políticos, a representantes religiosos, a los intelectuales y a todos los hombres realmente amantes de la paz y de la justicia, lejos de depresiones ideológicas y de estrategias polvorientas, a una sana reflexión y a una adhesión a valorizar lo que podría ser el inestimable enriquecimiento personal o colectivo que puede traducir el dialogo entre todos, sin idealismos conquistados, y un sincero intercambio inter-civilizacional, exacerba los pluralismos y las diferencias sociales, culturales y religiosas.&lt;br /&gt;El papa tenía razón porque lo que no se conoce o no se quiere admitir es que lo que nos une es infinitamente más de lo que nos separa aunque algunos lo tergiversan sutil y nefastamente.&lt;br /&gt;Es verdad: la civilización occidental es básicamente greco-romana, pero esto es una verdad a medias porque es también arabo-islámica. La incidencia de la cultura islámica durante la edad media fue tan profunda que quedó incorporada a la cultura universal desde varios aspectos: los musulmanes como vehículos de la ciencia.&lt;br /&gt;El persa musulmán sufí Hallay (3) dijo: “He reflexionado sobre las distintas confesiones, haciendo un esfuerzo por comprenderlas a todas y las considero como un Principio Único con numerosas ramificaciones”.&lt;br /&gt;“ Bebe de la sabiduría, decía el profeta Mohamed, sin importar el recipiente que contenga ». Decía también que “los beneficios de la ciencia (o la sabiduría) son superiores a los beneficios de la devoción”.&lt;br /&gt;Una explícita invitación a una reflexión entre todos los credos y un llamamiento cabal y elocuente a dialogar y a conocerse mutuamente.&lt;br /&gt;No obstante, esto era hace 1432 años. Es decir: hace 14 siglos y 32 años.&lt;br /&gt;David Rothops, experto en la Fundación Carnegie tiene razón: “Cuando la guerra fría había terminado pensábamos que íbamos a asistir a un choque de civilizaciones. En realidad, asistimos a un choque de generaciones”.&lt;br /&gt;De generaciones es pero también y sobre todo de civilizaciones, gracias a los medios de comunicación todos voces de sus amos y de sus intereses, geopolíticos, estratégicos o económicos cuando no y es lo más grave y lo más lamentable, civilizacionales.&lt;br /&gt;Para percatarse de la caótica dimensión y la trágica envergadura del drama, citemos a Mohamed Chakor, una auténtica autoridad en materia de dialogo de civilizaciones y uno de los incansables francotiradores de la imperiosa necesidad de una nueva estrategia de comunicación, capaz de contribuir a la edificación de puentes y de poner en pie nuevos conceptos de fraternidad, convivencia y coexistencia pacífica entre todas las religiones existentes. Confesional:&lt;br /&gt;“ En nuestro mundo injusto, violento y caótico ¿ La paz es una utopía? Hemos sufrido cerca de quince mil guerras que arrojaron el escalofriante balance de 3 640 millones de muertos. El siglo XX ha sido el más mortífero, debido a las atrocidades cometidas por los integrismos laicos: fascismo, nazismo, estalinismo, nacionalismos excluyentes etc.”.&lt;br /&gt;¡Alucínate! Aunque no condenadamente decepcionante porque en ausencia de una verdadera voluntad política para cambiar este vergonzoso curso de los acontecimientos, existe la determinación de tomar conciencia de que “este mundo es de nosotros y no de quien reza de manera diferente” y que “entre el hecho y el dicho no debe haber mucho… Estrecho… de Gibraltar”.&lt;br /&gt;La doble moral de algunos Estados, como diría el propio profesor Chakor, que se jactan de defender los derechos humanos, tiene mucho en común con las mafiocracias. Las superpotencias y su geometría variable, están por encima de la ley internacional.&lt;br /&gt;En efecto, el progreso material contrasta con nuestro retraso moral. Precisamos de una educación que no solo susceptible de proporcionarnos conocimiento, sino también cualidades éticas y una cultura de tolerancia y de distensión.&lt;br /&gt;Era y no fue asi, una misión para los medios de comunicación.&lt;br /&gt;Dicho esto se debe precisar que algunos medios de comunicación tanto occidentales (Fox, CNN, ABC, p BBC entre otros) como en algunos países musulmanes como la cadena qatarí Al Jazeera o la saudí Al Arabia constituyen las más mortíferas de las armas de destrucción masiva.&lt;br /&gt;Pero hay otras armas, no menos destructivas que son la complacencia cuando no los humillantes, injustificados y gratuitos  servilismo y servidumbre de la mayoría de los mandatarios árabes a los que, pese a los incontables beneficios, no sienten por ellos más que desprecio y repugnancia a pesar de su servicial apoyo contra, incluso el Islam.&lt;br /&gt;No obstante, esta “realidad” no es fruto de la emergencia de ninguna conducta ni de la eclosión de una nueva meta-frasis o metáfora del vocabulario del orden de la bondad o malicia. Se trata de una responsabilidad compartida. También contribuye la ignorancia o la miopía de una autosugestión que a base de petrodólares se ha dejado convencer de que todo está en venta hasta las…conciencias.&lt;br /&gt;Un mundo musulmán que no comunica o mal&lt;br /&gt;El Profeta Mohamed decía: “Los dos bienes más deseables son la ciencia y la caridad y las dos más detestables son la ignorancia y el egoísmo”. &lt;br /&gt;En su introducción a “Islam, Oriente y Occidente” el CIRA lo explica de manera más explícita con sorbos de emoción: “Desde la caída del muro de Berlín, muchas políticas se han articulado para presentar al islam como un posible enemigo de la civilización occidental. A tal fin se han comenzado a utilizar términos que por su repetición constante e indiscriminada desde medios masivos, son ligados rápidamente a Islam, como terrorismo islámico, fundamentalismo islámico, células dormidas, integrismo islámico, guerra preventiva, eje del mal, nueva cruzada, oriente versus occidente, violencia islámica, terror de origen islámico, asesinatos selectivos etc.”.&lt;br /&gt;Como si no bastara a algunos de entre nosotros lo que nos ha costado, cuesta y de seguir asi esta  nefasta tendencia, costará este odio reciproco, esta intolerancia mutua y este rencor intercambiado y explotado diabólicamente por muchos:&lt;br /&gt;No es ningún mito.Ninguna reminiscencia. Es la cruda realidad que juntos podemos y debemos cambiar: “Hemos sufrido cerca de 15000 guerras con 3640 millones de muertos”.&lt;br /&gt;¿Quién es la víctima y quién el victimario?&lt;br /&gt;A excepción de algunos islamólogos occidentales discapacitados o en ciernes, La gente…mucha gente, unos más que otros, está tomando conciencia de que « la supervivencia del mundo en sí depende del diálogo entre todos los credos».&lt;br /&gt;« Di a los judíos y a los cristianos: terminemos nuestras diferencias. Sólo adoramos a un Dios. No le demos comparaciones. Somos musulmanes». Era hace 14 siglos. Es la azora III, aleya 64 del Corán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CULTURA DE TOLERANCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cultura de tolerancia. Un ejemplo de coexistencia y cohabitación pacíficas.&lt;br /&gt;Por ello para muchos musulmanes, a pesar de que curiosamente, incrustado en su imprudencia y mal gusto moral, Occidente, insensible e indiferente cuando se trata de profanar al islam y su Profeta, sólo ve en los sucesivos discursos papales que preconizan una imperiosa necesidad a una cultura de tolerancia entre los todos los credos (“como su discurso en Sídney, Australia, cuando dijo “La iglesia busca con avidez oportunidades para escuchar la experiencia espiritual de otras religiones”) llamamientos a un mayor respeto de ecologías, excusas a las víctimas de pedofilia por parte de curas australianos y otra estúpida etcétera, valoramos los propósitos de Su Santidad como ideas audaces, entre muchas otras cosas, porque nadie y de ninguna forma puede, a pesar de los diarios y lamentables reflejos pavlovianos contra el islam, negar la irreversibilidad del tiempo y del…destino.&lt;br /&gt;A raíz de lo cual, reconociéndole más de un mérito moral, en el mundo musulmán, no pocos con una curiosidad sociológica han saludado este sano llamamiento a la razón del Sumo Pontífice que anunciaba, no sólo una nueva era de distensión entre el “ El Foro católico Musulmán”, creado entre el Vaticano y algunos líderes musulmanes en tanto que estrategia de diálogo para mejorar sus relaciones, sino una nueva toma de conciencia que anula, abroga y quizás incluso remplaza la dialéctica de confrontación y de rencor recíproco.&lt;br /&gt;Desfalleciente memoria la de los que no hacen esta lectura de este “estado de necesidad”.&lt;br /&gt;Sin embargo, no pocos musulmanes decidieron pasar la esponja y dar tiempo al tiempo y riendas sueltas a su esperanza mártir.&lt;br /&gt;Conscientes de la complejidad de la coyuntura, nadie se hacía ilusiones de una solución milagro de la crisis medioriental ni de actitudes más justas o más nobles respecto a los iraquíes y los afganos ni una devaluación del, cuando menos, irrespeto y profanación del credo musulmán a través del mundo.&lt;br /&gt;Demasiada injusticia contra un mundo musulmán que ni es responsable de holocausto alguno ni con suficiente poder y capacidad de imponer la expoliación y la impostura en alguna parte del mundo.&lt;br /&gt;El diálogo de civilizaciones es un acto noble… una enorme responsabilidad, casi una odisea, siempre y cuando se reúnan los ingredientes previos que pudieran garantizar, primero su concretización y luego su desarrollo en medio de condiciones humanas.&lt;br /&gt;Sin embargo…&lt;br /&gt;Basándose en los preceptos de su religión, la inmensa mayoría de los Mil quinientos millones de musulmanes entiende que nadie tiene derecho a irrespetar su credo pero que, incluso en este caso, no sería legítimo ni moral desear que los que no les respetan sintiesen temor o angustia. El Corán dice:&lt;br /&gt;“Que veneren al Dios de esta casa (la Kaaba) que les dio el sustento y...  LES INMUNIZÓ CONTRA EL MIEDO”&lt;br /&gt;Sustento y… inmunidad contra el miedo. Lo que debe incitar a preguntar: ¿Y este terrorismo islamista que tanto enarbola el occidente?&lt;br /&gt;Para la religión musulmana cuyos preceptos inculcan una cultura infinitamente más tolerante y más pacífica la deontología se inspira de las palabras divinas: &lt;br /&gt;“¡Hombres! Os hemos creado de un alma única, varón y hembra y hemos hecho de vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el más honorable de entre vosotros es el más piadoso. Dios es Omnisciente, todo lo sabe” (49:13).&lt;br /&gt;En el mundo musulmán confundir los hombres y las ideas es-fue siempre, peor que un crimen… un error.&lt;br /&gt;“No cabe coacción en la religión” (Corán).&lt;br /&gt;La libertad de conciencia está establecida por este mismo Corán. Por ello, tanta cultura de intolerancia y de rencor ha dejado de surtir el efecto deseado por los que apuntan hacia los más de 1500 millones de musulmanes ( hoy, porque mañana serán muchos más) de un amplio abanico de razas, nacionalidades y culturas en, literalmente todo el mundo, sin excepción ( Revelaciones de fuentes de la Santa Sede que fueron inmediata y rigurosamente sepultadas afirmaban hace poco que los hay hasta en el Vaticano que son cripto-musulmanes) desde Filipinas hasta Nigeria, sin necesidad de clérigos y con una relación directísima entre el Creador y el creado, están unidas en su común fe islámica.&lt;br /&gt;A juzgar por la actitud de “muchos” hay indudablemente planes, estrategias y hay presupuestos. En una palabra: hay voluntad político-religiosa.&lt;br /&gt;Para el creyente musulmán no es lícito oprimir, pero tampoco lo es dejarse oprimir. El Profeta Mohamed dijo: “Ayuda a tu hermano sea opresor u oprimido”. Le preguntaron: “¿Opresor? Dijo: “Si es oprimido a liberarse de la opresión y si es opresor a dejar definitivamente esta actitud”.&lt;br /&gt;“Desde hace 14 siglos – precisa el escritor hispano-marroquí Mohamed Chakor- el Corán (azora III, aleya 64) nos exhorta a la convivencia pacífica: “Di a los judíos y a los cristianos: terminemos nuestras diferencias. Sólo adoramos a un Dios. No le demos comparaciones. Somos musulmanes”.&lt;br /&gt;Ninguna religión está exenta de crímenes y genocidios cometidos en el nombre de Dios…&lt;br /&gt;En uno de sus encendidos aunque muy esclarecidos discursos, el ex presidente de Malí, el cristiano Thomas Sankara dijo: “A comienzos del siglo XX cuando llegaron los primeros europeos a África, nosotros, los africanos teníamos las tierras y ellos la biblia. Un siglo después, ellos tienen las tierras y nosotros la biblia”.&lt;br /&gt;Terminaré parafraseando al Profeta Muhammad:  &lt;br /&gt;“El Día Juicio Final – dijo- será pesada la tinta de los sabios y la sangre de los mártires, no habrá ninguna diferencia entre ambas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-KrYwzPCIg3c/TynMJafSsWI/AAAAAAAAFQw/NRT518IUvjQ/s1600/31.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-KrYwzPCIg3c/TynMJafSsWI/AAAAAAAAFQw/NRT518IUvjQ/s1600/31.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 14 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO ORELLANA &lt;br /&gt;(Guaymallén-Mendoza-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MADRES DEL DOLOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sebastián, el pibe que a veces piensa y en otras ocasiones no se acuerda, siente que es y se persigue con dejar de ser. La lluvia cae mojando la ventana de su dormitorio, la normalidad pinta una bella escena pero la depresión le hace ver gotas de sangre que lo alteran, refugiado en sabanas blancas se apasiona con la presencia del alba, encargado de ahuyentar a las voces que ordenan.&lt;br /&gt;Llega el sol amistoso y lo invita a eliminar su enajenada conciencia, sale a las calles a colectivizar sus miedos, aparecen las miradas, comienza a correr tras sentirlas intimidatorias y eso provoca aún más a los ojos de fuego, que lo queman hasta dejarlo apático. Sentado con rodillas temblorosas que cubren su rostro busca espantar sus demonios, pero sólo consigue la atención de transeúntes incapaces de renunciar a sus tiempos, un policía lo invita al encierro, no percibe la angustia tras confundir enfermedad con delincuencia. El uniformado hostiga para limpiar la indecencia de estar perdido en el mundo de las ideas y lo hace con la bravura que no abunda en su conciencia. Sebastián corre para no ser alcanzado por el bastón que repiqueteo en su cabeza, al escapar sin destino se ubica en una geografía extraña, con montañas que hacen de pared otorgándole poca chance de no ser atrapado.&lt;br /&gt;La caza comienza, la presa se encierra y la trampa se abre para no ser descubierta, el espíritu de cuerpo es el emblema y la sociedad viste de cordero al lobo que dice que los resguarda.&lt;br /&gt;Muchos buscan al joven mientras la muerte le tiende sus brazos, Sebastián colgado de sus manos le otorga a la vida su último suspiro, el cuerpo aparece lejos de su lecho de muerte y las falacias ensucian el claro asesinato de un pibe.&lt;br /&gt;La madre de Sebastián se sumerge en el peor acto de un ser que engendra y tocando el rostro de su siguiente pronuncia palabras que lo resucitan, una de estas fue justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-9D2kPWSfj18/TynL4juoZ-I/AAAAAAAAFQk/kWcOrdwN8bQ/s1600/29.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-9D2kPWSfj18/TynL4juoZ-I/AAAAAAAAFQk/kWcOrdwN8bQ/s1600/29.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 15 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANÍBAL AGUIRRE&lt;br /&gt;(Salta-Salta-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LXXI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También a ustedes los devorará&lt;br /&gt;la&lt;br /&gt;nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caballos que ayer pasaron ya no&lt;br /&gt;lo&lt;br /&gt;harán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni sonidos, ni campanas, ni carros&lt;br /&gt;ni &lt;br /&gt;nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni luz, ni cantos, ni sombras,&lt;br /&gt;esto es, la&lt;br /&gt;nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LXXXIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canto para que el silencio no se &lt;br /&gt;apodere del &lt;br /&gt;hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comparto con ustedes &lt;br /&gt;la &lt;br /&gt;vivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta voz nace del alcohol que se&lt;br /&gt;ha mezclado con mi&lt;br /&gt;sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pasa y lo que pasó con mi&lt;br /&gt;vida ya lo&lt;br /&gt;saben.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LXXV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé que les atrae de lo&lt;br /&gt;que&lt;br /&gt;cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto a la muerte perder&lt;br /&gt;sus&lt;br /&gt;cartílagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los afectos hundirse en&lt;br /&gt;una&lt;br /&gt;ciénaga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;a los campanarios diluirse en&lt;br /&gt;la&lt;br /&gt;arena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-0QFli9W-yzQ/TynLtWmEQfI/AAAAAAAAFQY/bMU6-Tu7yZE/s1600/28.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-0QFli9W-yzQ/TynLtWmEQfI/AAAAAAAAFQY/bMU6-Tu7yZE/s1600/28.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 16 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JUAN CARLOS VECCHI &lt;br /&gt;(Olavarría-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÓMO CREAR UN CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Es fácil escribir. Ponés el papel en la máquina y sangrás.".&lt;br /&gt;Red Smith&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;INTRODUCCIÓN:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…]&lt;br /&gt;EL CUENTO tiene dos características esenciales: UNILINEALIDAD es decir, una espina dorsal única e indivisible y tiene, también, UNIDAD DE ASUNTO.&lt;br /&gt;Estas dos primeras leyes estructurales lo aparatan o alejan de la novela.&lt;br /&gt;LA NOVELA admite cualquier tipo de estructura, cualquier objetivo que se le ocurra al novelista.&lt;br /&gt;El cuento, por su pequeño espacio temporal, exige precisión, armonía, exactitud. Lo principal es el suceso y adonde nos conduce. Suceso único y hermético. Junto con las dos características principales mencionadas anteriormente, hay que señalar una más: SU UNIDAD FUNCIONAL. Hay muchas novelas a las que se les puede desgajar fragmentos, diálogos, capítulos y hasta personajes y no pierden nada con ello. Esto es irrealizable en un cuento auténtico. El cuento auténtico es concluido simultáneamente por el lector y el autor. Requiere preparar el final previamente para que termine, a ser posible, con el lector revelándolo como si lo hubiera escrito él mismo. En resumen, si tenéis una historia que contar y un mundo que reflejar en un corto espacio, esta es vuestra ventaja y desventaja. El hecho de escribir pocas páginas obliga a seleccionar lo que se escribe, narrando sólo lo indispensable para el cuento.&lt;br /&gt;Es como un iceberg, del cual solo se ve una mínima parte, pero esconde mucho más que queda invisible.&lt;br /&gt;En palabras de Edgar A. Poe: El cuento se caracteriza por la unidad de impresión que produce en el lector; puede ser leído de una sola sentada; cada palabra contribuye al efecto que el escritor previamente se ha propuesto. Este efecto debe ya prepararse desde la primera frase y graduarse hasta el final. Cuando llega a su punto culminante, el cuento debe terminar […].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CÓMO CREAR UN CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Destacamos los pasos más importantes al escribir un cuento:&lt;br /&gt;SELECCIÓN: Entre todos los datos que tenemos en la mente es necesario que hagamos una selección. "La regla de oro del arte literario es OMITIR" (Stevenson).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ÚNICA HISTORIA: El cuento implica unidad, intensidad y originalidad. Un único tema concentrado, tenemos poco espacio y cada palabra debe darnos un dato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TENSIÓN INTERNA: De los acontecimientos. Tenemos que conseguir que el lector se pregunte qué sucederá a continuación, dosificando la información. Los hechos fortuitos si no estuvieran atados a los acontecimientos del cuento, sobran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VISIÓN DE CONJUNTO: Una visión de conjunto nos ayudará a seleccionar los acontecimientos que van a conducirnos al desenlace final. Debemos disponerlos en el sentido que más convenga a la trama.&lt;br /&gt;- ¿Qué punto de vista conviene al desarrollo? ¿Debe ser el narrador protagonista y hablar en primera persona, o testigo y narrarlo en tercera? ¿Es omnisciente o es un narrador observador?&lt;br /&gt;- ¿Qué tiempo necesita la trama? ¿El presente en que la historia está sucediendo mientras se narra, o que el narrador lo cuente desde el pasado, conozca la historia y haya sido testigo de los acontecimientos?&lt;br /&gt;- ¿Desde dónde se debe comenzar el relato? ¿Desde el principio de la historia, in media res, o que camine una parte en presente y otra en pasado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PREFIGURACIÓN: Nos prepara sin saberlo para el final. Nos insinúa lo que va a suceder pero escatimando el desenlace. Son pequeños hilos que el escritor tira por delante. […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VEROSIMILITUD: es necesario detallar con precisión cada escena, para crear en el cuento un marco espacio-temporal reconocible. Debemos convencer que la trama es verosímil.&lt;br /&gt;Debemos emplear los sustantivos más precisos, y el adjetivo que verdaderamente califique, que nos dé una idea concreta y original. Cuando los sustantivos y adjetivos no nos sirven para definir con exactitud, existe la metáfora, y las comparaciones. (Escribimos muchas veces "flor" en lugar de hortensia o crisantemo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MOSTRAR EN VEZ DE DECIR. "Los buenos escritores pueden decir casi todo lo que tiene lugar en la ficción que escriben, salvo los sentimientos de los personajes" (Gardner). Los sentimientos no hay que escribirlos, sino que deben ser mostrados mediante acciones. El sentimiento debe despertarse, no definirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-NwkjahExNRI/TynLikruvQI/AAAAAAAAFQM/wOUGl8eJjGw/s1600/27.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-NwkjahExNRI/TynLikruvQI/AAAAAAAAFQM/wOUGl8eJjGw/s1600/27.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 17 – COMENTARIOS DE LIBROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS LÓPEZ DZUR&lt;br /&gt;(Orange County-California-USA)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gaceta Virtual: Antología Anual SIN FRONTERAS&lt;br /&gt;Selección: Norma Segades-Manias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin fronteras muy bien puede que perfile una recopilación, excelente y cualitativa, de poemas de autores que escriben en español, independientemente de si residen en los EE.UU. o Europa; el recaudo poético se fortalece con ilustraciones, pinturas al óleo, acuarelas, fotografías, y/o medios gráficos, en los que destacan los artistas Vito Campanella (Monópoli-Bari-Italia), Ana Isabel André (Alentejo-Odemira-Portugal), la italiana Rita Panfili, el brasileño Sebastiao Salgado (Aimorés-Minas Gerais-Brasil), la acuarelista Edith Lomovaski (Telaviv-Israel), Berenice Barreto Fernández (Crato Ceará-Brasil) y el artista Luis Roberto Makianich (Huntington Beach, CA.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rita Velosa (Sao Paulo, Brasil) aporta poemas en portugués y otra paulista, Marta Rodríguez, poesía y prosa en portugués. En traducciones al español por François Szabó, la rumana Ioana Trica (Grindu-Ialomita-Rumania) nos brinda textos poéticos y, en español, un fragmento de la novela “Historias de Falacia” lo envía Gustavo Consuegra Solórzano (Helsinki-Finlandia), mientras Ian Welden se despacha con textos desde Copenhague-Dinamarca, y Olivier Herrera Marín envía sus poemas desde París. Muy agradable fue hallar un envío de Norton Contreras Robledo, desde Malmö- Skåne, Suecia, acerca del esencial tema “Sobre el oficio de escribir”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una antología, con el lema «Sin Fronteras», por lo mismo que no excluyó a españoles de distintas regiones peninsulares, ni a suramericanos, centroamericanos o caribeños, tuvo una representación en los Estados Unidos con los poetas Yosie Crespo (Miami), Luis Ambroggio (Washington-DC), Miriam Brandan y Carlos López Dzur (California). ¿Qué implica? Que las convocatorias virtuales pueden ser exitosas. La internet está poniendo en contacto a poetas de una calidad importante en lengua española y desde cualquiera sea el lugar del mundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un emprendimiento editorial y virtual de esta calidad no sorprende, considerando el esfuerzo, disciplina editorial, experiencia y criterios selectivos que distinguen a la directora Norma Segades (también directora de la Editorial Alebrijes) y tampoco que tenga una representación tan diversa. De hecho, el número de poetas argentinos es preponderante. Tienen una intensa vida virtual en favor de las artes, sólidas comunidades de artistas, con madurez y riqueza estética, y esta presencia poética sólo se explica por amor a la lectura y a su formación humanística y literaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las inquietudes que me despierta este homenaje antológico, fundamentalmente al idioma español, aunque haya textos en portugués incluídos, una es el sentido de solidaridad, el vínculo poético con el idioma, no importa el lugar del mundo en que se esté. La antología sirve para recordar cuán migratorios somos los poetas y los artistas todos y cuan hermosamente se cualifica el deseo de comunicar y pensar, entre otros temas, los siguientes, que son los que abundan en esta muestra: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Cada vez que leo una antología me gusta ver la salud o estámina social de los grupos o poetas de los diversos países que se representan. ¿Quiénes articulan una voz política, o utilizan el poder persuasivo / sugerente / de la palabra; para iluminar disyuntivas? Porque todo puede ser, ante la sensibilidad, una 'causa' que requiera de apoyo: la ecología, el desamparo infantil, el hambre o la opresión.... Creo que todos los poetas andan en una búsqueda subjetiva, en adición a lo social, mas: ¿cuán urgente es la primera a fin de no darse una evasión?, siendo que como dice la bonaerense Amalia Mercedes Abaria vivimos / miramos / como desde «frágiles plataformas», sedientos de horizontes y con deseos de «lanzar (el) corazón hacia la luz»&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre poetas abiertamente sociales, en esta muestra, están los argentinos Bernardo Schifrin (la compasión y defensa del campesino); la chilena Alicia Fontecilla (quien, entre sus textos, protesta la crueldad de la dictadura de Augusto Pinochet, «el día en que los militares le dieron vuelta la casa a culatazos»), la residente de Honduras, Diana E. Vallejo, en su “Fuga Política”, avisa sobre la cantidad de «buitres (que) rodean el Congreso», la naturaleza de «sus voces huecas e impopulares», como «trampas mediáticas», cuya misión está ya vigente: asechan a los hijos no natos, /vuelan cerca /se quieren comer sus voluntades…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A este poema de grito y desesperación, la propuesta es aprender de (hacernos) «la voz cantante / Lo sabio de un pueblo humillado». Si bien sentimos una hablante poética que «Busca la raíz / su origen», ir fondo de su angustia («la hierática angustia / la calma que estrangula») para poder superarla y, de veras, llegar «hasta nosotros / De nuevo»). El libro inédito “Los abandonos”, del que ella ha colaborado sus textos, muestra una profunda, enérgica poeta de estámina existencial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rossana Arellano, chilena, prefiere cantar a la «Patria no dormida», a la que puede ser «espiga de paz, madre infinita». Canta a la libertad y a lo que, a su juicio, la represente: «guerrillera a la sombra de la ira». Poesía compadecida ante lo que origina el «estandarte de miseria, / madrugada de hambre, dentelladas al alma», como en la metáfora del ladronzuelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basta por ahora estos nombres. Claro, que son muchos más; sólo marcamos el tema e indicamos que verse entre ese listado de participantes es ya de por sí honra. No hay temas en que no se haya poetizado con la necesaria dignidad del oficio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) El tipo de textos cotidianos requiere de observaciones precisas, lenguaje concreto, y eso lo vemos en Raúl Alberto Abeillé y otros observadores como Oscar A. Agú, buen descriptor de los detalles femeninos, especialmente la mujer oprimida, explotada, la prostituida; su ver es como el oír a quien grita desde el desparpajo de los cuerpos porque explora temas de la cotidianidad sicológica con observaciones precisas de comportamiento, planteando el problema de las alienaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inhabilidad poética de entrar a la especificidad, al fondo de la verdad, se relaciona a la existencia desprovista de sentido. Este velamiento en la habitualidad quita gozo de vida y produce hastío. El poeta sabe, en su pensar originario y puro, que no se puede vivir de gratuidades, o sin fundamentación. El oficio esencial del poeta es transparentar, en beneficio propio y ajeno, lo que queda por perder o temer. Entonces, la voz del poeta es la más apasionada, la más conmovida y la grita a riesgo de una totalidad agobiante, presente, contra el ente-ser. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia Villafañe Correa tiene una fluida, estructuralmente económica manera de capturar las descripciones de relaciones amorosas y hacer «retratos domésticos» con su artesanía de lenguaje amatorio. Esta poeta de Salta, Argentina, nos prueba que siempre se puede decir algo nuevo, emotivo y refrescante, con las menciones de «besos prohibidos» y detalles de lo cotidiano. En su poesía hay constante conjuración contra la privación sensorial, inhibición interna o toda limitación externa. Es mediante esa expresividad que se rescata lo que la poesía propone como su esencia originaria y su verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las formas simpáticas de captar lo cotidiano, pasarlo como si fueran fotografías «Instantáneas» a cuajarse en los versos, me encuentro al santafesino Oriel Visintini, creando sus inolvidables retratos de El Nene, Lucy, Inés, el Repartidor. En su aproximación, retrata de paso y llora «mi norte solitario / Norte y Sur opuestos por el vértice» Y en las escenas de sus textos, hay sentido de festejo para desafiar lo aburrido y monótono. Todas las acciones impulsivas o excesivas sin sentido, necesitan del proceso replanteador del poeta que saca polvo a lo cotidiano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la prosa, aunque la racionalidad y el pensar poético operen del mismo modo, Sergio Fombona ventila su escepticismo filosófico en su ensayito “Donde termina la risa”. Parecería que Fombona estuviese examinando el cansancio o fastidio que origina el guardar, arrinconar y olvidar el sentido de la vida, mismo que no requiere tantas presunciones o inventivas. La obsesión por el tener, al fin de cuentas, cesa, así, la risa, y es cuando percibimos la miseria del hastío, o cuando ya, cautivos destructivamente, pensamos que nada hay que divierta y distraiga auténticamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La especulación filosófica que descansa sobre un reconocimiento existencial y místico destaca con el santafesino Víctor Hugo Arévalo Jordán, para quien «el Hombre vive el mundo» que se guía por; «los designios secretos / de las leyes del espíritu», o una «naturaleza septenaria del ser» que responde a su vez a «Leyes del Cosmos». Mas, como planteamos en los inicios del temario, hay poetas que son oídos y observadores sociales en torno a si se utilizan bien los recursos dados y los dones, y Arévalo sobre el trabajo con la Palabra dice desde su convicción neognóstica: ... la palabra, tan sólo la palabra,/de la sabiduría de nuestros padres, /los Antiguos sabios... […]será capaz de abrir el silencio («el silencio del hombre»)/ y cuando hable el Silencio, será tiempo/de sonrisa del Hombre, será luz, /será alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poema no pone culpa ni levanta otra denuncia que la victimización humana por este silencio que convierte la vida en invierno, metáfora que utiliza para la Maya / Ilusión de realidades fenoménicas. Si bien busca ecuanimidad en «el tránsito sereno de mi camino», observa: he visto al que gobierna por tres poderes, /la política, súplica de moscas en la telaraña, /el materialismo, lógica y razón confusa, /la traición, arma desleal de la serpiente... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encendido de la Palabra y el desafío al «silencio incoherente», como tema que fluye recurrente y épicamente por la antología, lo descubrimos en los textos de Ana Lucía Montoya Rendón, (Valle del Cauca, Colombia). La poesía de Montoya es advocativa, dialogante, con ánimo reflexivo. «Y es la luz que enciende la letra. / La que ilumina al poeta. / La que receta profetas. / Y enseña la letra a los niños». Esta luz es la palabra, como material primario del poema y se reviste en esta muestra con sentido correctivo y consolador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos reconocimientos a la Palabra («sutil caricia» de letras) que, en la antología se dan como hallazgos comunes, o el tema que hila tanta diversidad de sentidores y pensadores, para convertirlo en el tesoro escondido (de diamantes) que menciona Alicia Fontecilla, en su poema «La Palabra», cuando dice: «este tesoro / este diamante, este pequeño dios / este huracán de fuego». Y cuando se carece de la palabra, como se describe en “Poemas más que breves” de Gabriela Bruch (argentina), la sensación es desoladora. &lt;br /&gt;IV /no /tengo nada que decir, no tengo nada que escribir /se fueron las /palabras /ahora son niños perdidos /pero sin ninguna isla a dónde /llegar &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V /palabras como niños que se ausentan /colores que pugnan por estremecer(me) /una flor solitaria en la arena/ y el viento del sur /que jamás conocerá / las buenas costumbres /bendito sea &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Es interesante la meditación del bonaerense Luciano Doti sobre el proceso de creación. Utilizando metáforas cosmológicas en su ensayo, dice: «La noche es el territorio de la libertad, una dimensión donde reina el libre albedrío. El silencio, un agujero negro en la oscuridad». ¿En que otros autores vemos la intención de aproximarse descriptivamente al proceso estético? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en las metáforas e interrogantes de Belkis Arredondo Olivo (Venezuela) en torno a la suerte final de los poemas a los que compara con aves cautivas. Unos pajarillos (que son los) «pequeños aletean perseguidos / por lo que vivieron una vez / he pensado en soltarlos / me detiene que en la urbe / en libre albedrío mueran». Ante un esperado «día de fiesta», de estar juntos en «reencuentro» y ver al que vendrá, el trabajo de Belkis Arredondo con la pluma, las aves, el colibrí y la muerte, es fascinante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) En muchos de los poetas que explorar su ser / su amimalidad y su misterio / desde capas profundas, no sociales, las imágenes de los Arquetipos le brindan el asidero. La chilena Alejandra Zahri enfrenta sus demonios en “Aullido de Loba en Celo”, “Brujo de pasiones” y en otros «Dioses del Olimpo», perfiles arquetípicos de «el demonio en el infierno» y «los ángeles, observando», el proceso intrapsíquico y sensual humano. Desde esta perspectiva también escribe Osvaldo Lázaro, argentino; pero, éste buscando ser consciente de sus métodos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos de estos autores, más entre quienes cultivan la prosa (microrrelatos, cuentos y ensayos) lo mismo que la poesía, participan de la creación, en cuanto hay un examen y alerta socio-político que le mueve a dar de tal aspectualidad libremente; la aproximación a una cotidianidad que frustra representa otro asomo, así como los motivos de sicología de arquetipos. Los tres aspectos también podrían coincidirse como estímulos en ellos. Este es, por seguro, el caso de Norma Segades, la mexicana Lina Zerón y otras extraordinarias poetas convocadas a la Antología Anual «Sin Fronteras». &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cada autor, este libro colectivo se vale como una colección parcial de algún aspecto, no como expresión holística ni panorámica de su obra. Concluir acerca de cuáles son las preferencias temáticas, estilística y autorales, de cada poeta o narrador incluido es difícil por el número limitado de textos. Siempre la muestra resulta pequeña y, como en el caso de Carlos M. Valenzuela Quintanar no es posible asignar a este autor una preferencia por el hedonismo amatorio, el culto a la belleza de las hembras (como es lo presentado en esta antología), cuando hemos visto por textos suyos muy definidas preocupaciones sociales y su particular compromiso con las causas campesinas de su México natal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5) Aunque creo que las imágenes, la plástica de color y forma, tiene su propio lenguaje, al que le pueden nacer palabras, aquí sólo podremos estremecernos ante la fuerza y expresividad de la muestra. Uno de los cuadros que más me gustaron lo contribuye la argentina Griselda García Cuerva; impresiona la oferta visual del peruano Oswaldo Mejía, desnudos de maniquí, que parecen desechados; un dibujo irreverente e impactante, acullá, de la zaragozana Pilar Bamba, cuadros de otro español, de Navarra, Elías Garralda Alzugaray, el arte de Roy Evans Miranda, chileno, Ricardo Calanchini (argentino, santafesino) entre otros. Finalmente, destacaría que hay una muy diversa muestra de arte y fotografía artística digital, destacando a Marta Zárate de Righi, de Argentina, y Xolot Polo (México DF-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-E1ZlkgBoRcY/TynLY1AuiFI/AAAAAAAAFQA/jQUM9BGP1yA/s1600/26.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-E1ZlkgBoRcY/TynLY1AuiFI/AAAAAAAAFQA/jQUM9BGP1yA/s1600/26.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 18 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;RAÚL ASTORGA&lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL CALLEJÓN DE LAS NO VERDADES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo había decidido apartarse del mundo con sus libros y sus discos en un bolso. Caminó hasta la zona oeste de la ciudad donde le habían dicho, en una madrugada de borrachera en el café Cortázar, que si lo hacía de noche podría encontrarse con el callejón de las no verdades que sólo tenía una cuadra de extensión, una ancha calle de césped con árboles en sus veredas y una soledad que le permitiría encontrarse a sí mismo. El tipo intuía que ella no lo perdonaría, porque justo en el momento en que todo estaba bien, él, vaya a saber por qué causa, si es que existía alguna causa, había arrojado todo por la borda. Había decidido dejar su trabajo, para dedicarse a la música y a la literatura, pero no para grabar un c.d. y escribir un libro, sino para escuchar los c.ds. que se había comprado durante años y para leer los libros que había conseguido en otra tanta cantidad de años. Por eso le interesó lo del callejón de las no verdades, porque creyó que era el lugar indicado para concentrarse, para disfrutar de esos momentos, con la espalda en el césped y la mirada en las estrellas. Y así, pensó, volver cambiado, con nuevas perspectivas, para convencer a ella de que todo eso era lo mejor para los dos. Aquella vez, llegó y se instaló en el lugar. Notó que no había enchufes para su reproductor de c.ds. y notó que la luz no era suficiente para leer libro alguno. Se recostó en medio de la calle, silenciosa, acogedoramente extraña y allí se quedó repasando frases de novelas que lo habían hecho feliz y susurrando canciones que había escuchado hasta el cansancio durante toda su vida. Pensó en ella, en cómo la encontraría al volver a verla.&lt;br /&gt;El tipo no se dio cuenta de que habían pasado meses y que siempre era de noche en el callejón de las no verdades. Creyó que habían pasado algunas horas y decidió ir a verla. Ella lo recibió con calidez y le preguntó cómo le había ido con el libro que iba a escribir y con el c.d. conceptual que iba a grabar, ambas cosas en la película que ella se había hecho de la situación. Cuando el tipo le comentó su experiencia y que la había extrañado por algunas horas, ella fue levantando la voz y, en un crescendo gradual, le reprochó el tiempo que estuvo lejos, los meses sin un contacto, ni un sms, ni un “me gusta” en el face, ni un e-mail con un pequeño “te quiero”, nada, nada. El tipo le confió su arrepentimiento por haberse ido en busca de algo que podría haber encontrado de otra manera. Pero todo fue inútil, ella se marchó de su casa y el tipo se instaló allí ante la vista atónita de los padres de ella. Buscó un enchufe y puso un c.d. de Coldplay e invitó a bailar el lento a la madre de ella, y ahí nomás, el padre de ella, que leía el Página /12 revolcado en el sofá, se levantó, desenchufó el reproductor, tiró al piso los c.ds. y dijo: hasta acá llegamos. Y agregó: vaya ya mismo detrás de ella y exprésele su arrepentimiento antes de que sea totalmente tarde, imbécil.&lt;br /&gt;El tipo no objetó nada, sólo se limitó a recoger los materiales esparcidos en el living de la casa de ella y con su bolsito a cuestas salió a deambular por la ciudad. La encontró cerca del callejón de las no verdades. Estaba sentada en la mesa de una heladería, saboreando uno de tramontana y chocolate nevado. El tipo caminó a espaldas de ella, se fue acercando, mientras pensaba cómo dejar de oscurecer la situación, mientras buscaba palabras que escribieran cosas nuevas y borraran esas cosas viejas que se supo conseguir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-6VIvi_uPLtA/TynLMzsXhUI/AAAAAAAAFP0/VjsSp0_AIsI/s1600/25.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-6VIvi_uPLtA/TynLMzsXhUI/AAAAAAAAFP0/VjsSp0_AIsI/s1600/25.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 19 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ELENA SOLÓRZANO&lt;br /&gt;(Delicias-Chihuahua-México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS ANUNCIADORES DEL FUEGO&lt;br /&gt;Para las víctimas del Holocausto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carbón dibuja los gestos,&lt;br /&gt;merodea la noche entre los brazos.&lt;br /&gt;Resquebrajados labios&lt;br /&gt;donde brota el beso pervertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del silencio -entraña desgajada-, &lt;br /&gt;lumbre que dejan los pasos y las botas,&lt;br /&gt;caos amontonando trazos y palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las piernas escurren las entrañas, &lt;br /&gt;a cada instante junto mis pedazos,&lt;br /&gt;a cada instante miro un cielo roto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bandadas de frustradas risas,&lt;br /&gt;los cuerpos descansan en alas de ceniza.&lt;br /&gt;La mirada del sol se escabulle&lt;br /&gt;entre la densidad del humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo del gheto a una miseria de estertores.&lt;br /&gt;Qué no me toquen los indómitos segundos.&lt;br /&gt;Qué no me mire el cardumen de cadáveres.&lt;br /&gt;No, no cuenten una a una mis costillas.&lt;br /&gt;No, no palpen mi sexo habitante del alumbre.&lt;br /&gt;Mi “yo” se diluye en la sangre de mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vienen los anunciadores del fuego,&lt;br /&gt;nos forman con las simetrías de las hojas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su delirio invocan al progreso.&lt;br /&gt;Taladra el cerebro su diabólico discurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ósculos desenfrenados, carne viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carcomido demonio&lt;br /&gt;¿A quién entregarás mi alma &lt;br /&gt;y de mi cuerpo la ceniza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué mancha indeleble en mi vestido?&lt;br /&gt;¿Qué pecado insólito endosan a mi raza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vientos de catástrofe,&lt;br /&gt;El gas se instala en el cerebro&lt;br /&gt;y todo se paraliza &lt;br /&gt;en el páramo helado del martirio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recuerdo extraerá &lt;br /&gt;el último jugo de los muertos.&lt;br /&gt;Las víctimas de este holocausto&lt;br /&gt;las tengo tatuadas en la frente,&lt;br /&gt;no las ha borrado el espasmo del tiempo&lt;br /&gt;ni la distancia  deslíe sus contornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no acaban de morirse?&lt;br /&gt;¿Por qué están presentes &lt;br /&gt;todavía en mi memoria? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Niña de azafrán y siempreviva,&lt;br /&gt;resplandeciente espora de tan negra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toma este jabón y perfuma tu sexo,&lt;br /&gt;canta con las otras (cuencas vacías de esperanza).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ofrece tu pubis, qué todos lo miren&lt;br /&gt;con enfermo deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí no tienes nombre, &lt;br /&gt;eres un número sin fecha,&lt;br /&gt;un marinero sin registro, &lt;br /&gt;un hilo de la herida. &lt;br /&gt;eres la marca de tu sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Enervados, violentos,&lt;br /&gt;la desvirgan a las doce de la noche.&lt;br /&gt;Siembran su semilla&lt;br /&gt;en el vientre inmaduro de la niña.&lt;br /&gt;Todos cabalgan sobre sus caderas,&lt;br /&gt;el fuego revive una y otra vez&lt;br /&gt;entre las piernas de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es el racimo de uvas&lt;br /&gt;para degustar esa madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritos con sordina&lt;br /&gt;en la techumbre del viento,&lt;br /&gt;entre los anhelos pervertidos de los arios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viejas mujeres entran a la cámara,&lt;br /&gt;hay un cielo con las fauces abiertas,&lt;br /&gt;las manos arañan las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hilanderas del futuro&lt;br /&gt;¿qué conjuros pronunciar&lt;br /&gt;para salvar a vida de los nietos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retumban los cánticos, &lt;br /&gt;inflaman el tránsito a la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mansedumbre reflejada &lt;br /&gt;en las pupilas de limpia hierbabuena..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entran y cantan, &lt;br /&gt;son una sola voz, &lt;br /&gt;espiral de luz&lt;br /&gt;que aniquila lobregueces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mancilladas violetas,&lt;br /&gt;escurre hidromiel de sus fosas nasales.&lt;br /&gt;Aparece un horizonte de grafito.&lt;br /&gt;Con mustios badajos las campanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuerpos &lt;br /&gt;se retuercen,&lt;br /&gt;se calcinan,&lt;br /&gt;bailan en ascuas convertidos.&lt;br /&gt;Desgarradores gritos ocultan los parlantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tempestad de fuego,&lt;br /&gt;se desatan los ruidos,&lt;br /&gt;un galope en el pecho.&lt;br /&gt;Se abre el camino de los escorpiones.&lt;br /&gt;La noche enhebra dagas.&lt;br /&gt;Los demonios engarzan alacranes&lt;br /&gt;y el agua se pudre con la sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crepita la carne&lt;br /&gt;se calcina la esperanza&lt;br /&gt;Infierno tatuado en la piel del moribundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se retuercen, se retuercen,&lt;br /&gt;la linfa no amortigua los ardores,&lt;br /&gt;el horror resucita en cada ojo.&lt;br /&gt;Se retuercen, se levantan&lt;br /&gt;con el dolor en cada uno de sus poros,&lt;br /&gt;con astillas en cada una de sus uñas.&lt;br /&gt;Se retuercen, se levantan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muertos vivirán&lt;br /&gt;mientras los recordemos&lt;br /&gt;con su talega de recuerdos oxidados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria rompe el hilo del tiempo.&lt;br /&gt;El pasado regresa hasta el presente&lt;br /&gt;como la ola a la playa solitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es imposible recordar todo el infinito.&lt;br /&gt;Es necesario mutilar las horas, los minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ausencia nos carcome las neuronas.&lt;br /&gt;Nuestra realidad claudica ante los otros&lt;br /&gt;que nos muestran sus rostros descarnados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El salitre todo lo desmorona.&lt;br /&gt;Soy estatua de sal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento un hueco inmenso en medio de la cara.&lt;br /&gt;El silencio pesa como si todo el mar llegara de repente,&lt;br /&gt;como si todo el cielo cayera en mis espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria trae a nuestros muertos&lt;br /&gt;al plano del presente,&lt;br /&gt;los dibuja con tiza de neblina,&lt;br /&gt;flotan y ríen sobre los dorados trigos&lt;br /&gt;o entre el hormigón de las ciudades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo el ángel lo ve todo:&lt;br /&gt;cadáveres, los puentes rotos,&lt;br /&gt;los escombros del pasado&lt;br /&gt;y el brillo lacerante del futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ixVlcNzYfx8/TynK-8Qc85I/AAAAAAAAFPo/BQOeyI_ovuQ/s1600/24.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-ixVlcNzYfx8/TynK-8Qc85I/AAAAAAAAFPo/BQOeyI_ovuQ/s1600/24.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 20 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CRISTIAN VITALE&lt;br /&gt;(La Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA LLUVIA CONVOCADA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía es el arte de esperar; podría decirse. Pero esta ecuación, que en principio seduce, cae rápidamente desmentida por esta otra certeza: la mera espera es siempre infecunda o infeliz. Y entonces... El concepto de espera es válido pero hay que precisarlo. En el otro extremo de las disposiciones estéticas se halla el verbo forjar, que supone trabajo a destajo, fuerza férrea frente a la resistencia, hierro en la voluntad, materiales rebeldes, sudor, chispas y olor a galpón. Esta ética de la creación no parece ser madre de gran poesía. Ni forjar ni esperar. Y entonces... Que la poesía sea hija de la Inspiración supone una idea de Trascendencia.  Salvo que pongamos los nombres en minúscula, de modo que algo simplemente externo al poeta ilumine el acto creador. Esa idea es tan cierta como banal. Que algo que no es exactamente mi voluntad colabore en el acto creador es, hoy, tan ampliamente aceptado como descarnado y vacuo. También acá hacen falta algunas vueltas. Ni esperar ni forjar ni inspirarse. Y entonces... &lt;br /&gt;Voy a ayudarme con una imagen. Me gusta pensar la maquinaria poética como una mano que sin cesar tira piedras, cuya caída nunca se produce o al menos no es objeto de espera. Es una imagen ciertamente fantástica puesto que rompe las reglas de lo real. Pero insisto con la escena. La creación poética también desdice las lógicas más cotidianas. Una mano, entonces, que lanza piedras que no caen. Y la poesía dónde está. En otro lado, sin duda. Pero no ajena a esta rutina. Porque las piedras que no caen, no son piedras que se pierden. Y hay algo de mentira en decir que no son objetos de espera. El poeta simplemente espera la desfiguración de la piedra, su trasformación, su reencarnación en los casos más extremos. Por otro lado, nunca sabe de dónde vendrán ni cuándo ni cómo las piedras que no sin fingida indiferencia ha lanzado. Y entonces...&lt;br /&gt;La poesía es el arte de arrojar piedras como al descuido y esperar sin ansia pero con deseo que al fin nos llueva. Cuál es el contenido de la lluvia será en parte culpa de la piedra arrojada, será en parte culpa del tiempo de la espera, será la manera de arrojar, será la mano, será la intensidad, los modos, serán incluso los caprichos de la lluvia.&lt;br /&gt;Nunca se empieza un poema. Es que siempre ya se ha empezado. La datación es la de la escritura, no la de la concepción. La creación poética es un estado, no un fenómeno. El poetizar es una manera de estar en el mundo, una posición del cuerpo ante la experiencia, ante la existencia incluso. La forjación es previa y posterior a la revelación. La poesía ya está. El sudor es tan necesario como secundario. La voluntad y la pericia se someten a la lluvia que ya pasó. Después de la lluvia el tiempo es menos ansioso y más la patria de los relojes. El artesano trabaja la descendencia remota de las piedras que él mismo, cuando fue poeta, arrojó durante siglos. Antes y después la poesía es un arte de taller, de panadería, de galpón. Y otra cosa. Casi siempre la lluvia sabe dónde caer. Podrá de golpe llover a cántaros o venir en gotas. Lo que importa es la constancia, la insistencia, la falta de resignación de la mano. La fortuita o atinada puntería. Y la fe ciega de que algún día nos lloverá.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ujnmWOr4GlE/TynK0Ry9eKI/AAAAAAAAFPc/Xy4B2Ljjoio/s1600/23.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-ujnmWOr4GlE/TynK0Ry9eKI/AAAAAAAAFPc/Xy4B2Ljjoio/s1600/23.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 21 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAROLINA SANTA MARÍA&lt;br /&gt;(Olavarría-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TROPICO DE CAPRICORNIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevamente la sala de dancing, el ritmo del dinero, el amor que llega a través de la radio, el toque impersonal de la multitud que se arrastra. Una desesperación que baja hasta la suela misma de los zapatos, una angustia, un furor. En el centro de la más alta perfección mecánica, bailar sin alegría, estar desesperadamente solo, ser casi inhumano a fuerza de ser humano. ¿Si hubiera vida en la Luna, qué mejor imagen podría haber de ella que ésta casi perfecta ausencia de alegría? (…) Esta es la danza de la vida helada en el hueco de un átomo, y cuanto más danzamos tanto más se enfría.&lt;br /&gt;De manera que bailamos a un gélido ritmo frenético, con ondas cortas y ondas largas, una danza en el interior de la copa de la nada, cada centímetro de lujuria corriendo en dólares y céntimos. (…) Esta es la helada albura virginal de la lógica del amor, la trama de la marea descendente, la franja de absoluta vacuidad. Y sobre esta franja de lógica virginal de perfección, estoy bailando la danza del alma del pálido furor del último hombre blanco apretando el gatillo sobre la última emoción, el gorila de la desesperación golpeándose el pecho con sus manos inmaculadamente enguantados. Soy el gorila que siente crecer sus alas, un aturdido gorila en el centro de una vacío de seda;  la noche también crece como una planta eléctrica, lanzando capullos blancos, ardiendo en el negro espacio de terciopelo. Soy el negro espacio de la noche en donde los capullos estallan con angustia, una estrella marina nadando en el helado rocío de la luna. Soy el germen de una nueva demencia, una extravagancia vestida con un lenguaje inteligible, un sollozo que está enterrado como una astilla en lo más profundo del alma. Estoy danzando la danza razonable y hermosa del gorila angélico.&lt;br /&gt;Estos son mis hermanos y hermanas, que están locos y no son ángeles. Estamos danzando en el interior de la copa de la nada. Somos de una misma carne, pero estamos separados como estrellas.&lt;br /&gt;Es este momento todo es claro para mí, es claro que en esta lógica no hay redención, siendo la ciudad misma la más alta locura y todas y cada una de las partes, orgánica o inorgánica, una expresión de esa misma locura. Me siento absurda y humildemente grande, no como un megalómano, sino como una espora humana, como la esponja muerta de la vida, hinchada hasta la saturación. Ya no miro a los ojos de la mujer que tengo entre los brazos, sino que me dejo llevar a través de su cabeza y brazos y piernas, y veo que detrás de las órbitas de los ojos hay una región inexplorada, el mundo de las cosas futuras, y en ese mundo no hay la menor lógica, sólo la tranquila germinación de los sucesos que no se interrumpen ni de día ni de noche, por el ayer ni el mañana. El ojo acostumbrado a concentrarse sobre los puntos del espacio se concentra ahora en los puntos del tiempo; el ojo ve a voluntad para adelante o para atrás. El ojo que era el yo de sí mismo; ya no existe; ese ojo liberado de sí mismo ni revela ni ilumina. Corre a lo largo de la línea del horizonte, viajero eterno y ciego.&lt;br /&gt;Tratando de retener el cuerpo perdido, crecí en lógica como en ciudad, un punto dígito en la anatomía de la perfección. Crecí hasta sobrepasar mi propia muerte, espiritualmente brillante y duro. Fui dividido en interminables ayeres, e interminables mañanas, reposando solamente en la cúspide del acontecimiento, una pared con muchas ventanas, pero la casa desaparecida. Debo destruir las paredes y ventanas, último refugio del cuerpo perdido, si he de reunirme con el presente. Por eso es que ya no miro dentro de los ojos ni a través de los ojos, sino que, por el artilugio de la voluntad, me deslizo entre los ojos, la cabeza, brazos y piernas, para explorar la curva de la fantasía. Veo a mi alrededor como la madre que me llevó en su seno vio del otro lado del tiempo. He quebrado el muro que creó el nacimiento y la línea del viaje es circular y continua, como el ombligo. Ninguna forma, ninguna imagen, ninguna arquitectura, sólo escalera concéntricas de locura pura. Soy la flecha de la substancialidad del sueño. Lo demuestro emprendiendo el vuelo, lo anulo dejándome caer en la tierra.&lt;br /&gt;Así pasan momentos, verdaderos momentos de tiempo sin espacio, en que sé todo, y sabiéndolo todo me derrumbo debajo de la cúpula del sueño impersonal.&lt;br /&gt;Entre uno y otro de estos momentos, en los intersticios del sueño, la vida trata vanamente de construir, pero los andamios de la lógica de la ciudad no ofrecen apoyo alguno. Como individuo, como carne y sangre cada día que pasa me rebajo más para hacer la ciudad descarnada y sin sangre cuya perfección es la suma de toda lógica y la muerte para los sueños. Estoy luchando contra una muerte oceánica en la cual mi propia muerte no es más que una gota de agua que se evapora. Para elevar mi vida individual en una fracción de pulgada sobre este océano de muerte me hace falta una fe mayor que Cristo, una sabiduría más profunda que la del más grande visionario. Debo tener la habilidad y la paciencia para formular lo que no está contenido en el lenguaje de nuestro tiempo, porque lo que ahora es inteligible carece de sentido. Mis ojos no tienen objeto, porque no me devuelven más que la imagen de lo sabido. Todo mi cuerpo debe convertirse en un constante rayo de luz, moviéndose con una rapidez cada vez mayor, sin detenerse, sin volverse, son consumirse. La ciudad crece como un cáncer; yo debo crecer como un sol. La ciudad devora y devora profundamente hasta llegar a la carne viva; es un insaciable y pálido piojo condenado a morir eventualmente de inanición. Y yo voy a hacer que ese pálido piojo que me está comiendo se muera de hambre. Voy a morir como ciudad, para poder convertirme nuevamente en un hombre. En consecuencia, cierro mis oídos, mis ojos, mi boca.&lt;br /&gt;Antes de convertirme nuevamente en un hombre cabal, es probable que exista como parque, una especie de parque natural en donde la gente viene a descansar, a dejar pasar el tiempo. Lo que digan o hagan no tendrá mayor importancia, desde que sólo traerán su fatiga, su aburrimiento, su falta de esperanza. Yo seré el amortiguador de choques entre el pálido piojo y el corpúsculo rojo. Seré el ventilador que suprime los venenos acumulados por el esfuerzo de perfeccionar lo imperfectible. Seré la ley y el orden como existen en la naturaleza, como están proyectados en el sueño. Seré el parque selvático en medio de la pesadilla de la perfección, el sueño tranquilo, inconmovible, en medio de la actividad frenética, el golpe de azar, el blanco billar de la lógica. Ya no sabré como llorar ni protestar, pero estaré allí siempre en absoluto silencio para recibir y restaurar. No diré nada hasta que llegue el tiempo de ser nuevamente hombre. No haré ningún esfuerzo para preservar, ni para destruir, no emitiré ni juicios ni críticas. Aquellos que ya están cansados vendrán a mí en busca de reflexión y meditación. Aquellos que no estén cansados morirán como han vivido, en desorden, desesperación, en ignorancia de la verdad de la redención. Si alguien me dice, debes ser religioso, no le responderé. Aun cuando haya una revolución en marcha no responderé. Porque siempre habrá una revolución y el sexo de una mujer a la vuelta de la esquina, pero la madre que me tuvo en su seno dio vuelta a muchas esquinas y no respondió, y finalmente se dio vuelta de adentro para afuera… y yo soy la respuesta.&lt;br /&gt;Naturalmente, de aquella extraña manía de perfección, nadie hubiera podido esperar una evolución a un parque selvático, ni aún yo mismo. Pero es infinitamente mejor, en tanto se espera la muerte, vivir en estado de gracia y de aturdimiento natural. Es infinitamente mejor, mientras la vida marcha hacia una mortal perfección, ser solamente un poco de espacio respirable, un pedazo de verde, un poco de aire fresco, un charco de agua. Es mejor también recibir a los hombres en silencio y abrazarlos porque no hay respuestas que darles mientras estén todavía precipitándose locamente para saber qué hay a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-I1_8NYjYeDA/TynKmFcLUZI/AAAAAAAAFPQ/mZcQnAI58Ec/s1600/22.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-I1_8NYjYeDA/TynKmFcLUZI/AAAAAAAAFPQ/mZcQnAI58Ec/s1600/22.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 22 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ERNEST PÉPIN &lt;br /&gt;(Lamentín-Guadalupe-Haití)*&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AHITI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Príncipe los poetas son legión&lt;br /&gt;Tienen los ojos reventados de los videntes&lt;br /&gt;Las manos atravesadas por palabras&lt;br /&gt;Y la cara tatuada por las zarpas de la noche&lt;br /&gt;Escucho el testamento de sus sueños&lt;br /&gt;Cuando sus labios quemados&lt;br /&gt;Ya no tienen sombra para curar la miseria&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Príncipe&lt;br /&gt;Los poetas son legión&lt;br /&gt;Inventan gritos de funámbulos&lt;br /&gt;Al hilo de las palabras&lt;br /&gt;No son arañas&lt;br /&gt;Aunque cosen los días clandestinos&lt;br /&gt;No son perros errantes&lt;br /&gt;Aunque el amor ladre por no llorar&lt;br /&gt;Tienen la piel pelada de la montaña&lt;br /&gt;Y la risa amplia de Artibonito&lt;br /&gt;Cada segundo inventan una estrella&lt;br /&gt;Porque la ciudad podría morir ciega&lt;br /&gt;Cada segundo depositan en los cruces&lt;br /&gt;Un poema&lt;br /&gt;Porque las palabras podrían morir de hambre    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Príncipe los poetas son legión&lt;br /&gt;Nos invitan al cabaret de los sueños  &lt;br /&gt;Al país que aquí está&lt;br /&gt;En Ombarigore&lt;br /&gt;Para beber las palabras de las locuras dulces&lt;br /&gt;Las palabras de las ciudades donde las palabras se suicidan&lt;br /&gt;En los cuarteles&lt;br /&gt;Y las pesadillas&lt;br /&gt;Las palabras mezcladas con el polvo&lt;br /&gt;Con el exilio&lt;br /&gt;Con el olor de los olores muertos  &lt;br /&gt;No son basureros&lt;br /&gt;Aunque tengan un cielo que limpiar&lt;br /&gt;Quieren que se les escuche&lt;br /&gt;Y que recemos con ellos  &lt;br /&gt;Y que pintemos con ellos una ciudad de pintores &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Príncipe los poetas son legión&lt;br /&gt;Andan entre amor y cólera&lt;br /&gt;Denunciar las lluvias asesinas&lt;br /&gt;Y los soles en uniforme de vampiro &lt;br /&gt;Cada vez que vaya a Puerto Príncipe&lt;br /&gt;Escuche a los trovadores&lt;br /&gt;Mire la sangre de los pintores&lt;br /&gt;Compre el corazón de los mercaderes  &lt;br /&gt;Entre en el baile de los transeúntes&lt;br /&gt;Encontrará siempre un poeta&lt;br /&gt;Sin pasaporte&lt;br /&gt;Cuyas palabras viajan&lt;br /&gt;De los mercados a las músicas&lt;br /&gt;De las músicas a las capitales  &lt;br /&gt;De las capitales a las ciudadelas&lt;br /&gt;Para el pueblo de los pueblos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Príncipe los poetas son legión  &lt;br /&gt;Lanzan en la ciudad&lt;br /&gt;Alas de mariposa&lt;br /&gt;Aviones de papel&lt;br /&gt;Cartas de amor&lt;br /&gt;Colibríes azules&lt;br /&gt;Gritos de profetas&lt;br /&gt;Y la ciudad se echa a volar en una risa de poeta&lt;br /&gt;Y la ciudad sangra&lt;br /&gt;Y la ciudad toma la droga del sol  &lt;br /&gt;Y la ciudad gira en redondo&lt;br /&gt;Como un perro que se muerde la lengua&lt;br /&gt;Y la ciudad goza como una flor salvaje    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Puerto Príncipe los poetas son legión  &lt;br /&gt;No tienen caballete&lt;br /&gt;A veces tienen libros abiertos&lt;br /&gt;En el mismo cielo&lt;br /&gt;En las mismas bibliotecas de las aceras&lt;br /&gt;En las mismas venas abiertas de las mañanas&lt;br /&gt;En la misma noche sonora de las mujeres&lt;br /&gt;Generalmente visten el silencio&lt;br /&gt;Y pulen las lágrimas de las divinidades&lt;br /&gt;Dan la voz&lt;br /&gt;Son la voz del pueblo de los pueblos&lt;br /&gt;*Nuestro especial agradecimiento a Luis Aguilera (Chile)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ea-HlAkVgvI/TynKSw4MxtI/AAAAAAAAFPE/nG0NoXKr0ws/s1600/21.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-ea-HlAkVgvI/TynKSw4MxtI/AAAAAAAAFPE/nG0NoXKr0ws/s1600/21.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 23 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO SCHMIDT&lt;br /&gt;(Villa María-Córdoba-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AGRAVIAN LA POESÍA ARGENTINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los libreros que, carecen ya de la coartada de algún gusto, algún saber más allá de las notas compradas (alquiladas o prestadas) en los medios, los precios del papel y la mafia de las distribuidoras, basta con acudir a alguna cadena de librerías para hallar los burros adelante y atrás del mostrador, espejos de sombras, kiosqueros que aducen: no hay lugar en las vidrieras, los estantes, el cerebro, el alma; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;Los poetas de las tres o cuatro ciudades del país con agendas encadenadas al dispensador de becas (el funcionario, del funcionario, del funcionario del presupuesto enteco ad hoc) espacios, cargos, turismo (encuentros,conferencias,congresos,festivales,charlas,boludeces...),los poetas hacedores  -cómplices, victimarios-de las instituciones culturales o de dentistas suponen que, el sello de goma, el membrete o logo, les brindará el lugar ése adonde no los llevó el talento, y son barridos con las migas del neocapitalismo para la devoración del perrito, pasatiempo del ogro filantrópico son; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;Los docentes -en ese arco mal tensado que va desde el kinder hasta los postgrados-con su canon de best-sellers para algunos, sus críticos e historiadores (oficinista de las letras, peldaños vocales, ratitas, empachos...) gente que, como no pudo aprender se dedicó a enseñar, lo cual me parece muy bien para las ingenierías pero no, para el movimiento del alma en el corazón del mundo. Sujetos que, al carecer de la dignidad del cartonero, hacen papers, libritos abstrusos, donde el conocimiento cumple sus bodas con la oscuridad, notas al pie de la confusión, citas (cintas) del tráfico de influencias... basta verles el estreñimiento, la crispación, el modelo de gafas; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;Los periodistas así llamados culturales, especialistas en novedades, mulas del compromiso librero, editor, autor... tinterillos, cagatintas, pedantes, olvidos... hacen espejo con los docentes y se consuelan en la diversidad de su poderes, unos tienen rehenes, los otros , ilusos del saber; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;Los gobiernos; los bibliotecarios; los lumpenes que suponen-con más estupidez que inocencia-que la poesía es una de las consecuencias de la cerveza o la falopa mal rebajada y no la raíz, el raro abismo; los intelectualoides que leen rápido y mal aquello que se escribe  despacio como la eternidad; los pitopáusicos y menopáusicas que, luego de haber fracasado en casi todo (menos en la salud del narcisismo y la consecuente desdicha) mutan en lectores de playa, escritores para la familia, presentadores de libros, conductores de  f.m, servidores de premios y sobre todo carne de talleres o tertulias literarias donde los convencen -por una módica suma, o no, depende del renombre del estafador-acerca de las virtudes, las potencias, los estilos de estos administrativos, profesionales o peluqueras jubiladas y entonces, a través de lecturas recetadas, suplementos culturales y manuales de ejercicios se convencen -ya perdieron la guita, el tiempo sumado  a todo lo que perdieron en las cajas neuronales del sentido común- ¡¡¡hay un camino!!! Hay un camino y es la persistencia, la nota en el pasquín y el aplauso de Andrea... etcéteras de nieve sucia son; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;Los poetas que, en sus precarias bibliotecas, acumulan-es un decir- títulos de poetas que no pertenecen a la lengua y mucho menos al país y menos aún a los contemporáneos, para no hablar de los vecinos de la ciudad o la región, no los leen, ni difunden, ni comentan y se hunden en el patetismo de las malas traducciones (el sentido, la música, el ritmo, la circunstancia para siempre ajenos) repiten la política del puerto de Buenos Aires, la tilinguería, el colonialismo, mugre de máscaras, pececitos de colores; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;Las antologías  de Buenos Aires que, fatalmente titulan Antología de Poesía Argentina para la confusión y consternación de propios y extraños, con la esperanza de saquear -una vez más - el legado espiritual del país; agravian la poesía argentina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-wSjRJzX8wZk/TynKG1Qtg_I/AAAAAAAAFO4/G_IgR40nY5c/s1600/20.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-wSjRJzX8wZk/TynKG1Qtg_I/AAAAAAAAFO4/G_IgR40nY5c/s1600/20.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 24 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA PELUQUERÍA EN EL PATIO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por Irma Verolín (CABA-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un acompasar de manos que rozaban nucas, amables deslizamientos del peina por las cabelleras limpias, húmedas, adelgazadas, y la luz rojizo amarillenta entrando por las rendijas del toldo semicorrido. Eso era la peluquería. Y también alguna voz que daba a entender un conocimiento precario: de la pieza de chapas de la Tere entran y salen hombres. Entran nerviosos y salen tranquilos. En otras ocasiones se trataba de movimientos: una cabeza gira, los ojos observan el ruedo chingue de la falda de quien acaba de levantarse y, desdeñosos, siguen con afectada distinción el despliegue de su propia falda, planchada e impecable.  Pero la peluquería era, además, un ruido, imprevisto, leve, de algo que cae, un objeto, incluso la luz, o varias voces; en fin, de cualquier cosa que me rescatara de la modorra y me recordase que yo estaba, entre todas las mujeres, para mirarlas, para escucharlas, para que, por lo menos pasara el tiempo.&lt;br /&gt;A la peluquería la había instalado mi abuela en el patio de nuestra casa, debajo del toldo metálico, no bien se fue papá y ella tuvo que parar la olla con lo que fuera. Aunque el baño estaba al final de un extendido pasillo y n o había más que un solo secador, era casi una peluquería como las del centro. Tenía su espejo panorámico, sus fotos en la pared y sus revistas. Tenía focos de luces potentes y frascos que echaban muchas clases de olores. Y por todo el patio las mujeres iban y venían. Se iban y regresaban. Se dejaban envolver los pelos alrededor de aquellos cilindros huecos y transparentes, que les daban a sus cabezas aires cibernéticos, para que más tarde, como un golpe de gracia, las coronara el secador. Y debajo de él se quedaban y se adormecían y se dejaban estar hasta que los pómulos ruborizados les iluminaban los ojos. &lt;br /&gt;Únicamente los ñoquis de los domingos lograban que la peluquería  desapareciera un poco. Sólo un poco, porque el olor a tinturas, aguas oxigenadas y líquidos de permanente se mezclaban con la acidez de la salsa roja. Fue un domingo cuando la abuela carcajeó después de que yo le preguntara si la Tere tenía novio.&lt;br /&gt;-¡Qué va a tener! ¡Qué va a tener!- repetía la abuela.&lt;br /&gt;Sus ganas de reír le habían hecho despegar de vez en cuando los pies del mosaico, sobre el que todavía quedaban desparramadas las hebras desiguales de un corte a la navaja.&lt;br /&gt;-A cenar. A cenar.- me llamaba la abuela.&lt;br /&gt;Por lo tanto ya eran las diez de la noche y las várices abultadas en las piernas de mi abuela parecían lombrices que se querían escapar. Y, porque eran las diez de la noche, enseguida apoyábamos las chucherías en el piso; las tijeras, las pinzas y los peinas formaba una hilera cercana al zócalo. La gorra de plástico, agujereada para hacer los claritos, quedaba pendiendo del cuerno rojo del gomero. Luego separábamos la mesa libro del espejo, la abríamos y, aspirando ese vaho a perfume persistente, entre restos de melenas generalmente teñidas de rubio ceniciento, empezábamos a comer. Después la abuela contaba el dinero a un costado de un amontonamiento de platos, vasos, cubiertos engrasados. Y nada más, porque yo me caía de sueño. El sueño me ganaba y, de pronto, otra vez la mañana siguiente: el patio transformado en peluquería. De modo que retornaba esa especie de ruido de escombros: mujeres hablando como hablaban entonces las mujeres, robándose unas a otras las palabras.&lt;br /&gt;-Dios sabrá lo que hace.&lt;br /&gt;-Que Dios me perdone.&lt;br /&gt;-¡Ay! Piruchita, yo sería muy feliz si tuviera  hijos tan sanos y juiciosos como los suyos. Dios los guarde.&lt;br /&gt;Como a Dios se lo nombraba a cada rato llegué a creer que se lo estaban anunciando, que muy pronto formaría parte de la clientela permanente. En cuanto a Pirucha, estaba allí, visible, concreta, en su lugar. Que o sepa nadie había establecido un lugar para cada clienta, pero al parecer impulsadas por una memoria prodigiosa, las asentaderas buscaban siempre el mismo sitio. En el rincón desde el que podían espiarse todos los vericuetos del patio, en la silla acolchada se sentaba Pirucha. Si ella no venía, nadie ocupaba esa silla. Contra la pared opuesta solía apoyarse, tiesa, almidonada de arriba abajo, la Tere. Sólo se aflojaba una vez metida bajo el secador. Y ya su lengua y lo demás recuperaban las ondulaciones. A la Tere le sobraban carnes, en cambio Pirucha, como quien dice, era un palo vestido. Comúnmente la una a la otra se miraban como si quisieran mantener estirada en el aire una vara quebradiza. Cuando el sitio donde la Tere acostumbraba apoyar su espalda estaba vacío, Pirucha no perdía oportunidad para aconsejarle a la abuela:&lt;br /&gt;-Usted debería seleccionar la clientela, doña. No es cuestión de que le entre cualquier chirusita y le desprestigie el negocio.&lt;br /&gt;Pero si estaba el cuero tenso de la Tere, que parecía dispuesto a crisparse a la más leve alusión, la dueña de la silla acolchada mantenía su clásico gesto inanimado, gesto que podía interpretarse como un más allá, luego de haber traspasado la barrera de dignidad ofendida. Y si, pongamos por caso, las manos de las dos mujeres se rozaban sin querer al ir a buscar una revista, sonidos vibrantes atravesaban el patio. Sonidos o voces. Voces que vaían dentro del círculo vicioso de las repeticiones.&lt;br /&gt;-Hijos como los tuyos, Piruchita, no hay tantos por ahí.&lt;br /&gt;La Tere no. Ella no tenía hijos. Madre sí, madre tenía; y hermano. La madre era renga y el hermano borracho. Un arsenal de virtudes sin desmerecer a los presentes. Y de las virtudes de la Tere ni qué hablar: ella no usaba polleras plisadas sin un vestido que le oprimía la cintura para que sus bondadosas caderas se combaran como hojas de repollo. Daba la impresión de que lo habían cosido aprovechando telas sobrantes. Y era, a lo mejor, por aquel vestido que la imagen de la Tere me llegaba con la presunción de una estatua. O, tal vez, por el celeste intenso que ella repartí sobre sus párpados hasta el arco de las cejas. Así, entre el negro del rimel y la pasta espesa, mi mirada, al querer encontrar la suya, tenía la sensación de deslizarse por el océano. Las pocas veces que la Tere hablaba, movía las manos con tanto revoleo que una no sabía si trataba de deslumbrarnos con sus uñas color sangre y sus anillos de metales inciertos o si quería desviar nuestra atención de esos zapatos que usaba. Eran altísimos, tenían una rebanada en la unta que le desnudaba el dedo gordo y parte del de al lado, y taconeaban de lo lindo. Lo que era una suerte, así yo me enteraba cuando la Tere entraba en la peluquería. Sobresalía la melena rizada, endurecida por el batido y el falso lunar cercano a la boca. El resto era un vaivén.&lt;br /&gt;A la Tere siempre se la nombraba entre dientes y enseguida, muy rápido, venía un silencio tirante, molesto y lleno de acechanzas. Entonces alguna voz de repente decía:&lt;br /&gt;-Dios sabrá lo que hace.&lt;br /&gt;¿Saber? Saber era cuestión de tiempo. “El tiempo mientras se va yendo va sembrando las entendederas”, decía mi abuela. Ante frases como aquella las clientas alzaban sus ojos de huevo duro y, haciendo u revoltijo con sus voces, formaba el coro griego del asentimiento:&lt;br /&gt;-Claro que sí. Pues claro. Quién lo duda. Siempre ha sido de esa manera, doña.&lt;br /&gt;Hasta que, de buenas a primeras, el nombre de la Tere aparecía. Y así otra vez y otra y otra sin entrar en variantes. Una siesta, después de la frase de la abuela, seguida por el coro griego del  asentimiento y continuado por el nombre de la Tere, la vecina nueva exclamó:&lt;br /&gt;-¡Es de no creer!&lt;br /&gt;Mientras la vecina decía “eer” entró la Tere con unos guantes blancos, llenos de perlas, largos hasta los codos. Y todas la clientas se rieron. Tanto se rieron que ella terminó sacándoselos, de mal modo, como con desprecio. Los dejó olvidados por allí y, antes de irse,  tardó bastante en encontrar uno solo bajo la silla acolchada, agrisado y con marcas de suela de zapato. El otro no apareció más; la Tere, como de costumbre, volvió a la semana siguiente.&lt;br /&gt;Pero, supongo, que aquella mañana debió ser anterior a muchas otras. Comienza el otoño. En la esquina de Lamarca y el Pasaje de la Puñalada, veo los contornos curvados de la Tere. Camina haciendo girar sus caderas con mucha exageración. En cada brazo lleva colgando un bolso con frutas y verduras. Muy cerca de mí, Pirucha le dice a su hermana:&lt;br /&gt;-Se la ve cada día más blanca, ¿viste?&lt;br /&gt;El cuchicheo alterado por codazos ha enfatizado cada una  de las palabras.&lt;br /&gt;-Tiene el cuerpo lechoso de tanto bañarse. Cuando hace un trabajo sucio la gente debe bañarse más de la cuenta.- le comenta la hermana.&lt;br /&gt;Veo la figura de la Tere perdiéndose en el corralón. Parece un balancín. Los canelones de las chapas se vuelven plateados porque el sol les da de lleno. Veo el sol y la cortinita con flores. Son unas pretenciosas margaritas blancas de centro rojo. Veo los yuyos altos. ¿Los veo? Sí, veo. Y desde un rincón del patio, otro día, quizá anterior a este, puedo ver  las manos de la abuela haciendo piruetas sobre los dedos de las clientas que brillan con sus cutículas fregadas. Y veo también que la pollera ceñida de la Tere se acomoda con lentitud sobre el escalón de Pórtland y la cabeza rizada se esconde entre los hombres, porque una voz ha dicho:&lt;br /&gt;-¡Pirucha es una mujer bien casada!&lt;br /&gt;No sé si lo que dijo la voz era verdad o no. Lo cierto es que pocos días después, Pirucha llegó al patio con una foto. Las mujeres se arremolinaron alrededor de ella y la foto. Había ojos guiñados y sonrisas oblicuas. Y pude ver la mano que sostenía aquella foto y, dentro del recuadro, en blanco y negro, vi a un mujer que tenía los pechos sueltos. Habráse visto, venirse con semejante foto. Entonces la Tere apareció en la puerta de entrada. Ancha y ceñida. Apretada y libre. Apareció y con una actitud desafiante, como de sargento recién ascendido, se lanzó sobre Pirucha y le quitó la foto. Aunque me mandaron arriba, alcancé a escuchar una discusión. Por la noche, largo y tendido mi abuela miró el borde de la manga de su pulóver y le quitó con furia y le fue sacando con furia las pelotitas de lana. Aquel era su modo de pensar o arrepentirse.&lt;br /&gt;Y un buen día, después de tiempos que se amontonaron después de montones de tiempos, cuando a mí ya me habían empezado a crecer los senos, la Tere vuelve a la peluquería. La abuela la ataja. En plena puerta, custodiada por el inesperado silencio hecho por el coro griego de las clientas, la abuela le pide que se vaya. Que se vaya porque es mejor para todas. Es que hay que ponerse en su lugar, en el lugar de ella que, al final, más que abuela es una madre para mí, que por desgracia escucho y miro todo lo que pasa. Y si –sigue diciendo mi abuela-  comete injusticias con ella, la Tere, Dios sabrá perdonarla. Que por favor se vaya, que al menos lo haga por mí que, en resumidas cuentas, soy una nena. Y, para terminar, hay que aclarar que ella no es una peluquera de tres por cinco, sino una peinadora. Que se vaya, por Dios, le pide de nuevo. Y la Tere se va. Se va con sus piernas rechonchas, su torso indomable, se va ceñida por el vestido que parece hecho con retazos de tela. Sin saludar se va, mientras la envuelve esa luz amarillenta o roja. En fin, se va envuelta por una luz ambigua que el toldo ha dejado entrar.&lt;br /&gt;No mucho tiempo desuñes llega a la peluquería la noticia de la muerte de la Tere en confuso episodio. No se supo bien si murió en un accidente, en una comisaría o si fue por lo que podría denominarse un altercado laboral. Entonces se escucha una voz. Es la voz de Pirucha, vaporosa y repleta de imperceptibles agujeros, una voz de tul que dice:&lt;br /&gt;-Se lo tiene bien merecido. Así va a escarmentar de una buena vez.&lt;br /&gt;Aquella voz y las otras, las del coro griego, todas, siguen flotando donde todavía entran las luces rojas o amarillas del sol, donde caen y permanecen los soles y las voces: un patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-xxgIFZB-2g0/TynJ4UJ3ieI/AAAAAAAAFOs/phf-Ucupe9c/s1600/19.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-xxgIFZB-2g0/TynJ4UJ3ieI/AAAAAAAAFOs/phf-Ucupe9c/s1600/19.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 25 – POESÍA AMERICANA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JAEL URIBE&lt;br /&gt;(Santo Domingo-República Dominicana)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SI VAMOS A MORIR…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iremos a morir bajo los párpados cerrados&lt;br /&gt;de la ausencia,&lt;br /&gt;en el angosto color atrincherado entre los ojos&lt;br /&gt;y en los harapos tendidos de la nada siniestra.&lt;br /&gt;Con la frente extendida al sol&lt;br /&gt;como una afrenta,&lt;br /&gt;la boca generosa escurrida de palabras&lt;br /&gt;ante los cuervos ávidos de fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seremos semilla germinante&lt;br /&gt;y abono de tierra muerta&lt;br /&gt;presente imperfecto de un futuro&lt;br /&gt;incierto que se acerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos vamos a morir&lt;br /&gt;que sea después,&lt;br /&gt;cuando la daga victoriosa parta&lt;br /&gt;y llevemos la cabeza inclinada &lt;br /&gt;hacia la sombra sonriente, &lt;br /&gt;y sobre el pecho las heridas &lt;br /&gt;de una guerra sin mañanas&lt;br /&gt;hilada entre los sueños y la ciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CREPÚSCULO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esparcida entre los restos de un olvido&lt;br /&gt;suspendida tras los átomos &lt;br /&gt;de un universo radical.&lt;br /&gt;La mujer se muere&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fulminada como sal&lt;br /&gt;en su boca de luna distendida&lt;br /&gt;que amenaza&lt;br /&gt;y contrapesa libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salta del negro al gris&lt;br /&gt;sin mutar existencia &lt;br /&gt;unificando las partículas &lt;br /&gt;de su masa fantasmal.&lt;br /&gt;Es o no es &lt;br /&gt;la preñez de un recuerdo absurdo.&lt;br /&gt;Tiempo y espacio&lt;br /&gt;en la invalidez de un momento más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se muere&lt;br /&gt;tras la ordinaria espera, &lt;br /&gt;en el bólido de viento &lt;br /&gt;que proclama bondad.&lt;br /&gt;Se pierde en la insignificancia &lt;br /&gt;de la estrella que se fuga &lt;br /&gt;para luego detonar,&lt;br /&gt;y sus restos son rocío de fuego&lt;br /&gt;dilatados en la faz.&lt;br /&gt;La mujer se muere la involución,&lt;br /&gt;en el masculino de una mueca banal.&lt;br /&gt;Con la risa enarbolada en su palabra&lt;br /&gt;y en su rostro,&lt;br /&gt;un llanto acre&lt;br /&gt;que ondea sigiloso en los &lt;br /&gt;cordeles de la faz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así su pellejo parturiente&lt;br /&gt;resiste otro Big Bang,&lt;br /&gt;aunque la fosa clame a gritos el verbo &lt;br /&gt;de su nombre sin parar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mujer que emanas angustia!&lt;br /&gt;He aquí el descanso final...-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la mujer,&lt;br /&gt;a las puertas del sueño eterno,&lt;br /&gt;se niega a despertar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;HEROÍNA COTIDIANA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo de la sangre &lt;br /&gt;y de la tierra.&lt;br /&gt;De barro la esencia intrínseca &lt;br /&gt;de mis curvas concéntricas,&lt;br /&gt;de manos laboriosas y llagas marchitas&lt;br /&gt;con difuminadas huellas.&lt;br /&gt;Perdida en los olvidos del valor,&lt;br /&gt;pariendo del alma&lt;br /&gt;a la humanidad ingenua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ornada de roles.&lt;br /&gt;Dignificada por los éxitos &lt;br /&gt;de un día cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis batallas de segundos&lt;br /&gt;son menester en mi agenda.&lt;br /&gt;soy heroína cotidiana&lt;br /&gt;sin lauros,&lt;br /&gt;ni corona.&lt;br /&gt;Mi trono altivo se yergue&lt;br /&gt;en la pureza de mi estela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bendecida o maldita&lt;br /&gt;por el roce leve de la burda conciencia&lt;br /&gt;dependiendo de si la daga se levanta &lt;br /&gt;desgarrando mi carne&lt;br /&gt;o se posa en mis caminos&lt;br /&gt;liberando maleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-vsW7oxsvuK4/TynJrNvL_RI/AAAAAAAAFOg/1qvDJ8bqPiQ/s1600/18.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-vsW7oxsvuK4/TynJrNvL_RI/AAAAAAAAFOg/1qvDJ8bqPiQ/s1600/18.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 26 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JOSÉ LUIS DÍAZ-GRANADOS&lt;br /&gt;(Santa Marta-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CERVANTES VS. LOPE DE VEGA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas veces nos hemos preguntado por qué un escritor tan prodigioso como Fray Félix Lope de Vega Carpio, reconocido desde temprana edad como "el &lt;br /&gt;monstruo de la naturaleza", pero que además era agraciado, exitoso con las &lt;br /&gt;damas, famoso y adinerado, perdía su tiempo desacreditando a un hombre como Miguel de Cervantes, viejo, manco, con fama&lt;br /&gt;de poeta mediocre, desafortunado en amores, y para colmos, tartamudo, desdentado y paupérrimo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en verdad, Lope enquistó su enemistad con el autor de La Galatea desde muy joven, cuando aún éste no había conquistado la celebridad que le deparó la publicación de la primera parte del Quijote. Cuando esto último ocurrió, el llamado "Fénix de los Ingenios", arreció con tal obsesión su animadversión que no son pocos los que aseguran que bajo el seudónimo de "Alonso Fernández de Avellaneda" se lanzó a escribir una segunda parte apócrifa, con el fin de dejar por el suelo el nombre, al fin reconocido, de su gratuito rival. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cervantes había nacido en Alcalá de Henares en 1547. A los 22 años abandonó España, acusado de haber herido a un tal Antonio de Sigura. En 1570 participó en la Batalla de Lepanto, donde recibió dos arcabuzazos, uno en el pecho y otro en la mano izquierda, de donde le vino el sobrenombre de "El Manco de Lepanto". Estuvo preso cinco años en Argel bajo el dominio turco; fue esclavo, fugitivo, preso reincidente y finalmente liberado por sus protectores cristianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya cercano a los 40 años comenzó a escribir comedias (Los tratos de Argel y La Numancia, son las más conocidas), pero sus presentaciones se vieron siempre eclipsadas por los ruidosos triunfos del teatro de Lope de Vega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales del siglo XVI, Cervantes solicitó un puesto en las dependencias coloniales del Nuevo Mundo, concretamente en Cartagena de Indias, lo cual le fue negado. Se afirma que el antiguo guerrero se sentía atraído por la figura legendaria de don Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Santa Fe de Bogotá, uno de los pocos conquistadores que ostentaban título de jurista y que además era letrado, latinista y poeta. Entre sus libros sobresale El Antijovio, obra  controversial en la que el granadino atacaba las opiniones del obispo de Nochera, Paulo Jovio, enemigo declarado de la conquista española. Se dice que Jiménez de Quesada (o Quijada) fue quien inspiró el personaje inmortal de Don Quijote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la negativa de ir a las Indias Occidentales se juntó un cúmulo de desarreglos emocionales debido a infidelidades de su esposa, Catalina de Salazar, lo mismo que por pequeños escándalos familiares protagonizados por sus hermanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto fracaso y tantas negativas llevaron a Cervantes al mundo del teatro. En 1592 firmó un contrato con don Rodrigo de Osorio, en el cual se comprometía a escribir media docena de comedias por 300 ducados, cosa que nunca se cumplió, pero sí alcanzó a ganar por la misma época el primer premio en las Justas Poéticas de Zaragoza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo publicado en 1605 la primera parte de Don Quijote de la Mancha se trasladó a vivir a Madrid a la Calle de la Magdalena, esquina a la de Francos, donde tendría como vecinos a don Luis de Góngora, entonces de 45 años, a don Francisco de Quevedo, quien contaba con sólo 25 años y a don Lope de Vega, de 40. A pesar del éxito obtenido por su libro y de la agradable vida de que disfrutaba en esos años, Cervantes, ya sexagenario, no pudo evitar el desprecio, la envidia y el antagonismo demostrado por el autor de Fuenteovejuna, por causas que aún se desconocen, pues hasta comienzos del siglo los dos ingenios eran, por lo menos, amigos de trato afectuoso: Lope había incluído a Cervantes entre los poetas esculpidos en el Palacio de la Poesía "La Arcadia" y éste había elogiado a aquel en su primera novela, La Galatea, en 1585.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin por qué y sin de dónde, en 1605, Lope escribió a un amigo: "No conozco ningún poeta tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe a Don Quijote", a lo que don Miguel replicó ironizando sobre cómo Lope se había valido de poemas laudatorios de príncipes, damas y obispos para iniciar sus libros y que hacía gala de una erudición que no tenía. O simplemente afirmaba que era un pedante y un simulador de cultura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Quijote apócrifo, publicado en 1614, fue escrito bajo seudónimo por Lope o por algún amigo suyo. (Menéndez y Pelayo lo atribuye a un tal Alfonso Lamberto, aunque no falta el malqueriente de Cervantes que afirma que lo escribió el propio don Miguel). Allí éste es insultado y se le tilda de "viejo, manco, amargado y envidioso". Además, y esto es lo más reprobable, se burlan de la pobreza y de la mala suerte que siempre acompañaron al Manco de Lepanto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el prólogo de la segunda parte de Don Quijote, publicado en 1615, Cervantes se saca el clavo contra Lope: “No tengo yo de perseguir a ningún sacerdote y más si tiene por añadidura ser familiar del Santo Oficio, y si él lo dijo por quien parece que lo dijo, engañóse de todo en todo; que de tal adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí Cervantes aludía a la ordenación sacerdotal de Lope el año anterior, aunque su “ocupación” no fue ni sería jamás virtuosa. Cervantes murió al año siguiente y Lope lo sobrevivió 19 años. Con los siglos creció la gloria literaria de ambos, pero la de Cervantes fue tan grande que llegó a eclipsar la de su adversario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más queda demostrado que la envidia es uno de los pecados literarios más inútiles y estériles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-znjxg0JKrPM/TynJZb6HsRI/AAAAAAAAFOU/QcN90yxRmCk/s1600/13.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-znjxg0JKrPM/TynJZb6HsRI/AAAAAAAAFOU/QcN90yxRmCk/s1600/13.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 27 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NECHI DORADO © &lt;br /&gt;(Lanús-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS SÍMBOLOS DE TOÑO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pueblo era tranquilo hasta la noche en que la fatalidad comenzara a descargar su furia sobre el caserío pobre. Esa mayoría siempre silenciada, naturalizada, que se convierte en la imagen de lo sucio, despreciable, vergonzante para el ideario colectivo en cualquier sociedad pseudo civilizada.&lt;br /&gt;Cuando estalló la absurda Guerra Civil, la abuela Digna, tuvo la posibilidad de salir del país buscando un horizonte inexistente. Partía rumbo al lugar donde los sueños prometían hacerse realidad y la mentira tenía instalada su corte palaciega. &lt;br /&gt;Expulsados de su tierra, salieron con ella en una barcaza herrumbrada su hija Bernarda y dos nietos, Toñito y José, ambos hijos de su otra hija asesinada cuando el odio se compara a clavos enmohecidos en la columna vertebral del olvido, perforando desde el corazón hasta los talones. Salieron como crudos sobrevivientes del espanto huyendo hacia lo que sería la nada.&lt;br /&gt;En la crianza de los niños, Bernarda, hacía mucho tiempo que cumplía dos roles, madre-abuela, tumba humana del dolor entremezclado con mil por qué sin respuesta. Esa tarea cayó sobre su humanidad el día que violaron, para seguidamente asesinar a su hija, María de la Cruz, abriéndole el vientre para arrojar a los perros esa figura amorfa que latía en su seno casi adolescente, cuando un escuadrón de la muerte dispuesto a implantar el orden a punta de bayoneta entró al pueblo desatando la masacre. Orden que ordenaba ser ordenados, ordenándose ordenadamente  y asumiendo como algo natural el despojo, el asalto contra la dignidad y la justicia que se dibuja asequible para todos.&lt;br /&gt;La diáspora se produjo una noche, luego que tres de los hijos de Digna rumbearan al monte, desordenando el dogma establecido, mientras otros dos ordenadamente se enrolaran en las filas militares. Ninguno pensó que les tocaría matarse entre ellos, el hambre tiene la facultad de enredar las raíces de la razón enterrándolas bajo la misma tierra que los viera nacer, ignorando el mandato de las venas que comparten sangre.&lt;br /&gt;La desmembrada familia, cargó sólo con los recuerdos.  Lejos de la  patria, Digna, continuó con la crianza de los niños en condiciones de extrema pobreza, con la muerte pisándoles los talones pero de otra manera, sin bayonetas, sin gritos amedrentadores. El sicario, allí, era el abandono más cruel que justificaba su accionar dando lugar al pensamiento indicativo que el asesino era el pasado y sus secuelas.&lt;br /&gt;Toñito creció lleno de resentimientos. Él fue quien vio cuando asesinaron a su madre y vio ese pedacito de carne volando hasta caer en las fauces de la manada. Y vio a María de la Cruz, madre, tendida en el polvo de la calle, con sus ojos de noche con forma de almendra mirando hacia la nada. Y vio a su abuela pegadita a ellos y vio el rostro del odio y vio a los monstruos riendo, disputándose el trofeo yaciente en el piso, boca arriba. Vio el adiós para siempre, no deseado.&lt;br /&gt;No escuchó más a su madre recitando a Roque Dalton “siempre vieron al pueblo/ crispado en el cuarto de tortura/ colgado/ apaleado/ fracturado/ tumefacto/ asfixiado/ violado…” Nunca olvidó esa estampa del horror, así como tampoco el paso de los años borrara de su recuerdo los rostros de esas bestias. Toñito se convirtió en un muchacho difícil. Las noticias que recibían desde la patria numeraban  nuevos muertos, causando el dolor de los otros asilados por las mismas circunstancias.&lt;br /&gt;Así crecieron esos niños entre lágrimas, odio, dolor. Confundidos al punto de no saber cuál era la alquimia de los sentimientos que pujaban desgarrando el seno de las familias expulsadas.&lt;br /&gt;Una noche, un auto policial se detuvo frente a la puerta de la humilde casa de la familia desmembrada. Digna daba vueltas en su cama, algo la inquietaba sin saber a qué se debía su sobresalto&lt;br /&gt;Cuando sintió los golpes sobre la puerta, se abalanzó hacia allí. Una voz inquirió – ¿Buscamos a los padres de Toño Funes.&lt;br /&gt;-Fueron asesinados, señor, soy su abuela ¿ocurrió algo con él?, respondió la mujer en medio de un temblor helado por la premonición que susurraba que algo feo había sucedido nuevamente.&lt;br /&gt;-Debe acompañarnos, ordenó el ordenado.&lt;br /&gt;Al llegar al sitio donde estaba detenido Toño, el  muchacho miró a su abuela antes de dirigir su mirada hacia el piso sucio del calabozo, tragándose una lágrima. Resaltaban en su piel morena los tatuajes que cubrían casi todo su cuerpo, cono si cifraran una historia. Uno de ellos estaba compuesto por cinco letras que resumían todo el dolor del muchacho: Madre.&lt;br /&gt;Compartían espacio en ese cuerpo esmirriado, números, símbolos, figuras contradictorias donde coincidía un ángel con las alas rotas y un demonio sonriendo dejando al descubierto sus colmillos. Debajo del primero se leía “hermano”.&lt;br /&gt;Digna intuía que algo estaba diciendo sin voz, su muchachito adorado, rebelde como fuera su padre, con los ojos aindiados de su madre. Verlo la retrotraía a la visión de su hija partida en dos en el mismo pueblo que la viera nacer.&lt;br /&gt;-Mire señora, su nieto pertenece a una pandilla donde son todos escoria, basura, faltó que alguien pusiera orden en su vida, gritaba un oficial mientras miraba con asco la negritud de esa abuela con raíces indígenas y el dolor instalado en sus ojos tristes de tanto llorar ausencias definitivas.&lt;br /&gt;-Supiera usted, señor, el dolor que carga mi muchacho y sin dudas todos ellos a los que llama escorias. Supiera que ser indígena no es humillante, es la brasa que ilumina a nuestra historia pisoteada.&lt;br /&gt;-¡Estos indios no se domestican más! Que se pudran acá, lo hubiera cuidado antes, gritó con ira el supuesto ordenador de vidas, asalariado de la fuerza con armas en la cintura.&lt;br /&gt;-No pude hacer alguien de su gusto, exclamó Digna, tampoco ustedes nos ayudaron. Desde que pisó esta tierra sólo sintió la vergüenza por su raza en este mundo donde el bien se pinta con colores claros. Nosotros no elegimos estar acá, fuimos expulsados por la incomprensión que toma forma de guerra que los pueblos no deseamos. Mi niño es el resultado de la tragedia humana que muy pocos quieren asumir.&lt;br /&gt;-Ustedes tenían, entre otros, el poder para insertarlo, pero prefirieron cerrarles las puertas de la escuela tanto a Toñito como a sus amigos. ¿Será que buscaron sostenerse unos a otros en este mundo hostil? Siguió respondiendo Digna.&lt;br /&gt;La abuela salió del lugar, el muchacho, “escoria pandillera” quedó detenido, el odio ganó su enésima batalla. A la mañana siguiente, volvieron a golpear la puerta de la humilde vivienda.&lt;br /&gt;-¿La familia Funes? Somos del Hospital del estado, venimos a avisarle que Toño murió. Esos jóvenes siempre terminan matándose entre ellos, señora. Lo sentimos mucho. Buenos días, dijo un hombre antes de retirarse del lugar.&lt;br /&gt;Digna se desparramó sobre lo que alguna vez encontrara en la calle y se dijera sillón. Algo iba dibujando una telaraña en su cabeza y nuevas arrugas en su rostro arrugado. Volvía la imagen de su hija, el pequeño pedacito de carne en las fauces de los mastines y Toño, su Toñito, con esos tatuajes hasta en la cara como tapando su agonía infinita. &lt;br /&gt;Sintió la voz de María de la Cruz recitando desde muy lejos, en el tiempo, a Dalton: “siempre vieron al pueblo/ crispado en el cuarto de tortura/ colgado/ apaleado/ fracturado/ tumefacto/ asfixiado/ violado.&lt;br /&gt;-Ya deben estar juntos los tres, murmuró Digna, mientras las lágrimas corrían como granos de sal sobre las heridas del alma. Bernarda abrazó a José mientras el llanto iba golpeando las puertas de las casas vecinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-v9ak8WKAjRI/TynJInwpYiI/AAAAAAAAFOI/E2U2gzeOzXA/s1600/12.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-v9ak8WKAjRI/TynJInwpYiI/AAAAAAAAFOI/E2U2gzeOzXA/s1600/12.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 28 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SILVIA DELGADO&lt;br /&gt;(Sopelana-Viscaya-Euskal Herria)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MILAGROS GARCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros García lloró por todos los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bandadas de cuervos revolotean sobre los tejados&lt;br /&gt;cuando la plañidera camina con pasos largos.&lt;br /&gt;Su llanto es taimado, persuasivo, diferente.&lt;br /&gt;Su llanto es claro, real, exacto.&lt;br /&gt;Su llanto es el llanto de un hijo, de una madre, de una amante.&lt;br /&gt;Su llanto equivale a un puñado de monedas,&lt;br /&gt;a un salario de lamento.&lt;br /&gt;Su llanto es el llanto de los que no quieren,&lt;br /&gt;de los que todo lo solucionan con dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros García no siente nada por los difuntos,&lt;br /&gt;apenas sabe sus nombres,&lt;br /&gt;por eso, mientras otras rezan,&lt;br /&gt;ella relata virtudes que se inventa.&lt;br /&gt;Milagros García, pobre mujer de lágrimas huecas,&lt;br /&gt;se golpea el pecho sólo si la paga es buena,&lt;br /&gt;se ha acostumbrado tanto a mercadear con la tristeza&lt;br /&gt;que no siente el error de su farsa..&lt;br /&gt;Milagros García exhibe dolor a tiempo completo,&lt;br /&gt;los sollozos, exagerados,&lt;br /&gt;le impiden rezar el rosario,&lt;br /&gt;al fin y al cabo, Milagros,&lt;br /&gt;no cree en los santos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo cree en el infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros García, plañidera de oficio,&lt;br /&gt;llorona con contrato,&lt;br /&gt;cruza los dedos&lt;br /&gt;y lleva sal en los zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es alérgico al mar el diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Milagros García se burla de profetas y Mesías&lt;br /&gt;y sólo implora a dios cuando no hay cadáveres sobre la mesa,&lt;br /&gt;cuando no apalabra lástimas,&lt;br /&gt;cuando no acuerda su presencia.&lt;br /&gt;Milagros García pasea impenitencia&lt;br /&gt;olfateando por las esquinas muertes ajenas,&lt;br /&gt;la necesita para mantenerse viva,&lt;br /&gt;sabe que tarde o temprano acude a su llamado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y sabe también  Milagros que sobre su tumba&lt;br /&gt;nadie derramará una sola lágrima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya estará muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EMILIO RAMOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Ramos, herrero sin remedio,&lt;br /&gt;feo entre los feos,&lt;br /&gt;ilustre cojo de ambos lados&lt;br /&gt;en su ardiente reino&lt;br /&gt;canta el yunque y el martillo&lt;br /&gt;baladas de prisionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Ramos fragua llaves o cadenas&lt;br /&gt;y no escucha&lt;br /&gt;y jamás se mira en el espejo.&lt;br /&gt;Emilio Ramos fue una vez niño&lt;br /&gt;y lo golpearon.&lt;br /&gt;Recibió maltrato en todos sus costados.&lt;br /&gt;Emilio ramos no olvida que su padre fue su látigo&lt;br /&gt;que su padre le partió las piernas&lt;br /&gt;que su padre lo condenó a las tinieblas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emilio Ramos nunca deja apagar el fuego,&lt;br /&gt;le da miedo el frío,&lt;br /&gt;por eso tiene este oficio,&lt;br /&gt;porque fue una tarde de invierno&lt;br /&gt;cuando dejó de correr como corren los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue una tarde más de alcohol, de llantos,&lt;br /&gt;de rencor, de gritos.&lt;br /&gt;Emilio ramos&lt;br /&gt;herrero o alquimista&lt;br /&gt;tullido dios de andar por casa&lt;br /&gt;renquea el castigo de su desobediencia.&lt;br /&gt;Le quema el dolor de caminar con daño&lt;br /&gt;le quema el horror de haber sido hijo de sangre violenta&lt;br /&gt;le quema saber que así no le querrá nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Emilio Ramos,&lt;br /&gt;después de tantos años&lt;br /&gt;aún le asusta el recuerdo&lt;br /&gt;de los golpes dados sobre los huesos,&lt;br /&gt;como si fueran de hierro,&lt;br /&gt;como si fueran sus piernas de hierro,&lt;br /&gt;como si fueran de hierro los golpes,&lt;br /&gt;como si fueran de hierro los sentimientos&lt;br /&gt;como si fuera de hierro su padre,&lt;br /&gt;como si fuera de hierro dios,&lt;br /&gt;ese dios que nunca le hizo caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SONIA TRUJILLO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonia Trujillo organillera de oficio,&lt;br /&gt;a golpes de torpeza consigue unas monedas&lt;br /&gt;con las que beberse el dolor de haber nacido.&lt;br /&gt;Sonia Trujillo lleva la cara marcada por el sacrificio,&lt;br /&gt;mientras su artilugio canta insensible&lt;br /&gt;y los niños la observan&lt;br /&gt;ella tiene la mirada de vidrio&lt;br /&gt;y el corazón ahogándose en vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonia Trujillo a veces despierta de su letargo&lt;br /&gt;para mostrar una sonrisa forzada.&lt;br /&gt;Entonces se sacude el vestido&lt;br /&gt;y gira el manubrio&lt;br /&gt;a ritmo frenético&lt;br /&gt;hasta llenar el plato&lt;br /&gt;hasta ganar suficiente dinero&lt;br /&gt;con el que cambiar tristezas por cualquier líquido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonia Trujillo no tiene a nadie que la espere con un beso&lt;br /&gt;al anochecer yace, borracha, en  su casa solitaria&lt;br /&gt;y muchos visitan su entrepierna sin aviso&lt;br /&gt;mientras, ella, escucha los jadeos&lt;br /&gt;como llegados desde lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Sonia Trujillo le robaron el instrumento,&lt;br /&gt;cuando despertó, había desaparecido,&lt;br /&gt;cuando despertó, Sonia, sólo encontró el platillo,&lt;br /&gt;cuando despertó, no sabía qué había ocurrido.&lt;br /&gt;Le temblaban los dedos,&lt;br /&gt;trató de recordar qué había hecho&lt;br /&gt;pero la memoria le traicionaba desde hacía tiempo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces se vio en un espejo,&lt;br /&gt;tan sola,&lt;br /&gt;tan triste,&lt;br /&gt;tan desfigurada..&lt;br /&gt;que caminó,&lt;br /&gt;sobria como nunca,&lt;br /&gt;y se arrojó al río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-heQUNyltMPw/TynHO6hIUzI/AAAAAAAAFN8/5ofPZeDjYxA/s1600/8.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-heQUNyltMPw/TynHO6hIUzI/AAAAAAAAFN8/5ofPZeDjYxA/s1600/8.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 29 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ALEJANDRO CÓRDOVA GUTIÉRREZ&lt;br /&gt;(México)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VACAS SAGRADAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se sabe Carlos Fuentes Macías es uno de los escritores más conocidos de finales del siglo XX, autor de novelas y ensayos, entre los que destacan Aura, La muerte de Artemio Cruz, La región más transparente y Terra Nostra. Ha recibido, entre otros, el Premio Rómulo Gallegos en 1977, el Cervantes en 1987 y el premio Príncipe de Asturias en 1994.&lt;br /&gt;Carlos Fuentes nació en Panamá, el 11 de noviembre de 1928. Su padre era diplomático, y Carlos pasó su infancia en diversas capitales de América: Montevideo, Río de Janeiro, Washington D.C, Santiago de Chile, Quito y Buenos Aires. Así Fuentes llegó a México a los 16 años y entró en la preparatoria en el Centro Universitario México. Se inició como periodista colaborador de la revista Hoy y obtuvo  el primer lugar del concurso literario del Colegio Francés Morelos.&lt;br /&gt;En 1975 Carlos Fuentes aceptó el nombramiento de embajador de México en Francia como homenaje a la memoria de su padre. En 1977 renunció a su puesto de embajador en protesta contra el nombramiento del ex presidente Díaz Ordaz como primer embajador de México en España después de la muerte de Franco. Se dice que Fuentes  alaba la figura de Fidel Castro y que es amigo personal de hombres poderosos de la política mundial.&lt;br /&gt;Fuentes visita México un par de veces al año, principalmente en el verano, estancias que ahora le permiten emitir juicios sesgados, o equivocados en el mejor de los casos, sobre la política mexicana y sus políticos: en Colombia recién  concedió una entrevista al diario El Tiempo, de Bogotá, en la que afirmó categórico que la situación política de México va a complicarse, porque los problemas son muy grandes y los candidatos a la presidencia muy pequeños.&lt;br /&gt;Hágame el favor; solo le faltó a Carlos Fuentes decir que el sí sabe cómo hacer las cosas (así lo piensa en el fondo de su corazón, seguramente).&lt;br /&gt;Tal parece que la inobjetable grandeza de Fuentes en su campo, que es la literatura, lo hace perder el piso y lo ciega al meterse en política, tal y como le ocurrió al célebre Mario Vargas Llosa(*), quién, al igual que otros autores latinoamericanos (haciendo caso omiso del viejo refrán: zapatero, a tus zapatos) fallidamente participó en política como candidato a la presidencia del Perú en 1990, por la coalición política de centroderecha Frente Democrático (Fredemo), perdiendo penosamente la elección.&lt;br /&gt;Hacen bien los aspirantes presidenciables en no prestarse al perverso juego de Carlos Fuentes; ignorarlo es la mejor respuesta a sus apetencias personales (ha de pretender un puesto en el próximo gobierno, ya sea para él o para alguno de sus múltiples personeros).&lt;br /&gt;Frecuentemente eso nos pasa a los mexicanos, desde la conquista, por ser hospitalarios con eruditos que nos deslumbran, ya sea con la pluma o con el lenguaje, y que pretenden enseñarnos a caminar.&lt;br /&gt;Gracias Don Carlos por sus palabras. México lo espera con los brazos abiertos y, en su próxima visita  no deje de traer espejitos. &lt;br /&gt;cordovagutierrezalejandro@gmail.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*)Mario Vargas Llosa, es un escritor en lengua española, uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos. Peruano de nacimiento, cuenta también con la nacionalidad española, que obtuvo en 1993. 3 Su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura en 2010, «por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota»; 4 5 6 el Premio Cervantes (1994) y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), entre otros. Desde 2010 recibe el título protocolar de Ilustrísimo Señor por ser marqués.&lt;br /&gt;Vargas Llosa alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas, tales como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) y Conversación en La Catedral (1969). Continúa escribiendo prolíficamente en una serie de géneros literarios, incluyendo la crítica literaria y el periodismo. Entre sus novelas se cuentan comedias, novelas policiacas, novelas históricas y políticas. Varias de ellas, como Pantaleón y las visitadoras (1973) y La Fiesta del Chivo (2000), han sido adaptadas y llevadas al cine. Muchas de las obras de Vargas Llosa están influidas por la percepción del escritor sobre la sociedad peruana y por sus propias experiencias como peruano; sin embargo, de forma creciente ha tratado temas de otras partes del mundo. Ha residido en Europa (entre España, Gran Bretaña, Suiza y Francia) la mayor parte del tiempo desde 1958, cuando inició su carrera literaria, de modo que en su obra se percibe también una cierta influencia europea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-s2q_eU0T1b8/TynG84E6E3I/AAAAAAAAFNw/CYrXxGSFz-k/s1600/7.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-s2q_eU0T1b8/TynG84E6E3I/AAAAAAAAFNw/CYrXxGSFz-k/s1600/7.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 30 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NORTON CONTRERAS ROBLEDO&lt;br /&gt;(Malmö- Skåne -Suecia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;UNA HISTORIA DE AMOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conoció un día Sábado, cuando la primavera se asomaba con la timidez de los primeros días. Desde la distancia llegó a su mundo de copitos de nieve, de soledades y silencios perpetuados, de cárcel de cristal, juntando los recortes de las revistas de corazón,&lt;br /&gt;leyendo los titulares de los diarios, mirando noticias o películas en la televisión, todo en un intento de que el tiempo pasara desapercibido y no tener que mirarlo a los ojos&lt;br /&gt;enfrentarse a él porque presentía que ese día sería como mirarse desde afuera hacia adentro&lt;br /&gt;y encontrarse con la inevitable certeza del cambio en su entorno superficial y mortal,&lt;br /&gt;y con la permanencia inmutable de su alma.&lt;br /&gt;En su soledad jugaba con la vida un juego de cartas prolongado en su afán de ganarle la mano al destino, en días que parecían siglos y en noches infinitas, en blanco y negro, o en colores según los matices de los sueños.&lt;br /&gt;Cuando la vio supo que había ganado la partida. Fue un reencuentro con los pasos perdidos&lt;br /&gt;en caminos de hastíos, en carreteras de cemento duro y silencioso. En ella reconoció la presencia y el aliento percibido en cárceles, en las que el miedo era las gotas de agua cayendo por todos los laberintos del universo y la oscuridad el infinito colgando en el espacio vendado de sus ojos.&lt;br /&gt;Cuando la conoció y la tuvo a su vera, sintió que se reencontraba con los años, quizás siglos, milenios que habían caído una y otra vez de las hojas del calendario, en los tiempos en que él la iba buscando mas allá de los momentos perpetuados en los murales de los verbos, más allá de las palabras que por ser tantas veces escritas o dichas, se repetían a sí mismas. &lt;br /&gt;Eran los tiempos en que para encontrarla asumió todos los elementos en sí mismo; Fue agua, aire, tierra y fuego, sus huellas quedaron dibujadas; en las aguas de los mares, en las profundidades de los volcanes, en las alturas de mundo estelares. En ese intento se demostró a sí mismo que la materia tiene el divino embrujo de la transformación permanente y eterna,&lt;br /&gt;y que las almas van en vuelos astrales a través del tiempo y del espacio. &lt;br /&gt;Soñaba por si aparecía en unos de sus sueños, y la encontró en la vida cotidiana. Desde ese día ella fue estrellitas y soles en el universo de su alma, de su interior llovían versos que ella le inspiraba. El tiempo, con su manto de aromas y colores, seguía su camino por la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-aEmf6W-XHqE/TynGozEcbVI/AAAAAAAAFNk/WeJwHG5iwf8/s1600/6.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-aEmf6W-XHqE/TynGozEcbVI/AAAAAAAAFNk/WeJwHG5iwf8/s1600/6.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 31 – POESÍA ALLENDE EL MAR &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FLAVIA COSMA&lt;br /&gt;(Oradea-Rumania)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SUEÑO AZUL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo en mis brazos estirados&lt;br /&gt;el horizonte, la ausencia;&lt;br /&gt;un rostro querido ocultado entre escarchas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis rodillas se pliegan&lt;br /&gt;debajo de miles de kilogramos efímeros.&lt;br /&gt;la irrealidad, la ilusión cruel,&lt;br /&gt;penas y más penas me oprimen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sumerjo en la arena y en las piedras;&lt;br /&gt;formas ovales dejan sus huellas&lt;br /&gt;a lo largo de mi cuerpo;&lt;br /&gt;la fatiga del día desaparece en polvos de nubes,&lt;br /&gt;mientras me arrojo a un mar de orillas espumosas,&lt;br /&gt;y las olas traviesas tratan de atraerme en alta mar,&lt;br /&gt;prometiéndome su sueño profundo,&lt;br /&gt;tierno y extremadamente azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA MANO DE HIERRO DEL HOMBRE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cerros se doblan bajo la mano&lt;br /&gt;de hierro del hombre;&lt;br /&gt;sus verdes espinazos gimen bajo las cargas,&lt;br /&gt;su pelo rizado y áspero se llena de pájaros,&lt;br /&gt;que vuelan a escondidas&lt;br /&gt;por la sombra perfumada de las acacias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Señas diáfanas y libélulas muertas&lt;br /&gt;flotan sobre las aguas tardías,&lt;br /&gt;un murmullo triste me recuerda&lt;br /&gt;la primera y última vez que&lt;br /&gt;estremecido me abrazaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miedo saltaba de tus rodillas directo a mi corazón,&lt;br /&gt;y yo me quedé muda con el veneno azul sobre mis labios,&lt;br /&gt;mientras  nuestros caminos&lt;br /&gt;correteaban en direcciones contrarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abajo, el calor ahogaba,&lt;br /&gt;era diciembre, allá en el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL VENENO DE LA DESCONFIANZA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Humildes nieves envuelven devotas&lt;br /&gt;las montañas yermas y valientes,&lt;br /&gt;rosas trepadoras se estiran en vallados vecinos,&lt;br /&gt;los pájaros pequeños huelen en la humedad de la cima,&lt;br /&gt;las fragancias del verano que pasa;&lt;br /&gt;blandos tentáculos llegan ondeándose hasta  nosotros&lt;br /&gt;salpicados hasta  los codos&lt;br /&gt;en las mismas preguntas sangrientas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las flores blancas sorben en un solo respiro&lt;br /&gt;el veneno piadoso de la duda,&lt;br /&gt;la misma duda que nos ronda sin cesar&lt;br /&gt;hace poco más de un año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL UMBRAL DEL CREPÚSCULO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ramo de rosas rosáceo-púrpura&lt;br /&gt;crece  marchitándose lentamente en el floral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirando pienso&lt;br /&gt;que estas rosas han sido cortadas anoche en el jardín&lt;br /&gt;por un hombre que caminaba cuidadoso&lt;br /&gt;por  el umbral del crepúsculo,&lt;br /&gt;y han sido regaladas después con gran temblor,&lt;br /&gt;a unos ojos hermanados también&lt;br /&gt;por el anochecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las rosas se asombran en su agonía,&lt;br /&gt;al ver cómo pueden dos personas en los umbrales&lt;br /&gt;de la vida regalarse flores,&lt;br /&gt;¿Qué significado tiene  para ellos,&lt;br /&gt;estas efímeras emanaciones&lt;br /&gt;de dulzura encogida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MI ÁRBOL, MI HOMBRE…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ten mi  mano&lt;br /&gt;mi árbol, mi hombre,&lt;br /&gt;como a un niño perdido&lt;br /&gt;guárdame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dame de pronto a beber&lt;br /&gt;desde tus palmas pintadas&lt;br /&gt;de verde y rojo&lt;br /&gt;y primavera.&lt;br /&gt;Déjame beber de tu vino, de tu ajenjo,&lt;br /&gt;tu lágrima alegre,&lt;br /&gt;tu lágrima amarga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi árbol, mi hombre,&lt;br /&gt;abrázame fuertemente&lt;br /&gt;con los hilos mágicos de tus raíces.&lt;br /&gt;Entierra mis palabras y mis miedos&lt;br /&gt;en tus silencios enteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que la canción del sueño,&lt;br /&gt;que la canción suave,&lt;br /&gt;dulcemente llegue&lt;br /&gt;a mi corazón, a mi alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL BRONCE DE LAS ESTATUAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besado en la boca, el bronce de las estatuas&lt;br /&gt;se transforma en oro;&lt;br /&gt;la materia inerte abre los ojos de par en par&lt;br /&gt;el alma respira ruidosamente&lt;br /&gt;trampa de humo, dulce brisa&lt;br /&gt;el aire nos toma, sensual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acariciado en los senos, el bronce de las estatuas&lt;br /&gt;se transforma  en agua verde, bendita agua&lt;br /&gt;que envuelve las manos de alabastro del amado&lt;br /&gt;inundando su  enorme corazón, que late y late&lt;br /&gt;trastornando océanos&lt;br /&gt;corriendo por las nubes&lt;br /&gt;acercándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-FWm0x7rQBzw/TynGUfoHMbI/AAAAAAAAFNY/YWjjp9KBVgI/s1600/5.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-FWm0x7rQBzw/TynGUfoHMbI/AAAAAAAAFNY/YWjjp9KBVgI/s1600/5.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 32 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS FAJARDO FAJARDO&lt;br /&gt;(Santiago de Cali-Colombia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LOS BABY TEACHERS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hijos del neoliberalismo –en realidad neoconservadores- han sido educados para obedecer, aceptar y aplicar las ordenanzas de un capitalismo mordaz. Alabar y no rechazar son sus slogans. Con tales actitudes aspiran a fortalecer los regímenes antes que a mostrar sus debilidades. Son los nuevos técnicos del pensamiento. Alfabetizados en las tecnologías, han hecho de éstas un tótem supremo desde las cuales creen conocer en profundidad el mundo, la realidad del mismo. Despolitizados, des-socializados, individualistas y tecnócratas, se estremecen ante la palabra confrontación. Seguidores del pensamiento utensiliar, son monaguillos que vuelven culto los reglamentos autoritarios de la educación. Son los baby teacher de las universidades: eficaces, eficientes, autómatas bilingües, “todo terreno”, choferes de las tecnologías. Gestionan sin queja la dictadura normativa de las llamadas investigaciones universitarias. Hijos del neoliberalismo, baby teacher de las instituciones.&lt;br /&gt;En Colombia, existen grandes laboratorios que los producen en serie y se reproducen exponencialmente. Todos han egresado de universidades que les tocó sufrir el azote de la Ley 30, la cual no sólo impulsó una agresiva privatización, sino que las ahogó en su misma sustancia al obligarlas a llevar un plan acelerado de acreditación acorde a las exigencias del mercado global. Como consecuencia, se desmontaron currículos, se ajustaron los planes de estudio a nefastos objetivos y se  desterró todo proyecto de una pedagogía crítica y renovadora. &lt;br /&gt;En varios aspectos, los discursos doctrinales, religiosos, moralistas y políticos de esta primera década del siglo XXI, se asemejan a los de la llamada Regeneración de la República Conservadora impuesta en el país desde 1880 hasta 1930: servidumbre hacendaria y partidista, maniqueísmos religiosos y morales, conservadurismo, ideología imperial y papal, controles a la educación, censura camuflada, obstáculos a la modernidad crítico-creativa, centralismo intelectual, rechazo a la autonomía del intelectual disidente.&lt;br /&gt;Todas las pocas conquistas de autonomía universitaria, docente, estudiantil, e intelectual lograda en los años sesenta hasta mediados de los ochenta, fueron diluyéndose y cambiándose por una adaptación servicial e integrada al “nuevo orden global”. La consolidación de la economía de mercado, del poder de los medios masivos de comunicación, de las tecnologías digitales, la urbanización e inmigración masiva, la privatización en serie y en serio, la banalización de la cultura, son algunos contextos sobre los cuales se desarrolló y se llevó a cabo el pensamiento neo-conservador de última hora. Como  consecuencias observamos  el paso de  los intelectuales críticos a los baby teacher  “todo terreno”, adaptados al son que les toquen.&lt;br /&gt;Desde aproximadamente 1990 un cambio radical ha impactado en las estructuras universitarias. Todos sus estamentos han sido lentamente transformados. El neoliberalismo atrapó las libertades colectivas e individuales que todavía eran posibles en las instituciones tanto públicas como privadas. Así, los profesores, estudiantes e intelectuales entraron a un espacio de mayor control. Se impuso un lenguaje administrativo y ecónomo. Con ello se pasó de una activa reflexión a la sumisión de la gestión. Entonces, conceptos tales como, eficiencia, eficacia, competitividad, flexibilización, administración e insumos, entraron a formar parte del lenguaje en los ámbitos educativos. Como resultado tenemos un nuevo tipo de intelectual: el docente eficiente con lenguaje ecónomo. El denominado “relevo generacional”, es decir, jóvenes profesores que reemplazan a los viejos intelectuales de vanguardia crítica, y el nombramiento de economistas y de administradores en los mandos medios de dirección académica, garantizan las reformas curriculares acorde con las demandas neoliberales. Golpe bajo al trabajo crítico y humanista; ganancia  para el trabajo administrativo. Burócratas contra intelectuales.&lt;br /&gt;De manera que la Universidad se adapta a las exigencias del mercado edificando el llamado por algunos teóricos “capitalismo académico”: una “Universidad emprendedora”, lo que quiere decir subordinada a la mercantilización de sus componentes. El “capitalismo académico”, el cual ha sido impuesto como política central por los países de élite, asume la educación como industria, fábrica, como businnes university. La Universidad queda reducida a un bazar de servicios educativos y de bienes simbólicos y culturales, con clientes y accionistas (los estudiantes), con obreros y asalariados (los profesores), con productos (los resultados de las investigaciones, los saberes y conocimientos) y gerentes ecónomos, administradores (directivas). En este bazar universitario a los logros académicos de los profesores se les evalúa o controla de forma cuantitativa, es decir, por la cantidad de productos de investigación, de publicaciones, de cátedras, de participación en eventos. Al profesorado se le trata como a un insumo, un objeto consumible y consumidor. Las lógicas de la comercialización de la eficacia y de las competencias de rentabilidad dominan el territorio.&lt;br /&gt;¿Dónde la autonomía crítica del docente intelectual? Los baby teacher dan la respuesta: son cosas del pasado dicen; peticiones de una historia muerta, enterrada. En su lenguaje dan un no a la memoria y un sí al “ahorismo” consumible, adaptado. La instrucción y formación de docentes que hacen de la tecnocracia algo plenipotenciario, o bien que asumen la modernización tecnológica, impuesta desde arriba, con preocupante ingenuidad, es una de las más grandes heridas en el corazón de la academia. Ante la reflexión se propone la gestión; frente al debate político y cultural se irrumpe con una relajación pragmática; contra una actitud de confrontación y diferencia, se establece una postura de adaptación, aceptación y confort académico. Es la “mercadización” de lo social, de lo educativo, donde triunfan las dinámicas de lo administrativo, del “gerencialismo”. De esta forma, la paranoia, la autocensura y el conformismo se reivindican en estos escenarios empresariales de hipervigilancia y control competitivo.&lt;br /&gt;El ascenso del pensamiento neoconservador y de la globalización económica neoliberal ha contribuido a crear este tipo de docente universitario adaptado y adaptable. De modo que al joven docente le han otorgado un papel de legitimador político, cultural y moral de los regímenes hegemónicos. Atrás quedaron los tiempos del intelectual disidente, las posiciones libertarias. ¡Oh baby teacher, bienvenidos al futuro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AnUVCo8ViQc/TynFzhLye1I/AAAAAAAAFNM/ECZJvGxTXXs/s1600/3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-AnUVCo8ViQc/TynFzhLye1I/AAAAAAAAFNM/ECZJvGxTXXs/s1600/3.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;CONTRATAPA: NOTAS DE PARIS &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IRMA BIGNON&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REUNION DE FILOSOFOS EN SAINT- ÉMILION&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IN VINO VERITAS&lt;br /&gt;La verdad en el vino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A 45 km. de  Burdeos,  27 ha.  de color verde  con  una  forestación de más de mil árboles entre frutales y especies autóctonas;  con rosales distribuidos en cada hilera de las vides – que no se encuentran allí para encantar  las miradas de los visitantes sino para advertir a los viticultores alguna eventual enfermedad de la vid - se disfruta de un  panorama  especial,  que  pone de acuerdo  experiencias  únicas  en  torno  al  campo  francés y sus  viñedos. El paisaje aporta ideas, sensaciones, imágenes, poesía.&lt;br /&gt;Ya en el siglo II, los romanos habían elegido estas tierras plantando las vides  que con el tiempo se convertirían en los viñedos Saint-Émilion. &lt;br /&gt;En el siglo IV, el poeta latino Ausone (Ausonio) nacido en  Burdeos (310-395), preceptor del emperador Graciano, abandonaba sus funciones políticas para retirarse a su Aquitania natal, consagrarse a la poesía y  convertirse en un viñador. Cultivaba su viña y comercializaba sus vinos en el puerto de Condat (cerca de Limoges). Después de su muerte, su viñedo fue destruido por las invasiones bárbaras. Fue reconstruido más tarde, y hoy el château-ausone es el primero entre los vinos finos clase A. de las bodegas Saint-Émilion.&lt;br /&gt;En medio de los viñedos, se esconde la pequeña ciudad Saint-Émilion, reconocida por la Unesco como patrimonio mundial con el título de Paisaje Cultural. Debe su nombre al monje fundador que en el siglo VIII se retiró a vivir en una ermita situada donde hoy reposa la pequeña ciudad. Hasta el siglo XI, Saint-Émilion fue exclusivamente una ciudad religiosa. Es gracias a sus viñedos, resultado de una tierra y un clima propicios y a su existencia que se remonta a la época galo-romana, que  ella conserva todos los atractivos posibles: una tradición de excelencia y una ciudad medieval intacta. Por todos lados, la armonía de las viejas piedras despierta el sentimiento de la belleza. &lt;br /&gt;Remontarse en el tiempo es aspirar una buena bocanada de aire y limitarse a soñar, dando rienda suelta a los cinco sentidos. Cercadas por una muralla del siglo XIII de granito proveniente de Cornouailles, aparecen las casas de techo de tejas, las angostas y tortuosas calles sostenidas por escalerillas de hierro, el antiguo Clôitre des Cordeliers (claustro de los cordelistas, orden religiosa de San Francisco de Asís que usa atado en la cintura un cordel de tres nudos), una espléndida y frágil iglesia monolita del siglo XI cavada en la roca, la Capilla de la Trinidad  y  la Iglesia Colegiata siglo XII.&lt;br /&gt;Este encantador pueblo medieval situado en el corazón del viñedo bordelés es único en su género, debido a la preponderancia de sus propiedades vitícolas, a la calidad de sus vinos y a la majestuosidad de su arquitectura. Ciudad cargada de historia, encaramada sobre un promontorio rocoso, Saint-Émilion y su viñedo obtienen su originalidad a causa de su  piedra calcárea. Sus primitivos pobladores han sabido trabajar la roca y edificar el conjunto arquitectural de la ciudad mientras alternaban con el trabajo de la tierra. Lo testimonian los 200 km. de galerías subterráneas que conservan  un museo de primitivas bodegas y todo tipo de útiles antiguos que se utilizaban para la elaboración del vino.&lt;br /&gt;En esta región, la cal es un elemento omnipresente que ofrece un suelo de excepción a las viñas de Saint-Émilion. Sus habitantes están acostumbrados a admirar ese magnífico paisaje ondulado. Nunca han tratado de transformarlo. De esta manera ofrecen una homogénea armonía en la arquitectura y en los colores: una luz ocre inunda las piedras y éstas sumergen al visitante en el pasado.        &lt;br /&gt;Invitados a celebrar los placeres que brindan los cinco sentidos en ocasión de la primera edición francesa del Festival Europeo de Filosofía, una veintena de pensadores – como François Jullien y Jean-Didier Vincent – se reunieron en las viñas, copa en mano, compartiendo sus luces con un público motivado y activo.&lt;br /&gt;Ante semejante espectáculo, se sentía el  placer de la percepción y de la inteligencia, alianza  ésta que ya es una tradición milenaria en ese lugar espiritual y espirituoso. Esta ciudad es en efecto el marco ideal para convocar un happening filosófico, tratando de reunir el cuerpo y el espíritu en una misma alquimia jubilosa.&lt;br /&gt;Se trató de un festival y no de un simple coloquio. Saint-Émilion tiene todas las condiciones y todos los privilegios para mantener una plática filosófica importante.      &lt;br /&gt;Los filósofos estaban en su elemento, expresando sus ideas dedicados, al mismo tiempo, al refinamiento y a la catadura de los buenos vinos &lt;br /&gt;Surgió entonces el tema del deseo de romper las barreras que impiden vivir realmente la vida. Sería éste un logro fecundo pero forzosamente poco razonable, ya que la filosofía no es una medicina, es más bien un vértigo gozoso y trágico. Raphaël Enthoven decía que no era la filosofía la que daba razones de vivir, era la vida la que daba razones de pensar.&lt;br /&gt;Desde ese momento, las reflexiones comenzaron a hacerse oír. El filósofo Heinz Wisman se refería al sentido de la escucha  que para él ocupaba el sitio de honor. Agregaba que siempre se había interrogado sobre el futuro de la lengua materna en un tiempo moderno, donde la comunicación empobrecía el lenguaje pretendiendo monopolizarlo.&lt;br /&gt;François Jullien en sus elogios  al agua y uniéndose a los maestros  chinos decía que eran raros aquéllos que habían sabido encontrar lo saborable en la poesía más simple, y más raro aún aquéllos que habían sabido saborear la frescura del agua.   &lt;br /&gt;Jean-Didier Vincent alababa la olfacción que permitía sentir y resentir, dando como ejemplo al recién nacido que reconocía el olor de su madre. &lt;br /&gt;El académico Jean-Luc Marion,  profesor de metafísica, se mostraba sorprendido ante el silencio molesto de la  filosofía con respecto al amor, atreviéndose a defender el fenómeno erótico del tacto donde la reciprocidad era inmediata e insustituible,  testimoniando el hecho de la imposibilidad de hacerse cosquillas uno mismo.&lt;br /&gt;Guillaume Le Blanc exponía sobre las relaciones entre alianzas poéticas como el pensamiento y el tacto, el ritmo y el sentido, ver y entender. Joël Dupas, filósofo y viticultor trataba su tema preferido: vino, terruño y filosofía. &lt;br /&gt;Hervé Parpaillon proponía la experiencia perceptiva de la sinestesia (asociación espontánea entre sensaciones de naturaleza distinta pero que parecen determinarse por ellas mismas) afirmando que los sentidos interconectados daban acceso a otra aprehensión de lo real, e invitaba a repensar el privilegio de la vista. &lt;br /&gt;Hubo también conversaciones muy baudelareanas  sobre ciertos temas como el tacto del pensamiento, el ritmo y el sentido, ver y entender. El tenor francés Robert Expert proponía la degustación de la voz y el matrimonio de los sentidos, evocando a Rimbaud y Beethoven. &lt;br /&gt;Fabien Brugère consideraba que lo único que había que conocer eran los cinco sentidos. Agregaba que todas las informaciones y las sensaciones que se reciben transitan por canales imperfectos, generadores de ilusiones y de errores, pero irremplazables. El logro era poder comprenderlos, poder administrarlos, poder gozarlos.&lt;br /&gt;Eric Le Collen escenógrafo y director de escena, infatigable iniciador de estas jornadas, relataba una experiencia anterior que había tenido en la ciudad de Módena. Se refería a las plazas y a los salones desbordantes de un público numeroso y cautivado escuchando al grupo de filósofos. Continuaba relatando que en esos lugares de vida y a la sombra de arquitecturas antiguas, la atención era total. Nunca había imaginado que se pudiera crear, hasta ese punto, el silencio en el corazón de toda una ciudad.  &lt;br /&gt;Crear silencio es también permitir que una palabra justa se haga oir, que un diálogo serio pueda tener lugar. Esperemos que el cielo de 2012 vuelva a encontrar su sonrisa, y que permita callejear, vagar, matar el tiempo por las calles de Saint-Émilion hablando de Montaigne, Bachelard o Spinoza, copa en mano de un grand cru vino fino clase A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;Todos los textos, fotografías o ilustraciones que integran el presente número son Copyright de sus respectivos propietarios, como así también, responsabilidad de los mismos las opiniones contenidas en los artículos firmados. Gaceta Literaria solamente procede a reproducirlos atento a su gestión como agente cultural interesado en valorar, difundir y promover las creaciones artísticas de sus contemporáneos.&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7101738239228546617-5955042489758104553?l=gacetaliterariavirtual.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/feeds/5955042489758104553/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7101738239228546617&amp;postID=5955042489758104553&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/5955042489758104553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7101738239228546617/posts/default/5955042489758104553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gacetaliterariavirtual.blogspot.com/2012/02/gaceta-literaria-n-63-febrero-de-2012.html' title=''/><author><name>Norma Segades - Manias</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://4.bp.blogspot.com/_YJrCc7ftHpk/Sv9iUhb0nSI/AAAAAAAADCg/dHOn8yJgsXI/S220/zznormaenmex723.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mFvt3qnC12w/TynQyKyeM4I/AAAAAAAAFTM/sxdKj6Y0eMw/s72-c/A%25C3%25B1o%2BVI%2B-%2BN%25C2%25BA%2B2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7101738239228546617.post-481604055872674865</id><published>2011-12-31T11:32:00.003-03:00</published><updated>2011-12-31T12:07:37.925-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Año VI'/><title type='text'></title><content type='html'>GACETA LITERARIA Nº 62– Enero de 2012– Año VI – Nº 1&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-YCjjIe18vHc/Tv8axGTYC6I/AAAAAAAAFMc/QtOfrGysdhY/s1600/A%25C3%25B1o+VI+-+N%25C2%25BA+1.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-YCjjIe18vHc/Tv8axGTYC6I/AAAAAAAAFMc/QtOfrGysdhY/s1600/A%25C3%25B1o+VI+-+N%25C2%25BA+1.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Imágenes: Homenaje a la obra de Z.L.FENG (Shanghai - China)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 1 – REFLEXIONES &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDUARDO GALEANO&lt;br /&gt;(Montevideo-Uruguay)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DEFENSA DE LA PALABRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sostener que la literatura va a cambiar, de por sí, la realidad, sería un acto de locura o soberbia. No me parece menos necio negar que en algo puede ayudar a que cambie.&lt;br /&gt;La conciencia de nuestras limitaciones es, en definitiva, una conciencia de nuestra realidad. En medio de la niebla de la desesperanza y la duda, es posible enfrentar las cosas cara a cara y pelearlas cuerpo a cuerpo: a partir de nuestras limitaciones, pero contra ellas.&lt;br /&gt;En este sentido, resulta tan desertora una literatura "revolucionaria" escrita para los convencidos, como una literatura conservadora consagrada al éxtasis en la contemplación del propio ombligo. Hay quienes cultivan una literatura "ultra" y de tono apocalíptico, dirigida a un público reducido y que está de antemano de acuerdo con lo que propone y trasmite: ¿cuál es el riesgo que asumen estos escritores, por más revolucionarios que digan ser, si escriben para la minoría que piensa y siente como ellos y le dan lo que espera recibir? No hay, entonces, posibilidad de fracaso; pero tampoco de éxito. ¿De qué sirve escribir si no es para desafiar el bloqueo que el sistema impone al mensaje disidente? Nuestra eficacia depende de nuestra capacidad de ser audaces y astutos, claros y atractivos. Ojalá podamos crear un lenguaje entrador y más hermoso que el que los escritores conformistas emplean para saludar al crepúsculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-SyP9luDa0UQ/Tv8ALvIG5-I/AAAAAAAAFLM/p1hv69WAhY8/s1600/27.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://2.bp.blogspot.com/-SyP9luDa0UQ/Tv8ALvIG5-I/AAAAAAAAFLM/p1hv69WAhY8/s640/27.JPG" width="490" /&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 2 – CUENTOS BREVES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS MENESES&lt;br /&gt;(Mallorca-España)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FLORES  PARA  ERNESTINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se supo si fue venganza o Ernestina tomó esa decisión. Se le oía decir con frecuencia que buscaba una vida mejor que la de los seres humanos. Su alimentación era frugal: desayunaba margaritas; almorzaba magnolias o azucenas y hacía una cena mínima con una rosa o un clavel. No se debe omitir que estaba comprobado que amaba los jardines y que las flores la consideraban una gran amiga. Cuando se esfumó, porque no se puede dar otro calificativo a su súbita desaparición, hubo variedad de opiniones. El tiempo marchitó recuerdos y voces. Algunos de los muchos  que acostumbraban  pasear por los jardines dijeron haber escuchado alguna vez una voz muy fresca parecida a la Ernestina. Añadieron que era como un sonido musical  que brotara de alguna flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;QUIÉN  SERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abre la puerta, apaga las luces, desnúdate pronto, entra en la cama, reviste la noche de gran esperanza, espera en silencio. No tendrá rostro en ningún momento, podrá ser suma de bellos deseos o equivalente a gran decepción.. Si esperas sonrisas podrás tener llantos. Si temes sollozos quién sabe será lo contrario, tu ideal aguardado. Por el camino cómplice de la negra noche se irá alejando, oirás sus pasos de puro silencio. Si vuelve ¡albricias! Si no seguir esperando. De ninguna manera enciendas las luces ni mucho menos le cierres la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL  CISNE  DE RUBEN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estará el hermoso cisne? El de turbador blancor que inventó Rubén. Dentro de él escondió, travieso el poeta, un color diferente, una forma distinta. La belleza sin par, la palabra especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;FUSIL EN MANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hacen una foto, aparece en todas las camisetas del mundo. Le dan un fusil, lo sujetará eternamente. Quieren borrarlo del mapa, le disparan sin cesar. Su foto sigue recorriendo el mundo. Su fusil imponiendo respeto para la humanidad. La sílaba Ché la pronuncian en todas las lenguas del Universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MISERIA  TOTAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía 20 años y estaba en un ataúd. La velaban el padre, la madre, los hermanos y un amigo. Sabían que había que enterrarla, pero también que no existían posibilidades económicas para afrontar ese gasto. Imposible pensar en carroza, en flores. Al amanecer el padre, con media botella de ron en las entrañas, salió en busca de un amigo camionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUY  A DESTIEMPO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiso coger el fusil y no fue posible. Buscó una granada y su mano no la pudo contener. Cogió la empuñadura de la espada y  fue incapaz de blandirla en el aire.  Inútil para el campo de batalla. Lloró sobre sus ochenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;REFUGIADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve refugiado en un viejo día de 1939. Contemplaba las flores que mi madre cuidaba con tanto esmero. Leía los mejores títulos de su enorme biblioteca. Descansaba oyendo deliciosa música. Los días resbalaban como la lluvia cuando se escurre por los aleros de las casas. No se oían gritos, ni órdenes. No se veían gestos hoscos ni miradas agrias. Nada quebraba la serenidad del refugio maravilloso. 0bligatoriamente tuve que alejarme. Tiempo después quise volver, fue imposible encontrar el camino. Nunca supe cómo pude haber llegado a ese Paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-zRG9_MhiAD4/Tv8BFY0OLUI/AAAAAAAAFLY/WQGbn2GsMhQ/s1600/28.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-zRG9_MhiAD4/Tv8BFY0OLUI/AAAAAAAAFLY/WQGbn2GsMhQ/s640/28.JPG" width="548" /&gt;&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 3 – NUESTRA POESÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MONICA CAROPRESI&lt;br /&gt;(Arroyo Aguiar-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENTRE NOSOTROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El eco de tu sombra se acuesta&lt;br /&gt;en el camino de ida&lt;br /&gt;acunada por mis labios&lt;br /&gt;para descansar &lt;br /&gt;de los severos verbos de tu Idea &lt;br /&gt;que pertinazmente censuran&lt;br /&gt;el alivio &lt;br /&gt;del silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa de mis ojos,&lt;br /&gt;esta sonrisa mía&lt;br /&gt;que te busca,&lt;br /&gt;algunas tardes&lt;br /&gt;sólo algunas tardes viste la ceniza&lt;br /&gt;del cansancio…&lt;br /&gt;…Busca tu sombra dormida&lt;br /&gt;en el perfil de tus palabras,&lt;br /&gt;en ese exilio tuyo, &lt;br /&gt;imperioso viaje sin sosiego&lt;br /&gt;en el camino de ida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos rodea el tiempo. &lt;br /&gt;Es un relato antiguo en sus jirones.&lt;br /&gt;Ese tiempo&lt;br /&gt;con nosotros llevándolo y&lt;br /&gt;trayéndolo&lt;br /&gt;en tareas de hojas sueltas.&lt;br /&gt;Sueltas.&lt;br /&gt;Cada día.&lt;br /&gt;Cada hoja puesta con ternura&lt;br /&gt;en nuestra humanidad en versos.&lt;br /&gt;En ese jugo de las horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si vibrante y alado viajara en el aire tu otro perfil&lt;br /&gt;-tu perfil de niño-&lt;br /&gt;o si nadara acuoso más allá&lt;br /&gt;del nudo de su obstinada sapiencia&lt;br /&gt;comprenderías&lt;br /&gt;que tu miedo al tiempo y &lt;br /&gt;sus estragos&lt;br /&gt;te abraza a él&lt;br /&gt;sirviendo en su copa gris&lt;br /&gt;toda la luz&lt;br /&gt;toda la luz amable&lt;br /&gt;de tu sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos así.&lt;br /&gt;Diferentes.&lt;br /&gt;Totales cada uno.&lt;br /&gt;Paseanderos de sueños.&lt;br /&gt;Como el agua.&lt;br /&gt;Como las raíces de una planta vieja.&lt;br /&gt;Somos tan distintos.&lt;br /&gt;Sin embargo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hIZg8vNr2Zs/Tv8ha-6je-I/AAAAAAAAFMo/HTcNPgjH4Wk/s1600/F200507over-460x328.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://2.bp.blogspot.com/-hIZg8vNr2Zs/Tv8ha-6je-I/AAAAAAAAFMo/HTcNPgjH4Wk/s640/F200507over-460x328.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 4 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIGUEL ANGEL GAVILÁN&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GRACIELA GELLER: IN MEMORIAM &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado traza caminos inesperados. Una foto, la tapa de un libro, la firma borroneada de una dedicatoria, aquella frase que en su momento nos conmovió pero que leída en el tiempo notamos que ha perdido fuerza, que los años la hicieron trizas o, al revés, pensamientos que cobran rigor ahora cuando nunca fueron importantes. Pistas, pasos perdidos.&lt;br /&gt;Hace unos días, arreglando papeles y poniendo en orden (que es una manera de recuperarlos) esos textos que no se sabe si se tiene o se ha soñado que se los tiene, reviví parte de mis primeros años de escritor. Me dio ternura leer otra vez, al azar, pasajes de la obra de queridos amigos. Algunos ya no están con nosotros; otros, se dejaron caer en el silencio, acobardados, quizás, por esta tarea tan bellamente ingrata de seguir estrellas.&lt;br /&gt;Entre ese montón de palabras apareció el libro de Graciela Geller titulado “Sobre semen no hay nada escrito”. Una mañana la crucé en la peatonal y me dio la tarjeta de invitación. Me dijo:&lt;br /&gt;-Presento mi libro. Te espero.&lt;br /&gt;Yo recién terminaba mi carrera de Letras; eran años cargados de proyectos y de imposibles. Ahora me río de mi pedantería, pero allá, en esos días donde uno necesitaba encausar, mediante la profesionalización de un arte, tanto desborde creativo, asistir a la presentación del libro de una escritora reconocida en Santa Fe por lo jugada y lo transgresora, significaba asomarme a la puerta de un parnaso local al que, pensaba yo, pocos elegidos podíamos acceder. Quiero recalcar que nunca fuimos amigos con Graciela. Simplemente porque no se dio. El destino nos negó ese permiso. Y aunque critiqué mucho su obra, nunca la dejé de respetar como escritora y como docente. Tenía, y era muy valorable, una capacidad innata para relacionarse, para crear conexiones, base imprescindible, ahora lo sé, de cualquier carrera artística. &lt;br /&gt;De este texto, en su momento, opiné que era interesante y hablé con mucha seriedad de él en las disputas de café con otros escritores. En la actualidad compruebo que sobrevive a la relectura aunque le encuentro ansiedades. A pesar de ciertos bajones de nivel entre cada cuento, subyacen espacios logrados, momentos donde Graciela alcanza una fibra lúcida y genuina desde la incertidumbre y el tanteo. Esos instantes salvan el libro. Ella también estaba construyendo un camino solitario, barrancoso, igual que el mío. Sola, como todos.&lt;br /&gt;El título, aseveración rotunda y excluyente, impone un punto de vista y traza la sintaxis de una estética: “Sobre semen no hay nada escrito”. Aún ahora, campanillea en mí la ambigüedad tejida alrededor de la preposición “sobre” que, como cabecera de circunstancial, promete una doble entrada interpretativa: (“sobre” por “referido a” y “sobre” indicando “encima de”) Y traté de buscar en mi memoria qué más conozco yo que se haya escrito (dicho, vivido), sobre el “semen” como tema. Recordé un libro de Saramago, “Ensayo sobre la ceguera”, para mi gusto su mejor ficción, y tuve nítido el pasaje donde una de las prisioneras (justamente la que ve) obligada a practicarle sexo oral a su carcelero a cambio de comida, siente, al terminar, la presión del semen en su boca, pero humillada y todo, no se atreve a matarlo. Recordé la escena de la película “Los imperdonables”, excelente western de Clint Eastwood, cuando los forajidos ingresan al prostíbulo y una de las chicas se limpia entre las piernas antes de huir del tiroteo. Recordé a Nijinsky, el bailarín loco, que escandalizó a Europa cuando en “Preludio para la siesta de un fauno” se masturbó en el escenario para hacer más real la excitación de su personaje ante las ninfas. Trajiné frases de amor donde se nombra la sangre, los besos, la saliva, pero nunca al semen. Me di cuenta que no perdura nada escrito sobre el semen justamente porque no es tema, sino que es parte de un tema, una posibilidad, un murmullo. La sustancia adquiere presencia simbólica preponderante como finalización de un acto, conclusión de un goce, reafirmación de una violencia. No se mantiene por sí misma, sino que requiere el acompañamiento de una exaltación que la valide, que la asocie con una prosperidad narrativa concreta. &lt;br /&gt;Entonces busqué la otra manera en que se presenta el semen en el título: como superficie escribible, papel (¿en blanco?) encima del que se narran cuestiones femeninas, cartas y aforismos sobre esa cúspide dolorosa y fría, a la que se arriba a través del sexo porque sí, sin necesidad ni cambio, obligación intacta ante el poder masculino imperante. Campo prohibido, inútiles humedades que atrapan el paso de un apuro. Y corporizan la palabra. &lt;br /&gt;Los textos rescatados fueron otros. Reparé en superficies que son complacientes con una poética del descarte y lo acabado. Me acordé de Perlongher que arriesgaba en “Hule”, su libro más melancólico y violento, una descripción salpicada de furia sobre el látex de los preservativos usados, poesía de visos decadentes, llena de miedo, sórdida y asfixiante, atmósfera prostibularia donde la homosexualidad remite a la opción de morir pronto antes que perdurar en un mundo hostil. Recordé la película de Peter Greenaway, “Escrito en el cuerpo”, estrenada en 1996 (mismo año de la edición del libro de Graciela), donde el protagonista usa su propia piel como soporte de un relato amoroso. Recordé uno de los mejores trabajos de Virus “Superficies de placer” con su tapa tan elocuente de unos glúteos firmes y caricaturescos que ponen el placer a prueba. Por último, recordé a un Lugones exaltado de amor, ya viejo, jugándose su última seducción al enviarle cartas eróticas a una alumna firmadas con sangre o con semen, y repetí las palabras de uno de sus “Doce gozos”: “Se apagó en tu collar la última gema/ y sobre el broche de tu liga crema/ crucifiqué mi corazón mendigo”.&lt;br /&gt;En fin, este libro de Graciela tuvo y tiene como valía fundamental la de imponer tema cuando los que hay no alcanzan y, esgrimiendo la audacia de ir más allá, proponer como soporte escritural de las historias, a la sustancia continente de la vida, la que divide los géneros, la que fructifica la contienda perpetua de dominio y resistencia en la que se cifra la condición humana.&lt;br /&gt;Vi, además, que los textos dispersos y recuperados (míos y de mis amigos), los momentos vividos allá, cuando fuimos nosotros realmente, esas intenciones románticas de cambiar algo a través de nuestra literatura, esos anhelos volátiles y procaces (pura adolescencia de ideales más bien que puro ideal adolescente) fueron limitados pero profundos. Nos marcaron para siempre.&lt;br /&gt;Y sobre ellos tampoco se había escrito nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-gEvhVC-5SK0/Tv74D40JfUI/AAAAAAAAFFY/LnNXTXssGxg/s1600/1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="478" src="http://1.bp.blogspot.com/-gEvhVC-5SK0/Tv74D40JfUI/AAAAAAAAFFY/LnNXTXssGxg/s640/1.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 5 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NORMA SEGADES - MANIAS &lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;GASTRONOMÍA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más ha subido la persiana y ya los ve, apenas a unos metros del negocio. &lt;br /&gt;Los muchachos de siempre, la pandilla. Banda de ojos oscuros que intenta sorprenderla, controlar ajetreos rutinarios, ejercer vigilancia. Como si ella ignorara su oficio de encubiertos.&lt;br /&gt;Aguardan la apertura del mercado recostando su espalda en la pilastra. Dispuestos a acercarse nada más ella exponga a su apetito el listado de tacos, de tortillas para comer al paso y los cuencos henchidos con la sabrosa carne hecha en guisado. Plato de exquisitez incomparable y a precio conveniente preparado de acuerdo a los secretos de la estofa mixteca.&lt;br /&gt;El gringo se aproxima. En su mirada clara se refleja el orgullo de un pueblo acostumbrado a las genuflexiones de los otros. Los hábitos sociales de quien tiene arraigada la creencia de que la muerte les genera vida. Caso contrario, suman las carencias, el muro del desierto, las afrentas, los fraudes, las traiciones. Acaso la esperanza devenida osamenta.&lt;br /&gt;Se acerca lentamente. Como todos los días de la última semana. Sin poder sustraerse al paso de la niña. Al imán de su rostro adolescente. A los pliegues de vuelos amarillos bordados por la abuela. Al espeso cabello partido en dos secciones entre lazos de seda que tejen y entretejen su oscura maravilla sobre la holganza breve de la nuca. Al torpe movimiento de su cuerpo naciente.&lt;br /&gt;Por eso es que su celo, cómplice necesario para que existan pláticas o alianzas necesarias en el encubrimiento de posibles romances, sonríe con sarcasmo detrás de los rubores que arranca a sus mejillas el robusto vaivén del estropajo.&lt;br /&gt;Cuando termina de limpiar las mesas, las gradas recubiertas de azulejos, coloca servilletas y manteles sobre la superficie. Uno a uno los clientes comienzan a ocupar sus posiciones en medio del bullicio y las canciones que expande el altavoz pendiente de un tirante.&lt;br /&gt;Su voz baja y profunda acompaña las coplas populares conservando el calor de esa nostalgia que se ha vuelto fatiga a costa de los hijos que migraron y las dejaron solas, a cargo de sus vidas.&lt;br /&gt;Es que, aunque vuelvan cada vez que pueden, ya sabe, a ciencia cierta, que no existen silencios sobradamente espesos como para ocultar lo indigno de una historia que expatría su sangre hacia la servidumbre.&lt;br /&gt;En algunos minutos, el sitio está colmado por familias, mujeres escapadas del mandado, serios oficinistas, vendedores, tenderos, artistas ambulantes y turistas turbados, renuentes a dejarse convencer por la promesa de degustar platillos diferentes.&lt;br /&gt;Mientras la niña sirve los cuencos de pozole, el aire se satura de un aroma a maíz, cebolla y ajo, a chile bien licuado con comino, a orégano y a carne.&lt;br /&gt;Con cierta impertinencia abandona el refugio de los fuegos y se empeña en llegar a consultarles si todo está de acuerdo a su deleite. &lt;br /&gt;Es que siempre el elogio puede más que el trabajo y la ganancia.&lt;br /&gt;Hacia la media tarde, mientras lava los trastos del almuerzo observa que el gringuito departe con la niña en un rincón ajeno. El ramo de alcatraces que carga entre las manos ha dibujado un gesto de alegría en el rostro inocente. Tan vacuo como muchos otros gestos.&lt;br /&gt;Entonces se decide, hoy le permitirá que las escolte hasta la casa baja, en los suburbios, donde nadie se atreve a aventurarse y las ventanas permanecen sordas, ciegas a cal y canto. &lt;br /&gt;Casi no queda carne en la despensa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-1lUeaZARvyU/Tv74tiyTHBI/AAAAAAAAFFk/6NU-iWra2qg/s1600/2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="462" src="http://1.bp.blogspot.com/-1lUeaZARvyU/Tv74tiyTHBI/AAAAAAAAFFk/6NU-iWra2qg/s640/2.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 6 – NUESTRA POESÍA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARTA ORTIZ &lt;br /&gt;(Rosario-Santa Fe)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PÉTALOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A tientas lo atravieso: umbral de olvido al cascarón desierto.&lt;br /&gt;Grumos escuálidos / arena / en el cuenco de mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solfeo de tablillas desmenuzadas:&lt;br /&gt;bajo continuo debajo de mis pies &lt;br /&gt;a ras de agua / a ras de pozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sopla un viento lunar dobla los pasillos de la noche.&lt;br /&gt;Silencio de telaraña.&lt;br /&gt;Hilachas, la cortina de cretona floreada&lt;br /&gt;master piece de mi madre al pedal de la Singer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin parpadeos absorto en el recorte irregular&lt;br /&gt;(astillas de vidrio esmerilado)&lt;br /&gt;resiste el rumor sepia del paisaje / hasta secarme los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nítidas&lt;br /&gt;las florecitas rehílan blanco /el patio de ladrillos,&lt;br /&gt;su antigua nevisca de ciruelo en primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pétalos de cerezo caen: / ¿es belleza o ilusión? (*)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cifra de infancia y juventud,&lt;br /&gt;gotea / el árbol&lt;br /&gt;la breve vía láctea&lt;br /&gt;cubre el piso de ladrillos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) Poeta Saigyo, (Kioto, Japón1118-1190).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NO PORQUE NO PUEDA SALIR DE MI CASA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No porque no pueda salir de mi casa&lt;br /&gt;hundirme dócil en la vida diaria &lt;br /&gt;al fin y al cabo es vida conocida.&lt;br /&gt;No porque más allá del umbral&lt;br /&gt;no encuentre el mar azul&lt;br /&gt;sino mareas de herrumbre&lt;br /&gt;o porque no quiera abandonar mi depósito de libros&lt;br /&gt;este mundo de objetos entrañables &lt;br /&gt;crecidos entre mis papeles y yo:&lt;br /&gt;fotografías, cajitas de hojalata: &lt;br /&gt;esa de pastillas &lt;br /&gt;Violet de Flavigny &lt;br /&gt;o la de té:&lt;br /&gt;Alice’s adventures in wonderland, según Tenniel &lt;br /&gt;en las caras laterales;&lt;br /&gt;o la caja de cartón acanalado donde guardo pétalos &lt;br /&gt;y hojas de roble y otros árboles &lt;br /&gt;que enrojecen los otoños.&lt;br /&gt;Por ninguno de esos motivos&lt;br /&gt;es que no me ausento de mi casa&lt;br /&gt;ni siquiera &lt;br /&gt;por las páginas que leo:&lt;br /&gt;Celan y Chéjov&lt;br /&gt;poemas y cuentos:&lt;br /&gt;“Vania”, por ejemplo.&lt;br /&gt;No por tan antiguo vasallaje&lt;br /&gt;sostengo mi domesticidad,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no salgo por otra razón:&lt;br /&gt;afuera está oscuro&lt;br /&gt;garúa, hace frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ENCUENTRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene a mí,&lt;br /&gt;la resguardan corolas de humo.&lt;br /&gt;Una flor decolora sus dedos:&lt;br /&gt;quizá una campanilla azul&lt;br /&gt;(¡Dios!, la fragilidad de esas flores,&lt;br /&gt;cortarlas era decapitarlas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene a mí,&lt;br /&gt;la viste una seda carmesí &lt;br /&gt;(el tornasol hace aguas&lt;br /&gt;rebotan los grises &lt;br /&gt;sangran apenas los verdes)&lt;br /&gt;un par de gacelitas de badana&lt;br /&gt;vulnerable en los pies.&lt;br /&gt;Reconozco la liviandad: &lt;br /&gt;pisar sin pisar,&lt;br /&gt;el viaje de una pluma.&lt;br /&gt;(presiento en mi mano el calor&lt;br /&gt;la leve humedad que destilan sus palmas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzo, la voy,&lt;br /&gt;rasgo el velo: &lt;br /&gt;un efecto cinematográfico&lt;br /&gt;(el cine mudo ponía acordes&lt;br /&gt;destemplados, plantaba tinieblas&lt;br /&gt;ojos asombrados, boca de corazón);&lt;br /&gt;pero era sólo eso, &lt;br /&gt;un efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella es todavía gacela &lt;br /&gt;un engaño un verosímil&lt;br /&gt;y toca mi mano la humedad&lt;br /&gt;de sus dedos enguantados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el contacto intimida&lt;br /&gt;desanuda mi mano de la suya &lt;br /&gt;gamuzada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fina badana &lt;br /&gt;hunde su marca de gacela en la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La silueta impalpable &lt;br /&gt;sobre pantallas vacías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CADA TANTO EL ECO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada tanto el eco &lt;br /&gt;supura, gotean &lt;br /&gt;el cansancio aquella noche&lt;br /&gt;el hotelito de mala muerte &lt;br /&gt;cerca de Tandil abría la boca &lt;br /&gt;succionándonos &lt;br /&gt;no olvido los ojos velados&lt;br /&gt;la mirada cruda del conserje.&lt;br /&gt;Veníamos del mar&lt;br /&gt;el equipaje cargaba el viento marino &lt;br /&gt;el olor a sal, &lt;br /&gt;Tears in heaven garuaba en los rincones&lt;br /&gt;-Clapton sube la escalera con nosotros –, dijiste.&lt;br /&gt;¿O quizás su hijito aún vivía y no era Clapton?&lt;br /&gt;Puerta número seis&lt;br /&gt;la llave relumbraba entre tus dedos.&lt;br /&gt;Había un florero de cristal&lt;br /&gt;(sonreíste porque dije cristal)&lt;br /&gt;un ramito de fresias.&lt;br /&gt;Dormimos allí &lt;br /&gt;velamos mi febrícula mi dolor de cabeza &lt;br /&gt;que obligaron a la pausa &lt;br /&gt;a buscar el albergue al menos limpio&lt;br /&gt;un comedor presentable:&lt;br /&gt;conejo a la cazadora, el menú del día &lt;br /&gt;y el sabor salvaje acidulado&lt;br /&gt;nos acompañó toda la noche&lt;br /&gt;hablamos hasta secarnos la lengua&lt;br /&gt;de casi todo&lt;br /&gt;dos aspirinas mediante&lt;br /&gt;y té de limón azucarado.&lt;br /&gt;Lo de siempre&lt;br /&gt;los proyectos el futuro&lt;br /&gt;el filo de los libros&lt;br /&gt;yo era de comunión diaria&lt;br /&gt;con libros como hostias&lt;br /&gt;las voces me habitaban&lt;br /&gt;en ese tiempo eran Julio &lt;br /&gt;y Alejandra desvelada&lt;br /&gt;pasajera de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oía tus párrafos,&lt;br /&gt;un oleaje lejano:&lt;br /&gt;que la economía &lt;br /&gt;que la base filosófica&lt;br /&gt;que había un sentido oculto…&lt;br /&gt;Me dormía&lt;br /&gt;arropada en la monocordia. &lt;br /&gt;Columpios,&lt;br /&gt;así se oía tu voz de madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ORÁCULO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi abuela Iti&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…el recuerdo es el pliegue y el olvido la urdimbre.&lt;br /&gt;Walter Benjamin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Esa mujer trenzaba un rodete en la curva de la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un suburbio de agua, &lt;br /&gt;su retrato &lt;br /&gt;abruma mi ciudad de olvido.&lt;br /&gt;La mirada aguda interpela el vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo glicinas&lt;br /&gt;tardes de mimbre&lt;br /&gt;sombrillitas chinas&lt;br /&gt;muñecas Marilú,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;las voces niñas de las otras nietas &lt;br /&gt;desenterraban &lt;br /&gt;el único hueso escamoteado para mí:&lt;br /&gt;el mito,&lt;br /&gt;silencio de camafeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la abuela que no conocí,&lt;br /&gt;la que bebió del cactus en el desierto&lt;br /&gt;el agua&lt;br /&gt;la que pisó corajuda el fortín &lt;br /&gt;a contramarea de la patria&lt;br /&gt;vulnerada y venerada&lt;br /&gt;en mi ciudad de amnesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No la que murió &lt;br /&gt;loca de vieja y asmática &lt;br /&gt;en el confín, &lt;br /&gt;del que un día &lt;br /&gt;no bajó más&lt;br /&gt;altillo des-aireado&lt;br /&gt;solo fatiga y asfixia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que se cumpliera &lt;br /&gt;cada línea y entrelínea, &lt;br /&gt;el oráculo &lt;br /&gt;al pie de mi cuna cifrado:&lt;br /&gt;su mirada nunca encendería la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo puentes. &lt;br /&gt;Voces tendidas en el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mFmJ86YdSF4/Tv75B7T-JHI/AAAAAAAAFFw/_UkVFqk9DLg/s1600/3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="460" src="http://2.bp.blogspot.com/-mFmJ86YdSF4/Tv75B7T-JHI/AAAAAAAAFFw/_UkVFqk9DLg/s640/3.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 7 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARMEN ROSA BARRERE.&lt;br /&gt;(Posadas-Misiones-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROCINANTE ENAMORADO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún turista debe resignarse y dejar de lado el recorrido por el sur de España. Turismo obligado para los que en la pubertad palpamos la suavidad de la piel del inolvidable Platero, brotado de la sensibilidad del irrepetible Don Juan Ramón Jiménez. Animalito que era pequeño y suave. Tan suave que parecía no llevar huesos. Decido participar del homenaje que se realiza en homenaje a la Virgen del Rocío en Huelva. Y caminando detrás de la multitud, de pronto giro como una veleta. Me escabullo de la imponente procesión y busco la tumba del escritor que supo conmoverme en la dorada época pasada. Y ya frente a ese cementerio creo no estar sola. Las pezuñas pequeñas de un burrito me preceden, como guiándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los arquitectos las ciudades de Sevilla o Granada los dejan atónitos por la estupenda obra de arte que fue la construcción de edificios y la técnica que se usó para levantarlos.  Ellos egresaron de famosas facultades occidentales y están nutridos de nombres que pronuncian casi religiosamente: Gaudí, Morris, Gropius, Le Corbusier, Calatrava o nuestro César Pelli, genios que han sido analizados y admirados por su obra y la diversidad de sus estilos. La edificación del sur de España acrecienta toda perspectiva e incorpora modelos.&lt;br /&gt;Pienso que reconocer la estupenda, maravillosa obra que los árabes dejaron como herencia de su paso por España es como arrodillarse en un templo y entonar un mea culpa. La belleza es dueña y señora en la obra colosal por si misma. Descubrir la exquisitez de los mosaicos, la intensidad de las pinturas, la celosa mirada que usó el carpintero para exhibir a la madera en acabada perfección y las espléndidas terminaciones de los cielorrasos acelera el pulso. Siento una conexión íntima con esos artistas, obreros, amos y plebeyos que las vieron nacer. Camino los mosaicos en puntas de pié, como en mi iglesia. Poseída por la idea de ser una intrusa invadiendo dormitorios ajenos por obra y gracia de un ticket y unos dinerillos que me permiten acceder a este mundo diferente y hermoso; a la raíz del sentimiento privado de gente de otra raza. Camino con dos sensaciones a cuestas: admirar lo admirable y soportar mi sentimiento culposo.  Aparece la curiosidad ante las enormes trabas de hierro fuerte que impiden el acceso hacia las habitaciones donde se resguardan los sueños de las huríes y aprendo que el agua, el mirto, el cítrico y el ciprés forman parte del entorno religioso de aquéllos que fueran expulsados de tierras conquistadas y perdidas por órdenes de los Reyes  Católicos. Dicen que Aixa reina de Granada en el momento de la huída vio las lágrimas de su hijo Boadbil ante la tremenda derrota.  Lo recriminó con áspera voz:”No llores como un niño lo que no supiste defender como un hombre”. Leyenda con visos de realidad. A las madres de toda raza o religión nos duelen las capitulaciones de nuestros herederos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Mérida subo y bajo escalinatas del enorme Circo Romano y me empequeñecen los restos arqueológicos que se niegan a desdibujar su presencia dentro del paisaje.&lt;br /&gt;El transporte avanza por las tierras de Extremadura. Abstraigo mi mente del bullicio de mis compañeros de ruta. Ya les conté que tengo una enorme facilidad para apoderarme de hechos del pasado que me conmovieron. Otro fue la lectura de las aventuras de un idealista flaco como una estaca que pregonaba la concordia y la paz; de su mozo acompañante regordete e inocente siguiendo los andares lentos de su borrico soltador de rebuznos. Única manifestación de su envidia por la gallardía que Don Quijote inventaba para el rocín finalmente llamado Rocinante. Que nunca fue — muy a su pesar — ni brioso como Bucéfalo ni Babieca por parentesco alguno. Porque al igual que su amo a Rocinante de puro flaco, se le contaban las costillas, una por una. Enredada en ese mundo ilimitado donde los caballos se contagian de las fábulas de sus dueños, me introduzco en las vísceras del jamelgo y del burro. Don Quijote idealiza a Dulcinea en un balcón adornado del Toboso. Galopa y enfrenta molinos de viento con espadas de plumas. Sancho agita su gorra festejando victorias ajenas. Tira el asno pataditas al aire. Agita el sombrero Don Quijote reverenciando a su amada. Una aventura de tan enorme tamaño no se vive en cualquier día del año. Y Rocinante, impregnado de pasión contagiada, sacude el pelambre empolvado, ventila las crines enmarañadas, eleva las patas delanteras y relincha gozoso intuyendo que pasará a la posteridad como enamorado sin mención nada menos que de la renombrada Dulcinea del Toboso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vista se me volvió de humo.  Y en medio de esa cerrazón sin fuego, los aires de la campiña de Extremadura actuaron mágicamente. Me poseyeron estos personajes y sus voces como si avanzaran conmigo. Pude ver de cerca el balcón de la idealizada bien amada. Escuché el vaivén de las hojas de un molino viejo tocadas por el aire. Sentí el escarceo de Rocinante, emocionado y enamorado, él también y a su manera de esta Dulcinea nacida en el fragor de un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autobús sigue su camino. La fábula que invadía mi cabeza se aleja. Vuelven mis sentidos a su lugar de siempre. Lo que queda presente en mis oídos es el escarceo caliente de un jamelgo y su sombra, enmarcados en dorado dentro de las páginas de un libro que persiste a través del tiempo. Libro perfumado a nostalgia y escrito como obra y con gracia por un genio al que algunos han llamado loco. Desde esa experiencia transpersonal estoy muy segura que el contacto de un humano con un animal puede cambiar hasta la genética de la llamada bestia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ArC-D5tPgcA/Tv75QAYwhwI/AAAAAAAAFF8/oaXlJV80b6s/s1600/3A.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="480" src="http://3.bp.blogspot.com/-ArC-D5tPgcA/Tv75QAYwhwI/AAAAAAAAFF8/oaXlJV80b6s/s640/3A.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 8 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ANDREA MATURANA&lt;br /&gt;(Santiago de Chile-Chile)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;YO A LAS MUJERES ME LAS IMAGINABA BONITAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo a las mujeres me las imaginaba bonitas, pintadas como la rubia de la esquina que siempre sale a la calle cuando empieza a oscurecerse, pero la Chana llegó a la casa gritando el otro día y le dijo a la mamá que no se había atrevido a contarle nada a la señorita, lo que le pasaba era demasiado terrible. Entonces se había escapado nomás del colegio por arriba de la pandereta congelada de miedo de no alcanzar a llegar y caerse muerta por el camino.&lt;br /&gt;La mamá estaba lavando cuando llegó el berrinche y, como siempre hace alharacas, ni se dio vuelta para mirarla mientras ella lloraba y lloraba hasta que la Chana le dijo de una herida que yo no pude oír bien. Ahí la hizo callar porque estaba yo y le dijo que mejor se iban a conversar detrás de la casa para que la hermana chica -o sea yo- no escuchara. Pero por la muralla del fondo se oye todo y yo me puse bien cerca hasta pegar la oreja, igual la Chana habló gritando todo el rato aunque la mamá la hacía callar por mí.&lt;br /&gt;Claro que ahora que lo pienso mejor las mujeres no tienen por qué ser bonitas. Por ejemplo, la mamá es mujer y es muy guatona. Yo creo que por eso el papá se fue y la dejó sola. Las mujeres que les gustan a los hombres son las bonitas, como la rubia, que nunca anda sola.&lt;br /&gt;Algo se puso a decir la Chana, que ahora sí que sabía que eso estaba mal, que hace días la vino a dejar el Tito después de esa fiesta que hubo hasta bien tarde (yo quería esperarla, pero me quedé dormida) y los dos se quedaron atrás, en el patio chico, tocándose, pero que ahora estaba arrepentida de todo y no se quería morir por esa herida que tenía.&lt;br /&gt;Como la mamá la quiere harto a la Chana la consoló al tiro claro que primero le dio unas cachetadas y le dijo cochina desobediente. Pero después la tranquilizó riéndose y le dijo que no le iba a pasar nada, que se quedara callada de una vez y le diera a ella los calzones para lavarlos mientras la Chana buscaba otro par en los cajones y además un trapo limpio. Le dijo que desde ahora iba a tener que preocuparse de lavarlos y cambiarlos hartas veces al día por todos los meses y años. Porque ya eres mujer le dijo después.&lt;br /&gt;Yo no entiendo qué tiene que ver ser mujer con eso de los trapos. Parece que todas las mujeres lavan ropa cuando grandes como la mamá, sólo que a algunas no se les nota. Capaz que la rubia de la esquina también. Yo creo que el Tito a la Chana tiene que haberle pegado por fea cuando vinieron juntos a la casa,  y que él le hizo la herida. Si todos los hombres pegan, y a lo mejor por eso le dijo la mamá a la Chana que ya era mujer.&lt;br /&gt;Después de un rato se fue a cambiar de calzones a1 lugar más apartado, pero yo igual la vi cómo lloraba, despacio sin que oyera la mamá y le pudiera volver a pegar. Pero la mamá ya estaba metiendo los calzones sucios en un tiesto con agua que salió colorada, y se río. Cuando la Chana salió a jugar medio moqueando todavía la miró con la burla y de nuevo la cacheteó para que no hiciera más cochinadas con el Tito, le dijo.&lt;br /&gt;Yo fui detrás de ella para ver si así entendía mejor. Llegó a jugar al luche con las de la otra cuadra que se hacen sus amigas, pero igual nomás cuchichean cuando ella no está.&lt;br /&gt;Como en la mitad del juego, la Chana tuvo que saltar bien lejos y por debajo del yamper cayó un trapo lleno de sangre, igual que el que me pusieron a mi cuando me hice la herida en la rodilla. Yo creí que se iba a morir, pero ella más que susto tenía como vergüenza; dejó todo botado y corrió a la casa llorando mientras las demás no paraban de reírse y apuntarla con el dedo.&lt;br /&gt;Yo no sé por qué pasó esto justo ahora que Javier ése de lentes que va en mi curso, me ofreció hacerme la tarea y después llevarme un día a la casa. Y a mi me estaba empezando a gustar.&lt;br /&gt;Pero yo no quiero que me acompañe de vuelta del liceo y  pegue después como el Tito, no quiero ser mujer y tener una herida como la Chana, ni crecer y ponerme guatona y que los hombres me peguen. Así que voy a inventar cualquier cosa y me voy a venir sola a la casa mejor. Aunque esté oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-fumiZ1O0Pvs/Tv75b28V8II/AAAAAAAAFGI/bUtdGvNoSuo/s1600/4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="452" src="http://3.bp.blogspot.com/-fumiZ1O0Pvs/Tv75b28V8II/AAAAAAAAFGI/bUtdGvNoSuo/s640/4.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 9 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARLOS ENRIQUE CARTOLANO ©&lt;br /&gt;(Mar del Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NUEVOS QUINTETOS DE ORIENTE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFIL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta imagen: esa tu cara&lt;br /&gt;Quién sabe cómo es fuera de mí&lt;br /&gt;Cómo pueden verla cientos y miles&lt;br /&gt;De visitantes. Tu perfil es aire&lt;br /&gt;Que respiro y me penetra las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;COLADA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso digo que no te parecés&lt;br /&gt;A vos cuando estás aquí contenida&lt;br /&gt;Cuando te vemos yo mi conveniencia&lt;br /&gt;La propia espera: el plato en que gotean&lt;br /&gt;Unas pocas palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARENCIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Competimos por alcanzar las tierras altas&lt;br /&gt;Peleamos todos contra todos&lt;br /&gt;Por la rostra: una idea central un espíritu&lt;br /&gt;Que habitara todo y todos. Y qué nos queda&lt;br /&gt;Con Dios pendiente y sin amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MUNDO DIGITAL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es digital basta tocar: un solo clic&lt;br /&gt;Y podré estar a tu lado&lt;br /&gt;O esperándote en el porch de tu casa&lt;br /&gt;Escudándome del viento con arena&lt;br /&gt;De la playa. En tu boca y en tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VERANO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El buen tiempo libera aquí&lt;br /&gt;Se abren patios y lumbres: carne&lt;br /&gt;Y amor dan rigor a la temperatura.&lt;br /&gt;Se sigue a mozos con canastos:&lt;br /&gt;¿Dónde es la fiesta? ¿Dónde comer esta pascua?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SEQUÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedan relojes de Dalí desfallecientes&lt;br /&gt;Una palabra una imagen hasta un verso&lt;br /&gt;Tal vez aunque el ardor que crece&lt;br /&gt;De profundis invade con letras cada tarde&lt;br /&gt;Ese falta sin aviso o estamos sordos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CONMISERACIÓN &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al gato moribundo entre los pies&lt;br /&gt;De urgencia y necesidad discutibles:&lt;br /&gt;¿Quién le concede dignidad? ¿Quién&lt;br /&gt;Lo protege de dureza y cortes?&lt;br /&gt;¿Quién le devuelve intimidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;BUKOWSKI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy la décima parte de mi poesía&lt;br /&gt;Ha dicho Bukowski (ese subversivo &lt;br /&gt;de interiores). Las otras nueve partes&lt;br /&gt;Se asoman en los acantilados precipitan&lt;br /&gt;Desde miradas de miles de millones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Rag-luEKxuA/Tv75kApBAdI/AAAAAAAAFGU/8P3X7eVWW7I/s1600/5.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="466" src="http://4.bp.blogspot.com/-Rag-luEKxuA/Tv75kApBAdI/AAAAAAAAFGU/8P3X7eVWW7I/s640/5.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 10 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CRISTIAN VITALE &lt;br /&gt;(La Plata-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ESCRIBIR EN CÍRCULO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir es como manchar el mar con una gota de sangre. Uno no sabe cuánto mar quedará decolorado, cuán expansiva o intensa será la gota. Incluso no sabe del todo si habrá mar. Tampoco si habrá sangre. Pero escribe. Deja un trazo en una hoja muda y muerta. No sabe si en la yema de los dedos algo se parece al alma. El alma, el pensamiento, la lengua, los brazos, las manos... el camino es tan largo que no sabe si llegará. Sabe sí que ha dejado un trazo, aunque no sepa a qué sabe. De haber del otro lado de la hoja alguien, alguien recogerá su rezo. Recogerá su trazo y quizá será trazado. Escribir de ser así será escribir también un otro. Dejarlo escrito. Será difuminar una sangre que nació de una grieta en la yema de los dedos. Pedirá perdón cuando sepa que el mar no está ya limpio. Se sentirá un poco culpable de no saber pintar un arco iris. Sabrá de nuevo que hay destino. Calmará la pena luego con una frase corta, inflexible, circular. Escribir es como manchar el mar con una gota de sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZN7e2nq691w/Tv8kPNSVKcI/AAAAAAAAFM0/9UDQtZFXofI/s1600/F200506over-460x328.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZN7e2nq691w/Tv8kPNSVKcI/AAAAAAAAFM0/9UDQtZFXofI/s640/F200506over-460x328.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 11 – CUENTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NECHI DORADO&lt;br /&gt;(Lanús-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DE AQUELLOS HUEVOS NACIERON LOS ESBIRROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpea el mar el casco del navío&lt;br /&gt;que me aleja de ti patria adorada.&lt;br /&gt;Es medianoche; el cielo está sombrío;&lt;br /&gt;negra la inmensidad alborotada…&lt;br /&gt;Julio  Flores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los ancianos, campesinos sabios que andan por la vida taloneando historia para mantenerla galopando, que en un lugar lejano donde no entra la mirada humana, el horizonte se junta con el cielo formando un pliegue. Dicen que es allí donde anida el amor y adonde  van a llorar las patrias, en secreto, cuando son ultrajadas. Cuando el dolor de sus hijos se vuelve constante y la intolerancia se enquista generando ambientes de rencor e injuria.&lt;br /&gt;Cuando la congoja se convierte en úlcera y la injusticia hace su nido desoyendo prédicas, fragmentando auroras, despellejando recuerdos que se niegan al repliegue.&lt;br /&gt;Las patrias, por tener instinto de madre potenciado, sienten que todos sus hijos son maravillosos y los que no lo parecen tanto, es porque erraron el camino como si se hubieran soltado de sus manos a destiempo. O mejor dicho, porque se los arrancaron.&lt;br /&gt;En la casi penumbra de una tarde que daba la bienvenida al trote apresurado de la noche, antes de resbalar por la pendiente de la sierra, una mujer morena de ojos hermosos, de mirada tan tierna como canción de cuna de una abuela,  se acurrucó en el tronco de una palma de cera, su árbol preferido. A sus pies plegó sus alas un cóndor andino mientras la brisa se iba enfriando de a poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los ancianos que esa mujer, igual que sus hermanas, nunca está sola, que la tristeza acompaña cada uno de sus pasos cuando anda hurgueteado el arcón de los recuerdos, sin embargo,  su sonrisa es como una luz de esperanza que no han podido asesinar. Eso es más&lt;br /&gt;visible  cuando las orquídeas estallan de color tratando de neutralizar ¡como si pudieran! otros estallidos que sacuden la tierra y la parten en mil pedazos y la dejan salpicada de trozos de vida que vuelan hacia otros rumbos donde no existe sendero de regreso.&lt;br /&gt;El rostro de esa mujer está lleno de cicatrices igual que todo su cuerpo. Las heridas no lograron opacar su belleza así como tampoco apagaron el brillo de esos ojos tan negros en los cuales, el dolor, pareció encontrar refugio para siempre. Mantiene una relación estrecha con sus hermanas, el viento es cómplice para que sus voces trasciendan los límites que algunos hombres impusieron con la pretensión de mantenerlas separadas. Como cuando produjeron la ablación que a una, la convirtió en tres.&lt;br /&gt;Uno de los dolores más grandes que ella siente es a causa de las diferencias que mantienen sus hijos, discrepancias que datan de mucho tiempo atrás, que jamás lograron conciliar y que cada día se torna más evidente.&lt;br /&gt;Incentivando esa disgregación, la hermana también hermosa, la de los ojos que parecen pedacitos de color arrancados al cielo, la que pasa sus días en su búnker de acero, hierro y concreto, hace esfuerzos increíbles y no cesa en esa tarea macabra, despedazadora,&lt;br /&gt;espeluznante.&lt;br /&gt;Cuenta con la amistad interesada de otra mujer. Una que pasa la vida merodeando alrededor de un muro donde todos se desgarran en lamentos personales, en un turismo ombliguista, desde donde son exportados más lamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer, esa tarde casi devenida en noche, alisó con sus manos la túnica que vestía y en la que unos micos graciosos trataban de enredarse para hacerla sonreír. ¡Tan bella es cuando sus dientes asoman por esa boca de cuyos labios tibios mana el amor que mima a la vida!&lt;br /&gt;La vida… Hablar de eso, allí, parece casi una incongruencia, su antítesis irguió su culto en una catedral de infamia programada.&lt;br /&gt;Ciñó su cintura fina con una faja formada por tres franjas, una más ancha de color amarillo como el sol. La otra, azul, donde quedó atrapado el tono del cielo y de los mares, la tercera, roja.  En esa banda ella guarda la sangre de los hijos que la defendieron de agresiones  sin lograrlo del todo, hasta el momento.&lt;br /&gt;En el hombro izquierdo lleva un escudo donde quedó grabada la memoria y que brilla dándole más imponencia a su figura de madraza brava incorruptible.&lt;br /&gt;Una bandada de colibríes multicolores entrelazó sus cabellos renegridos formando dos trenzas, las que deslizándose sobre su espalda morena, fueron uniendo sus puntas formando la imagen de un corazón de azabache y terciopelo.&lt;br /&gt;Rodearon su cabeza con una corona de orquídeas y flores silvestres, esas que nacen libres, que no necesitan cuidados  especiales y se reproducen entre la calidez de la hierba, cerrando sus pétalos cuando el sol se desplaza hacia su covacha en el horizonte enlomado. Flores que perviven pese a las bocanadas de nubes que salen de las panzas de los helicópteros degenerando todo.&lt;br /&gt;Pese al agente naranja y al glifosato.&lt;br /&gt;Pese a las ráfagas de M61 que desangran la naturaleza dejando nuevas heridas en el rostro y en el alma de la Matria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella mira los picos de las montañas y de sus ojos parecen escapar signos de interrogación, como si le preguntara al aire por  qué  causa cuesta tanto lograr que sus hijos dispersos vuelvan a unirse. Por qué tantos tuvieron que dejar su paisaje como postal estampada en el centro de los sentidos para ir a buscar refugio atravesando mares, tratando de alcanzar otra luz para protegerse de ese  odio ancestral casi santificado, bendecido por el silencio y el olvido.&lt;br /&gt;Bendecido por la insensibilidad de alguna iglesia donde un demonio travestido desalojó a algún dios que andaba distraído.&lt;br /&gt;Esa noche, como todas, volvería su sueño recurrente. Sentiría nuevamente la risa de Jairo, de Juan,  de Luz, de Yamile, de Mónica y de Enrique, de Iván y de Jorge Eliécer, de Manuel y de Raúl. De muchas Juana y montones de José.&lt;br /&gt;Sentiría las voces rebotando contra los bananares saludándola antes de partir hacia sus trabajos o escuelas como hacían cada mañana hasta ser devorados por el tiempo, la distancia y la irracionalidad.&lt;br /&gt;Sentiría la risa de los niños e imaginaría la de los que nacieron lejos, aunque ella conocía muy bien sus rostros sin haberlos visto nunca, porque las caras del desarraigo forzado, del transplante sin consenso previo, tienen los mismos rasgos deschavantes calcados en los poros.&lt;br /&gt;Rasgos de adioses indefinidos que sepultan al abrazo y a las caricias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los viejos del pueblo que ella nunca duerme pero sueña, que pasa las horas un poco acá, otro poco más allá. Dicen que sus ojos son tan poderosos que pueden ver tanto de día como de noche lo que ocurre en el norte y en el sur. Que no la mojan las lluvias ni la oscurece la noche. Que no la pudo matar el dolor por más fuerza que hiciera por lograrlo. Igualito que sus hermanas.&lt;br /&gt;Dicen también que ella cambia sus gestos en el momento del recuerdo al que le dedica las últimas horas de los días, cuando el águila cierra sus ojos y al silencio lo rompen  estampidos a lo lejos.&lt;br /&gt;En su reminiscencia, la nostalgia se centra en el momento cuando su hermana envió a la serpiente a recorrer su cuerpo dejando  huevos que cuando rompieron, dieron luz a espantos que se multiplicaron. Los bananos también allí fueron el tesoro codiciado que el reptil comenzó a arrancar para llevarlos, por  la fuerza, hacia el coloso que se yergue a miles de kilómetros.&lt;br /&gt;Historia repetitiva cargada de tristezas que hace falta mantener en movimiento para que nunca se olvide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiquita nunca anduvo sola, escuadrones militares vigilaban que ella pudiera desplazarse a lo largo y ancho del territorio, como dueña impuesta a fuerza de balacera. Bastaba que alguien osara detener su paso enajenado para que ellos actuaran como marionetas irracionales, como lacayos despersonalizados que sólo saben cumplir órdenes inconscientes que también  afectarían a ellos mismos y a sus familias.&lt;br /&gt;¡Es que la baba de Chiquita se fue enroscando en la chatura de sus cerebros con precio donde pocas funciones se desarrollaron! Donde prevaleció el dinero y la ignorancia.&lt;br /&gt;La primera tarea de la bestia fue la de desovar por entre las matas y los caminos para que de cada huevo fueran naciendo  sicarios, asesinos a sueldo capaces de matar hasta los sueños. Esbirros de carne descompuesta.&lt;br /&gt;La mujer recordaba aquella entrada sin esfuerzo que con el tiempo iría rasgando su túnica, desovillando terrores, acumulando pilas de desperdicios en que se convirtieron algunas almas. Demasiadas, muchas más de las que cualquiera hubiera podido imaginar o soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan los viejos sabios que los hijos de la mujer que trataron de parar el paso de la serpiente, fueron devorados uno a uno. Que los productos del desove se reproducían constantemente,  pero dicen también que hasta el momento no han podido cumplir todos sus deseos porque la esperanza se escondió,  una tarde, en esa túnica que parece de nube, en el regazo tibio de la mujer morena.&lt;br /&gt;Se escondió una tarde en la que ella se refugió en  un ese lugar lejano donde no alcanza la mirada humana, donde el horizonte  se junta con el cielo formando un pliegue donde anida el amor y adonde  van a llorar las patrias cuando son ultrajadas. La esperanza no quiso abandonarla,  se sintió tan protegida en su seno que nunca cedió el lugar perfumado por la brisa fresca del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chiquita y su madre que hasta hoy observa todo desde la estatua, crearon ejércitos legales y otros que no lo fueron, aunque ambos actuaron siempre en concordancia, unos haciendo el trabajo desde una supuesta legalidad, mientras los otros eran entrenados por hombres que trasladaron los lamentos,  contaron para la tarea sucia con el aporte monetario, ideológico, geopolítico, de la mujer desde el coloso donde la basura cae como si fuera un manto dantesco empuntillado de perversión y voracidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que todavía lo sigue haciendo, porque si bien Chiquita parece que se replegó, en realidad lo que hizo fue abrir paso a otras sombras apocalípticas. Fue limpiando el terreno, de respuestas nobles, para que otros huevos tan perversos como los que dejara, fueran abriéndose convertidos en génesis de los mercenarios.&lt;br /&gt;Décadas de congoja vive hasta el momento esa mujer bellísima pese a tantas cicatrices.&lt;br /&gt;Décadas de andar de un lado a otro sorteando cuerpos inertes.&lt;br /&gt;Décadas de sentir gemidos de dolor, ayes sofocados en pozos comunes de tierra apuñalada que las huestes del crimen organizado cavan con impunidad por la túnica de la mujer.&lt;br /&gt;Décadas de muerte, décadas de lucha, décadas de siembra de viudas y de huérfanos.&lt;br /&gt;De lágrimas que brotan dejando ríos de sal sobre las mejillas de las hijas e hijos que no quisieron convertir al espanto en un amigo inseparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mismos viejos que entraron por las puertas de la historia, que ven a la mujer sonriendo con la mirada en la selva. Que su ilusión quedó prendida entre el ramaje verde donde duendes de paz van labrando un camino muchas veces teñido de rojo sangre.&lt;br /&gt;Dicen que esos duendes son los hijos preferidos de esa mujer hermosa, por eso son tan odiados por la otra, la entrometida, la que cuando ve felicidad aplica su veneno porque no sabe compartir dentro de su propio infierno escabullido en su sangre.&lt;br /&gt;Está tan contaminada que su cercanía produce asco en aquellos que pasan cerca y hasta en los que se refugian en ella tratando de encontrar el sueño de las maravillas, que hasta el momento, nadie sabe muy bien donde se esconde.&lt;br /&gt;En que recoveco inmundo de su vestido, escondido bajo cual de las estrellas que aprietan su cintura, inertes, sin vida, sin brillo, porque  las instaló  la fuerza cuando las arrancaron del sitio donde debían permanecer si esa mujer no hubiera sido tan abominable hasta para con los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer morena acomoda tiernamente la corona de orquídeas que los picaflores tejieron antes de colocarla sobre su cabeza negra como la noche, sabe que los bananos fueron su desgracia. Pero sabe también que parió hijos e hijas capaces de dar su vida por ella, por su memoria y ese es el orgullo que aún la mantiene viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los viejos que hace poco tiempo, la mujer repugnante, la que convirtió su alma en concreto, la que no entiende de amor ni de respeto, clavó siete dagas sobre la falda espumosa de su hermana morena.&lt;br /&gt;En cada daga dejó el germen de los cerebros corrompidos, hay baba de desprecio, hay zombis que sólo saben acatar órdenes que llegan desde tan lejos implantadas en un idioma diferente. El horror tiene la particularidad de hacerse entender de cualquier forma.&lt;br /&gt;El horror unifica a la Babel, copia gestos, agudiza miedos, deshumaniza volviendo harapos lo que  imagina pudieran ser respiros.&lt;br /&gt;Desde esas siete dagas dotadas de la fuerza de cíclopes errantes, la mujer de la estatua puede controlar cada cosa que suceda donde sus hermanas tratan de amasar el sueño de sus hijos, de acunar el mañana, de amamantar el porvenir que de momento sigue desnutrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los mismos ancianos que en las noches de luna aparecen aquellos duendes en puntillas de pie, sin hacer ruido. Que salen a escondidas rasgando la impenetrabilidad del monte para cerrar cada herida nueva que se abre en ese cuerpo doliente.&lt;br /&gt;Dicen que esas caricias tienen la magia de convertir  cada herida en costurón de la memoria, que las dejan allí como para que nadie olvide que el cuerpo de su madre fue ultrajado por la serpiente repugnante.&lt;br /&gt;Los viejecitos que suelen soltar la lengua cuando es preciso zamarrear al recuerdo,  fieles custodios memoriosos de la mujer aindiada, cuando la noche se cerró completamente, marcando presencia y espantando a las sombras vampirescas, partieron rumbo al palmar para presenciar la escena trascendente del encuentro entre madre e hijos.&lt;br /&gt;Allí estaban ellas y ellos, acariciando a la madre repitiendo la imagen de cada noche de luna lloriqueosa, mientras el sol se despatarraba en su lecho de horizonte tratando de olvidar los espectáculos macabros. Esos que se hacen gracias a la impunidad con que cuentan las sombras fantasmagóricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo lejos se escucha el grito destemplado de  dragones escupiendo fuego entre el rugido espeluznante de motosierras desbocadas que van partiendo aquellos huevos de los que nacerán nuevos esbirros.&lt;br /&gt;Los hijos que partieron con rumbo fijo y los que partieron hacia el eterno ¡qué sé yo dónde! agitan las hojas de las palmas para que cada lágrima de su madre se convierta en coraza que impida que la mujer muera del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella sigue envuelta en su silencio un poco chasqueando arroyos, otro poco acunando ayeres; viendo el rostro descarnado de la muerte que se arrastra sostenida por marionetas, allí, donde sus hijos tratan de recoger fragmentos para poder recomponer la vida que contaminara la espesa baba de Chiquita.&lt;br /&gt;Esa que ahora tiene otro nombre y que al mudar su piel por los caminos, fue dejando una estela contaminada que se espera no quede para siempre.&lt;br /&gt;Terminan su relato, esos ancianos, dejando una sentencia iluminada&lt;br /&gt;-Sólo los duendes podrán borrar esa huella cargada de veleidad disciplinante que llegó hace mucho tiempo para instalarse en la hoja de vida de esta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de allí rompían otros huevos, de su yema voraz nacían más esbirros. Ella acariciaba el sol que en un descuido, sin que nadie lo viera, se metió por su bolsillo para alumbrar el recuerdo de tantos hijos caídos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-eme7bAHV6CM/Tv758pj4fzI/AAAAAAAAFGs/XhG61_ix2dU/s1600/7.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://3.bp.blogspot.com/-eme7bAHV6CM/Tv758pj4fzI/AAAAAAAAFGs/XhG61_ix2dU/s640/7.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 12 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DOLORES ETCHECOPAR &lt;br /&gt;(Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ORILLA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ninguna palabra se acerca&lt;br /&gt;pero mi caballo galopa en la sombra&lt;br /&gt;deben estar allí los rostros las manos&lt;br /&gt;debe estar allí la voz que levanta el agua de la mañana&lt;br /&gt;debe estar allí el que canta adentro de las palabras&lt;br /&gt;no voy a pedir auxilio mi caballo galopa en la sombra&lt;br /&gt;es difícil saludar a los niños &lt;br /&gt;cuando falta un sonido&lt;br /&gt;el ladrón huyó con el Comienzo&lt;br /&gt;y bellas mujeres se beben el agua de la verdad&lt;br /&gt;tras ellas el rumor del pasto es un destino&lt;br /&gt;ninguna palabra se acerca&lt;br /&gt;bambúes miedo vidrios&lt;br /&gt;mi caballo galopa en la sombra&lt;br /&gt;entra y sale de la gran muralla&lt;br /&gt;aquí falta un sonido&lt;br /&gt;pero hay una luz de viajes antiguos &lt;br /&gt;en el pelo de los toros&lt;br /&gt;los hombres de este siglo ya se fueron&lt;br /&gt;grandes pantanos murmuran sus nombres&lt;br /&gt;hay un tambor oscuro en la orilla lenta bailarina&lt;br /&gt;de mi otro cuerpo tu pálido vestido sin rumbo&lt;br /&gt;tu hijo alzado sobre las fosas y las fronteras&lt;br /&gt;falta un sonido&lt;br /&gt;falta ese sonido&lt;br /&gt;y todo será arrojado al mar&lt;br /&gt;hasta que el mar se seque y amanezca&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL POZO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mi hijo no hace pie en el alba&lt;br /&gt;tampoco hace pie esa ciudad donde estuvimos&lt;br /&gt;ni el tren que iba a Berlín&lt;br /&gt;ni los muertos que suben y bajan &lt;br /&gt;la ropa de los vivos&lt;br /&gt;nada hace pie ni la pobreza ni la risa&lt;br /&gt;ni los ruidos feroces ni las luciérnagas&lt;br /&gt;bajo el gran país que suelta la noche&lt;br /&gt;digo unas palabras aparto a la extraña mujer &lt;br /&gt;que se prepara en mi sollozo digo unas palabras&lt;br /&gt;antes de que ella me enmudezca con sus fábulas&lt;br /&gt;y su desmemoria&lt;br /&gt;mi hijo no hace pie en el alba&lt;br /&gt;el tren que iba a Berlín&lt;br /&gt;los vivos que suben y bajan &lt;br /&gt;la ropa de los muertos&lt;br /&gt;nada hace pie&lt;br /&gt;en el llamado&lt;br /&gt;nada hace pie &lt;br /&gt;en el silencio ese niño&lt;br /&gt;nunca sabrá &lt;br /&gt;por qué afuera de la luna&lt;br /&gt;golpean a un viejo caballo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PERFORACIÓN DE LA EXTRAÑA VOZ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la mujer sigue agitando su vestido huérfano&lt;br /&gt;en la milenaria colina&lt;br /&gt;ya se dormirá con los pastos &lt;br /&gt;y las hondas hormigas joyeras de la muerte&lt;br /&gt;dijeron&lt;br /&gt;nadie supo por qué quiso esa noche tan fría&lt;br /&gt;cantar en el coro de los perros&lt;br /&gt;nadie sabe por qué esa noche sin consuelo &lt;br /&gt;ella estaba sentada &lt;br /&gt;abierta en la parte inesperada de su alma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pronto ejecutarán al caballo&lt;br /&gt;amable boca&lt;br /&gt;pronto caerá la que camina&lt;br /&gt;sobre los tambores de mi lengua&lt;br /&gt;amable amable despeñada aurora&lt;br /&gt;amable fuego &lt;br /&gt;amable tú amable él&lt;br /&gt;amable útero conocimiento estertor estrella&lt;br /&gt;amable violencia flores marinas&lt;br /&gt;amable ciudad verdor exterminio&lt;br /&gt;la luna brota de las piedras estoy sentada&lt;br /&gt;amables teorías cacareos valles&lt;br /&gt;(alguien llora en la sala de música)&lt;br /&gt;amable amable ferocidad&lt;br /&gt;amables ustedes olvidados en un parque &lt;br /&gt;donde la luz habla y habla con la muerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-e2vsf-HeVHU/Tv76X3LKSSI/AAAAAAAAFG4/miKBki-JyGE/s1600/8.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://3.bp.blogspot.com/-e2vsf-HeVHU/Tv76X3LKSSI/AAAAAAAAFG4/miKBki-JyGE/s640/8.JPG" width="466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 13 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ROBERTO MANZANO &lt;br /&gt;(Ciego de Ávila-Cuba)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL DIÁLOGO INFINITO CON LAS AGUAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que Cuba fuera, ya la poesía lanzaba el vuelo de sus ramos flotantes sobre las olas. En el inagotable vaivén de la desesperanza, de pronto los ramos flotando, el vuelo de unas aves que cruzan los mástiles en lo alto. Lo que vino por el sur, y lo que vino por el norte, y lo que se arrimó de todas partes, viendo las primeras líneas verdiazules en la distancia.&lt;br /&gt;Y adentro, en la curva térrea, las venas del agua, dulces y frías como pieles de frutas líquidas, y los terrosos animales que se deslizan por las barrancas. Y el numeroso calor humano alrededor de las orillas llenas de espigas y garzas. Así, el que vino antes por el mismo fluyente sendero, en la noche se pregunta su oscuro destino. Sabe, desde su telúrica manera, su precaria estancia.&lt;br /&gt;Viene el que viene, y ya está el que vino, y han de verse en el litoral estupefacto, los dos arribados, el metálico y el desnudo, mientras las mujeres y los niños miran de lejos, en el pórtico de la sorpresa y la inocencia. Y es la sangre en el polvo, el asesinato cometido por el que brilla en la luz del que se confunde con el barro sombrío de la arboleda.&lt;br /&gt;Y el que vino con las muñecas apretadas en el vientre de la madera, condenado a morir en el borbotón de azúcar, supo del dolor sin límites del agua, de la degradación bestial del que en cubierta restallaba el látigo. Se combustionó en el fuego tremendo de una pena sin nombre. Se empozó en el corazón de la isla como un coágulo doloroso.&lt;br /&gt;Siendo tierra como somos desde entonces, somos este polvo trabajado, como de imperio y señorío, en lidia callada con las olas, mientras los ojos se van en los impulsos del terral, en las resacas soñolientas o frenéticas, y otros ojos se quedan sin párpados dentro del turbión de hojas, mirando con mirada de piedra la infinitud del humus y el lagarto.&lt;br /&gt;Y entre ambos tobillos, a la distancia de las dos cejas, el palo y el hierro, las armas de encontrados peldaños, sujetas a diversas gradas temporales, y el oro y el perro, y la cruz y el lamento, y el dolor de una tierra herida, llena de sangre y codicia, doliendo como un conflicto sin márgenes. El mar mira la escena triste, con párpados de arrecife sorprendido.&lt;br /&gt;Aquí hemos fluido, inconformes y soñando, viniendo desde sitios terrestres muy contrastados, y hemos salido a pulir nuestra estrella propia, ansiosos de que tremole en lo alto, como la anunciación de una paloma en la intemperie. Y fue larga la travesía, viviendo adentro y afuera, mirándonos como brazos desperdigados, como una frente astillada.&lt;br /&gt;Y crecimos denodadamente hacia adentro, como una manera de salir al concierto del mundo con la mayor dignidad, que es la libertad de todos. Y en esa entrada en la arcilla vegetal, en la barrosa rama de lo profundo, ganamos la estrella solitaria, pulida con manos negras, amarillas, blancas, cobrizas. Y la poesía supo acompañar siempre, como un ensalmo íntimo.&lt;br /&gt;Y en el instante de mayor gloria, se encendió el mar, para quedar quebrados en la misma orilla del deseo, con las piernas quebradas, y a lo largo de la tierra la sacudida salobre interrumpió las grandes flamas colectivas. Vino una fuerza ajena a detener las olas con que nos marchamos siempre desde nuestro corazón hacia los brazos del mundo.&lt;br /&gt;La poesía cubana es una avellana líquida, una campana ardiendo, un aeróstato yéndose constelado. Nace de un dolor, de una apretazón, de una nostalgia de lo distante. Abriéndose como un cotiledón de fuego, germina en el cielo, atravesando los litorales duros de la realidad. Entra en lo humano con su condición de paja manchada de barro, de huella en el asfalto, de copa quebrada y rehaciéndose en una espuma infinita.&lt;br /&gt;Todo la poesía cubana, aun cuando hable de insularismo, lo que quiere es amanecer continente de luz, derramarse planetaria, conquistarse un sitio sin fin en lo celeste. Su vocación por el rompimiento de las márgenes es permanente, y le pertenece como un correr profundo de sangre, como un ritmo de identidad. Su insularismo es de raíz vivencial y mítica, pero tiene bordes que no pueden delinearse jamás, pues crecen de continuo como el aire cálido.&lt;br /&gt;Los que entre nosotros han luchado con las aguas, que han odiado el mar o se han lamentado de esas espumas que nos circuyen, solo han expresado nuestra ansia de derrame, nuestra necesidad de propagación y realización verdaderas. Se quejan de algo que los constriñe adentro, lidian con un aherrojamiento interior, con una frontera en la misma entraña que nos suprime en lo que nos definimos mejor. Esa batalla de la poesía cubana contra las aguas no es más que la expresión de una ausencia real de plenitud.&lt;br /&gt;El ser humano que la poesía cubana ha construido desde siempre necesita estar parado con dignidad suma sobre la tierra, y contemplar el agua no como un borde heridor, sino como una vía radiosa para saltar hacia el corazón del mundo. Y la poesía es siempre como el polígono imaginativo donde se alcanza la ausencia, donde se recobra lo perdido, donde se consigue por un instante la más íntima eternidad.&lt;br /&gt;Aquí, en esta hermosa muestra lírica, palpita esa vena profunda, ese modo de dialogar con las aguas, esa infinitud de habla que exhibe nuestra angustia. Aquí están los testimonios de las pérdidas, las lamentaciones del silencio, las increpaciones y las reconciliaciones, la sostenida conversación de nuestro espíritu con los litorales de todo orden que nos han rodeado siempre.&lt;br /&gt;Los que han reunido las voces han ensamblado con sabiduría catauro tan diverso, y la dramaturgia escondida de nuestra poesía más reciente asoma en la secuencia como una bordadura espiritual de nuestro ser. Y la poesía cubana parece decir, en lo freático, en lo sumergido de los tonos, que el sujeto de su imaginaria enunciación continúa, a través del coro multiforme, con alta calidad discursiva, el diálogo infinito que hemos entablado con las aguas que nos enemistan y enlazan.&lt;br /&gt;La poesía es siempre el diálogo vivo, la brotazón de lo entrañable, la denuncia de lo que sucede en el silencio, la lucha contra lo real desde el sueño, la esperanza de que un mundo mejor nos habite definitivamente en el pecho. La poesía construye de continuo puentes aéreos forjados con las manos de lo íntimo, arcos de solidaridad que fundan en los individuos que la consumen el cónclave multitudinario y compartido de los deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-jJREJXMiJnQ/Tv76kpw_AoI/AAAAAAAAFHE/ei4BT5QVjW4/s1600/9.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-jJREJXMiJnQ/Tv76kpw_AoI/AAAAAAAAFHE/ei4BT5QVjW4/s640/9.JPG" width="456" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 14 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;NEFTALÍ SANDOVAL-VEKARICH&lt;br /&gt;(Belgrado-Zerbia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL ANGEL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brisa que tras de sí deja la fragancia suave de un campo de jazmines. Imagen fugaz, lumen de magnesio que la refracta en los cristales de los almacenes de las grandes avenidas por donde deviene mi tránsito cotidiano, pasa de largo sin detener el paso, sin esperar el saludo inevitable del día de mañana, en la transparencia azul de su mirada se mide el universo entero, la eternidad de los océanos en una dimensión incognoscible, presente a pesar de todo desde el primer vagido. La noche estrellada es la diadema que ilumina su frente, su rostro tiene los mil y uno rostros de nuestros amores y experiencias, de nuestros llantos y risas, el juego de nunca acabar, a las escondidas, no hay rincón que pueda por siempre permanecer oculto y un día cualquiera, en un momento inesperado y temido, la diversión termina con el cansancio de los jugadores. Nadie pierde, ella sabe que terminarán reclamando las apuestas equitativamente disputadas y ganadas, a todos por igual la misma cuota pero no todos tendrán el mismo crupier meticuloso y prudente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está igualmente en la niña que silenciosa al pasar por mi lado en la calle me mira con amorosa curiosidad, con candorosa e inocente intriga. ¿Cómo me sentirá la niña en su mirada? ¿Seré un remedo de su padre que la levanta en vilo y la coloca sobre sus hombros para que pueda admirar el desfile y las carrozas de la primavera? o del joven abuelo que en los calurosos días de septiembre la lleva de la mano al parque a tomar helados, en la infantil búsqueda de un niño hace muchos años perdido en los laberintos de su soledad? o del hermano mayor que le enseña geografía e historia y le relata en las horas de reposo cuentos de princesas encantadas y príncipes enamorados de lo imposible. Vestida pequeña esperanza de verde que al crecer imitará la luz azul de los atardeceres, fíbula de un otoño luminoso en el manto de las vírgenes, su oscura cabellera ensortijada esconde mi melancolía, a través de los cristales de sus gafas de abuelita prematura sus alegres ojos me sonríen, me dan los buenos días del amanecer, como una aurora, huidizos vuelos de alondras por entre las tramas del sueño. En varias partes y varias veces la he visto. Me deslumbra su adolescencia y madurez al mismo tiempo, me aterra su hermosura, la del acero templado al rojo vivo, el sol y la luna hecha imprescindible abrazo de hielo y fuego. No me saluda, no quiere hacerlo todavía, me ignora dándome a saber que existo para ella, que hago parte de un itinerario de antemano concebido por expertos en hermenéutica y esoterismo, ajena de otra sombra sin el sol ésta no podría ser, si no fuera la energía de quien la proyecta ni tampoco cuando los lobos aúllan bajo la luna para espantar su propio miedo a la oscuridad de la noche, al combate impreciso de Aqueloo por recuperar sus cuernos. Hay indicios, dentro de lo más profundo de las angustias, de inconmensurables dimensiones que nos orientan desde los tórridos parámetros de lo inconsciente, como las gotas de agua que terminan siendo un río y éste una causa más en el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la hecatombe ha quedado el desierto, la avalancha de lodo niveló la ciudad hasta convertirla en una planicie, el silencio se prolonga en línea recta hacia la montaña más cercana, sobresale de un pequeño terraplén una pared pintada de rojo y azul, restos de lo que fuera una gasolinera. Un poco más adelante la terraza de un Centro Médico. Tímidamente empieza a crecer la hierba, uno que otro rastrojo, flores amarillas y blancas, el delicado tronco de un árbol que se empina por encima del silencio lúgubre, la piadosa incertidumbre de lo que es y no será. Tantas ilusiones, tantas vidas segadas bajo tierra. Lloro y rezo sin pronunciar palabra. Armero se llamaba la ciudad. Sin querer, sin proponérmelo he pensado en ella, en ese cristal azul de su pupila, en ese rostro aterradoramente hermoso con su imborrable sonrisa de hielo y fuego. Si quisiera precisar su vestimenta de anchas mangas y holgados vuelos me lo impide una insospechada cortina de humo, se difuma el color hacia espectros desconocidos que me traen la fragancia de un campo de jazmines y magnolias. Entre las gentes, calladas y taciturnas, que portan ramos de flores que arrojan indistintamente sobre el yermo, ella es una aparición trascendente que vuelve a perderse como la estela de plata de un pez hendiendo el agua&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay luna más hermosa que la de Popayán en altas horas de la noche. Sentados sobre las grandes losas de mármol se afinan voces y guitarras. Altos cipreses bailan con el viento y besan el cielo. El amor será siempre eterno, el olvido puede ser solamente una rosa blanca o un cirio constante ardiendo a los pies de Nuestra Santa Señora. Después del camposanto las serenatas son para Ellas. No hay noches más hermosas y claras que las de Popayán. La luna es una gigantesca forja de plata. Detrás de los visillos adivino su rostro, álgida blancura del acero que contrasta con la oscura melena, incandescente y azul la vida en la mirada. Protegen las ventanas sólidos barrotes de hierro colado y sobre la superficie de una de las puertas, de los anchos portones de duras planchas de madera de roble, descansan leones y grifos de cobre en las inmensas aldabas traídas de Arabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo regresar, hay una mano invisible que me empuja suavemente hacia delante. El calor propio del fogón de una herrería bajo ese sol, tan cordial a ratos por la conversación de mi hermana y la compañía de la niña que, sin hablar, alegra los agobiados pasos sobre el asfixiante asfalto. "Eres tonto, dice, hazlo mañana temprano cuando aún no se han disipado las brisas de la noche". Mis lentes no estaban listos, la visita sirvió para que el optómetra identificara la visión de Paola, mi sobrina. "Debo regresar", le insisto a Lucy, en llegando a las puertas de la casa. "Allá tú, dice mi hermana, con este horno tan atroz, el camino es largo... Pero, ¿por qué? ... eso no tiene razón, puedes hacerlo temprano en la mañana". Comprendió finalmente lo inevitable, la premonición inherente a la conciencia de mensajes que se intuyen, órdenes secretas que se deben cumplir, como la canción de amor al pie de una ventana y la rosa blanca que se deja entre los barrotes, tácita esquela de los enamorados. Lamentar más la pérdida del vino no bebido que la taza rota, nadie puede quejarse por las cáscaras de los huevos que se tiran, sí por la mujer que dejamos partir sin un adiós, sin un abrazo, pero las veredas van en dos sentidos. Sabe por eso que me gusta caminar, que suelo regresar dando un rodeo, que amo el calor del sol, que raras veces busco la sombra de los árboles o de las altas paredes de los edificios alejados de si a grandes trechos de pasto verde entre sendas cubiertas de losas de piedra cuadrangular. Por las mañanas, al cruzar los prados todavía húmedos por el rocío, comparto el sol con los obreros que en las bancas de los parques refocilan la soledad con un pedazo de pan y un trozo de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regreso sobre mis pasos. Absorto, me sobresalta el imperceptible timbre de una voz de tonos imprecisos de agradable y cordial acentuación: "¡mire, señor!, la gente aquí sí que es muy amable, pero solamente me dan moneditas... ¡Vine por un tío que al parecer cambió de dirección, no tengo para el pasaje de regreso ni sé tampoco dónde podría buscar cobijo!" La miro. Tengo la sensación de estar mirando la eternidad a través de sus ojos que no tienen la transparencia azul del cristal, ni son negros sus cabellos y su serena belleza me reboza el alma como un vaso de agua helada en esa tarde tan canicular en que las chicharras han dejado de cantar. Discurre entre ella y yo un apacible río de montaña, una balada que acompañan los pájaros con sus trinos y el delicado llamado de los venados al crepúsculo. No tengo moneditas ni billetes pequeños. Nada es casual, solamente billetes de nominación mayor. Le doy uno de diez mil. Incrédula lo toma entre las manos, lo extiende ante sus ojos como un pañuelo de seda verdirroja y azul. "¡Ah!, dice entusiasmada, con esto puedo regresar a Armero!". No da las gracias. No tiene por qué darlas. Está muy feliz con el billete que no cesa de mirar. "Buen viaje", le digo, y sigo, pero hay una mano invisible que suavemente me golpea en un hombro, a los cuantos pasos doy media vuelta para saber qué ha sido de ella, pero no está, ha dejado con la brisa un fresco perfume de jazmines y magnolias. De pronto estoy alerta, esa sensación de eternidad me vuelve a rozar como la caricia de un ángel, de una mariposa en la palma de la mano. ¿Armero? La lava y el lodo hace ya más de cinco años que la borraron del mapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/--02gbtur8A8/Tv76xaiREqI/AAAAAAAAFHQ/m15sVVQf_NQ/s1600/9A.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/--02gbtur8A8/Tv76xaiREqI/AAAAAAAAFHQ/m15sVVQf_NQ/s640/9A.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 15 – POESÍA ARGENTINA &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARÍA ROSA LOJO &lt;br /&gt;(Castelar-Buenos Aires-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marchan por el camino invertido. Marchan con sus mantos en derrota y sus largos pies de animales viajeros, con sus báculos de obispos o de pastores y su mirada insaciable de sabios o comerciantes. Marchan. Y el campesino los contempla en la puerta de su choza, el campesino cuyo rostro es como un espejo, el de sueños perfectos que captan todas las conmociones de la tierra y los más leves anuncios estelares. Mira, sí, ya ni hombre ni mujer, con el sexo indeciso de las ánforas sin memoria donde se entrecruzan los cuernos del toro y los pechos tenues de las sacerdotisas, ofrecidos y velados bajo las túnicas. Y lo saludan como a rey o mendigo, y le arrojan limosnas u homenajes en las manos que no se extienden, en las manos que permanecen sobre las rodillas, como garras o joyas, con sus dedos de aurífice, con sus arrugados cartílagos de ave anciana. &lt;br /&gt;Marchan por el camino invertido, como un desfile de tropas cuyo general es una cabeza cortada, cuyo general es unos ojos que la muerte o el sueño corrompen con insidias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;…………………..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es como conozco la mañana; alarmada por su cántico trémulo. Viene a darme lo que aún no soy, atravesada por exclamaciones y promesas. Es anunciante y sin embargo ya estima a los hombres como cadáveres; adorna los sentidos y barre las aldeas con su guirnalda múltiple y su gloria. El hijo de David aún no ha nacido. Veo el pequeño camino del campo por donde han de pasar los carros afanosos, pobres y alegres libélulas indómitas. Toda mi palabra es una gran torpeza, ducha en entrelazar visiones indecibles. Una raja de malvón, como un fruto prematuro, me quema las manos. Las maderas benefician el aire con su rigor nórdico y su calidad lustral y su dureza consolada por el oro que un donador arroja contra las puertas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;………………………………………….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios –dices- Dios (por decir algo, por decir nada): una palabra como una rosa importuna en la desgarradura más antigua del otoño, una palabra como un pozo insensato, una palabra que se destroza como la flor de una granada contra el sueño delicado, contra el sueño silencioso e inútil de tu garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA CANCIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han marcado la zona. Un círculo sagrado sobre tu cuerpo, para que vuelvas a escuchar la canción.&lt;br /&gt;A tu espalda, el emisario ha colocado un mantel, alguien ha traído los platos y los vasos de un bazar abandonado, y el sencillo pan. Ellos se inclinan detrás, perdidos para tus ojos.&lt;br /&gt;La canción te marea. Recuerdas que tu madre te la cantó al oído muchas veces, en las tardes azules. Ellos comen el pan árido, dividen las regiones de tu cuerpo. Las lágrimas de otro corren por tus mejillas. No estás en el lugar, no hay lugar. El emisario baja sobre tu rostro y lo besa. Te cubren con la sábana de los ausentes y ahora tu voz entona la canción recobrada mientras te dejan solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MASCARAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te rodean los danzantes, te aturden. Estás volando sobre el ritmo a la velocidad de una llama. Dentro de poco tu cabeza caerá y te nacerá una piel nueva. Te brotan en los nudillos yemas de árbol y en tu sexo sube un vello de lianas. Serás una selva y una casa de pájaros, en tu corazón crecerán torres mudas, sueños de catedral bajo las aguas. Quedarás detenida y habitada mientras los otros bailan, armados con sus rostros. Ya no podrás ser lo que fuiste y la felicidad te arrasará los ojos mientras las llamas ciegan las máscaras que giran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EDIPO, REY&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te ha entregado la noche su semilla de dispersión, su olor de animal inútilmente en celo: miseria del que tiende una mano incesante y halla al despertar las palmas corroídas, las uñas ásperas de metal oxidado por lluvias infinitas. &lt;br /&gt;Te ha entregado la noche su calor de sahumerio consumido, su vigilia de esplendor invisible perdida para siempre. Y no es la juventud, no, aquello que buscabas –buscarías- ebrio de nada entre las fauces de sombras. No es la madre, no, esa pobre vasija de barro antiguo –fragmentos confundidos a la orilla de las rutas impías, entre fragores y distancias-Es el alba, quizá. Adivinaste su racimo turbador de cimas blancas, no alcanzadas jamás, y el golpe de unos labios aéreos que podrían abrir tu corazón como la pupila de un niño. Pero has gastado ya todos tus días, y los días de quienes te amaron.&lt;br /&gt;Avanzas solo, único y uncido a ese yugo invisible, animal de tres pies sobre el filo inocente de la mañana, el más terrible de los seres creados, temblor de un remordimiento en el recuerdo de Dios, desdichado insaciable, hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kTIyBt30HcU/Tv77F89nmFI/AAAAAAAAFHc/WbTxyNkTc-Q/s1600/10.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="640" src="http://4.bp.blogspot.com/-kTIyBt30HcU/Tv77F89nmFI/AAAAAAAAFHc/WbTxyNkTc-Q/s640/10.JPG" width="466" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 16 – ENSAYO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JOSE M. VALLEJO &lt;br /&gt;(Toronto-Ontario-Canadá)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;POESIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La colonización española y portuguesa en América impuso los idiomas de uso corriente en nuestros días. El proceso colonizador cercano a cuatrocientos años dejó un amplio escenario de mestizaje lingüístico, étnico y cultural, donde el barroquismo es casi un signo de identidad producto del llamado criollismo. De ahí que los poetas y escritores, sobre todo después de las batallas de emancipación, se hayan visto enmarañados en dos mundos contrastados, el de la tradición continuista e imitadora de la península ibérica e inclusive de Europa y el de la ruptura en la búsqueda de un universo propio, singular y autónomo. La historia literaria contemporánea de fines del siglo XIX y hasta pasada la mitad del siglo XX (1970) trata de afirmar en Ibero América una personalidad autónoma, una identidad propia matizada por la inventiva como rasgo dominante. En la novela destacan clásicos del género como Rómulo Gallegos, Eustaquio Rivera, Mariano Azuela, Ciro Alegría, hasta arribar a la poderosa concepción novelística de Miguel Ángel Asturias (El Señor Presidente, Hombres de Maíz) donde el barroquismo iberoamericano se conjuga con el realismo poderoso de las costumbres, mitos y fantasías. Luego vino el “boom” donde el maestro de maestros Alejo Carpentier (lo real-maravilloso) inicia la gran polémica, no generacional de&lt;br /&gt;jóvenes y viejos sino de corrientes, estilos y temática: Ernesto Sábato, Julio Cortazar, Juan Carlos Onetti; y por supuesto, Juan Rulfo y Gabriel García Márquez mediante la consagración del “mágico realismo.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, donde mejor se observa la ruptura con los moldes ibéricos y europeos es, sin duda, en la poesía expresada en palabras vivas debido a la estrecha vinculación con las ideas, las reflexiones y el pensamiento. Allí es donde nace la necesidad histórica de la trasgresión, el quebrantamiento respecto a cualquier modelo. Además, porque la novelística actual, salvo raras excepciones, constituye un producto del mercado, es la hechura comercial de las grandes casas editoras obedientes a la globalización neoliberal que alcanza también, de forma nociva, a los medios de comunicación. De esta mala suerte destaca en la narrativa la temática frívola, divorciada del ámbito social, presentándose los pasajes históricos no como principales sino como aleatorios. A la  poesía de hoy le va peor porque tiende a desaparecer como si fuera un género literario pasado de moda. No obstante, en el pasado el lenguaje poético salvó la distancia y tiene todavía la misión de salvar el cuerpo literario iberoamericano, ahora con un retorno y una nueva ruptura. Después de todo la poesía ha sido siempre la llamada a enriquecer el idioma y como señaló en su oportunidad Carpentier, la lengua de un país determina la cultura y la sociedad: “un idioma es... el medio de expresión que ha sido perfeccionado, matizado durante siglos, por el alma de un pueblo. Traduce su carácter, sus recónditas aspiraciones, su idiosincrasia. Se afianza en la historia, en la literatura, en el patrimonio espiritual de una raza o conglomerado humano”. Y, también, agregaríamos, porque la poesía marca el derrotero del ser humano en el transcurrir de su existencia y de no ser así no estamos hablando de poesía, pues si el arte no responde a los signos vitales de la vida en el planeta, si no es una manifestación del movimiento, un efluvio del pensamiento innovador o un camino que conduzca a la acción, simplemente no es arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poesía iberoamericana comienza a distinguirse de la matriz española-portuguesa a partir de 1880. Hay poetas muy distintos de esa época, aunque el común denominador entre todos ellos se ve signado por la animosidad contra la vida social existente y el aire presumido de ser los primeros en cultivar el lenguaje poético. De este irritado conglomerado de tradicionalistas, humanistas, románticos, realistas, parnasianos, salió Rubén Darío con un movimiento inconfundible, el modernismo; y en la historia literaria aparecen formando parte de este primer grupo “modernista” José Martí, Gutiérrez Najera, Julián del Casal y José A. Silva. Darío es el iniciador de la ruptura, es el poeta líder de la revolución artística en la lengua castellana impuesta en Latinoamérica, es el inspirador del verso libre o versos amétricos provenientes de las tendencias francesas que luego se alentarían con vigor desde 1920. Y si bien el poeta nicaragüense destina el esfuerzo fundamental a romper los cánones del lenguaje poético a través de innovaciones y restauraciones, cambios de acentuación, combinaciones métricas, rimas inesperadas, choques de sonido, esquemas libres, asimetría de estrofas, asonancias, consonancias y disonancias en juego pertinaz, no renuncia por completo al esteticismo (Abrojos, Rimas y Canto Épico, Azul); es con Prosas Profanas y Cantos de Vida y Esperanza (libro fundamental) donde Darío se abre a la poesía de tono reflexivo acercándose a la vida misma y su problemática de opulentos y desposeídos. En esta etapa de final de sus años, de regreso a la preocupación social e histórica, lo siguen Amado Nervo, Leopoldo Lugones, Valle Inclán, Juan Ramón Jiménez. Encuentra así la famosa generación del 98 el campo abonado; el camino a las vanguardias estaba abierto, pues Darío estableció una poesía diferente a la que había encontrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En pocos años la irrupción de las vanguardias poéticas iberoamericanas se torna cosmopolita. Fue un fenómeno rápido e impensado. De 1920 en adelante se entremezclaron estilos y tendencias, las innovaciones en el lenguaje poético son propias, características dentro de los marcos referenciales del romanticismo no abandonado del todo, realismo, modernismo, humanismo, indigenismo, simbolismo, surrealismo, ultraísmo, creacionismo. En este torbellino creativo, artístico-literario, surgen poetas de la talla de Gabriela Mistral, César Vallejo, Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Octavio paz, Jorge Luis Borges, Nicolás Guillén, Mario Benedetti, Nicanor Parra. Y debido a este acontecimiento emergente, las vanguardias iberoamericanas constituyen un espacio y más que escuelas o istmos definidos por el estilo son nombres de poetas notables, donde el aspecto fundamental como señalara Huidobro, el único que intentó un programa, es pensar, crear, crear, crear, de ninguna manera copiar o imitar. Implícitas en este enfoque yacían: la crítica social, las raíces indígenas, la problemática producto del sistema de dominación en América Latina y los rastros dejados por el coloniaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de este período de buena poesía latinoamericana son pocos quienes intentan continuar la brecha abierta. La modernidad mal entendida encuentra en la poesía pura el escape ante el compromiso, el escape ante la problemática social, existencial, democrática, política e histórica; no existen más “Poemas Humanos” ni “Residencia en la Tierra” ni “Canto General.” En esa dirección la poesía no sólo se aleja de lo vanguardista sino se pierde en una especie de neocolonización europeizante, de copia e imitación, a los franceses, anglosajones, italianos y peninsulares. La falta de inventiva es fatal y la comodidad trata de instalarse por encima del caos dominante en la época o fin de la historia según Francis Fukuyama. Despolitización y negación de las ideologías hasta querer convertirlas en innecesarias o desaparecerlas. Terminada la “guerra fría” no hay necesidad de enfrentarse sino de asimilarse a la victoria de Occidente, de Estados Unidos, por ende rendirse frente a la alta tecnología, el mercado y la deshumanización. Los poetas actuales, salvo raras excepciones, aceptan de&lt;br /&gt;manera pasiva este resultado, ingresando a la dispersión diletante del lenguaje poético transformado en purista, esteticista y vacuo; por consiguiente elitista, lugar donde el espíritu de vanguardia se ha perdido irremediablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mercado globalizado la poesía no tiene posibilidades, no ingresa a ese lugar prominente porque posee la categoría de “artículo en desuso” u “obsoleto” siendo la proliferación de poetas sueltos un mal de nuestro tiempo, muy grave porque ellos se han refugiado en la academia, en las universidades o sobreviven en condiciones precarias en trabajos marginales y burocráticos. A esta situación se suma la ausencia de lectores, la falta de interés por una poesía que no llega a los sectores populares, de allí la nula atención o poca receptividad a la expresión oral de los poetas. No obstante, la poesía tiene un espacio, sigue teniendo la misión legítima del pensamiento en el presente, en la instancia de reivindicar su sitial, pues de ninguna manera puede considerarse liquidado el futuro, ni abandonarse la lucha por el cambio social porque esa renuncia significaría cavar la tumba de la literatura. Así las cosas nos encontramos en el umbral de un factible movimiento de retorno, de una confrontación con el pasado fundador de la autonomía iberoamericana del lenguaje poético iniciada con el modernismo de Rubén Darío. La poesía de cenáculo, de círculo de amigos, de poetas ávidos de escucharse a sí mismos, está condenada a desaparecer y con ella sus cultores encerrados en el cuadrilátero hedonista trazado por ellos mismos. Poetas quienes desean vivir reconocidos al margen de la realidad y eso es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el punto de vista de la globalización la historia presente significa el desmoronamiento de la ideología, significa la negación del pensamiento; de ahí parte la necesidad de volver a buscar temáticas vinculadas a la realidad, a lo existencial del ser humano. Este movimiento de retorno al lenguaje poético representativo de lo nuestro, lo iberoamericano, no debe tener temor a las vanguardias ni rechazar la proyección hacia el futuro. Sin embargo, no se trata de recuperar un cuerpo insepulto ni de buscar herederos en las vertientes del pasado sino de engendrar una nueva criatura no sólo de estilos, ritmos, contenidos, sino de mensaje; se trata, además, de corregir la afectación a la función del género traída, como intento posmoderno, por la prosa poética o la narrativa poética, quehacer propio de las canciones épicas del lenguaje en detrimento de la tradicional poesía lírica. En conclusión, necesitamos retornar a los poetas pensadores como exigían Vallejo, Neruda, Eluard y Valéry. No apostemos por la extinción de la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-iF9ONYCrSs0/Tv77ajpToII/AAAAAAAAFHo/uEJrE5cftMY/s1600/11.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="462" src="http://3.bp.blogspot.com/-iF9ONYCrSs0/Tv77ajpToII/AAAAAAAAFHo/uEJrE5cftMY/s640/11.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 17 – COMENTARIOS DE LIBROS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MARISOL PATIÑO SÁNCHEZ &lt;br /&gt;(Cuenca- Ecuador)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libro: Alegorías en vuelo&lt;br /&gt;Autores: Trino Barrantes Araya y Candelario Reyes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pájaro asido a su fuga.&lt;br /&gt;Aire tatuado por un ausente.&lt;br /&gt;Reloj que late conmigo &lt;br /&gt;para que nunca despierte”&lt;br /&gt;Alejandra Pizarnik.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días las estrellas se han alineado de tal forma que por conspiración cósmica se han producido encuentros maravillosos e inesperados.  Y no cualquier tipo de encuentros, sino aquellos que se producen a partir de la poesía. Uno de estos encuentros fue el recital de poesía llevado a cabo en la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica, organizado en el marco del último festival de  poesía internacional. En este espacio poético, lugar donde todo confluye y todo es posible, me encontré con Trino. En este recital también escuché por primera vez a Candelario. Unos días después de este encuentro estos dos maravillosos poetas compartieron conmigo sus poemas y me pidieron prologar este libro.  &lt;br /&gt;Con la intención de empezar este prólogo con un epígrafe, releí varios poemas de mis poetas favoritos.  Fue difícil elegir uno de estos. Me encontré con la agradable sorpresa de que todas y todos ellos habían escrito versos que se referían a los pájaros. Pareciera que para las y los poetas es ineludible referirse a estas maravillosas aves. Quizá porque las y los poetas al igual que las aves están constantemente desplazándose o migrando de un lugar a otro, no pueden permanecer en un mismo sitio, salvo para anidar. Las y los poetas como los  quetzales no podrían vivir ni cinco minutos en una jaula. ¡Morirían! Quizá por eso los sabios  mayas escogieron a esta mágica ave como su ave sagrada.  Qué sería de las y los poetas sin el don de alcanzar la libertad de los versos, sin este don que sustituye la carencia de alas.  &lt;br /&gt;La poesía nos reúne, nos convoca, nos aproxima, nos invita a volar, pero,  ¿cómo  presentar un libro de poesía si apenas conozco a  sus autores? Lo pienso bien y creo que la poesía también es una invitación a dejarnos conocer a través de los versos. Así que intento leer a través de los ojos de Trino y me encuentro con estos versos que como un código  autobiográfico  nos deja ver más allá de lo evidente: En cosas de pájaros/ mis ojos son un charco de alivio,/ ciénagas de cariño/ donde crecen los yerbajos,/ la hiedra y los hipocampos./ En las ramas de mi bosque/ se retienen las prisas del asombro/.&lt;br /&gt;Los pájaros sobre los que Trino se inspira representan caminos pero también extravíos: mis pájaros son ilusión de caminos/ trayectos irreverentes/ donde transita el silencio/de las brújulas, /donde una gaviota es capaz/de dibujar el semáforo/de la memoria/ y los cuyeos con su disfraz/ de noches y de lunas/ nos roban el camino del regreso.&lt;br /&gt;Candelario por su parte  nos devela las pistas del vuelo de las aves que lo habitan y nos dice: su vuelo es una corriente silvestre de la seducción/, una parcela favorable a la emoción de los contemplativos/y demencial en la codicia de los depredadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este libro es una invitación a abrazar entre verso y verso a nuestra Pachamama, a  nuestra Abya Yala, con todo lo que hay dentro: aves, poetas, cascadas, carcajadas, candelitas de luz en la oscuridad,  el dulce trino de la utopía, hipocampos, galápagos, sinsontes.  &lt;br /&gt;Parafraseando a  Neruda, podría decir sobre estos poemas que tienen el sortilegio de lo que ha sido creado entre las cosas naturales, es poesía del pueblo que tiene ese sello de lo que debe vivir a la intemperie, soportando la lluvia, el sol, el viento (Prólogos de Pablo Neruda, 2000:107). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo decir que Trino y Candelario se encontraron en un mismo viaje, aún sin pretenderlo, o más bien debería decir se encontraron en un mismo vuelo, en la misma búsqueda insaciable por ese espacio habitado por los versos. Juntos son dos alas, como diría mi cantautor favorito “se vuela siempre en par”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos dos poetas se encontraron en una conspiración cómplice para hacerle cosquillas con una pluma de quetzal a nuestra Latinoamericamada. Convocan al pueblo maya, inca, azteca, a todos los pueblos originarios para descolonizar la utopía y para encontrarnos allí, como dice Candelario, en: “el punto exacto/ donde detiene su velocidad la luz/ y levita el clandestino orden de la naturaleza. /  Todos y todas estamos convocados a reencontrarnos en ese espacio donde todo se transforma, donde todo es posible y donde el cuido de todo lo creado por nuestra Madre Tierra es un salvoconducto para  reconciliarnos con la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos poemas, además, son una provocación para expandir nuestras alas para volar lejos de nuestras pequeñas muertes cotidianas, aún a riesgo de caer en nuestros propios abismos; una invitación a volar teniendo como única brújula nuestros deseos impostergables, o más bien nuestros deseos irremediables que se desprenden del simple placer de deleitarse con la poesía.  Sin más preámbulos dejémonos seducir por estos versos-alas, que no son más que expresiones de resistencia contra la fuerza de la gravedad del tedio y el desánimo. &lt;br /&gt;Creo firmemente que cuidar la levedad y la libertad de quienes habitan la tierra son otras formas posibles de resistencia y de transgresión frente a un sistema depredador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-5CfYoh23YSs/Tv77pyjLd4I/AAAAAAAAFH0/-d3pGbWW1lw/s1600/12.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="456" src="http://1.bp.blogspot.com/-5CfYoh23YSs/Tv77pyjLd4I/AAAAAAAAFH0/-d3pGbWW1lw/s640/12.JPG" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;PÁGINA 18 – CUENTO &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MIRTA GAZIANO&lt;br /&gt;(Santa Fe-Santa Fe-Argentina)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PROCURÉ &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hice el inte
